17.8.11

La gran visita (Ramón Buenaventura)

Me hago eco del post que hace poquito subió Ramón Buenaventura acerca de la visita del Papa, y consideraciones generales sobre la deriva de la iglesia católica bastante acertados, en mi parecer:

He vivido bajo el poder de los siguientes Papas:
Pio XII (1939-1958)
Juan XXIII (1958-1963)
Pablo VI (1963-1978)
Juan Pablo I (1978-1978)
Juan Pablo II (1978-2005)
Benito XVI (2005-)
pioxiiicojuanxxiiiicopabloviicojpiiicojpiicoBenedictoXVI1
De Pío XII solo recuerdo los reportajes que publicó Paris Match sobre su muerte, mala, al parecer, aunque endulzada por repetidas apariciones de Jesucristo, quizá felicitándolo por su excelente gestión. Mi abuela tenía en su dormitorio un cartel de indulgencias autografiado por él. Era feo.
     Juan XXIII, como tantas veces se ha dicho, tenía pinta de cura párroco de los que no gastan sobrina ni ama. Quiso modernizar la Iglesia, no en los contenidos —Dios lo librara: eso nunca— sino en las relaciones públicas: quitó el latín, aligeró la Semana Santa (que era un coñazo insoportable), suprimió unos cuantos detallitos molestos del reglamento exterior de la Iglesia. Organizó un Concilio muy nombrado. Creo que lo hicieron beato. Anthony Burgess lo utilizó para una excelente novela. A mí me molestó, porque todo intento de modernidad eclesiástica me parece mal: me gusta que los cristianos sean tan antiguos, intransigentes, agresivos, etc., como siempre han sido. La misa, en latín, oiga.
     Pablo VI le tocó un poquito los cataplines a Franco. No mucho. Justo para quedar bien, cuando las bestiales ejecuciones de 1975, aunque en los sesenta también hubo sus dimes y diretes con el asunto de la «representación» (en pocas palabras: la Santa Sede quiso discutirle a Franco el «derecho» a elegir obispos que le concedían el Concordato y la Gracia de Dios)… Pablo VI recordaba un poco a Pío XII, en lo físico, y era una de esas personas de las que se desconfía a primera vista. No me fijé mucho en él, la verdad.
     La muerte de Juan Pablo I a los pocos meses de pontificado me pilló en Roma. Recuerdo que los italianos con quienes hablé (los empleados de Sangemini, que era mi embotellador en Italia) daban por indiscutiblemente cierto que lo habían asesinado, por pedir las cuentas del Vaticano, y hasta cierto punto estaban encantadísimos con el suceso, porque venía a ser el renacimiento de una vieja costumbre local (la de apiolar pontífices, quiero decir)… Lo cierto es que no recuerdo qué cara tenía, el hombre.
     Juan Pablo II era un beato mariano y me cayó mal desde el primer instante, pero, al final, sobre todo por aquello de que «tras mí vendrá quien bueno me hará», el hombre resultó bastante inofensivo. Su afán, creo, consistió en reivindicar o reafirmar o reinstaurar (no sé qué verbo cuadra mejor) la pureza de la Iglesia, eliminando todos los brotes de liberalización que habían surgido en los últimos años: nada de manga ancha en ningún terreno; vivan los pecados de toda la vida, tan mortales como siempre; y mucho ojo con las mujeres, que son la puerta del Diablo. Janua Diaboli. En bastantes aspectos, la Iglesia vino a recuperar, con él, la ruda mentalidad de los Primeros Padres (san Jerónimo, Tertuliano, etc.: grandes hombres de márquetin, ferinamente ginófobos).
     Benito XVI, llamado Benedicto XVI, me parece, en cambio, muy peligroso. No ha debido de ser muy listo nunca (su pasado y sus obras así lo sugieren), o, en todo caso, no tiene ya las neuronas muy despiertas. Dando por restaurada e irreversible la pureza de la Iglesia, limpia ya del desviacionismo de Juan XXIII, el hombre ha llegado a la conclusión de que ahora toca recuperar el poder. En ese aspecto, la Iglesia está comportándose, con algún retraso, como todas las demás grandes corporaciones. La idea está clara: hay que eliminar por completo el «progresismo» que se impuso en Occidente, por acción de la fementida Izquierda, a lo largo de los siglos XIX y XX; poder absoluto, ilimitado, fuera de la ley, para las grandes corporaciones y para las ricos; devolución de la gestión del ideario social a los estamentos religiosos (no solo a la Iglesia, claro; el evangelismo norteamericano es más radical aún). Lo que este Papa nos está diciendo es que lo único que necesitamos es religión: fe en Dios, sustitución de todas las legislaciones por la Ley de Dios, implantación profunda e inamovible de la Moral Divina, que cancela cualquier otro conjunto de valores que haya podido funcionar en el pasado reciente. A eso se refiere cuando habla de volver a evangelizar Occidente, empezando, desde luego, por España (no porque la ame, sino porque le parece la más débil, la zona católica donde menos asentados se hallan el Estado de Derecho y la Libertad Ciudadana) (tampoco es que Italia sea una maravilla en este sentido, desde luego; pero prefieren acosarnos a nosotros, quizá por algún pacto secreto con Berlusconi) (esto último es broma). Da la impresión, además, de que él y sus asesores (entre los que destaca, en España, otro señor bastante romo, el amigo Rouco) (por no mencionar a Cañizares, que dice unas tonterías pintorescas casi simpáticas) están convencidos de que pueden lograrlo. Y está echando el resto.
Yo creo que se equivocan. Para empezar, me parece imposible que este Papa, con su ropa de alta costura, sus tiaras de diseño, sus chapines primorosos, su pelo teñido de blanco impoluto, su sonrisa inverosímil, logre convencer a nadie que no le esté entregado de antemano por la fascinación del cargo. Yo, desde luego, no hablaría con él ni en un ascensor parado entre dos pisos, y no por aversión, sino porque no me interesa absolutamente nada lo que pueda pensar ese hombre sobre ningún tema concebible. Y supongo que no estoy solo en esta actitud.
     Lo cual, me parece, es gravísimo, porque quiere decir que la guerra declarada por el fundamentalismo religioso a la sociedad laica no ofrece ninguna posibilidad de pacto. Hasta ahora, hemos venido conviviendo como podíamos. El poder civil toleraba algunas jurisdicciones del poder eclesiástico —demasiadas, para mi gusto, pero llevaderas— y el poder eclesiástico solo se metía de vez en cuando con el civil, sin verdadera intención de control, más que nada por marcar las distancias. Desde la llegada del Papa nuevo, toda posibilidad de convivencia ha desaparecido: es la guerra de exterminio contra los no creyentes que jamás nos someteríamos a sus valores.
     Lo del totus tuus fue patético, en su momento, pero no supuso la ocupación de Madrid que va a suponer la próximo visita de Benedicto XVI, ni implicó una campaña de márquetin tan poderosa como la que se ha puesto en marcha esta vez, con herramientas tan jacarandosas como el levantamiento de la excomunión a las culpables de aborto (no así a quienes, como yo, estamos excomulgados por habernos casado por lo civil sin anular antes, previo paso por caja en la Santa Rota, nuestro matrimonio por la Iglesia; seguramente porque no resulta fácil imaginar que nos arrepintamos), la batería de confesonarios de diseño en el Retiro, la organización modelo Up With People (¿se acuerdan ustedes de aquel grupo de bobalicones sonrientes que en español se llamaban Viva la Gente?) (Pues igual), la probable compra de apoyos mediáticos. Es un ataque en toda regla, a fondo, sin cuartel. Santiago y cierra España. 
     Lo único bueno de todo esto es que hoy en día no hay nada que dure más de dos semanas. A mediados de septiembre todos habremos olvidado, completamente olvidado, la Gran Visita.
(Una seña de que las cosas han cambiado: ahora me da miedo publicar esta nota; hace un par de años no se me habría pasado por la cabeza que alguien pudiera agredirme por escribir lo que escribo.) (De hecho, incluso he cambiado el título, no sea que Facebook me lo censure directamente.) 
Ramón Buenaventura

El post original, aquí.

Parecidos razonables (VII): Shamrain vs. Tesla


Dos portadas, una de la banda Tesla, con el disco Twisted Wires and the Acoustic Sessions (2011) y otra de un grupo que no conozco, Shamrain, el EP llamado Deeper into the Night (2006). ¿Casualidad?

16.8.11

14.8.11

Principe Valiente, el heredero del post-punk

Extraño nombre para una banda sueca, sí. Príncipe Valiente es una joven banda de Estocolmo, compuesta por Fernando Honorato (vocal, bajo, teclados), Alexander Lehto (guitarra) y Joakim Janthe (batería), y que existe desde 2005. La música de su disco debut homónimo (2011) transita principalmente por la senda post-punk, aunque hay quienes han querido ver en ellos también algo de shoegaze o new wave. Vi su disco disponible en algún blog de descargas (de los cientos que tengo en el Igoogle, por lo que no recuerdo en cuál exactamente), y al principio fui un poco escéptico a la hora de escucharlo, pero después de concederle tres o cuatro audiciones al álbum he de decir que me ha convencido. El disco suena nítidamente -no creo que nadie dude en esto- a bandas como Interpol o She Wants Revenge, según he leído. Yo añadiría a los Sisters of Mercy (clarísimamente en cortes como New Life) o Joy Division. Canciones con componente electrónico, y un ritmo muy característico de esa música de los 80, con sus síncopas y sus cambios, y una voz también muy en la onda de Ian Curtis o Andrew Elritch, aunque no tan cavernosa como este último. Lo que sí es seguro es que este disco os devolverá directos a los años 80. Podéis escuchar el disco íntegramente en Spotify.

· Enlaces útiles: perfil en Last.fm. Video oficial de The Night en youtube. Y de One more time.

11.8.11

Discos que adoro (VII): Emperor - Prometheus: The Discipline of Fire and Demise


Corre el año 2001 y Emperor se encuentra en el apogeo de su carrera. El grupo es considerado como uno de los pilares del black metal y sus discos han llevado al género a un nuevo estándar, sobre todo en lo que se refiere a la aportación sinfónica al crudo sonido del black que Emperor aportó. En el anterior IX Equilibrium (1999), Ihsahn empezaba a tomar el control total de la banda, encargándose de la mayor parte de la composición y letras de los álbums. Pero es en la última entrega de estudio de Emperor donde Ihsahn crearía la obra maestra que es Prometheus: The Discipline of Fire and Demise.
Y es que para este último disco de Emperor, Ihsahn se empleó a fondo; escribió todas las canciones, las letras e incluso interpretó diversos instrumentos. Aunque tomado casi como si fuese un proyecto propio (ya estaba embarcado en otros, como Peccatum o Thou Shalt Suffer), Ihsahn quiso que siguiera sonando a Emperor. Lo que nos ofrece es un tremendo disco de black metal, oscuro, lleno de confusión y dolor, y alejado de letras satánicas prototípicas del género. O al menos, en lo que se refiere a la parte más teatral de la pose habitual.
Porque Prometheus es también luciferino, pero por otras razones. No nos habla de adoraciones al diablo ni misas negras, nos habla, a través de la figura mitológica de Prometeo, de la Rebelión. Un tema con el que el Fin de siglo se sintió muy atraído, desde los tiempos del Romanticismo. Las figuras malditas, los marginados, los outsiders, los diferentes. Los que están fuera de la sociedad. A todos ellos retrata Lucifer, el Lucero de la Mañana, el que cayó en desgracia por rebelarse contra el sistema, por intentar controlar su propio destino. Prometeo es también una figura luciferina. Como Lucifer, es "el que trae la luz": roba el fuego a los dioses y lo lleva a los hombres. Ese fuego es el del conocimiento, el del destino, es la manzana mordida en el Paraíso. Si este disco tiene algo de satanista (en su faceta más individualista) es que habla de cortar los amarres que nos atan a los convencionalismos y a tomar las riendas de nuestro destino.

Lo que ofrece Prometheus es un disco sin concesiones. Desde su inicio, con The Eruption, que empieza con un clavicordio muy barroco y la voz susurrante que dice "… and after years in dark tunnels / He came to silence / There was nothing", y a partir de ahí se desata el caos absoluto. Sí, es dificil entrar en el disco, porque su complejidad abruma: las múltiples capas de sonido dejan al oyente confuso en su avalancha sonora, uno tarda mucho en hilar poco a poco las líneas de la teclado, la guitarra desquiciada, el brutal ritmo de la batería. Depraved, a continuación, tiene una introducción de pesadilla, que nos introduce en un mundo de sombras, hasta que llega a la parte central donde se unen de forma magistral el blast beat de la batería, el riff de sierra eléctrica y los arreglos orquestales de fondo. Empty va más allá y nos introduce en un mundo de absoluta pesadilla. Es la típica canción enfermiza que se te queda rondando en la cabeza cuando vas a dormir y no te puedes quitar de la cabeza. Dice de ella la reseña que cito más adelante "Su propósito es presentarnos la versión del alma torturada que en esta versión del clásico es Prometeo desde un principio. Vacío explota como una tormenta salvajemente ordenada, echa de elementos dodecafónicos y de timbres audaces. Todas las líneas forman parte de una sola pero no coinciden nunca. El armónico artificial de la guitarra es contestado por un trino de una flauta. Operáticamente Ihsahn denuncia: “Él es una carcasa vacía – corazón luciferino enfermo de guerra”.  Otro de los grandes momentos del disco es In the wordless chamber. "Es el mundo de los hombres antes de Prometeo. Es nuestro mundo. La enfermedad del hombre se retuerce por la tierra sin sentido, agarrándose a ella como al vientre de la madre, clamando por una cura, por una salida. Es en este momento, viendo la desesperación y la esperanza del hombre, cuando Prometeo decide robar la sabiduría del fuego. Gran marco conceptual para la obra maestra que esta canción es. Pura poesía y violencia en la piel de un repentinamente wagneriano Ihsahn".
Prometheus no es un disco que vaya perdiendo fuelle a medida que pasan las canciones, sino todo lo contrario. En el álbum, la tensión va en aumento y cada canción es más dura que la anterior, más desesperada, más dolorosa. Lo vemos en He Who Sought the Fire, con ese arranque increíble (he de reconocer que tengo cierta debilidad por esas explosiones de pura maldad que muchas veces dan inicio a una canción en el black metal) o en la canción que cierra el disco, Thorns on my grave, que para mí es el epítome de la música extrema. Su primer minuto y medio son lo más terrorífico que he oído jamás en música: un apocalipsis sónico con una batería inhumana y una guitarra que parece arrancar la piel a tiras al oyente, hasta el momento que, desde las profundidades, Ihsahn exclama la última voluntad de Prometeo: "I hereby commit my body to the ground / sterilised and wrapped in plastic foil / being an object of this space and time / this body should remain concealed / for it holds every disease / ever exposed". Como dice la reseña que cito, "Este épico acto final es un pasaje oscuro y lleno de dolor. El black-death sinfónico inicial nos muestra gráficamente una melodía que parece recrear el pico del águila arrancando la carne del hígado de Prometeo. Cada vez más doloroso, cada vez más agudo. Eternamente. Como si de las últimas reflexiones de un dios de lo oscuro se tratara la música no pierde su seriedad en ningún instante, sirviendo de epitafio al ángel caído". 

Estamos ante un disco sumamente complejo, tanto en lo que se refiere a la composición musical como a las letras, y que es evidente que es difícil entrar. Sin embargo, y pese a su radicalidad, a mí me sirvió de plataforma de entrada en el black metal, y creo que de todos los discos que he escuchado de este genero, me quedo sin duda con éste. Quizá otros discos de Emperor sean más "trve", o más fieles al black metal original, pero lo que creo que hace éste especial es la magnífica pericia de Ihsahn como compositor, capaz de ensamblar sabiamente tantas y tan complejas piezas y dar como resultado este increíble disco, donde resuenan ecos de la música clásica, algo de metal progresivo, pero, sobre todo, black metal. Y, además, la capacidad de condensar en música toda esa oscuridad y malevolencia que destila el disco.
Todo lo que pueda haber dicho yo de este disco palidece ante el extenso artículo en tres páginas que apareció en Extreme Torture Souls, y que he citado aquí varias veces en cursiva, donde se disecciona a conciencia el disco y sus circunstancias, y que os recomiendo. Tanto este artículo, como el descubrimiento de Emperor e Ihsahn se lo debo a Maria Picassó, artistaza y amiga, la cual ha tenido la oportunidad de trabajar con/para el susodicho Ihsahn y su mujer. Hace relativamente, se reeditó la discografía de Emperor. La edición de Prometheus incluye una sobria caja de cartón donde encontramos el digipack con el cd (negro e imitando un vinilo), un desplegable con las letras y un libreto que reproduce una entrevista con el grupo publicada originalmente en Terrorizer Magazine. Si usáis Spotify, podéis escuchar el disco íntegramente aquí. También podéis ver el enfermizo vídeo oficial de Empty aquí.



Con anterioridad:
· I (años 70): Led Zeppelin - Physical Graffitti.
· II (años 80): Thin Lizzy - Thunder and Lightning.
· III (años 90): Alice in Chains - Dirt.
· IV (años 00): Therion - Deggial.
· V (años 90): The Gathering - How to Measure a Planet.
· VI  (años 90): Blind Guardian - Nightfall in Middle-Earth.
[Entrada programada]

31.7.11

27.7.11

Universidad e internet

Extraído de un programa de una asignatura de Historia de la UCLM. En el apartado de bibliografía, al hablarnos de direcciones de internet, nos dice:
Y es que como podéis ver en la universidad aún quedan muchos dinosaurios que no saben ni qué es internet.

22.7.11

Enlaces para hoy

· ¡Linkazo! Plan 9 pretende ser un sencillo recordatorio del cine de ciencia ficción, especialmente el de los años 50, plagado de extraterrestres invasores, platillos de cartón, unos efectos especiales más que modestos y muy poco presupuesto. Todo esto suplido con unos magníficos guiones, una brillante realización y unas interpretaciones más que dignas... Pequeñas joyas del celuloide para todos los públicos. Magnífico blog dedicado a viajes películas de ciencia ficción, serie b, etc. Con descargas directa. ¡Recomendadísimo!

· El retronauta: blog de un paisano mallorquín que se dedica a recopilar fotos antiguas, raras, curiosas... Para los fans de la cultura vintage. Plus: del mismo autor, Fotos Antiguas de Mallorca.

· Los Dominios de Zephar: descargas directa de los más variados géneros del metal extremo.

· El top ten de las lenguas artificiales inventadas por el hombre. Algunas muy obvias, otras que yo particularmente desconocía.

· Para los más nerds: 100 herramientas para Twitter divididas por categorías. Igual algo os puede interesar.

· Un último enlace blogueril: Correspondencia. Literatura, política, cine, y sobre todo mujeres guapas.

Tortugas ninja renacentistas


[Humor humanista visto en Eatliver]

11.7.11

Curso de verano

Después de la primera jornada del curso de verano de la UIB al que estoy asistiendo, me hago dos preguntas:
-Una: si no he visto el cine suficiente para lo que es el canon de cine clásico, y apenas he visto alguna de las películas que me han puesto de ejemplo de cine postmoderno... ¿En qué coño he estado perdiendo el tiempo todos estos años?
-Y la otra, ésta más narratológica: ¿¿por qué llamarlo narrador heterodiegético cuando puedes llamarlo simplemente "externo"??

Black Metal Turn of the Century Style

(Independientemente de lo que diga el demotivational poster)

10.7.11

Los juguetes de la paz / La cuadratura del huevo, de Saki

Lo bueno de tener una biblioteca propia es que a veces te encuentras con que tienes cosas que no sabías que tenías. Cuando el editor de Diábolo me dijo que el próximo número de la revista Cthulhu estaba dedicado al humor negro y en especial a Saki, me puse a buscar entre mis libros. Sabía que no tenía ninguno de él, porque hasta ahí sí que llego, pero quizá en alguna antología encontraría algún cuento. Y, bingo, efectivamente. Conocía de nombre al autor pero nunca había leído nada suyo, y el cuento antologado que encontrré me llamó lo suficiente la atención para ir a comprar algún libro de relatos, y, cómo no, Valdemar tenía la respuesta.
Hector Hugh Munro era el verdadero nombre del autor que firmaba como Saki, cuentista británico que vivió en el cambio de siglo y que es considerado como uno de los grandes maestros del relato corto a la par que O. Henry o Dorothy Parker, y mencionado frecuentemente por el uso del humor en su obra como el antecesor de Tom Sharpe o Roald Dahl. Macabro, ácido y divertido, todos sus cuentos son un ejemplo de brevedad y eficacia, ya sean humorísticos o de terror. En Los juguetes de la paz / La cuadratura del huevo, Valdemar nos ofrece una edición de dos recopilaciones póstumas de cuentos, hechas en 1923 y 1924 respectivamente, que constituyen un buen ejemplo de lo que son los relatos de Saki: algunos cargados de una negra ironía, como Los intrusos; otros jugando con la crueldad que pueden llegar a mostrar los niños, como El castigo o Hyacynth; o simplemente cuentos en los que en la situación humorística o el enredo llevará a la risa al lector: buenos ejemplos son Semillas para las codornices (sobre un almacén que tiene pocos clientes), Las siete jarras de leche (sobre el miedo a la visita de un cleptómano) o Tratamiento de choque (sobre una madre demasiado curiosa con las cartas de los demás). Los juguetes de la paz es un conjunto brillante, aunque se ensombrece un poco hacia el final, con algunos cuentos relacionados con la I Guerra Mundial, que se alejan de su tono habitual y hablan, a su manera, del desastre de la guerra. Saki moriría en 1916 en las trincheras francesas durante el conflicto. Algunas fuentes dicen que sus últimas palabras fueron "Put that damned cigarette out!" (“¡Apagad ese maldito cigarrillo!”). La cuadratura del huevo contiene algunos cuentos más, algo más largos que los habituales, y con algún destello de su genio, como el que da nombre a la antología o Programa de gala, fina ironía algo misógina contra las sufragistas.
Si no conocéis la obra de Saki y os gusta ese fino humor británico, os recomiendo vivamente su lectura. Los cuentos son muy cortos y uno siempre acaba con ganas de más. Según Tom Sharpe, "Si empiezas un relato de Saki, lo terminarás. Cuando lo hayas terminado, querrás empezar otro; y cuando los hayas leído todos, jamás los olvidarás".
Por cierto, como curiosidad para quien le interese: el relato de Saki que Bart y yo adaptamos al universo EJL para la próxima Cthulhu es Los perros del destino, que no está incluido en este volumen sino en la antología (también de Valdemar) La sombra del asesino.

9.7.11

¿Qué pérdida del mundo del rock consideras más importante?


La semana pasada la encuesta que os proponía os preguntaba sobre qué muerte en el mundo del rock pensabais que había sido más importante. Obviamente, no se podían poner todos: faltan, así que destaquen y yo recuerde, Jim Morrison, Janis Joplin, Layne Staley, George Harrison... Pero bueno, con estos nos hacemos una idea. Y ha ganado Freddy Mercury, con considerable ventaja sobre el segundo (John Lennon).

Elvis Presley
  1 (4%)
John Lennon
  5 (20%)
Jimi Hendrix
  0 (0%)
Freddy Mercury
  10 (41%)
Phil Lynnot
  0 (0%)
Kurt Cobain
  0 (0%)
Rozz Williams
  2 (8%)
Michael Jackson
  2 (8%)
Te has dejado al más importante, que es...
  4 (16%)

2.7.11

Todos mis amigos son superhéroes

 Resumen: Tom es un hombre normal. Eso no sería nada malo si no estuviera rodeado de superhéroes. Su novia, su mejor amigo, sus conocidos y hasta su rival tienen superpoderes. Después de casarse con la Perfeccionista, su ex-novio Hipno la hipnotiza y desde ese momento Tom se vuelve invisible para ella. Da igual lo que haga. Si la acaricia, la coge de la mano o la abraza ella tiene ataques de tos, estornudos e hipo. Un tiempo después, la Perfeccionista coge un avión destino Vancouver. Tom decide que, antes de que el avión aterrice, conseguirá que ella le vea de nuevo.

Compré Todos mis amigos son superhéroes por dos razones. La primera, porque asocié el nombre de Kaufman con otros autores que resultaron no ser el Kaufman que yo pensaba. La segunda, porque pensé que el tratamiento de la idea de superhéroe en la cultura popular en el libro podría ayudarme en los trabajos que estoy realizando. Pero ni una cosa ni la otra. El autor usa la metáfora de los superhéroes para hablar de estereotipos humanos (la Perfeccionista, el Invisible, etc.). Todo ello para contar una historia de amor y desamor de pareja muy normalita, con un humor muy absurdo y una manera de narrar algo pueril. Las categorías de superhéroes que aparecen entre capítulo y capítulo de la historia como fill-ins son eso, fill-ins, rellenos que no aportan nada a la historia. 

En resumen: me ha parecido un libro mediocre, pretencioso y que podría haber sido más corto. Me da la impresión de que se alarga para cumplir con los requisitos de novela corta (que no creo que los cumpla, porque el tamaño de la letra y los márgenes de página son considerables): para contar la historia que cuenta no son necesarias 140 páginas. 
Lo mejor: el cierre de la historia está bastante bien, pero repito: no era necesario alargarlo tanto. Alguna historia dentro de la historia (la de Paria Azul y Excluida Naranja) podría haber sido un buen relato corto.
Lo peor: Sin duda, la estafa que supone pagar 16€ por un libro de bolsillo y de 140 páginas en rústica.

1.7.11

¿Cuántas veces has ido al cine en lo que va de año?

La semana pasada (o no sé cuándo) os preguntaba por vuestros hábitos cinematográficos. Ante la pregunta de cuántas veces habías ido al cine en 2011, la respuesta fue:


Más de 10
  2 (11%)
Una vez al mes aprox.
  2 (11%)
1-2
  6 (35%)
¿Aún existen los cines?
  7 (41%)

Debo confesar que yo mismo apenas he ido una vez en dos años al cine, y fue para ver la excelente Up. Os voy a dar mis razones particulares. Personalmente creo que los precios del cine están muy altos, aún más cuando sales decepcionado de la sala (Y en los últimos años, han sico muchas las ocasiones). Y otra, no sé si más importante para mí, es que cada vez aguanto menos a la gente. Porque, en mi adolescencia, cuando iba al cine, la gente solía estar callada. Sí, quizá algún murmullo había, y siempre se han comido palomitas en el cine. Pero ahora, entre la gente que, no come, sino que engulle todo tipo de productos envueltos en los plásticos más ruidosos, que se pasa la película abriendo latas o botellines de cola, que masca chicle como si fuera un rumiante, que consulta el móvil, gente a la que le suena, gente que incordia con sus charlas, gente que apoya los pies en la butaca delantera vacía... Yo, para esto, me quedo en casa con mi tele de nosécuántas pulgadas y mi capítulo de serie en HD. Igual es que me hago viejo.

P.D.: Esta entrada se la dedico a Teddy Bautista, al que seguramente le alegrará un poco el día cuando la lea.
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