Vuelvo como en los últimos años a crear un mini diario en el que contar algunas impresiones de esta época de canícula. Y esta vez lo empiezo antes del inicio del "verano", esto es, antes de julio, antes de haber empezado las vacaciones, buscando planificar esta temporada e intentando poner ilusión en una desiderata que me empuje a tener un verano productivo.
La verdad, no sé qué esperar de este verano. El calor extremo se ha presentado en forma de ola de calor antes de terminar junio (de hecho, aquí seguimos, castigados por temperaturas anormalmente altas para esta época, rezando por un respiro, por esos días de prestado que otros años he mencionado). Cuando llega ese calor no me apetece hacer nada, más que vegetar. Es una sensación horrible la de esa "improducción", la de ver el tiempo pasar sin "aprovecharlo" de algún modo. Hasta ahora este año está resultado flojo a nivel de resultados: pocos libros, pocas películas, pocos cómics, ¡poco rol, pocas partidas!, cero videojuegos, menos música... ¿Qué coño estoy haciendo con mi tiempo, dónde se van las horas? No tengo ni idea.
Me gustaría ponerme al día con las lecturas, sobre todo de cómic. También me gustaría ponerme a prueba y ver si sale la continuación de Ritos nocturnos en estas noches de dormir solo en el piso de arriba. Me tienta sumergirme en un videojuego que tire de mí, pero soy consciente de que es algo a lo que hay que entregar muchas horas, horas que no tengo... Me gustaría, ahora que me he probado a mí mismo haciendo unos diez mil pasos al día de forma sostenida al ir al trabajo, intentar hacer algo de ejercicio y ¡glups! bajar de peso. Aunque no será con afán romántico, porque la falta de intimidad de pareja cada vez la llevo con más desapego por mi parte.
En fin, es tarde y temo estar haciendo demasiado ruido tecleando mientras el resto de la casa duerme. Seguiré contando mi verano aquí.
Suena: Opeth - Morningrise.
