22.7.15

Diario de los muertos: nos mudamos a RIRCA

He pensado que los posts que estoy escribiendo bajo el epígrafe Diario de los muertos, en el que hago unas apreciaciones básicas de un miniciclo de zombies que estoy haciendo de forma personal, encajan en el trabajo que estamos haciendo en RIRCA, así que voy a mudar las dos entradas que estaban ya hechas y las siguientes se publicarán allí directamente. Os animo a seguir el blog de RIRCA si os interesan las series, las películas y la investigación de estos productos audiovisuales. 

19.6.15

Volviendo a lo grande

Es habitual que, cuando somos fans de un grupo y éste saque nuevo álbum, nos decepcione. Sea porque su estilo ha virado a algo que nos desagrada o, por el contrario, porque se ha estancado y ha vuelto a hacer lo que siempre hace, las posibilidades de esa decepción son muchas. Yo creo que este sentimiento no tiene que ver tanto con cuán fan sea uno (¿cuanto más fan letal, más talibán?) sino más bien en si el grupo consigue dar un paso adelante combinando dos ingredientes básicos: quiénes son y qué quieren ser. Por eso siempre es un placer escuchar nuevos trabajos de bandas que uno ama y no sólo no sufrir una decepción, sino una agradable sorpresa, que lleva a la alegría primero y a la euforia proselitista después. En el último medio año, o así, he podido escuchar algunos nuevos álbumes que me han devuelto la fe (o la han mantenido) en algunos grupos que me gustan mucho. Veamos cuáles:

· Faith No More: Sol Invictus (2015). Se han hecho de rogar mucho; este disco y la consiguiente reunión de Faith No More se venía anunciando desde hace por lo menos dos años. Y hay que pensar que su último trabajo, Album of the Year, tenía, ¡argh!, dieciocho. Madre mía, dieciocho. ¿Y que han conseguido con Sol Invictus? Pues retomar su carrera como si apenas mediaran meses o años de su último disco, y no casi dos décadas. Y era difícil, vista la dispersión del sr. Patton en los últimos año. Pero suena definitivamente a Faith No More, sin encasillarse en géneros, sin repetirse pero siendo reconocibles desde la primera canción. 

· Opeth: Pale Communion (2014). Si habéis seguido la carrera de Opeth sabréis de que tanto a Mikael Akerfeldt como a su amiguito Steven Wilson de Porcupine Tree les ha dado, merced a sus gustos musicales, por rememorar/revivir el prog rock de los años 70. La cosa empezó en serio con el anterior Heritage de Opeth, siguió en Storm Corrosion, el álbum homónimo del proyecto paralelo que estos dos amigos crearon precisamente para dar rienda suelta a estas inquietudes, y finalmente ha acabado (ejem, bueno, "acabado"... de momento, quiero decir) con este Pale Communion. Dicen que a la tercera va la vencida y en este caso es cierto. De los tres álbums, Pale Communion es el más perfecto, el que mejor concilia la carrera de Opeth con ese amor por las atmósferas progresivas que intenta evocar Akerfeldt. Sigue sin haber guturales, pero no es otro Damnation: es un paso adelante a lo que Heritage representaba, pero depurado al máximo. Incluso el álbum se cierra con un bonus track (en ediciones especiales) consistente en una versión de Solitude de Black Sabbath.


· Ghost Brigade: IV - One with the Storm (2014). Ghost Brigade es un grupo que me ha ido ganando poco a poco. Sus dos primeros discos me parecieron buenos, pero Until Fear No Longer Defines Us me enamoró. Temeroso de lo que podría encontrarme, me enfrenté a One with the Storm para descubrir un disco compacto, sólido, del característico sonido de estos finlandeses, pesado, con riffs muy poderosos y una combinación muy buena de voces limpias y guturales. Su cuarto álbum sigue en la misma línea, pero manteniendo originalidad y frescura. No sabría precisar qué toca Ghost Brigade (en last.fm las etiquetas no se ponen de acuerdo: ¿doom, progressive metal, melodic death, dark metal?), pero me encantan, y este disco es genial.

· Paradise Lost: The Plague Within (2015). Y finalmente, Paradise Lost. En los últimos dos discos de estudio, Paradise Lost parecía luchar por encontrar de nuevo una fuerza que retomara la primera época de su carrera. Faith Divides Us, Death Unites Us y Tragic Idol devolvía a los mejores Paradise de los últimos años con un discos que, si bien eran más gothic metal que otra cosa, mejoraban en mucho sus anteriores trabajos. Pero no era suficiente para Holmes y cia. En The Plague Within vuelven al doom más característico, a los guturales primigenios (combinando con voces limpias, claro), en un disco con el que los antiguos fans llorarán de emoción.

18.6.15


Volví a ver El club de los poetas muertos por enésima vez. Esta vez se la puse a los alumnos de 3º de ESO. He perdido la cuenta de las veces que la he visto, empezando por la primera vez cuando todavía estaba en bachillerato, hasta hoy. Y, a pesar de que siempre encuentro cosas nuevas en las sucesivas revisiones, nunca ha cambiado mi opinión sobre ella.

Esta vez me ha parecido más deprimente que nunca, no sé por qué. La escena que más me ha conmovido ha sido aquella en la que el profesor Keating, tras el suicidio de Neil, recoge de su pupitre el libro que le prestó para la reunión del club (no he encontrado el plano, sólo este inmediatamente anterior al que corresponde la imagen de arriba). Entonces vuelve a leer el poema inicial, y se hecha a llorar. Es una escena muy corta, pero muy sentida, y da una idea del sentido de la responsabilidad que tenemos los profesores para con nuestros alumnos. Este revisionado, como digo, me ha parecido uno de los más tristes que he hecho de la película. Nuestra libertad tiene un precio, y Neil encuentra la libertad en la muerte, incapaz de afrontar la realidad y el deseo. Esa pulsión de los extremos de la adolescencia es llevada a sus últimas consecuencias. 

Todos los adolescentes piensan en la muerte. Recuerdo leer unas lineas privadas de mi primera pareja en un cuaderno: "Muerte, eres la hermana de Morfeo, siento que me llamas..." Sólo son fantasías, coqueteos, ideas estrambóticas que nos bullen en la juventud. Pero ahí están; y necesitas ser mentalmente estable para no escuchar demasiado a esas sirenas. Neil prefiere evitar más enfrentamientos y termina con todo. Eso no era lo que Keating le había enseñado, pero la adolescencia es fuego: hay que ir con mucho cuidado de quemar a alguien o de quemarse uno mismo. Una vez más la responsabilidad del profesor, su compromiso ético.

[Tenía ganas de tener tiempo y escribir algo aquí, en plena libertad. Y esto es lo que ha salido.]

30.4.15

Diario de lecturas (VII): Sally Heathcote y la lucha por las libertades civiles

Hace poco, una profesora me comentaba una escena en una clase de secundaria. El debate entre alumnos había derivado a los programas de televisión; un chico comentó que espacios como uno muy conocido de Mediaset en el que dos gradas de jóvenes intentan "encontrar el amor" eligiendo entre sus pretendientes/as tratan a la mujer como si fuera un pedazo de carne en un expositor. Una chica le contestó airada que eso lo decía porque él era un machista. Cuando la profesora me trasladó la anécdota no pude evitar pensar en la reciente lectura de Sally Heathcote, sufragista, obra de Kate Charlesworth y el matrimonio Talbot, que hace poco editó La Cúpula. Qué irónico resulta que, cien años después de una lucha por unos derechos legítimos, una lucha dura y dolorosa, aún haya mujeres que no hayan entendido nada de la lucha feminista.
He de reconocer que, como lectura, Sally Heathcote me aburrió. O al menos, una parte importante de la lectura. Se me hizo muy larga y necesité varios días para terminarla. No por los hechos que cuenta, en general, ni por la moda que últimamente planea sobre la novela gráfica de documentar los detalles de cada página en un apéndice final, sino por que se hace una lectura farragosa. Creo que los autores han querido ser tan fieles a la realidad que han perdido dinamismo y agilidad: creo que hay demasiados diálogos, demasiados nombres, demasiada información, todo en un esquema de viñetas bastante rígido.
Pero lo que me interesó mucho de Sally Heathcote fue conocer los entresijos de la lucha por el sufragio femenino a principios de siglo XX, en una sociedad tan conservadora como la británica. Sabíamos de las mujeres que protestaban, y hacían pancartas, y sociedades (todos recordamos a las damas sufragistas de Mary Poppins), pero poco más. Con esta obra vemos que no todo fue repartir chapas y hacer mitines: hubo violencia y hubo destrucción de mobiliario público y ataques personales contra políticos y bombas y cárcel.

Lo que hoy llamaríamos terrorismo.

Y somos testigos de una lucha cruenta en pos de unos derechos que hoy se nos antojan naturales. Hubo boicot de actos políticos, detenciones violentas, prisión para muchas de estas sufragistas, y huelgas de hambre en las que muchas mujeres fueron alimentadas a la fuerza. El movimiento sufragista demostró que a veces hay que actuar por encima de la ley para lograr tus objetivos, y hoy podemos ponerles muchos peros a las actividades que desarrollaron, pero no a su resultado. Hoy en día el esfuerzo de estas mujeres (y de algunos hombres, también hay que decirlo) es una victoria por los derechos conquistados, y no otorgados de forma natural. Es un ejemplo de lucha.

Por eso Sally Heathcote es una lectura necesaria, aunque luego, por aquello del libre albedrío, uno haga después lo que quiera con ese ejemplo. La novela gráfica se cierra con una ironía sangrante, humor negro si queréis, con la conversación de una Sally anciana con su nieta, que acaba de cumplir los dieciocho: "¡Imagínate! ¡El año que viene podrás votar!", a lo que contesta con displicencia la nieta "Oh, no creo que me molesta, abuela". Sally también luchó por ese derecho de abstenerse de su nieta o por esa chica que, en un instituo actual, piensa que machista es quien abomina de Mujeres y Hombres y Viceversa.

4.4.15

Diario de lecturas (VI): el horror

El terror. Esa sensación, tan difícil de conseguir, que nos encanta encontrar en un libro. Hace mucho tiempo, alguien me decía que un libro no podía transmitir la sensación de miedo, no de la forma al menos en que lo hace una película. No, de esa manera quizá no, contesté. El cine tiene otras formas de hacerlo, porque además puede apelar a lo que ves y lo que oyes. Pero por supuesto que sí puede haber terror, y del bueno, en un libro. Es más, puede haber muchos tipos diferentes de terror entre las páginas de un libro. Recuerdo la poderosa sensación que me envolvió la primera vez que leí a Lovecraft en El horror de Dunwich. Una sensación claustrofóbica y amenazante me atenazó a la cama con aquellos lúgubres graznidos de los chotacabras. Recuerdo dejar un libro de Clive Barker de puro miedo, sin ya poderlo retomar, tal fue el impacto que tuvo en mí. Recuerdo la sensación de horror al leer El almohadón de plumas de Horacio Quiroga, a quien acertadamente se le ha llamado el Poe hispanoamericano.  O el desasosiego de los cuentos de W.H. Hodgson, o el de los de M.R. James... Y podríamos seguir. Hace poco pude volver a sentir esa sensación en dos lecturas. Primero, con Fragmentos del mal, de Junji Ito (ECC), un manga de uno de los autores más malrolleros del panorama actual, junto con Shintaro Kago. Ito presenta diferentes historias cortas, pero todas con un nexo común: el terror latente que esconden. Y lo hace de muy diferente manera: el espectro va desde el terror más psicológico, con la aparición de difuntos de la familia, al más morboso (la chica que quería ser diseccionada), macabro (el hombre de la cabeza pendiente) o surrealista... Toda una aventura esto de adentrarse en Junji Ito. Y la otra lectura -nada que ver con la anterior- fue La oscuridad de Lemony Snicket (Océano Travesía), un cuento infantil  muy corto sobre el miedo a la ídem que resulta exquisito. En él, hay un momento de descensus ad inferos del pequeño protagonista que es ciertamente inquietante y hasta cierto punto me hizo pensar si era adecuado para su lector. Pero la cosa se arregla enseguida y el autor consigue lo que quiere: hacernos partícipes de ese miedo para luego solventarlo. Dos lecturas muy diferentes que tocan a su manera el mismo género: ponerlos la piel de gallina y que, al acostarnos, nos preguntemos qué es esa sombra que nos ha parecido ver al fondo de la habitación.

3.4.15

Encuesta: ¿Eres de los que les gusta oler los libros?


Nueva encuesta en Cisne Negro que podéis contestar en el lateral derecho. ¿Eres de la secta de lectores a los que les gusta oler los libros? Sean recién impresos, sean llegados de una librería de viejo... ¿te han sosprendido alguna vez metiendo las napias entre las hojas de un volumen largamente ansiado? Esta es la tuya, contesta la encuesta. Hay tiempo hasta el 11 de abril.

6.3.15

(Tele)visiones del Mal definitivo

La idea: el Estado Islámico como enemigo definitivo, no ya de Occidente, sino de la Humanidad. Amparándose en una pretendida visión religiosa del mundo, pretende borrar del mapa, literalmente, todo lo que supone una oposición a su forma de entender la realidad. Niega una visión moderada de la religión musulmana, y niega la existencia, hasta la posibilidad de ella, a todo lo que no esté dentro de sus parámetros, ya sea del pasado o del futuro.

Aterran las imágenes de Nimrud destruida por la perversión de los terroristas, que hablan en términos medievales de culturas infieles, incluso en la cuna de su propia civilización. Llamarlos medievales es incluso ofensivo para aquellas dinastías de omeyas que alrededor del Mediterráneo difundieron la palabra de los sabios griegos e hicieron grandes avances científicos y técnicos, cuando los reinos cristianos eran apenas cuatro feudos de gente ignorante que evitaba darse un baño y cuya máxima idea de medicina consistía en combinar sangrías con oraciones.

Y, por supuesto, después, el terror definitivo, el que estos defensores de su moral tradicional realizan en videos de alta definición y con una puesta en escena que es la envidia de Hollywood. Imágenes de la barbarie más absoluta pensadas al milímetro desde una estética, ¡oh, la ironía! plenamente occidental, donde el terror se hace espectáculo y el espectáculo se rinde al terror. Es la hiperrealidad que anunciaba Baudrillard: empezó en el 11-S, cuando algunos testimonios del derrumbe de las Torres Gemelas a través de la televisión pensaban que estaban viendo una película, y llega hasta este punto, donde los más graves atentados contra la Humanidad son transmitidos como si de otro producto de ficción fuera.

¿Quién va a pararles los pies a estos bárbaros?

5.3.15

Forzando los límites del black metal - Reseñas extreñas mínimas (XIII)

Intentando conciliar la vida familiar con el trabajo, a uno cada vez le queda menos tiempo para sus aficiones. Siempre he tenido mucha inquietud en cuanto a la música y a descubrir nuevos sonidos, géneros o bandas. Cuando fui metiéndome en el mundillo del metal extremo, un proceso muy paulatino fruto de muchos años en los que mi gusto ha ido evolucionando y abriéndose a nuevas sonoridades, tenía la sensación de que entraba en un coto inmensísimo que no tenía límites, y cuanto más me metía, yo, que pensaba que sabía algo de música, más me daba cuenta de que no sabía nada en absoluto. Algo parecido me ocurrió cuando decicí meterme en los 1001 discos que hay que escuchar antes de morir. Y es que el manantial de la música es inagotable.
Pero la cabra siempre tira al monte, y de vez en cuando, a uno le da por volver a chequear qué es lo que va saliendo, cuáles son las novedades y tal. Algunas veces he ido repasando algunas novedades, pero me doy con un muro, porque lo que escucho no me interesa en absoluto, me suena trillado, aburrido o simplemente mediocre.
Cuando encontré la lista de Rate Your Music titulada Black Metal with a difference, pensé que había hallado un buen filón. De todos los géneros extremos, el black metal es mi favorito con diferencia, y a pesar de ser ruidoso, oscuro y diabólico, hay algo de acogedor en él que me hace sentir bien cuando lo escucho. Sí, me hace sentir como en casa. Raro, pero es así. Y si hay otra cosa que me gusta en el metal aparte del black, ésa es la fusión. Por eso, esa lista de bandas "with a difference" tenía por fuerza que contener cosas interesantes. Y no me equivoqué.
Las bandas listadas en dicha página (que complementé con esta otra lista, Weirdo Metal) son en su mayoría grupos desconocidos que han mezclado el black metal con otros géneros como el noise, el krautrock, o incluso el punk; y me han entusiasmado como hacía mucho tiempo que no había hecho ningún descubrimiento musical. La sensación de euforia por encontrar nuevos sonidos, y la certeza de que aún hay muchos más esperándome, me anima y me pone de buen humor. Me encanta esa sensación. He aquí algunas pinceladas de cosillas que he ido escuchando a partir de la lista mencionada:

11.2.15

Entrevista a Dayal Patterson en Metalinjection

-In your book, you cover a lot of difficult subjects and personalities. I imagine many listeners wrestle with the fact they enjoy Burzum and Dissection, but feel that pang in their conscience when they consider the person behind the record. Is this something you've wrestled with yourself?
-Interesting question. Enjoying a band’s music does not have a moral or ethical value in itself I think, but giving them your money probably does.
Muy interesante entrevista en Metalinjection a Dayal Patterson, al periodista y autor de Black Metal: Evolution of the Cult (un libro, de momento sólo en inglés, que os recomiendo fervientemente), que está preparando nuevas entregas de su libro, que supondrán un buen cuerpo teórico inicial sobre el black metal. Tenéis el enlace aquí.

31.1.15

Diario de lecturas (V)


Volví a leer, después de unos cinco años también, el Asterios Polyp de Mazzucchelli. Y volvió a parecerme una obra maestra a años luz de otras novelas gráficas. Tan, tan impactante que no tengo palabras para hablar de él. Sí, ése es el problema. No puedo pensar. Pensé en recurrir, al menos como base, a la reseña que hice en su momento, pero me encontré con que era un texto muy corto (limitado por el espacio del periódico), pero además, falto de contenido, de ideas, de espíritu para lo genial que resultaba la obra. No puedo pensar. Escribí una reseña lo mejor que pude para Papel en Blanco, pero seguía siendo superficial, vacua, no me convencía en absoluto, pero no tenía más tiempo. Leer esta entrevista a mi amigo Nadal Suau (quien precisamente tuvo retenido casi un lustro mi copia del cómic que nos ocupa) no me ayudó. Y realmente es que no sé si puedo hacerlo mejor. Siento que no puedo pensar, que no soy capaz de concentrarme, y eso me paraliza. Pero más allá de ese miedo, subyace otro peor: el de hacer el esfuerzo, intentarlo hasta el fondo y comprobar que, efectivamente, no soy un crítico sino un divulgador mediocre. Por eso a veces es más fácil dejarlo todo de lado y lanzarse a las blancas estepas de Skyrim o a los rascacielos inmaculados de Mirror's Edge.

26.1.15

El lado griego de mi mente (Hasta siempre, Demis)


Hoy es un día triste. Muy triste. Hoy todas las noticias parecían venir de Grecia. Primero, por la victoria de Syriza en las elecciones. Y luego, cuando he visto a Demis Roussos entre los trending topic, he querido pensar que era por algo bueno. Pero no. 

Demis Roussos ha muerto a los 68 años. 

Desde que tengo memoria, he escuchado las canciones de Demis en casa. En la primera adolescencia, cuando todavía estaba descubriendo la música, e iba tímidamente probando distintos géneros, Demis fue una constante. Machaqué de forma sistemática los dos cassettes que en casa había. Pero al igual que en abandoné otros tipos de música, a Demis nunca lo dejé de lado. Quizá, eso sí, me quedé estancado en sus primeros álbums. Pero no puedo evitarlo, son los que sin dudarlo mostraban el gran artista que Demis llevaba dentro.

Hoy quizá habrá chanzas sobre su peso y sobre el triki triki, que es lo único de lo que se acuerda la mayoría de la gente cuando se habla de él. Quizá habrá quien bromee con que el resultado de las elecciones griegas fue la causa de su muerte. Pero a mí todo eso no me hace gracia alguna. Ha muerto para mí alguien muy cercano, un amigo, uno de esos tíos postizos que todos tenemos. Llevo escuchando a Demis todas la vida, quizá incluso desde nacer, y tengo un montón de recuerdos asociados a sus canciones. Yendo de pequeño en el coche de mi padre, escuchando a Demis en uno de esos cartuchos de 8 pistas que sólo los más viejos recordaréis. Quedándome despierto hasta tarde haciendo los malditos trabajos de Educación Plástica con una cinta de Demis de fondo. Asociando nuestro tonto clan online de Delta Force con su versión de Carros de fuego en castellano. Bajando sus canciones en el vetusto Audiogalaxy, y luego en Edonkey, y luego volviéndolo a localizar en Spotify, y luego en Grooveshark. Casi llorando de alegría al bucear por Amazon y ver que sus primeros discos habían sido reeditados en cd, y comprándolos como si no hubiera mañana. Han sido muchos años en su compañía, y siempre he vuelto a sus canciones. Porque Demis tenía algo en sus composiciones que me llegaba muy adentro. No sé decir lo que era; si las letras tristes y melancólicas, su peculiar voz, o ese sabor inequívocamente mediterráneo de Aphrodite's Child y de sus primeros discos en solitario. Su primer largo On the Greek Side of My Mind (también llamado Fire and Ice en algunos países) es para mí su obra maestra, la condensación de ese estilo entre el folk y el rock progresivo que acogió sus mejores canciones. Hay algo en esas canciones que dibuja unos parajes del alma que me conmueve como muy pocos artistas han hecho. Y todo lo que me ha hecho sentir nunca se lo podré pagar. Sí, para mí ha muerto un amigo, un amigo que siempre estuvo ahí para mí. Hoy es un día muy triste.

Come with me, come with me and have no fear ...
And to its stories lend an ear...
For the tree spoke about ways that walk ...
On the Greek side of my mind ...

Αναπαύσου εν ειρήνη

Bonus track:
Lista de reproducción de mis canciones favoritas: Demis, my first music love en Grooveshark.

22.1.15

Diario de lecturas (IV)

Me comprometí con El Terreno Converses a dar una charla algún día sobre Rubén Darío en Mallorca (en una de sus visitas estuvo alojado en el barrio de El Terreno, donde trabajo), tema al que mi maestro Luis Fernández dedicó su tesis. Pienso que debería ir leyendo para poder hablar del tema, y terminó buscando el nombre de Luis en internet. Sabía de la edición de Olañeta de las obras de Darío relacionadas con la isla con un estudio suyo, pero no había pensado nunca en consultar qué más escribió. He terminado leyendo un artículo que publicó en 1993 junto a Joan Miquel Monterrubio (otro muy buen profesor mío) titulado Los medios de incomunicación. En él, ambos hablan de la función del silencio en nuestra sociedad, y cómo en algunas ocasiones es un silencio forzado como un instrumento de control, y en otras es un silencio que nos falta para conocernos a nosotros mismos. Reconozco en las divagaciones del texto, llenas de referencias al cine y a la literatura, el carácter disperso y soñador de Luis. Pese a que está escrito antes del advenimiento de internet, resulta clarificador en muchos puntos de cómo las nuevas tecnologías han profundizado en este silencio, aunque parezca lo contrario ("estamos ante un nuevo silencio que es extraño y contradictorio al mismo tiempo, ya que se produce la mayoría de las veces por una saturación de sonido. El ruido acaba gestando el silencio"). Me gustaría haber visto cómo Luis analizaba todo el fenómeno de las redes sociales en auge o del whatsapp, que paradójicamente parece acercarnos cuando nos aleja más.

En las propuestas que Luis da al final del artículo (ninguna demasiada concreta, ya que sólo es una aproximación), compruebo que algunas de las actividades que hicimos en su clase las llevaba gestando como mínimo 7 años antes. En una nota a pie de página encuentro una referencia a un libro (La depresión y el cuerpo) que ha terminado en mi biblioteca, ahora sé por qué.

Echo de menos a Luis cada día.

20.1.15

Diario de lecturas (III)

Algunos de los libros que tengo pendientes. Hay muchos más, pero reuní en un estante los que tienen prioridad.


Tengo un montón de lecturas pendientes, todas me hacen muchas ganas, pero juntas son un enorme bloque que me aturulla sólo de observarlo. Tengo pendientes dos novelas de mi compañero y amigo Santiago Sánchez, dos volúmenes de la biografía de Lovecraft de S.T. Joshi. Tengo también los dos tomos de Danza de Dragones (convendría leerlos antes de abril, cuando empiece la nueva temporada de Juego de Tronos). Dos novelitas de Hellboy de Cristopher Golden, Aniquilación en inglés, La casa de hojas, Los Libros de Sangre de Barker, terminar el libro Black Metal: Evolution of the Cult, entre un montón más. Y esto sólo en el estante de "prioridades". Diseminados por la biblioteca, aún hay más libros que esperan su hora. De momento he arrancado con La fuerza de su mirada, de Tim Powers.

[Hoy, en Papel en Blanco, escribo sobre Bestiario, de Stéphane Poulin, un curioso libro gráfico que recopila las ilustraciones de inspiración surrealista de este autor canadiense.]

18.1.15

Diario de lecturas (II)

Después de, como mínimo, creo, cuatro años de tenerlo retenido por un préstamo, volvió a mis manos la genial novela gráfica George Sprott, de Seth. Aproveché para releerla, y volví a disfrutarla como la primera vez. Lo que hace Seth en ella es impresionante: la biografía de un anodino presentador de una televisión local, antaño aventurero por el polo, se convierte en una historia poliédrica, llena de profundidad, una divagación sobre la vida y la muerte, los recuerdos, lo que dejamos en esta vida, los errores y la redención. Una narración fragmentada, pero magníficamente ensamblada por el impecable estilo del autor. Crear cosas así... 

17.1.15

Diario de lecturas (I)

No hay peor sensación que revisar los estantes de la biblioteca y comprobar cómo ha crecido, cuántos libros interesantes están pendientes de lectura (¡incluso algunos que fueron comprados y olvidados, y ahí siguen! ¿Cómo pude olvidaros?), y qué poco tiempo hay, y cuántos títulos tendré que anteponer por cuestiones profesionales. Me digo, este año tengo que hacer una lista de los libros pendientes de leer e ir recuperándolos. Como siempre, desiderata de año nuevo.

He empezado el año bien; si miro mis anotaciones, en 2014 sólo pude terminar un libro durante enero (El caballero de las botas azules, de Rosalía de Castro). Ahora mismo ya llevo cuatro, pero es verdad que algunos son muy breves. Pero, hey, si está encuadernado, tiene autor, editorial e isbn es un libro.

Uno de los que me ha entusiasmado por mi (nula) faceta de juntaletras ha sido Mientras escribo, de Stephen King (On Writing en el original). Un libro sobre el propio oficio de escribir que desvela algunas de las entretelas del maestro del terror norteamericano. Leyéndolo, se me despejan las dudas de si tiene negros o no. Simplemente, es un tío constante, con una rutina bien establecida. Es un trabajador. Me gustaría tener la mitad de su tenacidad para mis proyectos.

Publiqué en Papel en Blanco los consejos de un tal Austin Kleon para leer más. Mientras lo preparaba, estuve leyendo algunas de sus entradas de su blog, en concreto una en la que hablaba de cuál era su rutina mañanera: desayuno, paseo de 5 km con su mujer, ducha, meditación, escribir/hacer un poema, cosas de internet. No sabemos qué hace por las tarde, pero pensé, maldito bastardo, realmente o eres un desempleado o tienes la vida solucionada para poder hacer tu magnífica rutina matutina. Por lo demás, antes del post nunca había oído hablar de él ni me sonaban de nada sus libros.

16.1.15

Cerrando 2014: Las lecturas

Poco que añadir a lo que ya he dicho en las entradas en Papel en Blanco (libros) e Iconotropía (cómic). Este pasado 2014 ha sido otro de los años en los que más he leído pese a todo. He llegado a la impresionante (para mí) cifra de 60 libros, igualando el año anterior. La cifra que ha crecido mucho ha sido la de cómics que ha pasado de 90 en 2013 a 140.

Sí, realmente ha sido un buen año de lecturas. Textos modernistas que he disfrutado mucho, como la edición completa de las Sonatas de Valle-Inclán, o la novelita La cópula de Salvador Rueda. Clásicos que había postergado demasiados años, como El señor de las moscas, El vigilant en el camp de sègol o Alfanhuí. Una biografía fascinante como la de Philip K. Dick en Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos; poemarios muy, muy buenos, como Monstruos y otros, de Josep Lluís Aguiló, Batec, de Maria Antònia Massanet, o Cuaderno de vacaciones de Luis Alberto de Cuenca. O relecturas como La casa de Bernarda Alba o el Tao Te King. Cada vez más lecturas en inglés; este año Teach like a pirate!, Mockingjay, el volumen 1 de la revista de estudios sobre black metal Helvete, The Giver... 
Para 2015 ya tengo una pila gigantesca de libros por leer. Me gustaría profundizar en todas las lecturas juveniles que me han recomendado y que no he leído aún; tengo pendientes los dos tomos de la biografía de Lovecraft de Joshi, y libros de Santiago Sánchez, la Diosa Blanca de Graves, el Panteón de Sisí, Mio Sidi de Ricard Ibáñez, y muchos, muchos más... Todo eso, sin dejar de atender las novedades que me interesen para reseñarlas en Papel en Blanco.

De cómic ya hice mi selección en Iconotropía, pero hubo muchos títulos más. A principios de año, los dos primeros tomos del integral de Hellboy (ya me espera el tercero). Un manga que me gustó mucho: Thermae Romae, y sus cuatro últimos tomos. Aproveché para releer y completar la lectura de Astro City con la edición de nuevos tomos. Un gran descubrimiento del que todo el mundo hablaba: la serie Saga de Brian K. Vaughan. Dos Tezukas: La canción de Apolo y Alabaster. Reenganché la nueva etapa de Daredevil con Mark Waid de guionista. Por fin pude leer Miracleman, la obra "perdida" de Moore, y completé la lectura de Los Doce. Leí Planetary entera, pero no me llamó la atención. Hubo muy buenos cómics españoles como Las meninas, Fútbol, La casa azul, Inercia o Murderabilia. Hice maratón de Bastien Vives en mi viaje a Madrid pernoctando en casa del editor de Diábolo. Y el final de año trajo buenas lecturas como el Caballero Luna de Ellis o Unahistoria de Gipi.
Para 2015, me gustaría poder recuperar lecturas que nunca he podido terminar, como el From Hell de Moore, o Promethea. Completar Hellblazer y leerlo todo seguido también sería genial, pero mi colección tiene muchos huecos. Todo ello sin dejar de lado todo lo que el nuevo año traerá. 

En fin, que ha sido un año estupendo de lecturas, y espero poder estar a la altura en 2015.

27.12.14

Cerrando 2014: Las series


Si las películas son algo que no tenemos paciencia, tiempo ni fuerzas para poder ver, la duración de las series hacen que éstas sean la mejor opción tras la cena. He aquí un resumen de las series que vimos durante 2014, más o menos:

· Masters of Sex (Temporada 1): Inicialmente la bajé por el morbo, debo confesarlo. Uno de los primeros sexólogos realiza trabajo de campo con voluntarios con toda la universidad en contra. Pero además del sexo, se plantean otros temas como los problemas de género, la consideración de las relaciones sexuales dentro de una relación (o fuera), la moral relativa a la ciencia... En general, me gustó.

· Downton Abbey (Temporada 6): No sé por qué, pero en el resumen del año pasado, esta serie no figura. Es un error, porque llevamos un tiempo siguiéndola. Al principio tenía reticencias, pero una serie de época siempre tiene mi voto de confianza. Al final me ha terminado convenciendo. Downton Abbey, o más bien, Los dolores de cabeza de lord Grantham al que nadie nunca le cuenta nada, es una serie que engancha porque las situaciones de telenovela (hijos ilegítimos, muertes repentinas, etc...) son tratadas con un gusto exquisito. Y qué caray, sólo por el personaje de la condesa viuda ya vale la pena.

26.12.14

Cerrando 2014: las películas



Otro año más en el que el cine no ha podido ser el protagonista. Personalmente la idea de pasarme más de una hora y media viendo una película ya me causa pereza y desinterés; si a esto le sumamos las dificultades para hacerlo... Bueno, este balance lo dice todo. Apenas nada nuevo: muchos revisionados y pocas novedades interesantes. Posiblemente hubo alguna más, pero no la anoté y ya no me acuerdo.

1 · El proyecto de la bruja de Blair. Quince años después de verla en el cine, la volvimos a ver por televisión. Desde entonces, el género del "metraje encontrado" ha evolucionado mucho. En su día fue muy polémica, yo tengo que confesar que me impresionó bastante en la sala. Tantos años más tarde y desde el salón, ya no es lo mismo.

2 · Pocahontas. Una de las últimas películas Disney que me tocó ver cuando mi hermana era pequeña, destaca en ellas lo magnífico de las escenas musicales.

3 · La máscara de Fu Manchú (1932). La vi de madrugada y no recuerdo mucho de ella.

4 · Strange Days (1995). No la había visto desde finales de los 90. Aun siendo una de las películas que reflexionaban sobre la importancia de la realidad y los recuerdos en un contexto futurista, fue un fracaso de taquilla, pero creo que aguanta bien el tiempo.

15.7.14

Parecidos razonables (XIX): Ihsahn vs. Ronny Munroe

Parecidos razonables entre la portada del segundo disco de Ihsahn (ex Emperor), Angl, de 2008, y el disco Electric Wake, de Ronny Munroe, de 2014.



10.7.14

Entrevista a Josep Oliver

Hoy toca publicar una entrada especial. Se trata de una entrevista que una alumna de 4º de ESO me hizo. Al principio tenía que ser para el anuario que hacía su clase como proyecto para despedir su andadura en el cole, pero tuvo que abreviarla mucho.  Le propuse a Teresa que hiciéramos la entrevista igualmente, que yo la publicaría por mi cuenta en mi blog. Teresa para mí ha sido una prueba de que el entusiasmo puede hacer ganarte a tus alumnos. A principio de curso, era una de las que decía que no le interesaba la poesía. Azuzado por esto, hice una sección en clase que se llamaba "Razones para amar la poesía", que consistía en leerles un poema al día, simplemente eso. Y funcionó. Y estoy muy contento: a final de curso, era ella la que me pedía algún libro de poesía prestado. ¿Qué más puede pedir un profesor de literatura? Gracias, Teresa, por la entrevista y por tu interés. A continuación la entrevista:

Elegí hacerle la entrevista a Josep porque siempre ha sido el profesor con el que me he llevado mejor, el típico profesor que te cae bien, y sabe explicar. Siempre le recordaré como un buen profesor, primero porque lo es, y segundo porque se ha portado muy bien conmigo, siempre le he tenido mucha confianza. Creo que esta era una buena forma de despedirme de él, para mí ha sido un honor que me dejara hacerle mi primera entrevista, así que espero que los que tengáis oportunidad de leerla os guste, y no seáis duros con las críticas.
PREGUNTA: ¿Desde pequeño querías ser profesor? 
RESPUESTA: No, yo de pequeño quería ser escritor, pero no lo decía porque me daba vergüenza, y porque pensaba que no era una cosa a lo que podía dedicarme, pero como empecé a dar clases repaso cuando tenía dieciséis años vi que me gustaba, y al final terminé como profesor. 

P: ¿ Recuerdas el momento en el que decidiste ser profesor?
R: No, no, la verdad es que no (risas), yo empecé a dar clases particulares porque era una manera fácil de ganar dinero, y en casa, y después vi que me gustaba transimitir los conocimentos, y que me gustaba eso de estar con lo chicos y tal, pero no recuerdo el momento concreto.

P: ¿Entonces por qué elegiste la carrera de Filología Hispánica?
R: Porque me gustaba el tema de escribir y leer, porque era lo más parecido a ser escritor, también la cogí por eso, lo que pasa es que Filología la principal salida que tiene es ser profesor.

P: ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
R: Me gusta cuando explico algo, y veo en las caras que se ha entendido, o veo que una cosa le ha gustado a la clase; eso es lo que más me gusta de mi trabajo. Si no fuera por esas cosas no seguría siendo profesor.

P: ¿ Crees que eres un buen profesor?
R: Pero eso no lo puedo decir yo... Eso lo tienen que decir los alumnos; yo creo que sí, pero bueno, siempre se puede mejorar.

P: ¿ Cómo fue que empezaste a trabajar en La Immaculada?
R: La profesora anterior de castellano era compañera mía de la facultad, y me dijo que había sacado una plaza en otro sitio, y que aquí se habían quedado sin profesor, y fuí; Catalina me hizo una entrevista porque en ese momento era directora, y les gusté... Y aquí estoy.

P: ¿ Al principio fue difícil adaptarse?
R: Siempre cuesta, porque antes había hecho alguna sustitución, pero nunca me había encargado de una clase, y menos todo el año, porque empecé siendo tutor, y yo nunca había sido tutor, al principio cuesta un poquito, pero sólo es arrancar, luego ya está.

P: Si tuvieras la opción de cambiar de colegio para dar clases, ¿cambiarías?
R: No, no, me gusta mucho aquí como estoy; me gustaría dar clases en bachiller o la universidad, porque podría explicar las cosas de una formas más profunda, pero ya estoy bien así como estoy, me gusta.

P: ¿ En qué ha cambiado tu vida desde que eres padre?
R: Pues en todo, porque no tengo tiempo de nada. Te cambía porque en lugar de pensar en tus cosas, piensas en lo que tendrás que hacer con el bebé, y no te das cuenta, se te han pasado las horas y no te da tiempo de nada.

P: Si pudieras cambiar algo de tu vida, ¿qué sería?
R: Si pudiera volver atrás, lo que haría sería decirme a mí mismo que lea aún más, y que haga todo lo que pueda en conocer todo lo que pueda, porque, no sé... Aún así, me siento que podría conocer más cosas.

P: ¿ Cuando te despiertas por las mañas, qué es lo que te hace levantarte y seguir adelante?
R: El despertador... (risas). No, no lo sé; me hace seguir adelante el hecho de que soy feliz con mi vida, me gusta mi trabajo, aunque haya malos días también; no sé la familia. Las cosas por las que seguir adelante son porque te sientes bien y quieres seguir.

P: ¿ Porque tienes tanto empeño en que nos guste la poesía y que leamos poesía?
R: Buena pregunta, primero porque es un género que es como el género que siempre se olvida un poco, leemos novelas y hacemos teatro... Pero de la poesía, pobrecita, nadie se acuerda, y porque también a veces es un poco más complicada. Creo que es una manera de expresarnos, y de conocernos a nosotros mismos que vale la pena, y tiene tantas cosas... Ay, no sé, es muy complicado de explicar, yo creo que, el que la ha leído y le ha gustado sabe por qué es. No sé, yo ya he convencido a una o más de una, o sea que algo debe de tener...
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