11.12.19

Diario de lecturas (XX)

Sigo con algunas lecturas fuera de las novedades, títulos que leo por alguna deria o son fruto de algún préstamo. El diario gatuno de Junji Ito: Yon y Mu (Tomodomo, 2015) es una lectura que me prestó un alumno y en la que el mangaka de terror más conocido en Occidente se saca de la manga una serie sobre su relación con los gatos. Así que aquí tenemos a un hombre capaz de dibujar las historias más inquietantes del mundo (Uzumaki, Hellstar Remina, etc.) que se pasa al costumbrismo amable, aun más, a la moda de los mangas sobre gatos (El dulce hogar de Chi, Su majestad el gato, Soy un gato, La abuela y su gato gordo...). Y bien, ¿qué puede aportarnos Ito a esta moda? La verdad es que nada.

Porque Ito sabe hacer una cosa bien. Pero esa cosa no es una historia amable y costumbrista. E Ito apuesta, consciente de que hacer algo "normal" de un tema tan trillado no le llevará a ningún sitio, por aplicar su gramática del horror y de lo grotesco a un contexto cómico como es su vida privada: él, el gran mangaka de terror, siendo un calzonazos y un súbdito más de sus dos minimos. De la disonancia entre el libro de estilo del terror del autor y su temática surge esta obra esperpéntica y absurda. ¿Qué tal resulta la mezcla? No muy afortunada, en mi opinión. Como si fuera un ejercicio de estilo en el que pedir a Lovecraft que escribiera un relato de humor ambientado en sus mitos. No pasa de ser una curiosidad que los acérrimos de Junji Ito podrán valorar mejor. Ellos, y los aficionados a los gatos para los que cualquier cosa relacionada con estos felinos esté bien.

22.10.19

Jugando a 'Nemesis': sensaciones

Este texto lo escribí en un grupo de FB, pero para que no se pierda en éter internáutico, lo dejo aquí también:

Ayer estrenamos Nemesis con una partida colaborativa a cinco. Quizá no la mejor forma de empezar a jugar (se alargó mucho). Los objetivos no eran moco de pavo: la nave tenía que llegar a la tierra, el nido y la reina tenían que ser eliminados, había que descubrir todas las salas, enviar una señal y llevar un huevo para investigar.
Al principio la cosa iba bastante bien, los motores respondían. La capitana descubrió unas cuantas salas desde la sala de vigilancia y los aliens se hicieron de rogar. Encontramos muy pronto el nido y eliminamos los huevos además de coger uno para uno de los objetivos.
Pero a medida que la cosa avanzaba la cosa se fue poniendo más y más chunga, sobre todo a la hora de la fase de evento de evolución de los intrusos. Ahí empezó el caos, con adultos saliendo a cascoporro, gente infectada... El explorador pudo poner rumbo a la Tierra (íbamos para Marte) y consiguió llevarse un cadáver de bicho para descubrir que tenía una debilidad específica.
Terminaron cayendo el explorador, la piloto, el mecánico...
Al final apareció la reina y entre la capitana y el soldado la pudimos matar. Quedaba solo llegar a la cámara de hibernación, que estaba en llamas. El soldado arregló el sistema antiincendios para apagarla y de paso que un intruso desocupara la cámara. Con las últimas fuerzas, llegamos al hibernatorio, con los putos aliens pisándonos los talones. Al final, en la tirada de ruido para poder hibernar salió un adulto, que mató al soldado, y muy a duras penas la capitana pudo terminar con él, y ponerse a hibernar con el deber cumplido. Por los pelos no, lo siguiente.
Mi impresión: la narrativa desplegada muy buena, fue casi como una peli de Alien (de las buenas). Ahora, la cosa entre explicación y juego se fue a más de cuatro horas, eran las 3am y estábamos para el arrastre. Seguramente nos equivocamos en muchas cosas, pero estuvo muy bien. Si le he de poner un pero es que en full cooperativo a 5 no es la mejor opción. Se tienen que cumplir los objetivos de todos y eso es durillo. Creo que semicooperativo a 4 debe funcionar mejor.

9.10.19

Reseñas extremas mínimas (XVIII)

· Silence in the Snow: Levitation Chamber. Al tipo de música que factura este dúo de Oakland formado por la cantante y guitarrista Cyn M y el batería Trevor DeSchryver (Wolves in the Throne Room) ahora lo podemos llamar shoegaze, dream pop... Pero a poco que uno escuche, sabrá que este grupo es casi un homenaje/plagio a Siouxsie & The Banshees. Tanto en las atmósferas, como en la voz de Cyn, nos encontramos con una reelaboración de la segunda época del grupo gótico británico (Tinderbox), cuando se habían sacudido el polvo punk y sus melodías eran más personales. Escucho este disco y no puedo evitar pensar que es una grabación perdida de Siouxsie. Eso no es malo, ojo. Pero en fin.

· Tool: Fear Inoculum. Tenía que ser el disco del año, qué digo, de la década, la vuelta de los más grandes, tras hacernos esperar trece (13) putos años de rumores. Este álbum puede convertirse en el Duke Nukem Forever del metal, el Chinese Democracy del siglo XXI. Y es que sí, el disco suena a Tool y es el progressive metal artístico y lleno de detalles de Tool... Pero después de unas cuantas audiciones atentas se revela un disco plomizo, con pocas ideas, sin alma. Con muchas canciones superando los diez minutos de duración, es Tool haciendo lo de siempre. Y eso está bien. Pero si en trece años no puedes aportar nada a lo que ya has hecho, es normal que bandas que empezaron copiándote (Soen, por ejemplo) resulta que ahora mismo tengan propuestas más interesantes. Una gran decepción, porque, como muchos, quería que me gustara este disco. Me he esforzado porque así fuera. Pero no. No está mal, pero a estas alturas de la vida le pedíamos algo más al grupo. Hasta la portada parece hecha con Paint y una imagen de stock en diez minutos.

· A Perfect Circle: Eat the Elephant. Maynard volvía por partida doble, y a pesar de que había dicho que APC era un grupo en una vía muerta, aquí tenemos el cuarto trabajo de su proyecto más "femenino" (como alguna vez ha indicado). Y la verdad, si tengo que quedarme con uno de los dos nuevos trabajos de este hombre que considero que tiene una de las mejores voces del panorama actual, seguramente sería con este Eat the Elephant, y eso a pesar de la que debe de ser una de las peores portadas musicales de los últimos diez años. A ver, no voy a mentir, siempre he sido más de APC que de Tool; para escuchar Tool tienes que estar mentalmente en condiciones, es una música muy cerebral, mientras que APC es más emocional. Así que este álbum consigue lo que pretende: seguir la línea de sus antecesores sin traicionar su esencia. Otro día podríamos hablar de las expectativas que tenemos en un grupo dependiendo de lo fanáticos que seamos y de qué queremos de ellos: que innoven y sigan explorando su personalidad, o que permanezcan inalterables en aquello que nos enamoró de ellos.

· Monolord: No Comfort. Todo lo que dijimos con anterioridad en la entrega XVIII a propósito de Magic Circle se podría decir de nuevo aquí para este disco de los suecos Monolord. Si es que ya lo dicen en Angry Metal Guy: "It’s a recipe for short-lived success; while I enjoy drinking at this particular well, I can only do so for a short time before moving on". Grupo de doom/stoner que factura el enésimo disco perdido de la primera época de Black Sabbath, Monolord nos ofrece riffs monolíticos, tempo lento y voz que, cómo no, recuerda a Ozzy, y suena extrañamente lejos del micro. Si quien escucha tiene paciencia, podrá atisbar detalles de calidad, pero en un conjunto que, para mí, está sobreexplotado.

13.7.19

Diario de lecturas (XIX)

Algunos apuntes de lecturas recientes que no tienen cabida en mis espacios de reseña habituales. 
Visitamos la Biblioteca Pública Can Sales de Palma. Mi objetivo prioritario era dejar una buena pila de libros en la mesa de bookcrossing, fruto de la última revisión y expurgación de mi propia biblioteca (me asombró lo rápido que volaron la mayoría de ellos: viejas ediciones de Tagore, las memorias de Groucho, algún libro de la carrera de Historia de la UNED) y otra gran pila la subí a la sección Infantil/juvenil como donación, principalmente títulos recientes de Kalandraka. Hay que reconocer el gran trabajo que hace esta editorial gallega, sobre todo en la promoción de la poesía para niñ@s, un género muy, muy complicado, con ventas seguramente peores. 

Una de las mejores tiras de la recopilación.

Allí leí el volumen de Max Las aventuras de Guillermo y Miguel, una recopilación de la serie de tiras cómicas Trampantojos que ya habían aparecido anteriormente y al parecer habían sido objeto de una exposición en Alcalá, la tierra del autor de Cervantes. Max es seguramente el autor vivo más importante del cómic español. Mi admiración por él va más allá de todo lo que pueda escribir, y es un honor conocerle en persona e incluso haber presentado uno de sus libros en Palma. A Max le encanta jugar con referentes literarios. En una constante en su obra: por mucho que sus inicios estuvieran en la época de la móvida, la línea chunga, y las revistas de cómic de filosofía punk, Max es un autor cultivado, de múltiples referentes, tanto artísticos, como filosóficos, musicales o literarios. Quizá es una de las cosas por la que más admiro su obra: la capacidad por conciliar alta y baja cultura de una forma tan natural como respirar. En estas tiras, en principio dedicadas a Shakespeare y Cervantes, Max se deja llevar por las anécdotas, así como por la crítica social actual, y crea unas tiras amables, con un humor blanco muy clásico, casi de TBO. Cuando más brilla es cuando (¿inspirado quizá en el Tom Gauld? Es innegable que ambos tienen intereses culturales parecidos) abre esos trampantojos a la literatura en general, y se lanza a conexiones imposibles pero divertidísimas entre el Quijote y Freud, Beckett y Borges, o Poe y el movimiento galego Nunca Mais. La recopilación es muy breve, y supongo que Max ha seguido haciendo trampantojos, y me dejó con ganas de seguir leyendo. Es más, éste es el tipo de cómic que quiero hacer, y aunque ya lo había leído entero en la biblioteca, lo cogí para revisarlo en casa e inspirarme.

En la sección de infantil/juvenil, mientras mi hija releía con delectación Astérix y Cleopatra por enésima vez, leí también El carter de l'espai, de Guillaume Perrault (Ed. Joventut), un cómic infantil (recomendado a partir de 9 años) sobre un cartero que reparte el correo por el espacio. Al pobre hombre le cambian su ruta habitual y tiene que ir de planeta en planeta, algo que en principio le molesta bastante porque es un hombre de rutinas fijas. Tiene malas experiencias en cada uno de los planetas que visita, hasta que al final se dará cuenta que había prejuzgado mal esa nueva tarea. Cuando lo descubre, ve toda la labor de su día con otros ojos. Curiosa vuelta de tuerca que yo, ingenuo lector que soy, no había visto venir, y que habla sobre salir de la zona de comfort y arriesgarse a hacer cosas nuevas. Es una pena que cómics tan interesantes como éste, editado en 2018, tengan un circuito totalmente diferente al resto; quiero decir, este cómic transita el circuito de librerías generalistas, y seguramente (por cuestiones de distribución que tienen que ver con las editoriales) no llegue a las librerías especializadas.

Y ahora vamos con dos críticas que no me resisto a hacer. Son dos cómics que no me han gustado, pero de los que me gustaría dejar unas líneas por escrito aunque sean para mí mismo, porque mi política habitual es no hablar de aquello que no me ha gustado. El primero es Perrito contra gatito, de Andy Riley (Astiberri, 2019). Vaya por delante que a mí este autor (Conejitos suicidas) nunca me ha gustado. En este Perrito contra gatito se marca unas tiras cómicas sobre... perros y gatos domésticos, un tema que parece que tiene tirón en cuanto a público, pero que no es en absoluto original: a saber, perro tonto, gato listo y maquinador. ¿Dónde lo hemos visto? ¿En Garfield, en Ciudadano Can, en los cómics de The Oatmeal, en los cuatrocientos cómics de gatos de José Fonollosa, en los mil mangas que actualmente se venden sobre gatos (El dulce hogar de Chi, Su majestad el gato, El gato gordo de la abuela, etc.)? Quizá el cómic guste a los afortunados propietarios de mascotas, y eso contando que no hayan leído nunca un tebeo sobre ellas. Para los demás, es un ejercicio repetitivo. Si vas a hacer un cómic sobre este tema, más vale que tengas algo nuevo que decir o que al menos tu pericia al lápiz haga que valga la pena.

Y termino con Esta mierda me supera, de Charles Forsman (Sapristi, 2019), cómic que pronto tendrá adaptación en Netflix, como la había tenido su anterior The End of the Fucking World. Ya su predecesora no me había gustado, no por su peculiar y limitado estilo retro de dibujo, deudor absoluto del Popeye de E.C. Segar y otros artistas de la tira cómica clásica, sino por esa visión de la adolescencia absolutamente negra y desprovista de cualquier esperanza, mezclada con el empleo de una violencia explícita que choca frontalmente con el estilo de dibujo. Sí, seguramente ese efecto es el que el autor busca. Y en Esta mierda me supera, Forsman vuelve sobre los mismos temas: el angst adolescente y, sobre todo, el gran drama romántico: el yo, yo, yo. Todo es vivido con una sensibilidad exacerbada, y eso lo representa Forsman con una protagonista, Sydney, que tiene unos poderes psicokinéticos capaces de hacer mucho daño. Se trata de una versión oscura y pesimista de la Eleven de Stranger Things o de un mutante descarriado de la Academia Charles Xavier. Sydney es una chica de quince años que fuma porros, tiene relaciones sexuales (primera desconexión emocional con el cómic) y acaba de descubrir que le gustan las chicas. Su mejor amiga tiene un novio de mierda, su madre tiene un trabajo de ídem, y su padre volvió de la guerra de Irak como si fuera otra persona. El cómic es una alegoría de la adolescencia como la encrucijada de la vida donde la incapacidad de ponerse en el lugar del otro tiene que solucionarse de forma positiva para la sociedad: si no, las consecuencias son terribles, como en este cómic. Lo dicho: esta mierda me supera.

28.4.19

Reseñas extremas mínimas (XVII)

· Fórn - The Departure of Consciousness. La mezcla de doom (o funeral doom) con sludge y postrock a veces me acaba cargando un poco y si un disco no me entra a la primera con algún destello de genialidad es difícil que entre en él. Escuchando en Deezer el último disco de los bostonianos Fórn, Rites of Despair, el ojo se me fue a la miniatura de su disco anterior, The Departure of Consciousness (2014). Y la verdad es que éste me ha entrado bastante mejor. Quizá es porque consigue construir muy bien una atmósfera opresiva y amenazante a base de unas guitarras muy lentas y depresivas. De una reseña en internet: "Fórn self-identifies their brand of music as a combination of funeral doom and sludge, but this album is so much more than the sum of those two parts. (...) Originally released digitally last year, the album was recorded over a nasty New England winter—and for all its twists and turns, it’s a direct product of its inception: it’s nasty, cold, and full of surprises". Me parece un álbum que puede establecer una conexión entre el funeral doom plano pero meticuloso de Catacombs y el caos primigenio de Portal.

· Magic Circle - Departed Souls. La influencia de Black Sabbath en el metal es infinita, y las bandas, no ya de imitadores, sino que han querido seguir su legado más puro, no se quedan de atrás. Magic Circle crea en Departed Souls (2019) otro de esos discos que podría ser "el álbum perdido" de Black Sabbath entre sus primeros seis discos de estudio. Tanto en la afinación de las guitarras como en la de la voz principal, aquí es todo sabbath setentero, con cierto regusto (quién lo iba a decir) de los Deep Purple de la misma época. Con este disco me pasa como con muchos otros del mismio estilo: te sorprende positivamente en una primera escucha, los disfrutas dos o tres veces... Y luego lo que tienes ganas de poner son los viejos álbums originales de Black Sabbath.

· Superlynx - New Moon. Lo dicho arriba para Magic Circle podría aplicarse también a este trío formado en Oslo con cantante femenina al frente. Buenos riffs, voz solvente, todo perfecto para recrear ese sonido doom-stoner setentero. Y no está mal (el riff de Valley of Lepers, por ejemplo), pero el conjunto termina produciéndome el efecto antes mencionado. En general, la idea de la audición de todos estos discos vino, como siempre, instigada por las reseñas de Angry Metal Guy

26.4.19

Un despropósito como una catedral


¿Que un campesino entra en la ciudad de Barcelona con una ballesta al hombro y ningún guardia ve nada extraño? No pasa nada.

¿Que se nos dice que los bastaixos acarrean en su tiempo libre las piedras de Montjuïc hasta la catedral como ofrenda de devoción, pero por lo que vemos en la serie no hacen nada más en todo el día? No pasa nada. 

¿Que las mujeres, excepto las niñas y las prostitutas, deberían ir con el pelo recogido según los usos de la época y aquí las vemos a todas luciendo melena? No pasa nada. 


¿Que en la serie vemos a una Santa Inquisición con tribunales plenamente operativos, pese a que históricamente no se fundó como tal hasta cien años después? No pasa nada. 

¿Que, pese obviar el punto anterior, la pena por herejía (que no fuera reincidente) eran unos latigazos o como mucho el destierro de la ciudad, y aquí nos pintan que por “yacer con una judía”, Arnau será como mínimo quemado en la hoguera? No pasa nada. 

¿Que el hermano del protagonista, pese a ser un miembro sumamente devoto de la Iglesia, hasta el punto del fanatismo, termina suicidándose, es decir, cometiendo pecado mortal y contraviniendo todas las enseñanzas en las que cree? No pasa nada. 

¿Que, en fin, la serie parece basada en subvertir completamente la férrea ordenación estamental de la época, haciendo que el personaje pase de siervo a burgués adinerado, y de burgués a noble? No pasa nada.

¿Qué parte de culpa de todo esto tiene la novela original y qué la serie? No tengo ni idea, pero realmente no tiene importancia, porque aquí no pasa nada.

Y hasta aquí mi crítica de La catedral del mar (Atresmedia, 2018).

19.4.19

Parecidos razonables (XXIX): Ragnarok vs. Ratas en las paredes

De nuevo un caso de parecidos razonables en el mundo de los juegos de rol con un ejemplo muy cercano. En primer lugar, portada del juego Ragnarok (3ª edición), de Luis A. Madorrán, publicado por T&T (2018).


Abajo, arte para la pantalla de Ratas en las paredes, juego de rol de The Hills Press (2019). La primera foto son las dos caras interiores de la pantalla. La segunda son las dos caras exteriores.



Se da la coincidencia de que se trata de dos juegos de rol de horror editados en el lapso de más o menos un año, ambos por mecenazgo, y que en el arte aquí mostrado se han inspirado en el mismo motivo, el de un tablón de pared lleno de recortes, fotografías y mapas conectados demostrando una relación entre ellos. 
Cabe decir también que la portada de Ragnarok 3ª ed. iba a ser muy diferente, cuando las opiniones de los mecenas hicieron cambiar el diseño por completo. Tenéis más información en el blog del juego.

27.2.19

Parecidos razonables (XXVIII): Tiny Frontiers vs. High Space

Parecido razonable entre dos juegos de rol que han prácticamente coincido en su campaña de micromecenazgo en Verkami. Por una parte, High Space, una ambientación de ciencia ficción para Savage Worlds creada por Patrick Taylor y publicada en inglés por StoryWeaver Games. Tenéis su campaña (ahora ya terminada) en Verkami aquí. Por otra parte, Tiny Frontiers, un juego de rol futurista minimalista creado por Alan Bahr y editado por Akuma Studio y Gallan Knight Games. Cuando escribo estas líneas, la campaña acaba de empezar en Verkami aquí. En ambas portadas (recordemos, ambos son juegos de rol cuya salida ha coincidido en el tiempo) presentan una estructura muy parecida de una nave en el espacio con la misma perspectiva y paleta de colores, con estrellas a contraluz y un planeta cercano.



31.12.18

Cerrando 2018: la música

Aquí adjunto el resumen de datos musicales de 2018 que me proporciona Last.fm. Este año se ha caracterizado por lo errático de scrobbleo de la página, que ha dejado de responder a todos los dispositivos que usaba. En general: un año donde llegue a las diez mil reproducciones es un buen año. Por tanto, bien.




Este año se confirma la vuelta a lo conocido. He escuchado muchos de mis clásicos, como Tom Waits, Katatonia, AATT, Gardel, L'Ham de Foc... 



De los álbumes, lo mismo de antes. Se posiciona muy arriba Wardruna, un disco que me encanta poner para hacer la cena. También tuve una racha de Conan y estuve escuchando en bucle la banda sonora de Poleudoris. Una de las pocas novedades del año: el nuevo disco de A Perfect Circle, que está bastante bien en su primera parte. También el de Arcana, aunque no lo recuerdo mucho.


30.12.18

Cerrando 2018: las películas


El año pasado no llegué a publicar la lista de películas visionadas, pero ascendió a 75, marca que mejoró las 54 de 2016. Este año he vuelto a superar el techo con 80, de las que a continuación hago un somerísimo análisis. (R) indica revisión.

1. Los minimalistas (documental). Viven con poco y lo disfrutan. Pues muy bien.
2. El show de Truman. (R) Una película que cada año vuelvo a ver y que me encanta. Escribí sobre ella en RIRCA.
3. El abuelo. (R) Otra joya que, pese a hacerse a ratos larga, es genial, y una manera perfecta de hablar del Realismo en clase. Escribí sobre ella en RIRCA.
4. The Kids' Menu (documental). Uno de los mejores documentales sobre alimentación que he visto y realmente inspirador para acometer la tarea de un huerto escolar. Muy recomendado.
5. Conan el bárbaro (1982) (R). Aquí empecé una serie de revisionados de pelis de testosterona pura because yes, porque me apetecía. Y las disfruté como un chaval.
6. Mad Max: Fury Road. Las críticas que hablaban de puro espectáculo visual tenían toda la razón. Con esta peli se puede aplicar aquella máxima de "empieza con una explosión y a partir de ahí, sube".
7. Commando. (R) Arnold pegando tiros y hostias a mansalva, impagable.
8. Cobra. Lo mismo, pero con Stallone.
9. Star Wars Ep. I. (R) Yo no quería, pero había que hacerle una introducción a LittleSnow y había que ver la primera trilogía. Y ratifico: es mala, mala con solemnidad. Es... O sea, es horrible. No tiene ni pies ni cabeza. Lo de los midiclorianos es una puta mierda. Tiene al peor secundario jamás creado. La estética se aleja del canon. En fin, es una puta mierda y si hay un dios le pido que a los mandamases de Disney les de por hacer un reboot de Star Wars y eliminen esta película, como mínimo, y la sustituyan por algo más digno.
10. Océanos de plástico (documental). Otro documental muy necesario.

Cerrando 2018: Las series


Llevo años sin actualizar correctamente el resumen actual de temporadas de televisión vistas. Este año, con casi cuatro meses de retraso, alzo acta notarial del 2018 en cuanto a series:

· Las chicas del cable (Temporada 1, 2 y 3). Serie española que busca ser el referente patrio de serie de época al estilo de Call the Midwife, con elementos de intriga a lo The Bletchley Circle, que no obstante desde los primeros capítulos empieza a deslizarse hacia los rasgos del culebrón. Tuve hígado para ver la tercera temporada porque el cliffhanger del final de la T2 estaba muy bien puesto, y seguiré viéndola como placer culpable. Hablé de ella en RIRCA.

· Modern Family (Temporada 9). Nada que añadir a lo dicho anteriormente de esta serie: que sigue en buena forma pese a acumular ya diez años en antena.

· The Last Man On Earth (Temporada 4). La serie que rivalizaba en arrastrar el amor-odio de sus seguidores merced al espectáculo basado casi exclusivamente en el sentimiento de vergüenza ajena fue clausurada abruptamente al final de esta temporada, dejando las tramas abiertas. Creo que la serie había ido mejorando con el tiempo, pero debió de ser una impresión mía sólo, al parecer. Hablé de ella en RIRCA.

· Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket (Temporada 1 y 2). Serie de deliciosas novelas que ya habían tenido adaptación fílmica, esta nueva versión no tiene nada que envidiar a la anterior. Una serie, como diría el musical de La familia Addams, "apta para los niños (más o menos)", que hace de los CGI su principal decorado, y que tiene en su ambientación tétrica y opresiva una de sus mejores bazas. Sin ser una serie de terror, mi hija insiste en no verla, del mal rollo que le produce, ahí lo dejo. Sin duda es una de esas series que se recuerdan mucho tiempo. Hablé de ella en RIRCA.

· Penny Dreadful (Temporada 1 y 2). Sin duda, de lo mejor que he visto durante el año. Tiene todo lo que me gusta: siglo XIX, ambientación victoriana, asesinatos, seres sobrenaturales, sueños, amores imposibles, licántropos, escritores malditos... Un pastiche decimonónico genial.

· The Good Doctor (Temporada 1). La sensación de la temporada (o al menos, eso creo Telecinco) es esta adaptación occidental de una serie coreana, protagonizada por un médico en prácticas autista con características de genio. Serie procedural al estilo House, sólo que el doctor borderline ahora es joven y su misantropía es patológica, no de carácter. Entretenida.

· Más allá del jardín (Temporada única). Una pequeña obra maestra de la animación, que combina cuentos de hadas, animación tradicional, jazz y delta blues, que bebe de numerosas fuentes literarias... Preciosa. Hablé de ella en RIRCA.

· (Des)encanto (Temporada 1). La nueva obra de Matt Groening es una sátira como la que nos tiene acostumbrados pero esta vez ambientada en un mundo medieval fantástico. Desde éste, puede aprovecharse para reír sobre todos los tópicos del género mientras habla de otras cosas que también le interesa criticar. Creo que ha sido malinterpretada y denostada por culpa del hype y de la crítica ultrarrápida a la que estamos acostumbrándonos ver en las redes sociales. Necesita reposar y repensar para ser apreciada, no es un producto de mero consumo rápido.

· The IT Crowd (Temporadas 1-5). Aproveché que estaba disponible en Netflix para volverla a ver del tirón y de paso ver el episodio especial que cerraba la serie y que aún no había visto. Para mí, de lo mejor de las series inglesas de humor recientes, a años luz de la comedia geek tonta que pretende ser Big Bang Theory y con la que a veces ha sido comparada. Personajes inolvidables, humor nerd y a veces muy políticamente incorrecto, pero divertidísima hasta el punto de que soporta muy bien el revisionado.

· Haunted/Al borde de la realidad (Temporada 1). Serie en formato docureality sobre fenómenos paranormales que lo único que tiene de interesante es fundir dos géneros hasta ahora separados. Hablé de ella en RIRCA.

· No veas esto (Temporada 1). Serie de pequeños cortos de horror (a veces, simplemente clips experimentales), con alguna que otra buena idea, peo en general regulera.

Series iniciadas pero abandonadas por el momento: Merlí, Devilman, Trollhunters, Westworld S02, Lost in Space, El príncipe Dragón, Haunting of Hill House, She-Ra, Ghost Wars.


29.12.18

Cerrando 2018: los cómics

He leído 184 cómics este año. Una muy buena cifra que ha superado a la del año anterior, para mi sorpresa. Es una enorme cantidad de cómics para alguien no muy lector, pero a mí me da la impresión de que es una cantidad nimia si comparamos con lo que se publica actualmente. La gran mayoría de ellos han sido reseñados o bien en Papel en Blanco, o en Ultima Hora, o en Iconotropía. En esos 184 hay de todo: novedades del año, pero también relecturas, material de la biblioteca que se me escapó... Hay manga, bd, cómic español, superhéroes, cómic no mainstream, novela gráfica... En fin, de todo. He hecho una selección de lo mejor del año en dos partes en Papel en Blanco que podéis leer aquí. Abajo os dejo las portadas de mi selección de lo más interesante de 2018. 



28.12.18

Cerrando 2018: los posts

Voy haciendo balance de mi año, no por afán narcisista, sino como mero recordatorio personal. Me he dado cuenta con el tiempo, de que tengo una extraña fijación por levantar acta de todo lo que hago, de hacer listas y recuentos de mis actividades. Así que allá va.

En Papel en Blanco, acomodados ya en la nueva página y servidor, éste ha sido el primer año íntegramente gestionado por sus redactores como una nueva etapa, desde que Weblogs SL nos abandonara en verano de 2017. Desde entonces he capitaneado el barco y he publicado como mías las entradas de reseñas y opinión y como Papel en Blanco los posts de noticias o anuncios de novedades. En Iconotropía he centralizado como cada año mi actividad como divulgador de cómic, recopilando lo que escribo para Ultima Hora y PeB, pero también he incluido reseñas inéditas. Con todo, en este blog tengo aún que ponerme al día e incluir todas las reseñas aparecidas en el periódico desde noviembre. En RIRCA he mantenido el tipo, pero donde se ha notado el aumento de actividad ha sido en el blog de Immaculúdica, que refleja el progresivo interés por potenciar la actividad lúdica en el colegio en el que trabajo.

Para 2019 tengo pendiente hacer una reflexión profunda, dejar de escribir "por obligación" y centrarme en lo que verdaderamente me interese, y dejar de lado todo lo posible lo que escribo por compromiso.

Resumen
Papel en Blanco:  126 (cuenta común), 129 (usuario propio) = 255 posts.
Iconotropía: 79 
RIRCA: 16 
Cisne Negro: 13

Immaculúdica: 30
Fénix Negro: 3

Total:  393 posts. Nada mal.

30.11.18

'Dionysus' y la celebración báquica de Dead Can Dance


Lo mejor la vida son esas sorpresas que a veces te da cuando ya no esperas nada. En 2012 Dead Can Dance volvió con Anastasis a la primera línea de la música, demostrando que, aunque su último album entonces databa de 1996, no habían perdido ni un ápice de su personalidad y buen hacer. Han pasado seis años desde Anastasis y desde que los vimos en un increíble concierto en Barcelona. Y, de repente, el mes pasado, un anuncio que me deja descolocado: DCD anuncian nuevo trabajo, ¡y gira! Bah, pensé, seguramente un recopilatorio que añada alguna canción del último disco al canon de éxitos, porque el último, Memento, era de 2005. ¡Pues no! Sus redes sociales oficiales anunciaban un nuevo trabajo original: Dionysus, que se lanzaba el mes pasado.
Dionysus es breve, demasiado breve para toda obra maestra que Lisa y Brendan entregan. Casi podría considerarse en EP, puesto que apenas llega a los 36 minutos, divididos en dos actos que contienen tres-cuatro canciones. Una decisión extraña porque dificulta mucho la escucha de las secciones de cada acto. Pero DCD no es que juegue precisamente a una estrategia comercial: no ha tenido prisa por sacar este nuevo trabajo, confirmando que se trata de un grupo nuevamente en activo, y no ha tenido en reparos en hacerlo en el formato que le ha dado la realísima gana.
Dionysus es un viaje que celebra a Baco en una serie de liturgias sonoras made in DCD que fusionan elementos de toda la cuenca del Mediterráneo, del cercano y medio Oriente y de los países africanos. Algunos hablan de una segunda parte del Spiritchaser porque, efectivamente, estamos ante un álbum profundamente étnico, que fusiona la percusión africana con los vientos y cuerdas orientales en un viaje de músicas del mundo apabullante. Otra de las cosas que se comenta por las redes, por lo que he leído hasta ahora, es el particular desequilibrio que muchos han notado entre la participación de Lisa y Brendan. El álbum es bastante instrumental, y la voz aquí pasa a ser un accesorio al servicio de una música mesmérica y ritual. Esto, comentan los entendido, es algo que proviene más de Brendan Perry. Parece como si el álbum hubiera sido orquestado por Brendan y Lisa participara a título de colaboradora. Yo personalmente, sin conocer las circunstancias, discrepo de esta teoría. Brendan y Lisa tienen ambos exitosas carreras en solitario (Brendan tiene dos álbums, mientras que Lisa ha firmado bastantes más y ha firmado numerosas bandas sonoras en solitario o con otros compositores; aquí una muestra) y, si hubieran querido, podrían haber seguido así. Lo genial de DCD es que el producto es superior a la suma de sus componentes. Brendan es un explorador de lo étnico, sobre todo en lo que se refiere al espíritu atávico de la música africana, de los ritmos griegos. Lisa es la que aporta la espiritualidad, esa hondura trascendental que tienen los álbumes de la banda. Cuando trabajan juntos es cuando nos ofrecen un resultado excepcional. Dyonisus es un recorrido, en clave de glosolalia, por las celebraciones a Baco en las islas griegas, es el desierto de Túnez, las sabanas africanas y el éxtasis de los cultos órficos. Sabe a poco, pero es Dead Can Dance puro. 


6.8.18

Diario de lecturas (XVIII)

De nuevo aprovecho el fondo de Can Sales para recuperar algunas lecturas que se me habían pasado o de las que me había quedado con ganas. De nuevo quiero felicitar el extraordinario trabajo que está haciendo esta biblioteca de Palma para tener una gran oferta de cómic, tanto en la comicteca como en la planta infantil-juvenil.

· En primer lugar, tenemos Astrid Bromuro: Cómo atomizar a los fantasmas, de Fabrice Parme (Dibbuks). A pesar de que este álbum es el segundo de la serie, puede leerse perfectamente. Las aventuras de esta jovenzuela de padres repipis y espíritu indomable, son exquisitas. En esta ocasión, a Astrid la envían a un internado carísimo en el que hay unos fantasmas que no descansan en paz. ¿Podrá junto a sus nuevas amistades resolver el misterio de sus muertes? Astrid Bromuro es un excelente cómic infantil, con una preciosa linea de dibujo de regusto añejo, como de revista de los años cincuenta. La narración es clásica, pero en ocasiones Parme nos sorprende con algunos ejercicios más complejos (en este tomo, la bajada por una escalera que nos permite ver todo el internado en una especie de corte transversal). Por si la historieta no hubiera bastado, el álbum ofrece como material extra una serie de pasatiempos que exploran los elementos de la narrativa gráfica: el uso del color, los guiones, la caracterización de personajes. No están porque sí, sino para jugar con el trabajo de un autor de cómics. Recomendable al 100%.

· Los diarios de Cereza 1: El zoo petrificado, de Aurélie Neyret y Joris Chamblain (Alfaguara). Hace tiempo que me rondaba este cómic, máxime cuando su carta de presentación es que ha sido galardonado con el Premio al Mejor Cómic Infantil de Angoulème. El problema es que, al ser editado por una editorial de libros, ha quedado un poco fuera del circuito de las librerías especializadas. Así que en la última Feria del Libro compré un álbum sin fijarme, y, ¡horror! era el tercero de la serie. Por suerte, en Can Sales tenían esta primera entrega, donde se nos presenta a Cereza, la protagonista,  y a sus amigas. Juntas descubren a un misterioso señor que cada día sale del bosque con botes de pintura. ¿Qué hace? ¿Dónde va? La respuesta la encontrará Cereza siguiéndolo y descubriendo su secreto. El zoo petrificado es un cómic que mezcla la narrativa a modo de diario (de ahí su nombre) con el cómic. Valores como el amor por la naturaleza, la amistad, la aventura, el respeto hacia los animales, el valor de las personas ancianas... son alguno de los que la lectura introduce de una manera sencilla y sin querer dar lecciones. El dibujo es una maravilla, y el color hace de ésta una obra visualmente muy atractiva. Los personajes no dejan de ser planos, pero una cosa que tiene este cómic es que la emoción recorre toda la trama y sacude al lector. Otra gran recomendación.

· Y finalmente, Valerosas 2, de Penelope Bagieu (Dibbuks), una nueva entrega del cómic ya comentado aquí anteriormente. ¿Qué decir ya que no dijera antes? No lo sé: la autora nos presenta más ejemplos de mujeres valientes, transgresoras, de ideas claras, y que tuvieron que luchar enconadamente en un mundo de hombres para hacerse escuchar, notar o ver. Me reitero en mi opinión: Valerosas es un cómic imprescindible. No sólo porque la autora recupera la intrahistoria de estas mujeres (lo que en inglés llaman herstory por oposición a history), muchas de ellas silenciadas o simplemente ignoradas por una cultura todavía demasiado patriarcal, sino porque la habilidad de Bagieu para la sintetización y el humor con las herramientas del cómic es fantástica. Este cómic tiene mucho valor didáctico en clase, y no sólo eso: es una excelente herramienta para demostrarles a ellas que pueden hacer lo que quieran, y a ellos que hay que respetar esa voluntad. 

Trío de muy buenas lecturas esta vez, por tanto, y trío de recomendaciones abrumadoras.

22.7.18

Diario de los muertos: recopilación

Como quizá sabréis, este año apareció mi libro, editado por Edicions UIB, sobre George A. Romero y su filmografía zombi. Lo podéis encontrar aquí y aquí.

Sea como toma de contacto, sea como expansión del tema, llevo unos cuantos artículos dedicados al cine de zombis, no sólo del director norteamericano. He pensado en recopilarlos aquí para tener un índice a mano. La mayor parte de ellos están publicados en el blog de RIRCA, el grupo de investigación de la UIB con el que trabajo.

· Diario de los muertos (VII): ‘Day of the Dead: Bloodline’ (2018)
· Diario de los muertos (VIII): ‘La venganza de los zombies vivientes’ (1989)

30.5.18

El juego está en la actitud

Cuando vi entre las novedades de Paidós el libro ¿Jugamos? Cómo el aprendizaje lúdico puede transformar la educación estuve tentado de pedir un ejemplar para reseñarlo en Papel en Blanco. Pero últimamente se me están acumulando de forma escandalosa las lecturas, de forma que la pila de libros pendientes puede fácilmente alcanzar el metro de altura, así que desistí de hacerlo. En su lugar, pensé, lo compraré yo mismo y lo leeré cuando pueda. De chill, dicen mis alumnos. Hoy me ha llegado y empecé su lectura por aquello de ver qué enfoque tiene.
No he avanzado mucho en su lectura (apenas cuarenta páginas), y en las primeras, su autora, Imma Marín, ya avisa de que espera que el libro resulte inspirador, y que no es su intención que éste sea un recetario de actividades para llevar directamente al aula. Confieso que esto me contrarió en parte, porque en todo esto de las nuevas pedagogías estoy un poco cansado de puntos de vista teóricos y de que intenten convencerme de sus bondades: quiero pasar a la acción, quiero ejemplos, actividades, modelos a seguir, sugerencias, propuestas de trabajo. Pero bueno, vamos a darle una oportunidad, dije.

En el segundo capítulo, cuando la autora se basa en las ideas de Huizinga aparecidas en Homo Ludens (Alianza, 1995), subraya la importancia del juego no sólo como vía de aprendizaje sino como fenómeno cultural. La actitud lúdica, dice, tiene que ver con la capacidad de asombrarnos, con la curiosidad, con las "ganas de"..., con la creatividad (...).

Y he aquí donde el libro me produce un primer electroshock. Va a parecer una tontería, algo traído por los pelos, pero desde hace años, muchos años, a veces me ronda por la cabeza esta frase: "tengo unas ganas de...!", que muchas veces nunca se completa. Muchas veces no, nunca. Tengo esta frase en mente en muchas ocasiones, y es como un pensamiento espontáneo, no sé de dónde viene ni qué quiere decirme. Y encontrarme una referencia directa en el libro... Me ha tocado personalmente.

La autora sigue: Es una actitud ante la vida. Y más adelante:  La capacidad de jugar no está en los objetos ni en las actividades que se nos proponen, sino en nosotras mismas [Imma Marín usa el femenino como plural genérico]. Es nuestra capacidad de mirar lúdicamente.

Y entonces todo encaja. Vuelvo a pensar en mí, y me recuerdo yendo de camino al cole (incluso recuerdo la calle y el tramo donde estaba) pensando en los deberes como si de conseguir los anillos de Sonic se tratara. Entonces ya veía los deberes hechos como bonus que me aportarían "puntos" o ventajas.  Y pienso en cuando empecé a estudiar Inglés, relativamente ya muy tarde (6º de EGB/Primaria), y cómo me pareció muy fácil porque era como un juego, un juego de misterio en el que resolver los mensajes en clave. Y pienso en cómo me gusta enfocar el estudio del análisis sintáctico como si fuera un juego de encontrar al culpable a base de pistas y de formular interrogatorios. Y pienso cómo, aún ahora, en casa, sigo pensando en términos de bonus a la hora de realizar las tareas domésticas. Así que, sin haber leído una página más del libro, pienso que igual sí tengo esa actitud de juego de la que habla la autora, la he tenido toda la vida. Y que quizá eso pueda usarlo en toda su amplitud algún día en clase si me enseñan cómo he de hacerlo.

Y ya está. Esta era la reflexión que quería dejar por escrito antes avanzar más en el libro y de que se me olvide.

19.5.18

Parecidos razonables (XXVII): Rocky vs. Knockout

Parecido razonable entre dos portadas de juegos sobre el mundo del boxeo. En primer lugar, Rocky (Dinamic, 1985), una de esas geniales portadas de Alfonso Azpiri de aquella época. En segundo lugar, portada de Knockout, juego de mesa de Frederic Moyerson (Victory Point Games, 2013). La portada es obra de Brett Michel.


6.5.18

Diario de lecturas (XVII)

Comparto aquí breves impresiones de las últimas lecturas que me llevé de la Biblioteca Can Sales de Palma, que desde el año pasado ha renovado la comicteca ampliando su espacio y dedicándole un rincón temático en la planta baja. Es encomiable el trabajo que están realizando sus bibliotecari@s promoviendo la lectura del cómic en esta biblioteca.

El primer cómic que leí fue La levedad, de Catherine Meurisse (Impedimenta), más que nada por todos los compañeros críticos que la habían leído y hablaban excelencias de ella. Ojo, que ha vendido más de 85.000 ejemplares en Francia en un momento en que las ventas no son las de antaño. La novela gráfica es un testimonio de Catherine Meurisse, una de las dibujantes del equipo de Charlie Hebdo. El día 7 de enero de 2015, la alarma de su despertador no suena y eso hace que llegue tarde a la reunión del equipo de diseñadores de la revista Charlie Hebdo que fue interrumpida por el conocido ataque terrorista que se saldó con la muerte de varios de los autores de la revista. Esta circunstancia del azar sirve a la autora para analizar sus sentimientos, que muchas veces aparecen en los supervivientes de la catástrofe, de vacío, de por qué yo no, de replantearse todo en lo que uno cree. Meurisse, con una risa amarga, en un estilo muy Charlie Hebdo, da cuenta de esas circunstancias de su día a día, desnuda su depresión, y las mil maneras en las que la encara, hasta encontrar algo en lo que apoyarse: la creación, la belleza. Efectivamente, mis compañeros tenían razón, se trata de un cómic fantástico, que sabe bucear en la psique de su autora sin resultar pedante ni autocomplaciente. Es un documento descarnado de un proceso de luto y reconfiguración, casi de resiliencia. Posiblemente hubiera votado esta obra como mejor del año 2017 si la hubiera leído a tiempo.

Como lo hubiera hecho con esta otra, Valerosas 1, de Penélope Bagieu (Dibbuks). El problema, muchas veces, es que uno no puede llegar a todos los cómics que querría por propia cuenta, y de tanto en tanto se escapan joyas como ésta. Nuevamente debo el mérito de haber descubierto esta obra a mis compañeros críticos de la ACDCómic, que llamaron la atención sobre este título, y afortunadamente lo encontré en Can Sales como nueva adquisición de este mes. De Pénélope Bagieu he de decir que he leído el resto de su obra publicada en castellano (Josephine, ¡Mi vida es lo más!, etc.) y es francamente olvidable: cómic a la moda actual para lectoras no habituales de este medio, en el que se frivoliza sobre las costumbres de la vida moderna de una mujer. Pero lo mismo que son cómics, podrían haber sido monólogos en un teatro. Pero en Valerosas, la autora usa un enfoque totalmente distinto. Se trata de breves biografías de mujeres que, como dice el subtítulo "sólo hacen lo que quieren hacer". Desde personajes más conocidas como Margaret Hamilton, la bruja de El mago de Oz, hasta Tove Jansson, autora de los Mumins, a otras desconocidas, Bagieu traza las vidas de estas mujeres de forma divertida e inteligente. No sólo es interesante el cómic por su trasfondo feminista, por el hecho de visibilizar a todo un colectivo de mujeres que, con pequeños o grandes hechos, han transformado el mundo, sino porque es un buen cómic: la autora emplea el lenguaje del cómic de una forma excepcional, y tanto la elipsis entre viñetas, cuidando siempre de la economía del lenguaje usado, como el humor están magistralmente administrados en este cómic. Otro título imprescindible.

Y ahora vamos al otro lado de la balanza. Tomé prestado también Chiisakobee 2, de Minetarô Mochizuki (ECC), una adaptación de una novela de Shûgorô Yamamoto ambientada en el periodo Edo que Mochizuki opta por trasladar al Japón contemporáneo. La serie ha tenido bastante éxito, recibiendo el Premio a la excelencia en el Japan Media Arts Festival de 2013, y siendo incluida en la selección oficial del Festival Internacional de la Bande Dessinée de Angouleme 2016. De nuevo, en nuestro país mis compañeros de la ACDCómic la señalaron como una serie a tener en cuenta, y yo mismo leí su primer tomo cuando salió, pero decidí dejarlo ahí. Ahora tenía la oportunidad de seguirla desde la biblioteca y así lo hice. Sentimientos encontrados ante la lectura. Porque cuando estaba en medio de ella, entendí por qué no la continué. La historia del heredero de una constructora que decide trabajar por sí mismo, y de paso tiene que hacerse cargo de una serie de niños huérfanos... no termina de llegarme. Mochizuki cambia radicalmente de registro desde su genial Dragon Head, y se planta aquí con una historia costumbrista de ritmo totalmente japonés: es decir, pausada, con decenas de transiciones, con mucho mundo interior... Y al final del segundo tomo puede uno entrever el juego al que quiere jugar Mochizuki y entrar en él... Pero a mí me cuesta horrores. Y no es sólo una cuestión de tempo de la narrativa, porque pueden gustarme los mangas de este estilo... Es sólo que uno no acaba de empatizar con los personajes, todos me terminan pareciendo muy lejanos, entiendo poco sus motivaciones, y por tanto, me interesa más bien poco lo que pueda sucederles. Como son cuatro tomos en total, si puedo terminarla a través de la biblioteca, lo haré, para ver si el conjunto me hace cambiar de opinión.

Y finalmente, otra novedad del mes en la biblioteca que tomé prestada: Tormenta, tomo integral de la serie regular por Greg Pak, Víctor Ibáñez y Barrionuevo (Panini). Es una serie originalmente publicada en 2014-2015, cuando en Marvel, conscientes de que un nuevo píublico de mujeres podía tener interés real en los cómics, surgió esa explosión de series con protagonistas femeninas. Tormenta fue uno de esos personajes. No enfocado hacia nuevas lectoras como Chica Ardilla o Ms. Marvel, Tormenta tiene el handicap de tener que comulgar con una enorme continuidad a sus espaldas, y aunque en Marvel no han tenido reparos en obviar esas continuidades cuando han querido, éste no es el caso. Así que el cómic se queda entre dos tierras: parece dirigido al fan de siempre, que conoció a la Tormenta original de Claremont y Smith, cuando llevaba el peinado de cresta la primera vez. Pak hace un cómic al uso, es decir, los lectores acérrimos de Marvel no creo que puedan ponerle muchos peros a esta serie: aventuras independientes, hechos de la continuidad general Marvel que terminan afectando a la colección (la muerte de Logan, ¿eres de los que tampoco lo sabía, como yo? Felicidades), caras conocidas de toda la vida (Calisto, Forja, Gambito) que los más jóvenes posiblemente desconozcan... ¿El resultado? El resultado es regular. Pak hace un guion de oficio que ni destaca para bien o para mal. Bastante previsible en algunas ocasiones y demasiado enredado en el conocimiento previo de los lectores, para mi gusto. Los dibujantes españoles del tomo, especialmente Víctor Ibáñez (proveniente de la cantera Joso), hacen un buen trabajo. Ibáñez sobre todo, para el que ha sido todo un tour de force trabajar con Marvel. Su estilo me recuerda en ocasiones a Brent Anderson o a Neal Adams, aunque en la entrevista posterior al tomo el dibujante no los cita como influencias. Interesante esta charla, además, porque se comenta que desde la editorial se insistió en no sexualizar a la protagonista con grandes atributos, y eso está bien. Pero de la misma manera que se ha tenido esta perspectiva de género en el diseño, en el guion se podría haber explotado mucho más tanto esta perspectiva de género como la de raza, que en este cómic no tiene ninguna importancia. En resumen: un cómic Marvel de lo más normal. O al menos para mí, que ya a este tipo de obras les exijo un plus para poderlas recomendar.

10.4.18

Regalos para una mamá ecológica

Se acerca el día de la madre y si quieres hacer algún regalo para esa persona especial que lo es todo en tu vida y además es un poco jipi-perrofláutica-ecológica-local-de comercio justo-kilómetro cero-sexy, aquí tienes algunas ideas:
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