18.1.21

Cerrando 2020: los juegos de mesa


Aprovecho un hilo que hice en Twitter para comentar aquí también la actividad lúdica. Obviamente afectada por el confinamiento primero y por las medidas de seguridad posteriores, la actividad del Aula de Juegos Immaculúdica ha terminado bruscamente. Todo lo que ha quedado ha sido juego en solitario, en familia, o vía telemática. 

5.1.21

Cerrando 2020: los posts

El año pasado (me refiero a 2019 cuando escribo esto) no llegué a hacer recuento de posts, con lo que no tengo una referencia clara. Sé que he perido comba en Iconotropía y que a día de hoy faltan muchos posts porque quedan por actualizar muchísimas semanas del segundo semestre con mis reseñas en el periódico. En Papel en Blanco, apenas he podido seguir el ritmo de reseñar algún libro o cómic por semana. Lo que sí ha mejorado ha sido la marca en mi blog primigenio: 32 entradas, la mejor cifra desde 2013 (!?) y el doble que 2019. A destacar también mi incorporación como staff de Bebé a Mordor, un proyecto que me encanta y del que estoy muy orgulloso de pertenecer. Espero que en 2021 encuentre la libertad que necesito para poder escribir de lo que realmente me interese en todos los sitios en los que participo.

Resumen
Papel en Blanco:  84 (cuenta común), 45 (usuario propio) = 127 posts.

Iconotropía: 33* 
Cisne Negro: 32
Immaculúdica: 6 

Bebé a Mordor: 4


Total:  202 posts. Bueno, pero hay que recordar que en 2018 llegué a 393 posts.

4.1.21

Cerrando 2020: la música

Resumen de la música de 2020 gracias a las gráficas y estadísticas de Last.fm (se queda fuera, por tanto, todo lo que he escuchado en el coche o en otros dispositivos no conectados). Sin apenas sorpresas. Estos son los álbumes más escuchados durante el año: 

 


Sin sorpresas como digo: mucha música ambiental, eso sí, que sonaba de fondo mientras jugaba a rol o a juegos de mesa (la mayoría de bandas sonoras que incluye la imagen superior, o discos de dark ambient como Atrium Carceri, Tales from the Loop, The Last Door, Arditi, Rome, Firewatch...). Pero el álbum que se ha llevado el premio es el último de Nick Cave, el concierto en el Alexandra Palace durante el confinamiento que reseñé aquí y que me parece un repaso soberbio a su carrera con Bad Seeds, Grinderman, etc. El bueno de Tom Waits encabeza otro año la lista de artistas escuchados.


Las estadísticas marcan un repunte respecto a 2019 en casi todo; supongo que teletrabajar en casa influyó bastante en todas las marcas.




 

Entre los veinte primeros puestos de los más escuchados, apenas una entrada nueva: Albert Giménez, que descubrí investigando el underground de la movida española: tiene un par de discos de jazz contemporáneo mediterráneo muy bonitos.

 


No me atrevo a dar una lista de novedades, porque mis audiciones al respecto han sido muy limitadas. Sigo intentando seguir algo al día con la ayuda de Angry Metal Guy y mi web de referencia Rate Your Music, y las novedades sobre las que puedo opinar las he reseñado bajo este tag. Sí he de decir que me han gustado los últimos trabajos de The Ocean, Brendan Perry, Counting Hours, Draconian... Lo tenéis todo aquí. Esperemos que 2021 nos traiga tanta buena música como este pasado año. Preguntas, dudas, comentarios, recomendaciones son muy bienvenidas en los comentarios de la entrada.

3.1.21

Cerrando 2020: Rol

 

Este año de rol ha sido drásticamente coartado por la irrupción de la pandemia. Se cortaron en seco las partidas con la llegada del confinamiento, y su recuperación sólo pudo ser parcial con el grupo de amigos, en régimen de virtualidad, e imposible en el Aula de Juegos. Hace nueve meses que no juego a rol con los alumnos, y lo echo de menos. Al final del año, he contado aquí algunas partidas masivas que hice de El año tranquilo en clase, y aún debería añadir también de Por la reina, como ejercicio narrativo en 2º de ESO que fue muy bien. A pesar de la sequía, me han continuado llegando nuevos juegos y manuales (Never Going Home, Camaradas, Liminal, Kids on Bikes, Las cosas que dejamos atrás, Tiny Frontiers, Coriolis, Girl Underground y me estoy dejando cosas), que espero poder probar en 2021, al menos en parte. Lo que peor me supo fue la interrupción de Las máscaras de Nyarlathotep, la megacampaña que tenía muchísimas ganas de empezar con mi grupo, y del que de momento pudimos jugar unas 4 sesiones de los dos primeros escenarios. Espero que a mediados de 2021 podamos seguir adelante con ella.

1. Mirando al futuro (Las sombras de Yog-Sothoth, La llamada de Cthulhu). Mi primera TPK en La llamada se produjo en este capítulo de una serie de capítulos hilados al que había bautizado Las sombras de los hongos, porque estaba mezclando módulos de ambos libros. Los personajes pecaron de aguerridos y se metieron donde no tenían que meterse. Creo que les sirvió para darse cuenta de cómo funciona en realidad el juego; demasiado bien les había ido hasta ahora.

2. Huida rebelde (Star Wars D6). Volví a jugar esta aventura introductoria con mi nuevo grupo con la mirada puesta en desarrollar a los personajes. Bien como siempre.

3 y 4. El año tranquilo. Llegó la pandemia y nos confinó. Y me estrené llevando una partida de El año tranquilo que funcionó muy bien.

5. El blanco mundo muerto (El rastro de Cthulhu). Esta partida la empecé en una sesión especial con Pepe Pedraz como máster y rebuscando algo que jugar online la leí. Esta primera parte de Apocalipsis Cthulhu tiene sus luces y sombras. Por una parte, es muy evocadora, la ambientación que logra de un mundo devastado en los años 30 es de diez. Pero su problema es que es muy, muy dirigista. Los personajes se limitarán a ir dando tumbos de un lugar a otro y, como en un videojuego (o una trampa en la selva), al llegar a ciertos lugares, dispararán ciertos acontecimientos. Al final, la partida se convierte en un paseo, muy bonito, por un entorno muy desolado. Por tanto, el viaje valdrá la pena si los jugadores se implican y hacen de él algo memorable.

6. La caverna misteriosa (Tiny Dungeon). Esta partida, en verano, marcó la introducción de mi hija a los verdaderos juegos de rol, con un sistema súper accesible como es Tiny Dungeon. Tras esta partida, ella fue la que me dirigió a mí otra aventura muy sencilla.

7 y 8. Las máscaras de Nyarlathotep: Perú y Nueva York (La llamada de Cthulhu). Después de reunir el módulo de Joc, la versión para 7e de Chaosium en tres tomos en inglés y las ayudas de la HPLHS, era el momento de darlo todo y empezar con mi grupo, ya más o menos hecho a la idea de qué es La llamada de Cthulhu, de jugar a LA campaña. Todo fue muy bien (había intentado comprometer al grupo a largo plazo para poderla jugar en un año, más o menos), hasta que la pandemia llegó. Entonces, cuando ya había visos de que la cosa iría para largo, con gran pesar en mi corazón, decidí congelar la campaña en un "punto de guardado" asegurándome que los jugadores dejaban por escrito todo cuanto tenían para recordarlo más adelante (como jugador tiendo a olvidar el 90% de toda la partida si pasan semanas o meses). Así que en esas estamos.

9. Tratos (Ecos disonantes). Un grupo de punk, los Dead Elvis, que empieza su carrera en Nashville, Tennessee no tiene mucho futuro. Pero alguien misterioso les propone un trato... y aceptan. Hasta que pasan los años y alguien viene a reclamar su deuda. Como siempre, un Eco disonante nunca sabes por dónde tirará y al final sale bien.

10 y 11. El año tranquilo: Potaksio y Poscovi. Jugados con un grupo de 15 alumnos en clase, se desarrolló muy bien.

12. El año tranquilo: Mormones & Marcianos. Terminé el año como empecé el rol en el confinamiento, con una partida de El año tranquilo.

Para el año que viene, me gustaría probar algunas de las decenas de sistemas que tengo por probar, y sobre todo, seguir con Las máscaras de Nyarlathotep. Esperemos que sea un buen año de rol.

2.1.21

Cerrando 2020: Las series

 


2019 fue un año que no podrá superarse, al menos a corto plazo, en cuanto al visionado de series. Este 2020 ha sido bastante exiguo en comparación.

· El ascenso de los nazis (Temporada única). Miniserie documental que vi en Movistar fruto de mi creciente interés por la IIGM. No recuerdo mucho, pero me pareció una buena síntesis de la explicación de la llegada al poder de Hitler.

· Las chicas del cable (Temporada 5 y última). Este esperpento es digno de ver sólo por contemplar cómo se enfanga en un lodazal de tópicos y sinsentidos. Final de traca para esta serie que prometía mucho y acabó en nada.

· Colombo (¿X temporadas?). Mi reencuentro con Colombo se saldó gracias al canal Paramount Network, que repuso toda la serie, eso sí, de forma totalmente desorganizada y anárquica, con información errónea en el prómpter... Un desaste. Investigando he visto que Colombo no era una serie en sí, sino una series de telefilms que se rodaban a razón de dos por año y que se extendió en el tiempo la friolera de unos ¡30! En todo caso, es una joya de serie, en la que me encanta perderme.

· Drácula (BBC, 2019 - Temporada única). Esta serie no dejó indiferente a nadie. Tratando de forma irreverente el mito, se revela como un pastiche multirreferencial deudor de todo el código visual vampírico del cine, hasta llegar a un final... impredecible y rarísimo. No sabría decir si me ha gustado o no, tiene aciertos muy buenos y luego cosas que me chirrian mucho.

· Five Came Back (Miniserie documental). Interesante documental que cuenta cómo cinco directores de Hollywood (Capra, Huston, Ford, Wyler y Stevens) contaron la Segunda Guerra Mundial y las consecuencias que tuvo eso en su filmografía. Muy interesante vistazo a las bambalinas de Hollywood.

· The Good Doctor (Temporada 3). Ya un poco por inercia.

· Habemus Papam (miniserie documental). Sobre la historia del papado.

· The Mandalorian (Temporada 2). Sin duda, lo mejor del año. Una lección de cómo tratar Star Wars, uniendo lo viejo con lo nuevo, dándole de nuevo un aire de aventura rolera. Y el capítulo final, *chef kiss*.

· Mary Beard: El desnudo en el arte (miniserie documental). Reflexión de la gran Mary Beard sobre las verdaderas intenciones del desnudo en el arte y su trasfondo sexista.

· El Ministerio del Tiempo (Temporada 4). Esta nueva temporada, añadida como quien dice en tiempo de descuento, tiene aciertos brillantes, pero ahora en el recuerdo no me termina de convencer. Sigue siendo de las mejores ficciones fantásticas patrias, con todo.

· Modern Family (Temporada 11)

· La niebla (Temporada única). Serie en vía muerta que inicié ya consciente de eso (creo), sobre la novela de Stephen King. Se deja ver, pero no tuvo el éxito esperado.

· El pueblo (Temporada 1 y 2). La empezamos a ver por una anécdota personal: el hijo de una compañera de trabajo había decidido hacerse ingeniero agrónomo (o algo así) e ir a un pueblo abandonado para recuperarlo sosteniblemente gracias a esta serie, así que ahí fuimos. Una comedia ligera y resultona, de esos productos que normalmente no veo, pero que me resultó divertida.

· Scarlett (Miniserie). Revisionado de esta miniserie luego de volver a ver Lo que el viento se llevó. A pesar de no estar al nivel (nada lo puede estar) de la película, mantiene el tipo.

· Veneno (Temporada única). Pues a pesar de todas las críticas a los Javieres, me parece una gran serie, llena de hallazgos visuales y narrativos, una serie de primera clase en cuanto a narración, a años luz de la bazofia de Las chicas del cable, por ejemplo.

· Vikings (Temporada 6-2ª parte). Ésta, como en otras, se quedó sin el final de temporada por la pandemia, pero esta temporada, a pesar de tener sus altos y sus bajos, no está a la altura de toda la trama de Ragnar. La seguimos viendo por terminarla.

· The Walking Dead (Temporada 9 y 10). Idem para esta serie, que desaprovechó un momento perfecto para cerrarla y prefirió seguir alargando lo inalargable, poniendo en más aprieto a los supervivientes, pero esta vez sin Rick, en un arco que buscaba a) encontrar un malo peor que Negan y b) redimir a éste. ¿Era necesario? No. ¿Se deja ver? Bueno, sí.

·

1.1.21

Cerrando 2020: resumen

Este 2020 ha sido el año de la anormalidad, claro. Nada más que añadir a eso. A medida que se acercaba el año e iba anotando mis "logros", me veía bastante lejos de años anteriores, pero la última quincena de diciembre ha logrado equilibrar los resultados, de manera que al final 2020 no dista mucho de los años anteriores (me extrañaba mucho, porque todos los años tienen las mismas horas, y si seguía la diferencia, habría qué pensar dónde las metí).

La comparativa exacta sería ésta:


 

Finalmente los números son bastante coherentes. Las cifras de lectura son muy semejantes, las películas han quedado un poco por detrás, las series muy por detrás (pero hay que pensar que en 2019 estuve de permiso de paternidad y luego de excedencia). Lo compensa el hecho de que he jugado a más juego de mesa, y eso teniendo en cuenta la pandemia de por medio. La pandemia también ha afectado al rol, a pesar de trasladarlo al no presencial. 

Quedaría por analizar el número de posts publicados. En lo que respecta a estas cifras, 2020 tampoco ha sido un mal año, de manera que para 2021 me conformaría con mantener este nivel.

24.12.20

Diario de lecturas (XXIV)

Quise este año dedicarme a leer más por mi cuenta y no obligado por la tiranía de las novedades, que, aunque no lo parezca, es una esclavitud laboral como cualquier otra, aunque a veces resulte placentera. Pero no lo he conseguido. A decir verdad, incluso he leído menos que en 2019, cosa que ya comentaremos en los posts de balance del año. Qué le vamos a hacer. 


Ya en tiempo de descuento, he terminado estas dos lecturas. En primer lugar, Just one more thing, la autobiografía de Peter Falk (Arrow Press, 2008). Presa de la colombofilia que he desarrollado en los últimos meses gracias a la emisión en bucle de la serie Colombo en Paramount Network (resulta que no es una serie como tal, sino una saga de largometrajes rodados a razón de varios por año), me hice con estas memorias del actor. Efectivamente, como reza su contraportada, es un libro ligero, un anecdotario sobre la carrera del actor, contado de forma ágil y deslabazada, lleno de momentos divertidos y extravagantes fruto de 60 años de carrera. Ahora bien, lo compré pensando sobre todo en poder leer detalles relacionados con el teniente, y, por contra, Falk parece intentar distanciarse del personaje por el que se hizo famoso relativizando su peso en esta autobiografía. Efectivamente, sólo le dedica unas 65 páginas de un total de 280. Es legítimo, claro: una manera de declarar que no fue un actor de un solo papel. Relegado al principio de su carrera a interpretar mafiosos, actuó en numerosas películas rodadas alrededor del mundo, de las que me quedo un puñado de títulos para revisar (The Cheap Detective, Anzio) y otras para re-revisar (La princesa prometida, Un cadáver a los postres). Una lectura ligera y anecdótica, pero al menos me ha parecido, durante un rato, estar teniendo una conversación con Peter Falk.


También leí sobre la campana Furari (Ponent Mon, 2012), un Taniguchi que recuperé en algún saldo de Ponent y que había dejado languidecer en la biblioteca, pero la ocasión de venderlo me hizo cogerlo con premura antes de desembarazarme de él. Furari es una obra a medio camino entre El caminante y El gourmet solitario. En ella, el personaje principal es una especie de funcionario retirado de la era Edo que se dedica a la observación astronómica, y que con sus paseos quiere medir distancias para lograr calcular la circunferencia de la tierra. En sus paseos diarios nos hace ver la belleza de la naturaleza y de las cosas cotidianas. Al mismo tiempo que Taniguchi hace un retrato idealizado del Japón del período Edo, una visión poética muy conectada con el arte del haiku, de la depuración de la palabra y su relación con la naturaleza, hace su aparición el elemento de realismo mágico que es costumbre en el autor. En este caso, se trata de una especie de visión a lo El señor de las bestias que el protagonista siente cuando conecta con uno de los animales con los que tropieza en sus paseos, lo que le permite al autor tomar una perspectiva diferente que extraña su propia mirada o la del personaje. Al mismo tiempo original y el típico cómic de Taniguchi, resulta una lectura agradable y zen, de esas que te hacen conectar con lo básico, como es costumbre en este autor.

14.12.20

Reseñas extremas mínimas (XXIII)

· Counting Hours - The Will (2020). A pesar de ser una banda formada en Helsinki en 2015, The Will es el primer trabajo completo de Counting Hours. Aunque personalmente en ocasiones a mí me suenan más a death-doom (inevitable escuchar algunas ideas de Katatonia en Atonement, por ejemplo) con ecos de shoegaze/blackgaze marca Prophecy (sobre todo de Alcest), con las escuchas entiendo por qué en RYM los etiquetan como gothic metal. La verdad es que el resultado conjunto está bien planteado: como en los casos de sus compatriotas Ghost Brigade, termina siendo un sonido amalgamado que cuesta situar en un estilo concreto, porque el peso de las partes más contundentes o con guturales está bien equilibrado con las partes más rítmicas de voces limpias.Temas más interesantes: Saviour, Among the Pines We'll Die.

· Death. Void. Terror. - To The Great Monolith (2020): Black metal atmosférico, mesmerizante, que crea una profunda sensación de pozo abisal. Excelente uso de una base doom y de cantos gregorianos para crear un ambiente de impenetrable oscuridad. El uso de fragmentos donde la protagonista es sólo la voz a la manera de cántico pagano (sin guturales) le da un aire místico y diferente. Mis referentes aquí serían las amalgamas más caóticas de Mitochondrion o Portal, pero despojadas de la maquinaria death y pasadas por un tamiz más atmosférico. Su primera entrega en forma de EP es aún más densa, abstracta y ambiental que esta entrega, así que me quedo con el álbum. Eso sí: se trata de sólo cuatro pistas con títulos ¿en morse o simplemente ininteligibles?, pistas largas y complejas, que necesitan de un receptor que sintonice las mismas ondas desesperadas. Magnífica portada que ya nos promete exactamente lo que vamos a escuchar en su interior.

· Ghosts of Breslau - Drowned City (EP, 2014). Desde que en el lejano 2005 me cautivara el cuádruple split (o mini antología) Hopes Die in Winter (Birds of Prey, 2005) con cuatro grupos que investigaban la senda del dark ambient mezclada con un martial industrial crepuscular ambientado en la guerra, Ghosts of Breslau se situó en mi punto de mira de este tipo de música, a pesar de ser bastante huidizos y de que el tiempo en el que estuve prestándoles atención apenas encontré material suyo. Por casualidad, retomando esos sonidos tristes y apocalípitcos del martial más ambiental me encuentro con este EP que ya tiene unos años, pero que es la esencia de este grupo polaco. Drowned City realmente son sólo tres cortes, con otros tres que son versiones de los anteriores. Pero son tan ambientales, tan evocadores, tan fantasmales, que te rindes a ellos. Quisieras pasear entre los campos desolados de Verdún al amanecer. O recorrer los fantasmagóricos bloques de pisos de Prypiat. O ver cómo se levanta la niebla ante la desoladora visión de un campo de concentración nazi. Sublime trabajo de atmósfera el que crea este grupo y que os irá de perlas si queréis ponerle banda sonora a la desolación.

1.12.20

Reseñas extremas mínimas (XXII)

 · Avalanch - El ángel caído (XV Aniversario) (2017). Vaya por delante: a finales de los 90 y principios de los 2000 yo estaba especialmente metido en el power metal: Rhapsody, Blind Guardian... Y en España Avalanch. Me encantan los discos con Victor García: Llanto de un héroe de 1999 (con cierta carga conceptual sobre la historia medieval castellana, el Cid y Don Pelayo) me parece absolutamente brillante, y El ángel caído (2001) es otra obra de ingeniería metálica con un Alberto Rionda en su plenitud. Dejemos aquí de lado las disputas internas de la banda y, consecuentemente, del fandom. No tengo ni idea de por qué el cantante dejó el grupo, o no lo recuerdo, de quién fue la culpa del desencuentro... A partir de ese momento, esos caminos que se separaron dejaron de interesarme. Creo que Avalanch era más que la suma de sus partes, porque a la vista está: ni los siguientes discos de Avalanch ni de Warcry (la banda que formó García) llegaron al nivel de los álbumes citados. Dicho esto: repasando su discografía, me topo con que en 2017, Rionda decide regrabar (esa odiosa moda actual) El ángel caído para celebrar su 15 aniversario, con un equipo de All Stars que incluye, vamos a ver, Mike Terrana (Rage) a la batería, Magnus Rosén (Hammerfall) al bajo, Jorge Salán (Joe Lynn Turner, Mago de Oz) a las segundas guitarras, e Israel Ramos (el actual cantante de la banda). Sin entrar en ese tema de regrabar álbumes enteros, práctica que por lo general suele ser una horrible decisión, confronto la escucha de un disco que tanto me gusta. Quizá es el tiempo que todo lo diluye o que tengo un día especialmente benévolo, pero no me parece tan horrible. Me encanta el disco original,  creo que todo está en su sitio. Aquí, lo que aporta la nueva versión es una mejor producción, que suena espectacular, unos bajos que te derriban y que todo suene cristalino, pero sin cambios sustanciales (lo cual, añado, debe de ser algo bueno: algo que funcionaba en 2001 sigue funcionando hoy). Eso, y el renombre de los participantes. Ramos suena bien y no echas mucho de menos a Víctor García, quizá porque se empeñe en seguir todas sus inflexiones vocales en la interpretación, en vez de querer distanciarse de ella. Yo particularmente me quedo con la edición de 2001 por motivos sentimentales y de fosilización cerebral, pero admito que el pulido de esta regrabación no está mal y que, además, puede ser una buena puerta de entrada para nuevos oyentes.
 
 
· Nick Cave - Idiot Prayer (Nick Cave Alone at Alexandra Palace) (2020)
. Otro disco surgido de la pandemia: un álbum grabado como testimonio de la actuación de Nick Cave en un conciero retransmitido a todo el mundo. Aunque tienen buenos momentos, no me han terminado de convencer los últimos trabajos de Nick (Ghosteen no me entró, Skeleton Tree me gusta más porque tiene algunas cositas que me gustan; lo mismo para Push the Sky Away), pero en éste concierto, el australiano recoge el mood que a mí me gustan: una voz y un piano, como recordando los maravillosos momentos que nos dio The Boatman's Call. Este concierto representa un extenso recorrido por la discografía de la banda, desde clásicos como The Mercy Seat o Sad Waters, hasta cortes de sus últimos álbumes como Waiting for you, Girl in Amber o Jubilee Street. Entre medias, canciones que definen al mejor Cave, como (Are you) The One That I've Waiting For?, Into My Arms o Brompton Oratory, sin olvidarse de temas de uno de esos discos que siempre reinvidico y que es el gran olvidado de la carrera del grupo como He Wants You (hablo de Nocturama). Y es que en Idiot Prayer se reivindica como un excelente intérprete, revisitando sus canciones desde una perspectiva íntimista, desgarrada (más si pensamos en la pérdida de su hijo de hace pocos años), alejada de la frialdad que pueda ofrecer el estudio. Aquí las canciones cobran vida y se alejan de su versión conocida, pero nos muestran a un Nick Cave en una doliente pero excelente forma. Tengo muchas ganas de echarle mano a la versión fílmica, si la hay del concierto, porque como álbum, me parece un directo espectacular.

24.11.20

Parecidos razonables (XLI): Empress vs. Peccatum

Últimamente parece que me he vuelto monotemático con esto de los parecidos... Pero es que son actualizaciones fáciles de hacer, y además, las encuentro casualmente... Aquí vamos de nuevo. Paralelismos entre la composición del álbum Wait 'Til Night de Empress (2020) y el Lost in a Reverie (2016) de Peccatum, proyecto paralelo de Ihsahn.


Entiendo que estas composiciones se deben de inspirar en el motivo clásico de Ofelia ahogada, que tan caro fue a los prerrafaelitas y románticos. 




17.11.20

Parecidos razonables (XL): Emmanuelle vs. Vidas samuráis vs. Julito Iglesias

Parecido razonable en la composición, postura, y atrezzo de la icónica portada de Emmanuelle (Just Jaeckin, 1974) y la portada del libro Vidas samuráis, de Julia Sabina (Destino, 2020).


Bonus track para la portada de El amor, de Julio Iglesias (CBS, 1975), que por su año de aparición tienen todo el sentido de que sí fuera un parecido intencionado.




3.11.20

Reseñas extremas mínimas (XXI)

· Lord Almighty: Wither (2020). Siempre me repito: es difícil que un disco me entre bien a la primera escucha. Y más si es una escucha distraída, de esas que te pones de fondo mientras trabajas, y en las que fácilmente dejas, no ya de escuchar, sino de oír, si te concentras en lo que estás haciendo. Pero heme aquí, volviendo a consultar AMG para recomendaciones, y selecciono este Wither de la banda Lord Almighty (2020), novedad reciente. Un disco de black metal del que apenas tengo información y del que ni siquiera leo entera la reseña, pero como está en Deezer, pongo y listo. Y me encuentro con un disco de black metal with a twist, que dirían en RYM, muy interesante. Si la primera toma de contacto, Cry of the Earth, es de estilo furioso pero prototípico, el álbum empieza a captar tu atención en las guitarras del segundo corte, Sun Down, con un tono melancólico y setentero, mientras la batería le sigue la corriente, hasta que hace la aparición, como de improviso, la furia blacker.  Ese tono crepuscular lo volvemos a encontrar en Rise, y nos confirma que no era un hallazgo casual y que nos encontramos, efectivamente, con un álbum de black metal con un plus que es de agradecer. Un interludio puramente de batería en V nos lleva a Despite, una genialidad que empieza con tempos lentos que nos llevan a pensar en doom... ¡y que termina acelerada hasta la locura! Este es uno de esos álbums que juega con un género, toma los elementos que quiere y te graba una maravilla en tierra de nadie. Salvajismo black, ira punk, pesadez doom... Si es que Lord Almighty ya nos lo decía  desde esa portada (que no se corresponde exactamente con la estética black) que éste no es un álbum del montón. Nos lo dice el propio Metalero Enojado: "I’ve never encountered a black metal album that sounded like this one."


· The Ocean: Phanerozoic II - Mesozoic | Cenozoic (2020).
Me subí al tren de The Ocean en 2008, poco después de verlos en un concierto en Madrid junto a Cynic y Opeth (conciertazo, por cierto. En calidad de sonido, creo que el mejor en el que he estado). Su estilo ecléctico con base sludge/hardcore y metal progresivo, además de su enfoque conceptual para cada álbum me interesó mucho en Heliocentric y Antropocentric (2010). En Pelagial (2013), otro álbum conceptual sobre la formación de los oceános, se marcaron un discazo tremendo y empezaron a incorporar en sus ediciones un segundo disco con una versión instrumental. Luego el abismo del tiempo me tragó y se me escapó el Phanerozoic I (2018). Este Phanerozoic II es novedad reciente: lo estoy escuchando y me parece una maravilla. Tiende muchos puentes hacia su discografía anterior, pero aquí tenemos un sonido más pulido, con preferencia por temas más lentos, implementación de sonidos electrónicos y suavización de las voces extremas, que aparecen en menos canciones. La abertura Triassic me parece excelente y en ella ya vamos viendo hacia dónde irá el álbum. En Jurassic | Cretaceous tenemos un brutal tour de force de 13 minutos con la esencia de The Ocean. El trabajo a nivel progresivo es espectacular, tomando prestados elementos incluso del black metal en Pleistocene. Muy buenas líneas melódicas en general y mucha investigación en esta nueva entrega. Se trata de un álbum muy completo; así como Pelagial se desinflaba un poco hacia su final (aunque su cambio de tonalidad respondía a su propósito conceptual), éste mantiene el tipo hasta los últimos compases. He leído que el álbum puede recordar a Tool, pero, por favor, este Phanerozoic es mucho más interesante que el último trabajo de los de Maynard. Otro disco que tiene el privilegio de entrar a la primera escucha.
 

· Draconian: Under a Godless Veil (2020)
. Draconian no son unos recién llegados al mundo del metal. Formados a mediados de los 90, en un momento de efervescencia del sonido del Gothic de Paradise Lost, han permanecido fieles a la mezcla de los tempos lentos del doom con el juego de voces death y excelsas de su actual cantante Heike Langhans. Under a Godless Veil es su séptimo disco y, para sorpresa de todo el mundo, en Rate Your Music es el mejor valorado de su discografía. ¿Cómo puede ser eso? Quizá porque se advierte en esta nueva entrega un viraje en su sonido. En esta ocasión se decantan por un álbum más comedido en el aspecto extremo, que parece acertar en la diana del death doom. ¿Resuenan los ecos de Theatre of Tragedy en el álbum? Sí, inevitable escucharlos. Pero, con todo, es un disco bello, lleno de belleza y melancolía. ¿Te apetece un disco en el que confluye la pesadez de la atmósfera doom con los etéreos, evanescentes ecos de una angelical voz femenina? Éste es tu disco.

1.11.20

Parecidos razonables (XXXIX): Dead of Night vs. HBO

Parecido razonable entre la portada del juego de rol Dead of Night (The Hills Press, 2019) y una de las imagenes promocionales de HBO durante Halloween de 2020. Investigando el tema, resulta que no hay más secreto que el hecho de que ambas fotos pertenezcan a grandes bancos de imágenes de pago (shutterstock en el primer caso, depositphotos en el segundo). Es de esperar que este tipo de situaciones vaya haciéndose cada vez más común: las editoriales y diseñadores cada vez más tiran de material prediseñado antes que crear su propio material.



Bonus track: portada del libro Gospel of the Living Dead, de Kim Paffenroth (Baylor University Press, 2016).

Portada de la novelización de la película Dawn of the Dead, de Romero y Susanna Sparrow (Gallery Books, 2015), donde de nuevo se usa la imagen de stock: 

Volvemos a encontrar la imagen de shutterstock en la caja que recopila la serie Life of the Dead de Tony Urban (Packanack, 2019), que para más inri, son libros cuya portada suele ser una mano emergiendo de la tierra:


Seguimos con el EP de Flatlinerz 6ix: Chapter 1 (2016): 





17.10.20

Parecidos razonables (XXXVIII): Agatha Christie vs. Katatonia

Conceptos parecidos entre la portada del libro de Agatha Christie Un puñado de centeno (A Pocketful of Rye), publicado por Fontana en 1958 y el clásico álbum de Katatonia Brave Murder Day (1996). Dado que la portada también se usó en la edición en sueco (En ficka full med rag), no es impensable que la banda pudiera inspirarse en ella.

 



7.10.20

Parecidos razonables (XXXVII): Saphoid vs. Cantata Sangui

Parecido tangencial entre la portada del álbum On Rituals and Correspondence in Constructed Realities, de Cantanta Sangui (2014) y la de Dies Mercurii, del one-man project Scaphoid (2016). 



 

26.9.20

Parecidos razonables (XXXVI): Home Sweet Home vs. Andrew W.K.

Puntos de partida parecidos en la imagen promocional del videojuego Home Sweet Home (2020) y la portada del disco I Get Wet de Andrew WK (2001).

 



25.9.20

Las Máscaras de Nyarlathotep: (II) Capítulo I: América. Recursos de ambientación sonora

Seguimos esta serie de posts que pretenden ofrecer una guía de ambientación sonora a la campaña Las máscaras de Nyarlathotep de La llamada de Cthulu y que empecé en este artículo. Si queréis una serie de artículos que desgranan capítulo por capítulo la campaña y dan consejos de dirección de juego, pero ya orientados al rol y al Guardián, debéis leer el blog de Tristan Oberon Susurros desde la oscuridad, empezando por aquí.

AVISO: Para escuchar algunas de las recomendaciones necesitaréis tener una cuenta de Deezer (el Spotify de los pobres) para poder acceder a algunos de los recursos (si no, sólo sonarán 30s de cada canción). Os recomiendo usuario gratuito + bloqueador de anuncios, aunque esta web no es la única plataforma que utilizaremos.

 


Para el capítulo que transcurre en Nueva York, era mucho más sencillo escoger la música que en el caso de Perú. No soy partidario de poner música de los años 20 sólo porque sí, porque estamos representando esa época. No tienen por qué encajar, y además, mucha de la música de los roaring 20s es muy movida y quizá no encaje en nuestras escenas. Podemos optar, en cambio, por una ambientación que recuerde a las películas del cine negro si lo que queremos es una atmósfera intrigante de investigación. Una buena opción de la que partir es esta lista de reproducción: Film noir | Jazz noir - Quiet dark jazz en Deezer. A través de ella, uno puede seguir indagando en los álbumes que la componen. Una muy buena opción, si el Guardián no está convencido, es dejar en bucle este video del Investigation Theme de la banda sonora de L.A. Noire, que realmente da exactamente en el clavo: ¿necesitas un fondo para una investigación con nocturnidad y alevosía? Éste es el tema. 

Recordad que es enero en Nueva York y el mal tiempo está a la orden del día, de hecho se nos dice que el día de la muerte de Jackson Elías está nevando. Este bucle también es bastante evocador, aunque puede perder fuerza en su repetición.

Si tenéis tiempo y ganas, quizá os apetezca investigar la etiqueta dark jazz o doom jazz en busca de inspiración, hay material realmente bueno, como The Kilimanjaro Dark Ensemble (muy recomendable su álbum From the Stairwell) o Dale Cooper Quartet And The Dictaphones, que no controlo tanto. Pero para mí, los reyes, los más grandes, los que mejor evocan esa atmósfera, sin rivales, son Bohren und der Club of Gore, que tenéis que conocer sí o sí, y no importa si es para ambientar o no, sus discos son geniales. Tienen una época de minimalismo nocturno, muy muy minimalista, que raya en el ¿sludge jazz? en Midnight Radio, pero la cosa mejora en Gore Motel y llega a su cenit en Sunset Mission, EL MEJOR ALBUM DE NOIR JAZZ JAMÁS CREADO, y reto públicamente a que alguien me lo discuta.  

¿No te lo crees? Escucha 30s. de Prowler y te habré convencido.

En Deezer no tenéis el Sunset Mission, pero sí un disco introductorio al grupo que da una buena idea general de su música: Bohren for Beginners.


En la última versión de Chaosium esta aventura, hay una escena que se presta mucho a la interpretación de los personajes, si éstos se enrollan: el funeral de Elías en Brooklyn, donde se hace una pequeña celebración y los personajes son invitados a decir unas palabras en recuerdo del finado. Para esta escena encontré la música perfecta: la típica música de órgano de iglesia, quizá algo anacrónica, pero me parecía que le daba el toque películero perfecto. Tenéis tanto en Youtube como en Deezer buscando Church Organ Music for Funerals: yo usé éste en concreto.


[Seguiremos en posteriores actualizaciones con más música y efectos sonoros...]



4.9.20

Parecidos razonables (XXXV): Aviador Dro vs. After The Holocaust

Más que parecido razonable, guiño que el mismo Servando Carballar explicaba recientemente en el canal de juegos de mesa Análisis Parálisis. En primer lugar, portada del juego de mesa After The Holocaust, de SPI Games (1977), y a continuación portada de Aviador Dro de su primer álbum Alas sobre el mundo (1982). Carballar explica que eran grandes aficionados al juego de mesa y que le hicieron este homenaje en la portada de su álbum. 




30.8.20

¿Puede el rol ser arte? Un debate abierto y una digresión lateral

Hace tiempo que quería escribir sobre este tema, o al menos de forma más ampia, al querer expresar lo que pienso sobre la grandeza de una labor como es dirigir una campaña de rol. Hace poquito, el mundillo de las redes sociales relacionadas con el rol debatía esta interesante aportación de Sirio Sesenra, la última pero no la primera de las que han cuestionado si el rol puede o no ser arte. Con el artículo de Sirio casi podríamos zanjar la cuestión de no ser porque en el debate se encuentra precisamente la riqueza de la cuestión. Pero mi intención con estas líneas no es tanto este debate, sino poner el acento, sobre todo, en lo que respecta a la pequeña maravilla que resulta la experiencia de rol en sí.

La cuestión se me ha planteado durante la ingente tarea de preparar la dirección de las Máscaras de Nyarlathotep de La llamada de Cthulhu. Para ello he contado no sólo con la edición en español de Joc, la clásica que pude jugar como jugador hace mucho tiempo, sino también con la última edición en inglés de Chaosium preparada para 7ª edición, que consta de dos libros que suman unas 600 páginas, más un volumen entero de ayudas en papel (que no utilizo porque tengo el sueño de todo Guardián de esta campaña: las ayudas realizadas por la HPLHS).

No sólo eso: al preparar la cuarta sesión de la historia, me encontré con el Masks of Nyartlathotep Companion: Bloody Tongue Edition, un volumen de información suplementaria pensada para anteriores ediciones de la campaña (y del que la última edición de Chaosium toma prestadas muchas cosas), de casi 700 páginas, un monstruo de material extra lleno de ideas interesantes que me hizo detenerme a leer y leer para poder extraer algo interesante para la partida.

Y una vez más fui consciente de la grandeza que es montar algo como una partida de rol.

No es sólo que el libro, el objeto en sí, de la campaña, pueda ser bello y fascinante, con su maquetación y su arte, sus mapas y retratos, con la extraordinaria calidad de las ayudas para los jugadores (y no hablemos ya de las de la HPLHS, que son de otro mundo, como tantas otras que han ido apareciendo en los últimos años como mecenazgos). Es que, además, nos encontramos con un tipo de literatura fascinante.

Primero de todo, reflexionemos sobre si una campaña de rol encaja dentro del concepto de literatura. La mejor acepción de la RAE para ello sería "arte de la expresión verbal", mientras que el María Moliner dice que es "el arte que emplea la palabra como medio de expresión, la palabra hablada o escrita". Las Máscaras de Nyarlathotep, como cualquier campaña de cualquier otro juego, es un artefacto que combina texto descriptivo, narrativo, expositivo e instructivo, imbricado como creo que no ocurre en ningún otro tipo de texto. Cuando uno lee un módulo, no sólo lee una historia, sino que lee sus múltiples posibilidades: está leyendo, de alguna forma, todas las historias posibles respecto a lo que se nos cuenta, y eso, amigos, es borgiano, es mágico. Evidentemente, igual que la función primaria de un texto teatral es ser representado pero lo leemos igualmente, aquí la intención final es jugar esa historia, pero uno puede entender por qué hay personas que disfrutan igualmente de sólo leerla (quieran/puedan o no jugarla): porque en el fondo, aunque se trata de un texto abierto a la agencia de unos personajes que en el texto están ausentes, uno puede ver más allá, puede ver la historia y sus múltiples ramificaciones. Y como digo, eso es mágico. Leer un módulo de rol es como leer un texto de Schrödinger: en él, al final, los personajes han fracasado y han muerto al mismo tiempo que han conseguido la victoria. Sólo sabremos cuál de las opciones es la definitiva cuando abramos la caja y juguemos la historia.

El director, al leer la aventura, lee todas las posibilidades de la historia a la vez.

10.8.20

Jugando a 'Nemesis' (II): en solitario

Espacio profundo, año 2115 AD. En la nave Némesis despiertan los dos únicos miembros de la tripulación vivos. En el hibernatorio, el cadáver desfigurado del ingeniero parece una mala premonición. Sin saber qué está ocurriendo, el Capitán Snow y la piloto Jangy deciden averiguarlo: mientras Snow va a revisar el rumbo de la nave en el puente de mando, Jangy revisará los motores. ¿Qué diablos ha ocurrido? Esto es...

Todos los compartimentos están en un estado deplorable. De camino a los motores, Jangy pasa por un habitáculo sin luz... ¡Está lleno de mucosidad! Es una sustancia pegajosa que se adquiere a su traje. Con todo, Jangy llega al primer motor, y justo al ver que está dañado se encuentra cara a cara con un gigantesco ser alienígena que la ataca.

 

Mientras, el capitán llega al puente de mando y comprueba que la nave sigue en ruta hacia la Tierra. Pasa por el almacén y los camarotes, y en todas partes hay estructuras dañadas. La piloto acaba con el intruso a duras penas, después de fallar sus disparos y pelear con ella con lo primero que encuentra. A duras penas sobrevive: huye a una de las secciones de evacuación de la nave, donde encuentra lo que parece una larva del mismo alienígena anterior. Afortunadamente es más fácil de eliminar. Tras hacerlo, tiene un momento para verificar sus heridas. ¡Por suerte, a pesar de recibir varios rasguños del intruso, no está infectada! 

En esos momentos, el capitán llega a la otra sección de evacuación de la nave. Snow la repara y el ruido que hace llama la atención de un nuevo intruso adulto. Snow se enfrenta con él, pero el intruso está frenético: destroza el compartimento (y las reparaciones que había hecho), Snow falla sus disparos... El combate es agónico.

 

Mientras la piloto sigue curándose, parece que el hibernatorio ha empezado a arder. En ese momento, Jangy se da cuenta de que no va a poder cumplir su objetivo de intentar saber algo más sobre esos intrusos que los atacan: lo mejor será ir a una sección de evacuación para tomar una de las cápsulas de salvamentos y abandonar la nave. Aunque con peligro, Jangy se desliza por los túneles de servicio hasta la sección de evacuación... donde encuentra el cadáver descuartizado del capitán Snow. Jangy intenta preparar la cápsula, pero el ruido atrae a otro intruso. Las alarmas resuenan por toda la nave, Jangy intenta disparar al intruso, la cápsula está preparada, el intruso ataca, se oye una terrible explosión desde el centro de la nave... Y las llamas devoran la Nemesis.

La partida a Nemesis en solitario sigue fluyendo narrativamente igual de bien que a más jugadores. Decidí llevar a dos personajes, pero es a todas luces insuficiente. Seguramente tendrían que ser, como mínimo tres. Se hace mucho más fluido porque no hay entreturno, y una vez repites rondas y rondas, tienes que mirar menos las reglas. El resultado, decepcionante, pero la narrativa por detrás, siempre coherente con el tono que el juego busca. Muy buen temático, quizá esta opción de cooperativo solitario no es la mejor de sus vertientes.


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