30.11.18

'Dionysus' y la celebración báquica de Dead Can Dance


Lo mejor la vida son esas sorpresas que a veces te da cuando ya no esperas nada. En 2012 Dead Can Dance volvió con Anastasis a la primera línea de la música, demostrando que, aunque su último album entonces databa de 1996, no habían perdido ni un ápice de su personalidad y buen hacer. Han pasado seis años desde Anastasis y desde que los vimos en un increíble concierto en Barcelona. Y, de repente, el mes pasado, un anuncio que me deja descolocado: DCD anuncian nuevo trabajo, ¡y gira! Bah, pensé, seguramente un recopilatorio que añada alguna canción del último disco al canon de éxitos, porque el último, Memento, era de 2005. ¡Pues no! Sus redes sociales oficiales anunciaban un nuevo trabajo original: Dionysus, que se lanzaba el mes pasado.
Dionysus es breve, demasiado breve para toda obra maestra que Lisa y Brendan entregan. Casi podría considerarse en EP, puesto que apenas llega a los 36 minutos, divididos en dos actos que contienen tres-cuatro canciones. Una decisión extraña porque dificulta mucho la escucha de las secciones de cada acto. Pero DCD no es que juegue precisamente a una estrategia comercial: no ha tenido prisa por sacar este nuevo trabajo, confirmando que se trata de un grupo nuevamente en activo, y no ha tenido en reparos en hacerlo en el formato que le ha dado la realísima gana.
Dionysus es un viaje que celebra a Baco en una serie de liturgias sonoras made in DCD que fusionan elementos de toda la cuenca del Mediterráneo, del cercano y medio Oriente y de los países africanos. Algunos hablan de una segunda parte del Spiritchaser porque, efectivamente, estamos ante un álbum profundamente étnico, que fusiona la percusión africana con los vientos y cuerdas orientales en un viaje de músicas del mundo apabullante. Otra de las cosas que se comenta por las redes, por lo que he leído hasta ahora, es el particular desequilibrio que muchos han notado entre la participación de Lisa y Brendan. El álbum es bastante instrumental, y la voz aquí pasa a ser un accesorio al servicio de una música mesmérica y ritual. Esto, comentan los entendido, es algo que proviene más de Brendan Perry. Parece como si el álbum hubiera sido orquestado por Brendan y Lisa participara a título de colaboradora. Yo personalmente, sin conocer las circunstancias, discrepo de esta teoría. Brendan y Lisa tienen ambos exitosas carreras en solitario (Brendan tiene dos álbums, mientras que Lisa ha firmado bastantes más y ha firmado numerosas bandas sonoras en solitario o con otros compositores; aquí una muestra) y, si hubieran querido, podrían haber seguido así. Lo genial de DCD es que el producto es superior a la suma de sus componentes. Brendan es un explorador de lo étnico, sobre todo en lo que se refiere al espíritu atávico de la música africana, de los ritmos griegos. Lisa es la que aporta la espiritualidad, esa hondura trascendental que tienen los álbumes de la banda. Cuando trabajan juntos es cuando nos ofrecen un resultado excepcional. Dyonisus es un recorrido, en clave de glosolalia, por las celebraciones a Baco en las islas griegas, es el desierto de Túnez, las sabanas africanas y el éxtasis de los cultos órficos. Sabe a poco, pero es Dead Can Dance puro. 


6.8.18

Diario de lecturas (XVIII)

De nuevo aprovecho el fondo de Can Sales para recuperar algunas lecturas que se me habían pasado o de las que me había quedado con ganas. De nuevo quiero felicitar el extraordinario trabajo que está haciendo esta biblioteca de Palma para tener una gran oferta de cómic, tanto en la comicteca como en la planta infantil-juvenil.

· En primer lugar, tenemos Astrid Bromuro: Cómo atomizar a los fantasmas, de Fabrice Parme (Dibbuks). A pesar de que este álbum es el segundo de la serie, puede leerse perfectamente. Las aventuras de esta jovenzuela de padres repipis y espíritu indomable, son exquisitas. En esta ocasión, a Astrid la envían a un internado carísimo en el que hay unos fantasmas que no descansan en paz. ¿Podrá junto a sus nuevas amistades resolver el misterio de sus muertes? Astrid Bromuro es un excelente cómic infantil, con una preciosa linea de dibujo de regusto añejo, como de revista de los años cincuenta. La narración es clásica, pero en ocasiones Parme nos sorprende con algunos ejercicios más complejos (en este tomo, la bajada por una escalera que nos permite ver todo el internado en una especie de corte transversal). Por si la historieta no hubiera bastado, el álbum ofrece como material extra una serie de pasatiempos que exploran los elementos de la narrativa gráfica: el uso del color, los guiones, la caracterización de personajes. No están porque sí, sino para jugar con el trabajo de un autor de cómics. Recomendable al 100%.

· Los diarios de Cereza 1: El zoo petrificado, de Aurélie Neyret y Joris Chamblain (Alfaguara). Hace tiempo que me rondaba este cómic, máxime cuando su carta de presentación es que ha sido galardonado con el Premio al Mejor Cómic Infantil de Angoulème. El problema es que, al ser editado por una editorial de libros, ha quedado un poco fuera del circuito de las librerías especializadas. Así que en la última Feria del Libro compré un álbum sin fijarme, y, ¡horror! era el tercero de la serie. Por suerte, en Can Sales tenían esta primera entrega, donde se nos presenta a Cereza, la protagonista,  y a sus amigas. Juntas descubren a un misterioso señor que cada día sale del bosque con botes de pintura. ¿Qué hace? ¿Dónde va? La respuesta la encontrará Cereza siguiéndolo y descubriendo su secreto. El zoo petrificado es un cómic que mezcla la narrativa a modo de diario (de ahí su nombre) con el cómic. Valores como el amor por la naturaleza, la amistad, la aventura, el respeto hacia los animales, el valor de las personas ancianas... son alguno de los que la lectura introduce de una manera sencilla y sin querer dar lecciones. El dibujo es una maravilla, y el color hace de ésta una obra visualmente muy atractiva. Los personajes no dejan de ser planos, pero una cosa que tiene este cómic es que la emoción recorre toda la trama y sacude al lector. Otra gran recomendación.

· Y finalmente, Valerosas 2, de Penelope Bagieu (Dibbuks), una nueva entrega del cómic ya comentado aquí anteriormente. ¿Qué decir ya que no dijera antes? No lo sé: la autora nos presenta más ejemplos de mujeres valientes, transgresoras, de ideas claras, y que tuvieron que luchar enconadamente en un mundo de hombres para hacerse escuchar, notar o ver. Me reitero en mi opinión: Valerosas es un cómic imprescindible. No sólo porque la autora recupera la intrahistoria de estas mujeres (lo que en inglés llaman herstory por oposición a history), muchas de ellas silenciadas o simplemente ignoradas por una cultura todavía demasiado patriarcal, sino porque la habilidad de Bagieu para la sintetización y el humor con las herramientas del cómic es fantástica. Este cómic tiene mucho valor didáctico en clase, y no sólo eso: es una excelente herramienta para demostrarles a ellas que pueden hacer lo que quieran, y a ellos que hay que respetar esa voluntad. 

Trío de muy buenas lecturas esta vez, por tanto, y trío de recomendaciones abrumadoras.

22.7.18

Diario de los muertos: recopilación

Como quizá sabréis, este año apareció mi libro, editado por Edicions UIB, sobre George A. Romero y su filmografía zombi. Lo podéis encontrar aquí y aquí.

Sea como toma de contacto, sea como expansión del tema, llevo unos cuantos artículos dedicados al cine de zombis, no sólo del director norteamericano. He pensado en recopilarlos aquí para tener un índice a mano. La mayor parte de ellos están publicados en el blog de RIRCA, el grupo de investigación de la UIB con el que trabajo.

· Diario de los muertos (VII): ‘Day of the Dead: Bloodline’ (2018)
· Diario de los muertos (VIII): ‘La venganza de los zombies vivientes’ (1989)

30.5.18

El juego está en la actitud

Cuando vi entre las novedades de Paidós el libro ¿Jugamos? Cómo el aprendizaje lúdico puede transformar la educación estuve tentado de pedir un ejemplar para reseñarlo en Papel en Blanco. Pero últimamente se me están acumulando de forma escandalosa las lecturas, de forma que la pila de libros pendientes puede fácilmente alcanzar el metro de altura, así que desistí de hacerlo. En su lugar, pensé, lo compraré yo mismo y lo leeré cuando pueda. De chill, dicen mis alumnos. Hoy me ha llegado y empecé su lectura por aquello de ver qué enfoque tiene.
No he avanzado mucho en su lectura (apenas cuarenta páginas), y en las primeras, su autora, Imma Marín, ya avisa de que espera que el libro resulte inspirador, y que no es su intención que éste sea un recetario de actividades para llevar directamente al aula. Confieso que esto me contrarió en parte, porque en todo esto de las nuevas pedagogías estoy un poco cansado de puntos de vista teóricos y de que intenten convencerme de sus bondades: quiero pasar a la acción, quiero ejemplos, actividades, modelos a seguir, sugerencias, propuestas de trabajo. Pero bueno, vamos a darle una oportunidad, dije.

En el segundo capítulo, cuando la autora se basa en las ideas de Huizinga aparecidas en Homo Ludens (Alianza, 1995), subraya la importancia del juego no sólo como vía de aprendizaje sino como fenómeno cultural. La actitud lúdica, dice, tiene que ver con la capacidad de asombrarnos, con la curiosidad, con las "ganas de"..., con la creatividad (...).

Y he aquí donde el libro me produce un primer electroshock. Va a parecer una tontería, algo traído por los pelos, pero desde hace años, muchos años, a veces me ronda por la cabeza esta frase: "tengo unas ganas de...!", que muchas veces nunca se completa. Muchas veces no, nunca. Tengo esta frase en mente en muchas ocasiones, y es como un pensamiento espontáneo, no sé de dónde viene ni qué quiere decirme. Y encontrarme una referencia directa en el libro... Me ha tocado personalmente.

La autora sigue: Es una actitud ante la vida. Y más adelante:  La capacidad de jugar no está en los objetos ni en las actividades que se nos proponen, sino en nosotras mismas [Imma Marín usa el femenino como plural genérico]. Es nuestra capacidad de mirar lúdicamente.

Y entonces todo encaja. Vuelvo a pensar en mí, y me recuerdo yendo de camino al cole (incluso recuerdo la calle y el tramo donde estaba) pensando en los deberes como si de conseguir los anillos de Sonic se tratara. Entonces ya veía los deberes hechos como bonus que me aportarían "puntos" o ventajas.  Y pienso en cuando empecé a estudiar Inglés, relativamente ya muy tarde (6º de EGB/Primaria), y cómo me pareció muy fácil porque era como un juego, un juego de misterio en el que resolver los mensajes en clave. Y pienso en cómo me gusta enfocar el estudio del análisis sintáctico como si fuera un juego de encontrar al culpable a base de pistas y de formular interrogatorios. Y pienso cómo, aún ahora, en casa, sigo pensando en términos de bonus a la hora de realizar las tareas domésticas. Así que, sin haber leído una página más del libro, pienso que igual sí tengo esa actitud de juego de la que habla la autora, la he tenido toda la vida. Y que quizá eso pueda usarlo en toda su amplitud algún día en clase si me enseñan cómo he de hacerlo.

Y ya está. Esta era la reflexión que quería dejar por escrito antes avanzar más en el libro y de que se me olvide.

19.5.18

Parecidos razonables (XXVII): Rocky vs. Knockout

Parecido razonable entre dos portadas de juegos sobre el mundo del boxeo. En primer lugar, Rocky (Dinamic, 1985), una de esas geniales portadas de Alfonso Azpiri de aquella época. En segundo lugar, portada de Knockout, juego de mesa de Frederic Moyerson (Victory Point Games, 2013). La portada es obra de Brett Michel.


6.5.18

Diario de lecturas (XVII)

Comparto aquí breves impresiones de las últimas lecturas que me llevé de la Biblioteca Can Sales de Palma, que desde el año pasado ha renovado la comicteca ampliando su espacio y dedicándole un rincón temático en la planta baja. Es encomiable el trabajo que están realizando sus bibliotecari@s promoviendo la lectura del cómic en esta biblioteca.

El primer cómic que leí fue La levedad, de Catherine Meurisse (Impedimenta), más que nada por todos los compañeros críticos que la habían leído y hablaban excelencias de ella. Ojo, que ha vendido más de 85.000 ejemplares en Francia en un momento en que las ventas no son las de antaño. La novela gráfica es un testimonio de Catherine Meurisse, una de las dibujantes del equipo de Charlie Hebdo. El día 7 de enero de 2015, la alarma de su despertador no suena y eso hace que llegue tarde a la reunión del equipo de diseñadores de la revista Charlie Hebdo que fue interrumpida por el conocido ataque terrorista que se saldó con la muerte de varios de los autores de la revista. Esta circunstancia del azar sirve a la autora para analizar sus sentimientos, que muchas veces aparecen en los supervivientes de la catástrofe, de vacío, de por qué yo no, de replantearse todo en lo que uno cree. Meurisse, con una risa amarga, en un estilo muy Charlie Hebdo, da cuenta de esas circunstancias de su día a día, desnuda su depresión, y las mil maneras en las que la encara, hasta encontrar algo en lo que apoyarse: la creación, la belleza. Efectivamente, mis compañeros tenían razón, se trata de un cómic fantástico, que sabe bucear en la psique de su autora sin resultar pedante ni autocomplaciente. Es un documento descarnado de un proceso de luto y reconfiguración, casi de resiliencia. Posiblemente hubiera votado esta obra como mejor del año 2017 si la hubiera leído a tiempo.

Como lo hubiera hecho con esta otra, Valerosas 1, de Penélope Bagieu (Dibbuks). El problema, muchas veces, es que uno no puede llegar a todos los cómics que querría por propia cuenta, y de tanto en tanto se escapan joyas como ésta. Nuevamente debo el mérito de haber descubierto esta obra a mis compañeros críticos de la ACDCómic, que llamaron la atención sobre este título, y afortunadamente lo encontré en Can Sales como nueva adquisición de este mes. De Pénélope Bagieu he de decir que he leído el resto de su obra publicada en castellano (Josephine, ¡Mi vida es lo más!, etc.) y es francamente olvidable: cómic a la moda actual para lectoras no habituales de este medio, en el que se frivoliza sobre las costumbres de la vida moderna de una mujer. Pero lo mismo que son cómics, podrían haber sido monólogos en un teatro. Pero en Valerosas, la autora usa un enfoque totalmente distinto. Se trata de breves biografías de mujeres que, como dice el subtítulo "sólo hacen lo que quieren hacer". Desde personajes más conocidas como Margaret Hamilton, la bruja de El mago de Oz, hasta Tove Jansson, autora de los Mumins, a otras desconocidas, Bagieu traza las vidas de estas mujeres de forma divertida e inteligente. No sólo es interesante el cómic por su trasfondo feminista, por el hecho de visibilizar a todo un colectivo de mujeres que, con pequeños o grandes hechos, han transformado el mundo, sino porque es un buen cómic: la autora emplea el lenguaje del cómic de una forma excepcional, y tanto la elipsis entre viñetas, cuidando siempre de la economía del lenguaje usado, como el humor están magistralmente administrados en este cómic. Otro título imprescindible.

Y ahora vamos al otro lado de la balanza. Tomé prestado también Chiisakobee 2, de Minetarô Mochizuki (ECC), una adaptación de una novela de Shûgorô Yamamoto ambientada en el periodo Edo que Mochizuki opta por trasladar al Japón contemporáneo. La serie ha tenido bastante éxito, recibiendo el Premio a la excelencia en el Japan Media Arts Festival de 2013, y siendo incluida en la selección oficial del Festival Internacional de la Bande Dessinée de Angouleme 2016. De nuevo, en nuestro país mis compañeros de la ACDCómic la señalaron como una serie a tener en cuenta, y yo mismo leí su primer tomo cuando salió, pero decidí dejarlo ahí. Ahora tenía la oportunidad de seguirla desde la biblioteca y así lo hice. Sentimientos encontrados ante la lectura. Porque cuando estaba en medio de ella, entendí por qué no la continué. La historia del heredero de una constructora que decide trabajar por sí mismo, y de paso tiene que hacerse cargo de una serie de niños huérfanos... no termina de llegarme. Mochizuki cambia radicalmente de registro desde su genial Dragon Head, y se planta aquí con una historia costumbrista de ritmo totalmente japonés: es decir, pausada, con decenas de transiciones, con mucho mundo interior... Y al final del segundo tomo puede uno entrever el juego al que quiere jugar Mochizuki y entrar en él... Pero a mí me cuesta horrores. Y no es sólo una cuestión de tempo de la narrativa, porque pueden gustarme los mangas de este estilo... Es sólo que uno no acaba de empatizar con los personajes, todos me terminan pareciendo muy lejanos, entiendo poco sus motivaciones, y por tanto, me interesa más bien poco lo que pueda sucederles. Como son cuatro tomos en total, si puedo terminarla a través de la biblioteca, lo haré, para ver si el conjunto me hace cambiar de opinión.

Y finalmente, otra novedad del mes en la biblioteca que tomé prestada: Tormenta, tomo integral de la serie regular por Greg Pak, Víctor Ibáñez y Barrionuevo (Panini). Es una serie originalmente publicada en 2014-2015, cuando en Marvel, conscientes de que un nuevo píublico de mujeres podía tener interés real en los cómics, surgió esa explosión de series con protagonistas femeninas. Tormenta fue uno de esos personajes. No enfocado hacia nuevas lectoras como Chica Ardilla o Ms. Marvel, Tormenta tiene el handicap de tener que comulgar con una enorme continuidad a sus espaldas, y aunque en Marvel no han tenido reparos en obviar esas continuidades cuando han querido, éste no es el caso. Así que el cómic se queda entre dos tierras: parece dirigido al fan de siempre, que conoció a la Tormenta original de Claremont y Smith, cuando llevaba el peinado de cresta la primera vez. Pak hace un cómic al uso, es decir, los lectores acérrimos de Marvel no creo que puedan ponerle muchos peros a esta serie: aventuras independientes, hechos de la continuidad general Marvel que terminan afectando a la colección (la muerte de Logan, ¿eres de los que tampoco lo sabía, como yo? Felicidades), caras conocidas de toda la vida (Calisto, Forja, Gambito) que los más jóvenes posiblemente desconozcan... ¿El resultado? El resultado es regular. Pak hace un guion de oficio que ni destaca para bien o para mal. Bastante previsible en algunas ocasiones y demasiado enredado en el conocimiento previo de los lectores, para mi gusto. Los dibujantes españoles del tomo, especialmente Víctor Ibáñez (proveniente de la cantera Joso), hacen un buen trabajo. Ibáñez sobre todo, para el que ha sido todo un tour de force trabajar con Marvel. Su estilo me recuerda en ocasiones a Brent Anderson o a Neal Adams, aunque en la entrevista posterior al tomo el dibujante no los cita como influencias. Interesante esta charla, además, porque se comenta que desde la editorial se insistió en no sexualizar a la protagonista con grandes atributos, y eso está bien. Pero de la misma manera que se ha tenido esta perspectiva de género en el diseño, en el guion se podría haber explotado mucho más tanto esta perspectiva de género como la de raza, que en este cómic no tiene ninguna importancia. En resumen: un cómic Marvel de lo más normal. O al menos para mí, que ya a este tipo de obras les exijo un plus para poderlas recomendar.

29.3.18

Sobre viajar

Una de las cosas que más, dicen, llena el corazón y el alma del ser humano es viajar. 

Pero a mí no me gusta. 

A ver. Sí me gusta, pero me falta el sentido de la responsabilidad. Si me llevaran de viaje, y no tuviera que pensar en nada, que me lo dieran todo hecho, sí que me gustaría. Ver cosas nuevas y tal, visitar lugares lejanos... Eso sí. Pero soy terriblemente irresponsable, o inmaduro, y vago en esa cuestión.

Viajar me estresa horriblemente. Hacer todos los preparativos, buscar vuelos, alojamientos, itinerarios, precios de transporte, lugares en los que comer, sitios que evitar, etc. Me pone muy nervioso. Mucho. Prefiero no hacerlo. No me gustan los aeropuertos, me estresa pasar controles, tener que estar pendiente de documentaciones, billetes, horarios... En la ida, no estoy tranquilo desde que salgo de casa hasta que estoy sentado en la butaca del avión y este alza el vuelo. Luego igual puedo relajarme... Hasta la vuelta.

Y aquí es donde entra todo el buenismo de nuestra sociedad, que nos insiste en que hay que viajar mucho, y ver mucho mundo, y que todo son beneficios, y que te cambia, y que luego eres otra persona, y cuando vuelves de vacaciones la pregunta obligatoria de todo el mundo es ¿dónde fuiste? Y me siento mal por decir, o hasta pensar, pues no, a mí no me gusta viajar. No soy viajero. No soy de escapaditas, ni menos de planear grandes viajes.

Pero constantemente me siento culpable. ¿Cómo que no te gusta viajar? ¡Si viajar es lo que más llena al ser humano! ¡Conocer otros sitios, otras gentes, otras formas de pensar y de vivir! ¡Viajar es vivir! ¡Tonto, gilipollas, paleto! Prefieres quedarte encerrado entre tus libros, como siempre. En tu cueva, con la nariz entre las hojas.

Pues sí, mira. Soy así. Esto es lo que me gusta. Y viajar no me entusiasma. Ya está. ¿Soy peor persona por ello? Parece que la sociedad nos vende constantemente ese anhelo por viajar, y ver mundo, y si no lo haces, algo se te está escapando, no estás viviendo, no estás siendo verdaderamente feliz.

Oye, pues a mí, desde el fondo de mi ser, el viajar no me llama. No siento esa necesidad. Puedo entender esa necesidad y compartirla, pero no la tengo. Incluso iré contigo de viaje si tienes en cuenta lo que he dicho. Pero no tengo ese anhelo dentro de mí mismo. No soy persona de mundo. No. Joder. No. Y ya está. Y me gustaría que se pudiera respetar, y no pensar que soy un ser humano de segunda por ello.

3.1.18

Cerrando 2017: la música

Aquí adjunto algunos de los datos musicales de este año:

Totales:




Volvemos a los clásicos. Se nota que me voy haciendo viejo porque cada vez hay menos descubrimientos y tiro de cosas que me gustan de verdad. Destaco el trabajo de Bohren y AATT, con dos discos que, aún haciendo años y años que los machaco, siguen sin aburrirme. Al de Earth le di un montón también, porque lo estuve poniendo de fondo mientras rejugaba STALKER: Shadow of Chernobyl.



Nuevo récord de reproducciones tras unos cuantos años en caída desde 2013.


Sin sorpresas en los artistas más escuchados. Se corresponden también con los escuchados en el coche, y que no pueden ser scrobbleados.




2.1.18

Cerrando 2017: los posts

No he podido cerrar 2017 por falta de tiempo. Publico esto a modo de recordatorio. Yo había entrado a hacer otra cosa y me he liado.

Este año tengo que decir que estoy satisfecho por la cantidad de posts escrita, que ha sido muy buena, pero que lamentablemente se ha perdido.

Papel en Blanco: ha sido imposible hacer un recuento, pues en junio el blog cerraba sus puertas como división de la empresa que lo había creado, y en septiembre volvía a andar esta vez como proyecto personal de sus editores.

La Voz del Muro se lleva el premio al Fiasco del Año. También fue un proyecto que se fue al garete. Prometía ser un portal interesante a contenido especializado tal como lo es Medium (de hecho, creo que era su inspiración), pero el abuso de muchos usuarios que quisieron monetizar contenido viral y de clickbait lo terminó hundiendo. Escribí a los creadores de la página en este sentido, y al final su solución ha sido cerrar la página, con lo que he perdido algunos de los posts que sólo publiqué allí (para que luego uno vaya haciendo contenido exclusivo).

Este año intentaré centrar mis esfuerzos en Papel en Blanco, seguir recopilando mi trabajo como crítico en Iconotropía, cumplir con mi cuota en RIRCA, y dejar tiempo para lo que me apetezca escribir de forma libre en Immaculúdica, el blog que abrí para documentar el Aula de Juegos que he abierto en el cole, y en esta alma mater, Cisne Negro. 

Papel en Blanco: ? (seguramente unos 120 hasta junio, luego parón, y desde noviembre quizá 20, pongamos 150 en total)
Iconotropía: 82 
RIRCA: 24 
Cisne Negro: 14
La Voz del Muro: 8 (fiasco del año)
Immaculúdica: 4
Fénix Negro: 4

23.12.17

Reseñas mínimas (XVI)

El cierre del año ha hecho que empezara a prestar atención a las listas que aparecen en estas fechas y así he reparado en que unas cuantas buenas bandas han lanzado álbum este año y yo casi ni me había dado cuenta. He estado haciendo los deberes y he aquí mis impresiones mínimas:

· Eluveitie — Evocation II - Pantheon. Después de muchos años de espera, y por lo que leí, tras un cambio de integrantes bastante importante, Eluveitie entrega la prometida segunda parte de su álbum acústico y más tradicional/folk. Si os gustó el primer Evocation, este sigue la misma senda.  Aquí las canciones son más breves, hay más interludios, y en cierta forma es un espejo acústico de sus últimos discos (versiones incluidos, como Ogmios, o ecos de la tradicional Scarborough Fair en Antvmnos). La verdad es que es un trabajo muy interesante que se ha hecho esperar muchos años.

· Paradise Lost  — Medusa. Madre mía. Nadie esperaba de Paradise Lost la involución que ha sufrido en los últimos años. Si se había coronado como uno de los grupos más representativos del gothic metal, en The Plague Within, parecían volver a sus orígenes, y este Medusa lo confirma. En Medusa, los británicos firman un estupendo y elegantísimo disco de doom, pero refinado y tamizado por la experiencia que les ha llevado donde está. Hay ecos de todas sus épocas (excepto, quizá, del Host), incluso en algunos momentos parece sonar a Woods of Ypres, Type 0 Negative o A Pale Horse Named Death. Es un álbum que entra a la primera, cosa que no es fácil. Impresionante que Paradise Lost, en 2017, entregue uno de los mejores álbums de su carrera. Sí, sabemos que nada superará al Gothic. Pero volver a escuchar los guturales en plena forma de Nick Holmes es una gozada.

· Enslaved E. No he seguido muy bien la trayectoria de Enslaved porque, como Ulver (bueno, quizá no tanto) es una banda que ha ido variando de estilos. Pero hete aquí que en E, Enslaved entrega un disco que yo diría que está en la línea del progressive black metal del primer Ihsahn, con algunos toques folk, pero con los riffs machacones marca de la casa.

Estos tres álbums son los que destacaría de las escuchas del último mes. He escuchado algunos más, como los nuevos trabajos, todos de 2017, de Septicflesh (Codex Omega), Myrkur (Mareridt), Leprous (Malina), Wolves in the Throne Roome (Thrice Woven), Danzig (Black Laden Crown, con la que posiblemente sea la peor cubierta de álbum de Danzig de la historia, además de ser un disco aburridísimo y para olvidar), Electric Wizard (Wizard Bloody Wizard), pero de ellos no puedo destacar nada en particular, puesto que por lo poco que los he escuchado me han sonado a lo que hace habitualmente cada grupo, sin demasiado más.

25.8.17

Parecidos razonables (XXVI): Metallica vs. Crowbar

El parecido razonable en el espíritu de la portada del último disco de Metallica Hardwired... To Self-Destruct (2016) con el de Crowbar Odd Fellows Rest (1998) han llevado a algunos a advertir de un posible plagio por parte del grupo de Hetfield. No creo que sea así, porque portadas que mezclan las caras de los componentes hay muchas. Basta recordar la de Queen. Pero ahí queda.



Bonus track: Glenn Hughes se unió a la fiesta ese mismo 2016 con este Resonate:



22.8.17

Diario de lecturas (XVI): Bone, de Jeff Smith


Astiberri tuvo la gentileza de enviarme Bone: Coda, y claro, para leer esa puntilla a la historia de Jeff Smith tenía un problema: leí la primera parte de Bone cuando apareció en grapas por Dude Comics (una edición que se convirtió en un infierno de esperas) y luego compré el primer tomo a color de Astiberri allá por 2005, aproximadamente, pero nunca terminé. Me gustaba Bone, pero el tono épico que iba tomando según lo leía (y que acabé por dejar... ¿o fue que Dude abandonó la publicación? No recuerdo) me resultaba algo extraño de encajar en aquella historia que parecía simplemente una serie de humor y fantasía. Así que ésta era la oportunidad de retomar la obra 12 años después de leerla por última vez y unos 20 desde que apareciera por primera vez. Fui a la Biblioteca Can Sales de Palma para proveerme con los nueve tomos en color (ocho si contamos con que ya tenía el primero). 
Habiendo leído siete, la impresión sigue siendo más o menos la misma, aunque matizada. Leyéndolo ahora puedo encajar mejor ese tono épico que Smith va construyendo poco a poco en la trama, y lo que era una comedia protagonizada por tres seres mezcla de Pitufos y Patoaventuras, pasa a ser una aventura de tintes heroicos en la más pura línea de El señor de los anillos. Tolkien: ésa es, sin duda, la influencia más patente en John Smith. Con personajes fuertes, carismáticos, pero bastante posicionados en su moral. Luego están los graciosos, el entrañable caradura de Phoney Bone, las mostrorratas y sus conversaciones sobre hacer quiche... (me gusta especialmente el carácter de Rock Jaw, Señor de la Frontera Oriental, un personaje brillantemente alineado como neutral-caótico y con una vena nihilista muy curiosa en el contexto de la obra). Pero Smith sabe recrear un universo bastante cerrado y coherente, un Valle que tiene su propia personalidad, por mucho que los ecos de Tolkien brillen aquí y allá. Lo que no termina de gustarme es el amplio uso que hace de los diálogos. Bone mejora muchísimo cuando la narración es fluida y ágil, cuando hay acción o los diálogos tienen movimiento, pero el problema que tiene Smith es que quiere contar muchas cosas, demasiadas, y las interminables conversaciones detienen la historia y la lastran mucho. Mucho. Hablamos, quizá, de cuatro páginas seguidas con casi los mismos planos en los que los personajes dialogan. Si en las novelas los diálogos son los que aportan agilidad y rotura del bloque muralla/párrafo, en Bone, es al revés: cada vez que llega uno de esos parlamentos tengo que resistir la tentación de leerlos por encima o saltarlos (glups, no, que quizá se diga algo importante). Si no fuera por ese detalle, que aparece en todos los tomos de la historia, Bone sería una súper obra maestra.

27.4.17

Parecidos razonables (XXV): bolso de Balenciaga vs. bolsa de Ikea

Parecido más que razonables entre el bolso de "diseño" de Balenciaga, valorado en 1.700€, y la bolsa habitual de compra que se puede encontrar en cualquier Ikea, y que vale unos 50c.

[Visto en Deia]

19.4.17

El error 007 de gmail y cómo solucionarlo

Quizá de un tiempo a esta parte te haya aparecido el desesperante error 007 cuando te disponías a enviar un correo a través de gmail. El mensaje dice más o menos:


Vaya... Se ha producido un error en el servidor y tu mensaje no se ha enviado. (#007)

Resulta muy frustrante porque por muchas veces que se reintente enviar el mensaje, no sirve de nada. Es más, no se puede volver al menú, hay que refrescar la ventana o cerrarla directamente, porque ya no responde. Hay varios hilos de la ayuda oficial dedicados al tema, y se dan diferentes consejos o soluciones, como borrar las cookies o utilizar el correo en el modo privado/incógnito. Sin embargo, el problema (al menos en mi caso) parece venir de usar el antivirus Avast. Algunos apuntan a que ha de actualizarse o bloquearlo. Como la última de las opciones no me parecía muy aconsejable, seguí buscando hasta que di con la solución. En Avast, busca en opciones y desactiva la casilla de "Activar firma de correo electrónico de Avast" (que no recuerdo haber activado). Con esto, en principio, a mí se me arregló el problema ipso facto. Espero que os pueda ser de ayuda.
(Clicks diversos para ampliar)

De nada.

[A veces me pasa que tengo una duda técnica, y, como todos, busco en Google la solución. Y me pasa también que, meses después, vuelvo a tenerla, vuelvo a buscar pero no recuerdo cómo la encontré la primera vez. Para solucionar esto, me hago un autopost de recuerdo y espero que os pueda servir también a vosotros.]

12.4.17

Diario de lecturas (XV)


De la Biblioteca Can Sales rescaté algunos cómics que me apetecía leer. En primer lugar, El libro de los insectos humanos de Osamu Tezuka. El tiempo pasa vertiginosamente, porque yo pensaba que se me había escapado el año pasado o el anterior como mucho, ¡y se editó en 2013! Este título es otro de los Tezukas maduros, que deja atrás los temas más livianos y las caracterizaciones caricaturescas para narrar una historia de personajes complejos y tramas grises. En esta ocasión, la protagonista es una chica cuyo vacío interior le lleva a imitar a otras personas hasta el punto de suplantar, de cualquier forma, su talento. A pesar de su longitud, se lee rápido, y es uno de esos mangas fantásticos y que enganchan que hacen que tengas que venerar a Tezuka. Parece mentira que hayamos tardado tanto tiempo en poder estar preparados para obras como ésta.
Dos títulos más: Spirit of Wonder, de Kenji Tsuruta, quizá la obra con la que se dio a conocer en nuestro país y que fue editada por la extinta Glénat en tomos después de que Planeta lo hiciera en grapas. El primer volumen es pasable; interesante resultan los planteamientos de ciencia-ficción del autor (que lo volvería a confirmar en su mucho mejor Emanon), pero Tsuruta tiene un problema, y es que su narrativa es confusa, y no se le entiende bien, o al menos es lo que me ha pasado a mí, no sólo en Spirit of Wonder, sino también en Forget-Me-Not, una serie que dejó inacabada y de la que sólo se publicó un tomo, también descatalogado y de saldo actualmente. Tsuruta dibuja de maravilla, esto es así, pero a mí me ha aburrido hasta el punto de leer por encima el tomo tercero. Tsuruta, como Shirow, necesitaría un guionista que le ayudase a explicar bien las cosas que quiere narrar.
Y, finalmente, Sexo y estilo de Rafa Fonteriz (Dolmen). Todos sabemos que Fonteriz, aparte de haber hecho superhéroes a la española, se maneja fantásticamente en el género erótico. Yo diría que incluso mejor cuando lo erótico es sólo un adorno de una trama más trabajada (como en El lado salvaje, editada por Diábolo). En Sexo y estilo, como su título indica, Fonteriz realiza unos ejercicios de estilo pornográficos, con breves historias en el estilo de diferentes autores de distintas décadas: Alex Toth, Moebius, Esteban Maroto... Las breves escenas son sólo una excusa para estos homenajes. Y, aunque es cierto que Fonteriz es un dibujante bastante bueno, le pasa como a bastantes otros, sobre todo los que pretenden dibujar de forma realista: no acaban de entender la morfología genital femenina. Y eso me resulta bastante chocante.

20.2.17

Reseñas mínimas (XV): Noêta - Beyond Life and Death

Siguiendo con el hilo del anterior post, quería compartir mis impresiones de uno de los últimos lanzamientos de Prophecy Records, que se ponía a la venta el pasado viernes y que recibí en mp3 como parte del abono anual al club de la discográfica. Se trata del disco Beyond Life and Death de los suecos Noêta. Se trata de un dueto que viene desde Västra Götaland (Suecia), que toca según ellos mismos un "anti-normative black ambient.  Beyond Life and Death representa su debut largo, ¿y qué nos encontramos? Pues con una especie de dark folk minimalista y fantasmal con una voz femenina dulce y elegante que nos recuerda a la Anneke de The Gathering o, a veces, a las canciones más sobrias de Beth Gibbons de Portishead. Pensand en una versión del Nighttime Birds sin una instrumentación pesada ni baterías, simplemente con toques de cuerda y muchos teclados ambientales y reverb. El disco es muy tranquilo y etéreo, melancólico y sosegado. Os lo recomiendo. Por cierto, noêta representaba para Plotino aquellas ideas universales que no necesitan de un ente pensante para existir. Aquí os enlazo su página de Bandcamp por si queréis escucharlos o comprar su álbum.

19.2.17

Parecidos razonables (XXIII) Dool vs. Les Discrets

El de hoy no es tanto un parecido razonable irónico como una triste casualidad debida bien al desinterés de ambas bandas o de coordinación de su sello editorial. En primer lugar, la portada del disco Here, Now and There Then de Dool (2017), que Prophecy Records acaba de publicar a fecha de 17 de febrero. Abajo, portada definitiva del nuevo largo de Les Discrets, Predateurs, que la misma discográfica sacará el 21 de abril.


13.1.17

Cerrando 2016: las películas


Es cierto que en los últimos mi consumo de cine ha disminuido muchísimo, pero me he encontrado en 2016 con que he conseguido ver 54 películas, es decir, una media de una por semana, lo que considerando mi situación, no está nada mal. A continuación la lista completa y algún comentario o enlace:

5.1.17

Moana - Vaiana - Vagina


Para que no se pierda esta tontería que he hecho en dos minutos, la dejo aquí. No soy el primero, por supuesto, que repara en que en algunos idiomas, entre ellos el español, la película Moana (y el nombre de la protagonista) se ha cambiado a Vaiana, que se parece dolorosamente a la pronunciación de "vagina" en inglés.
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