1.3.24

Reseñas extremas mínimas (XXIX)

· Suldusk - Anthesis (2024). Suldusk es un proyecto australiano que transita los caminos del folk con el black metal atmosférico. Es éste un estilo que parece que está teniendo cierta proyección. Pensad en Myrkur, en Helga... y tenéis un poco localizado el estilo de Suldusk. En Anthesis, el álbum que hoy mismo se ha editado, nos encontramos un álbum muy recogido e íntimo, a pesar de que su inicio pueda confundir. El trabajo empieza con la típica canción acústica introductoria, para lanzarte al abismo de Verdalet, un trallazo que casi llega al metalcore y combina de nuevo partes acústicas con las más duras que encontrará el oyente en el álbum. Esta poderosa y rabiosa pista, que por momentos recuerda a partes iguales a The Ocean o a los shrekings de Myrkur, será la única nota dura del álbum. A partir de ahí, el disco fluye como una tranquila travesía por el río Anduin. Instrumentación preciosa, voz prístina, guitarras cristalinas que a veces recuerdan a los Opeth de Damnation, trémolos que tan bien le funcionan a grupos muy ambientales como Arctic Plateau (imprescindible su The Enemy Inside) o And Also The Trees... Grandioso disco si este estilo te gusta. Dosis de guturales muy controladas para una experiencia que trasciende los sentidos. Mejores pistas: Sphaera y Mythical Creatures.

 

· Nemedian Chronicles - The Savage Sword (2024). Tengo que reconocerlo: fui muy fan del power/symphonic metal allá a principios de los 90, pero el género conoció tal expansión que a finales de esa misma época había conseguido que lo aborreciera, salvo en contadas excepciones, que son los dos primeros álbumes de Rhapsody o la época de Blind Guardian entre 1992 y 1998. Rhapsody se había creado su propio universo de fantasía heroica para explorar en sus álbums, mientras que Blind Guardian había recurrido a recoger temas de la literatura fantástica canónica con gran virtuosismo, como la obra maestra que es Nightfall in Middle-Earth. Más de un cuarto de siglo después, estos franceses llamados Nemedian Chronicles debutan con este largo (a pesar de haberse formado en 2017) cuyo título no da lugar a engaño: The Savage Sword es un homenaje a la literatura de Robert E. Howard y a Conan en particular, con una intro en la que se recita el famoso pasaje -extendido- que todos recordamos en la voz de James Earl Jones. Al álbum le cuesta arrancar: tras la intro, Born on a Battlefield, un medio tiempo que parece estar dando vueltas retrasando el siguiente tema lleva, le medimos el pulso al álbum con Venarium. Y aquí es donde vemos qué vamos a encontrar en él. Nemedian Chronicles es un homenaje, copia, rip off, trasunto... lo que queráis llamar, de Blind Guardian a principios de los 90. Incluso el cantante, Alexander, imita a Hansi Kürsch de forma obvia, diría que incluso con el leve acento alemán que se entrevé en el inglés que canta. ¿Tienes morriña de aquellos discos de speed/symphonic de los bardos alemanes? Este disco va a gustarte, porque no está nada mal: la producción es buena, y todo, la estructura, los coros, las guitarras, todo te recordará a Blind Guardian. Pero sin la chispa de la magia de Blind Guardian. La nostalgia es más peligrosa que el Anillo Único. Mejores pistas: The Thing in the Crypt

 

· Emptiness - Not For Music (2017). En la web RYM siempre encuentro cosas interesantes, y en esta ocasión encontré esta lista que me llamó la atención: Metal bands that changed their style y me dispuse a explorar algunas de las bandas que no conocía. Y me topé con esta banda, que según el autor de la lista, había pasado de tocar death metal a post-punk/coldwave y me pareció una deriva curiosa. Con esta enigmática portada, aquí encontramos un álbum extrañísimo, pero sí, efectivamente, lo que suena es algo parecido a post-punk, con una voz que no es extrema, pero tampoco es limpia. Es como si Portal o Mitochondrion se hubieran despojado del pesado armazón disonante que llevan y se hubieran puesto a hacer algo parecido a rock gótico ambiental. Yo no podría definirlo mejor, pero en RYM sí saben: "Its sinister sound, mournful and grave by turns, carries through to the songwriting, which utilizes hollow, oppressive melodies throughout to a mid-section once again coated in sweeping synth textures". No es un álbum fácil ni para todos los públicos, pero sí algo que reta a ser clasificado rápidamente, y una de esas razones por las que, aunque mi cerebro se vaya fosilizando musicalmente y cada vez acepte menos novedades sin correr a su zona de cónfort, sigo buscando nuevas musicalidades, fusiones imposibles y bandas que buscan nuevos límites en su sonido. Ésta es claramente una de ellas. Mejores pistas: It Might Be, Your Skin Won't Hide You.

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