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6.8.26

¿Cómo acceder a los archivos de imagen de un mod de Table Top Simulator de Steam Workshop?

Si usas Windows, puedes encontrar todas las imágenes en caché en Documentos/My Games/Tabletop Simulator/Mods/Images. Esta carpeta contendrá todas las imágenes en caché de todos los mods que hayas cargado en TTS. ¡Ojo, necesitarás haber descargado el mod al pc antes, obviamente! Por tanto, asegúrate en Steam de que tienes en tu Workshop de TTS el módulo del que quieres extraer las imágenes! 

 


[A veces me pasa que tengo una duda técnica, y, como todos, busco en Google la solución. Y me pasa también que, meses después, vuelvo a tenerla, vuelvo a buscar pero no recuerdo cómo la encontré la primera vez. Para solucionar esto, me hago un autopost de recuerdo y espero que os pueda servir también a vosotros.] 

26.12.25

Cerrando 2025: los posts

El año 2025 ha venido marcado por ser el número de posts una de las pocas marcas que han superado a 2024. Veamos las cifras:

Resumen

Papel en Blanco: este año han sido 104 las entradas publicadas (frente a las 95), de las cuales 67 fueron desde la cuenta de Redacción y 37 firmadas por mí mismo; el año pasado fueron 61/34.  
 
Iconotropía: 50 [frente a las 20 de 2024]. Confirmo este año mi dedicación a Iconotropía tras la pérdida de mi colaboración en el periódico Ultima Hora, como el lugar donde acoger mis reseñas de cómic. Y se confirma, además, el fulgurante éxito de visitas que tiene el blog, quizá posicionado en Google muy bien tras 17 años de funcionamiento. Este año, nuevamente, las visitas son astronómicas para el poco bombo que les doy en las redes.

Cisne Negro: 21 [frente a 22]. Mi blog decano entra en su 25º año de funcionamiento en la línea de los últimos años, y es que ni escribo profusamente en él, ni es un dechado de visitas (sospecho que los cuatro conocidos de toda la vida, más los cuatro perdidos que llegan buscando cosas random). Pero en el fondo, Cisne Negro es la columna vertebral que aglutina todo, es mi rincón personal donde dejar mis reflexiones, mis reseñas de música, mis cogitaciones estrambóticas en total libertad, sin tener que preocuparme de otra cosa que de expresar lo que pienso. Me imagino que así seguirá. Me gustaría celebrar este 25 aniversario con una edición en papel conmemorativa de lo mejor de este blog, aunque sea para mí mismo. Está por ver si puedo dedicarle tiempo a ello.

Immaculúdica: 3 [frente a 3]. Nada, un desastre en Immaculúdica, escribiendo lo mismo que el año pasado. La actividad de este proyecto lúdico en mi colegio ha sido tocado y hundido con el cambio de horario a jornada intensiva. Este cambio me ha quitado toda la ilusión de seguir jugando con adolescentes en ese tiempo que tenía. El blog simplemente ha seguido prácticamente en piloto automático con las subidas de los nuevos programas de Inmacudados ahora ya sólo grabados desde la clase de Latín con juego conectados con la Roma clásica. Posiblemente en 2026 seguirá esa misma tónica. 

En Bebé a Mordor una vez más he fracasado estrepitosamente, puesto que mi colaboración se ha limitado a algún momento puntual del año. Sigo sin poder aportar mucho a esta extraordinaria página, que tiene a colaboradoras mucho mejor preparadas que yo para este trabajo y no creo que eso cambie a corto plazo.

El Desafío de las Águilas:  76 [frente a 30]. Si en una cosa ha aumentado mi productividad ha sido en la dedicación mi última curolla (aunque, bueno, ya llevo unos años con ella... Cuatro, concretamente). Este año ha sido el de la confirmación. Las entradas, así como las visitas, se multiplicaron por dos y hasta por tres, y al final del año habían alcanzado 28.000 visitas con 76 entradas. Estoy muy contento del desarrollo de este proyecto, lo comentaré un poco más ampliamente en su propio blog.

Total: la cifra es 255 posts. Una cifra desopilante, frente a los 173 de 2024 brillante (anteriores: en 2023 fueron 114; en 2022 fueron 152). Como comenté en el resumen, no tiene tanto mérito, porque muchas entradas entre Papel en Blanco e Iconotropía (y en menor grado, EDdlA) están dobladas.
 
No exageraríamos, seguramente, si dijéramos que mi vida es escribir. ¡Qué le vamos a hacer! Este soy yo. Lo único que me reconcome es que en algún momento del futuro a medio plazo internet o las plataformas donde escribo desaparezcan y todos estos años de dedicación se pierdan en la nada. Para 2026 sólo puedo esperar mantenerme en la misma línea. 

18.11.25

Vuelvo a cargar contra la IA, Tiktok y en general contra el turboconsumismo mediático

[AVISO: esta es un reflexión que seguramente reitera cosas que ya he dicho previamente. El lector está avisado de mi obsesión, indignación e irritación con los fenómenos que comentaré.]

Hace poco me llegaba un estudio científico que resumía sus conclusiones de esta manera: cuanto más cortos son los vídeos que los usuarios consumen en redes, mayor es el daño a la actividad cerebral de aquellos. [No es éste, pero aquí tenéis una buena explicación en español] No es la primera vez que menciono, creo, esta característica de los medios actuales: la atomización máxima de los contenidos. Primero fue pasar del texto a la imagen, de la lectura al vídeo, y finalmente, éste, cuanto más breve mejor. Reels, historias, shorts... Cada vez más breves: 2 minutos, 1 minuto, 30 segundos... Shorts de ¡10 segundos! DIEZ SEGUNDOS. ¿Qué le estamos haciendo, voluntariamente, a nuestros cerebros? ¿Acostumbrarlo a ráfagas ultrarrápidas de información por lo demás trivial? La capacidad de concentración ha sido totalmente aniquilada. ¿Queremos que en clase permanezcan atentos una hora, 45 minutos, media hora? Hace tiempo que la didáctica nos dice que hay que hacer pausar, cambiar de actividades, limitar los períodos de lectura/estudio/explicación... Hace tiempo ya se indicaba, digo, mucho antes de esta debacle cerebral a la que asistimos actualmente. Ahora es infinitamente peor. En los muchos viajes en bus que hago desde que no tengo coche, observo perplejo cómo la atención de la gente ha sido robada por estos engendros mecánicos: la mayoría está viendo flashes de vídeos que pasan a la velocidad de la luz, cada uno de ellos sin relación con el anterior, sin sentido narrativo, sólo pulsos de bits destinados a satisfacer nuestra dopamina, memes, cancioncillas, bailes estúpidos, intentos desesperados de interacción y clickbait (pose femenina sensual y texto "si me vieras entrar en tu habitación así, ¿qué me harías?").

La escuela, la educación, tiene que enfrentarse a esto sin armas. Los más optimistas querrán entrar en este juego, que los docentes nos adaptemos a los tiempos y que creemos materiales didácticos acorde con esta nueva sociedad hiperveloz cuando no tiene que ser así; no, me niego. Estamos haciéndole el juego a las grandes empresas que han apostado por hacer dinero por toda esta tecnología, todo este contenido que nos hace más idiotas, y les da igual. Les da absolutamente igual. Nos quieren consumidores, imbéciles, atentos sólo a la nueva novedad del mercado. Se está intentando imponer por cualquier medio el conjunto vacío mental, la nula capacidad crítica, la distancia reflexiva cero. Cada año, en clase, se hace más y más difícil leer textos, pero hace un par la capacidad de lectura y de comprensión ha caído en barrena, porque los alumnos y alumnas no leen, no leen en absoluto, el libro se convierte, cada curso más, en un animal mitológico. Pueden contarse con los dedos de dos (o una) manos los que llegan con hábito lector a secundaria. Se ha perdido totalmente el hábito, leer ya es una práctica arcaica, aburrida, obsoleta, de perdedores, ideada sólo para matar de aburrimiento a una sociedad ultrarrápida que no puede perder el tiempo en leer dos veces unos pensamientos que escribió un matao hace doscientos años. Cortamos de raíz con todos nuestros lazos con el pasado, las palabras se desvanecen, y no son reemplazadas más que por memes. Esto es así. Todos los indicadores nos lo dicen, los testimonios de cualquier persona que trabaje con niños y adolescentes nos llevará a lo mismo; se trata de una verdad constatada ampliamente, quien lo niegue quiere engañarnos. ¿Cómo puedo yo combatir todo esto sin un apoyo familiar, sin una familia que comparta mis ideales humanistas, sin que tengan en común conmigo el infinito valor de (¡o por lo menos, maldita sea, el respeto por!) la cultura, los libros, el arte, la música, la filosofía. 

Cada año el humanista que hay dentro de mí muere un poco más cuando nuevas generaciones apenas, lean bien esto, pueden recordar haber leído (o escuchado) un cuento tradicional, o visto películas consideradas "clásicas" (ya no hablo de joyas del cine, me basta el catálogo de Disney de los últimos 30 años), nada, el vocabulario es cada vez más parco, y en cada lectura que hacemos del libro de texto cada año las dudas con las palabras que desconocen son más. Las palabras, y en consecuencia el mundo, se distancian cada vez más de ellos. ¿Qué puedo hacer yo delante de esto? 

1ª Conclusión: Tiktok, los shorts y en general las redes que ofrecen vídeos ultrabreves son un cáncer para nuestro cerebro y nuestra forma de entender el mundo.

Implicación: ¿La simplificación a la que forzosamente someten estos contenidos hiperbreves la realidad de los hechos es culpable del auge de ideologías de extrema derecha, que muchas veces van acompañadas por otro tipo de creencias de naturaleza mítica, o por lo menos, irracional, como el movimiento antivacunas, el terraplanismo, los chemtrails, los negacionistas del cambio climático, etc? 

Y a ello añadámosle a la combinación las IAGs. No dudo de que ahora mismo, y en el futuro, tendrán aplicaciones maravillosas que nos permitirán ocupar nuestro tiempo en tareas creativas, y se ocupen de labores pesadas o tediosas, maquinales, repetitivas, que no queremos hacer. Pero, ¡otorgarle el poder de crear algo artístico, joder, en qué estamos pensando! Toda vez que las IAGs no son originales, tienen que basarse en el expolio del trabajo robado a l@s artistas que con mucho esfuerzo y aprendizaje lograron, ellos sí, crear objetos artísticos. Quiero IAs que me generen informes reales, precisos y correctos sobre la información que les doy, o me localicen información dentro de ingentes cantidades de texto, o que me solventen dudas muy concretas de reglamentos muy intrincados. NO quiero que las IAs me hagan una imagen de Ulises en las playas de Troya al atardecer, ni quiero una foto mía con Scarlett Johansson, ni un avatar al estilo Ghibli... Nos han vendido la IA como un juguete con el que distraernos y hacer tontadas. Quiero a una IA trabajando en la secuenciación del ADN para encontrar vacunas para enfermedades incurables, la quiero desentrañando una manera de que el cáncer sea una enfermedad reversible, quiero una IA a la que se entrene para que de una vez sepamos si el manuscrito Voynich era una broma de bibliófilo o contenía algún mensaje oculto.

What Luddites can teach us about resisting an automated future | MIT  Technology Review 

Ahora mismo en Educación nos encontramos en un momento muy complicado, en el que algunos sectores han optado por abrazar esta nueva época y jugar con las nuevas cartas que la tecnología ofrece. Para este sector, los reticentes, los humanistas somos más o menos luditas chapados a la antigua con miedo al cambio. Creo que es un error de enfoque. Ahora mismo es demasiado pronto como para poder analizar con lucidez y perspectiva los errores que podríamos estar cometiendo a futuro introduciendo alegremente las IAs en educación. De cualquier forma, son herramientas al abasto de todo el mundo de las que ya están haciendo uso y abuso. Es urgente un protocolo de buenas prácticas, pero soy escéptico en este sentido. El mal ya está hecho. Uno no puede poner ningún tipo (NINGUNO) de trabajo para hacer en casa que no sea susceptible de ser hecho por la máquina. Está todo perdido. Los alumnos ven en las IAs la oportunidad que ninguna otra generación tuvo hasta ahora de que te hagan todo el trabajo rápido, fácil y casi sin que se note. Por el camino, sin darse cuenta, pierden toda la capacidad crítica, de trabajo, de reflexión, de creatividad, lo que es en suma un proceso de aprendizaje basado en el error, la reiteración, el esfuerzo. El mal se deja ver ya en todos los niveles: secundaria, bachillerato, universidad. En la universidad, ChatGPT es el rey de los trabajos. 

Contra toda esta inmediatez, este mundo de las respuestas rápidas, la información espontánea, donde todo tiene que conseguirse en segundos, tenemos que rebelarnos. Preguntarnos quién está espoleando esta filosofía de vida. ¿Somos nosotros mismos? ¿O es el consumismo quien nos lleva a una vorágine insostenible desde todos los ángulos? ¿No es acaso la cara más cruenta y salvaje de un tardocapitalismo que intenta agotar sus últimos cartuchos, algo así como morir matando?

 

Para finalizar, una nota personal, casi baladí respecto a todo lo que he dicho hasta ahora, pero indicativa de algo (de qué, no lo sé). En las últimas semanas, he encontrado una notable paz interior, cada noche, al irme a la cama leyendo la Historia de Heródoto. Una lectura que empecé un poco por obligación se ha abierto a mí como una ventana a otra época, exigiéndome una atención y una paciencia pero recompensándome con una grandísima paz mental y una satisfacción lectora que no había tenido en mucho tiempo. Heródoto es algo así como un protohistoriador, y su "investigación" sobre Grecia y el Próximo Oriente me devuelve a un horizonte en el que nada de lo que he hablado más arriba existe y en el que me siento cómodo y como en casa. Su libro no tiene nada que ver con la agitación del s. XXI de la que hablábamos. Se convierte en un bálsamo en el que sumergirse, en un verdadero antídoto, un acto de rebeldía, de revolución, de disidencia. Sólo quien haya tenido esa sensación, creo, me entenderá.

 

Bibliografía:

· Efecto del consumo de videos de formato corto en las funciones ejecutivas en adolescentes.

·  Advertencia de la Sociedad Española de Neurología sobre el excesivo uso de redes sociales (2025). 

· Michel Desmurget presenta una tremenda cantidad de datos, estudios y bibliografía en La fábrica de cretinos digitales y Más libros y menos pantallas, libros ambos que recomiendo.

16.7.25

Cómo bloquear las respuestas IA de Google usando uBlock Origin

Si estás hasta las narices de las respuestas de mierda que Google se inventa con su IA y posiciona las primeras, con este pequeño truco puedes eliminarlas de tu navegador. Es imprescindible que estés usando Ublock Origin (un bloqueador de publicidad que va de maravilla y que te recomiendo. Es más, no entiendo como puedes navegar sin un buen bloqueador). Yo lo uso en Firefox. 

Ves al icono  de uBlock y púlsalo. Busca el Panel de Control:

 

Allí buscas "Mis filtros" y pegas el siguiente:

google.com##.hdzaWe

Le das a "Aplicar cambios" ¡y a vivir! Este filtro lleva casi un año funcionando, pero ten en cuenta que con el tiempo quizá podría dejar de hacerlo. Intentaré mantener la solución actualizada. [Fuente: Reddit]

[A veces me pasa que tengo una duda técnica, y, como todos, busco en Google la solución. Y me pasa también que, meses después, vuelvo a tenerla, vuelvo a buscar pero no recuerdo cómo la encontré la primera vez. Para solucionar esto, me hago un autopost de recuerdo y espero que os pueda servir también a vosotros.]

 

 

26.1.25

¿El principio del fin de las redes tal como las conocemos?

No soy el primero en hacer crónica de la deriva que han hecho en los últimos años las redes. Twitter, la red social a la que me uní hace la friolera de 17 años, tras ser comprada por el ególatra bebé-hombre psicópata-multimilloranio de Elon Musk, fue empeorando mes a mes. He perdido la cuenta de downgrades que el sitio sufrió: de ser un ágora virtual en la que microbloguear, compartir enlaces, reflexiones, o incluso crear nuevos géneros litearios, Twitter (con su transformación en X) se convirtió en un estercolero tomado por bots y trols. Algunos de esos cambios: empezando por la negativa de la autentificación (check azul) hace muchos años, se pasó a que ésta fuera de pago. Además, se disoció una cosa de otra: por un lado puedes pagar por tener una cuenta de check azul, pero no tienes por qué demostrar quién eres. El resultado fue que la red se inundó de cuentas de pago que suplantaban o parodiaban cuentas reales. Con el check azul también llegó la monetización de la red, y ahí es cuando todo se vino abajo. Una masa de cuentas de pago llenó la red de contenido vacío, reacciones trol o publicaciones polémicas con la única intención de sacar dinero. Pero hubo mucho más: limitación de mensajes/día, limitación de privados, anulación de uso de Tweetdeck (cliente para gestionar varias cuentas a la vez) para cuentas no premium, intromisión en el TL de cuentas que uno no seguía, cambios automáticos de la línea "Siguiendo" a "Para ti", cuentas que uno misteriosamente dejaba de seguir sin tocar o nada (o que te dejaban de seguir), publicidad indiscriminada, cambio de filosofía en las cuentas bloqueadas (ahora sí pueden ver tu contenido, aunque no puedan interactuar contigo), estadísticas de pago, uso de comunidades de pago... Y, por si no lo he dicho ya, lenta e inexorable toma de la red por parte de cuentas de ideología neoliberal, ultraderecha y afines (por si no bastaba con la fauna terraplanista, antivacunas, anticovid, anti agenda 2030, etc.), favorecida por un algoritmo que premia la manera de pensar de su dueño. Muchos empezaron a migrar. Durante meses lo consideré, abrí cuentas en las redes alternativas, pero no me decidía a dar el salto. Eran muchos años y muchos seguidores, y eso pesa. Como en una relación tóxica, cada día aguantabas el enésimo empeoramiento de la situación, maldecías, y seguías ahí un día más. Pero las cosas empezaron a ponerse feas de verdad cuando Musk se reveló como parte integrante del futuro gobierno de Trump, candidato a la presidencia de EEUU. Y Trump ganó (posiblemente por la brutal campaña de publicidad que las redes le proporcionaron: TikTok, Facebook, Instagram... y X). Muchas cuentas oficiales de entidades importantes, universidades, periódicos, editoriales, etc., empezaban un éxodo. Personalmente mi puntilla fue ver la foto de Zuckerberg, Bezos y Musk en primera fila en la toma de posesión de Trump. 20 de enero: ahí decidí dejar X definitivamente. Horas más tarde, Musk hacía su inexcusable saludo fascista en una de sus primeras reacciones a la toma de posesión. Ya había tenido suficiente.

El discurso de Elon Musk

Sé que pensaréis, eres un ingenuo. Quedan muchas otras redes y son igual o peores (ya las he mencionado). Y tenéis razón. No voy a quedarme en X para "luchar". Es como un bar o un parque que te gusta mucho porque has pasado mucho tiempo ahí y conocido gente interesante, pero progresivamente es tomado por un montón de neonazis, y poco a poco la gente que te importa desaparece. Uno ahí no tiene nada que hacer. Lamentablemente es su coto y su cámara de eco. De ellos y de los que por ignorancia, ingenuidad o malicia siguen ahí. Pero, Josep, ¿sigues en FB, en IG...? Y la respuesta es sí. No tengo que justificarme. FB es para la familia y grupos de gente muy concreta: la verdad es que no interactúo más allá de eso. No leo el muro, no miro las actualizaciones. Publico alguna cosa, escribo o comparto enlaces en los sitios adecuados, y ya está. En IG lo mismo: mi cuenta personal es muy modesta y personal, no le importa a nadie. Y mi cuenta sobre juegos de mesa es más un sitio donde publicar e irse, no estoy muy al tanto de lo que dicen los demás. He terminado usando muchas de las redes como un contenedor donde dejar lo que hago, y ya está.

He leído ya la reacción de varias personas que han decidido, con este cambio obligado, repensar su papel en las redes. ¿Tiene sentido, tal como está, estar presente en las redes, nos lleva a algún sitio? El público está cada vez más disperso, y excepto las personas que mueven miles y miles (o centenares o millones) de seguidores, los que publicamos en las redes con algún afán (en mi caso, de divulgación), hemos visto como cada vez los lectores son menos, las interacciones merman, las estadísticas bajan y uno no puede estar constantemente tiranizado por las redes. Acabas trabajando para ellas. Esa esclavitud no la quiero. Me gusta escribir y no dejaré de hacerlo; saber que lo que uno escribe lo leen muy pocos es siempre un mazazo y motivo de consideración de dejarlo, pero repito, no podemos ser esclavizados por ello. 

Tal vez, sólo tal vez, el viraje que han tomado los acontecimientos, con una gran parte de las redes moviéndose hacia posturas que no respetan los derechos fundamentales, que ponen en cuestión valores como la ciencia, la igualdad de los seres humanos, la democracia o la emergencia climática, llevará a una parte significativa de sus usuario de buscar nuevas (o viejas) formas de comunicarse. Una de las cosas que he leído es que quizá volvamos a la época de los blogs, de los feeds y de los boletines por correo. Personalmente me alegraría de ello, porque soy una persona que se maneja con las palabras. Me gusta leer y escribir. No me gusta Youtube como herramienta, no me gusta la preponderancia de la imagen en IG; ni siquiera tengo ni he tenido ni tendré Tiktok, me negué desde el principio a entrar en ese sumidero, consciente de que es donde ahora está el meollo de la acción. Me gusta leer y escribir, repito. Quiero posts, quiero artículos, quiero reflexión pausada, quiero comentarios, quiero gente pensando lo que escribe, quiero reflexiones argumentadas, llenas de significado.

Ya he escrito en otras ocasiones lo cansado que estoy del ritmo que nos impone el capitalismo y el mercado, en mi caso en el ámbito de las novedades literarias. Estoy cansado de la dictadura de las novedades, de tener siempre una pila enorme de lecturas que hacer para reseñar, cuando no es eso lo que quiero leer realmente, tener que leer y escribir contrarreloj, y lo peor: sentirse mal por no (poder) hacerlo. Estoy cansado de tener que llamar la atención constantemente de los lectores, de buscar la interacción y el engagement, de luchar contra las malas prácticas del clickbaiting que han abrazado hasta los "mejores" medios de comunicación. Todo el mundo parece haber entrado en la era Tiktok, en la que lo único que vale es un estímulo rápido, vacío, que apele a lo más básico (normalmente a un pecado capital: la ira -"mira qué dice este imbécil"-, la lujuria -"mira qué vídeo sube esta puta zorra"-, la gula -"mira qué brutal esta pizza de hamburguesa"- o una mezcla...), con el fin de vendernos algo, de una vista, de una interacción que alguien monetizará, una era en la que nosotros somos el producto. Conforme escribo me voy cabreando. Estoy hasta los cojones.

Ha llegado la hora de repensar cómo relacionarnos, qué ofrecer, qué esperar. Los tiempos nos lo ponen en bandeja. ¿Lo conseguiremos?

26.12.24

Cerrando 2024: los posts

Este año se ha perfilado como un buen año para recuperar terreno en materia de material escrito. Veamos las cifras:

Resumen

Papel en Blanco: 61 (cuenta común), 34 (usuario propio) = 95, mejor marca que 2023 (65) e igualando 2022 (94).
 
Iconotropía: 20 [frente a sólo 1 en 2023]. Con la desaparición definitiva de mi colaboración en el periódico Ultima Hora, retomé Iconotropía como el lugar donde acoger mis reseñas de cómic. Con el añadido de que resulta que las estadísticas de este blog son astronómicamente mejores que las de Papel en Blanco.

Cisne Negro: 23 [frente a 24] Vuelvo más o menos a lo que suelo publicar aquí cada año (excepto el fatídico 2022, que bajó a 11. En el fondo Cisne Negro es ese cajón de sastre que, como antiguamente Twitter, me deja hablar de lo que me dé la gana sin tener que pensar mucho en una audiencia (que es nula). Bien por Cisne Negro, por tanto, a 23 años de su nacimiento. 

Immaculúdica: 3 [frente a 4]. A pesar de que sigo jugando en el Aula de Juegos y que seguimos grabando podcasts, este año no le he podido dedicar el tiempo requerido a mi blog lúdico-educativo,quizá por lo que veremos a continuación.

En Bebé a Mordor he fracasado estrepitosamente: mis colaboraciones se han limitado a momentos puntuales del año. Ya me pasó el año pasado, y sigo sin poder aportar mucho a esta extraordinaria página, que tiene a colaboradoras mucho mejor preparadas que yo para este trabajo.

El Desafío de las Águilas: 31 [frente a 18]. Año tras año, se confirma el buen impulso a mi proyecto  más reciente, que demuestra dónde están mis intereses actualmente.

Total: la cifra es 172. Una cifra brillante, comparando 2023, que fue de 114; en 2022 fue de 152; en 2021 fue de 139; mientras que en 2020 fueron 209 y, o tempora o mores, 393 entradas en 2018. Espectacular. Me alegra mucho haber sido así de productivo, me reconforta, porque me da la sensación de que tengo algo que decir, de que importo (aunque sólo sea a mí mismo). Como el año pasado, no espero batir récords ni llegar a las cifras de este año, pero de 2025 sí que me gustaría esperar que tenga el tiempo para ir, más o menos, dando rienda suelta a lo que para mí es una necesidad, y seguir escribiendo en los frentes que aún tenga ánimos de mantener.

28.12.23

Cerrando 2023: los posts

Otra de las cosas en las que la vida ha luchado contra mí para que no siguiera haciendo ha sido en mi labor redactoril. Veamos los fríos números:

Resumen
Papel en Blanco: 44 (cuenta común), 21 (usuario propio) = 65, peor marca que 2022 (94), que 2021 (73 posts), y lejísimos de los 127 de 2020.

Iconotropía: 1  [frente a 21]. Iconotropía en los últimos años se había convertido en un puro contenedor recordatorio de todo mi trabajo como divulgador de cómic, pero este año, si sumamos que la página del periódico ha perdido periodicidad (también por culpa mía, por falta de tiempo), y que en Papel en Blanco y BaM he estado ausente, el resultado es que no he actualizado el blog en absoluto.


Cisne Negro: 24 [frente a 11]. Sorprendentemente he escrito más aquí, porque en el fondo Cisne Negro es ese cajón de sastre que, como antiguamente Twitter, me deja hablar de lo que me dé la gana sin tener que pensar mucho en una audiencia (que es nula). Bien por Cisne Negro, por tanto, 22 años después de su nacimiento. 

Immaculúdica: 2 [frente a 7]. A pesar de que sigo jugando en el Aula de Juegos y que seguimos grabando podcasts, este año no le he podido dedicar el tiempo requerido a mi blog lúdico-educativo.

Bebé a Mordor: 4 [frente a 6]. Ya me pasó el año pasado, y sigo sin poder aportar mucho a esta extraordinaria página, que tiene a colaboradoras mucho mejor preparadas que yo para este trabajo.

El Desafío de las Águilas: 18 [frente a 13]. Buen impulso a mi último proyecto, que demuestra dónde están mis intereses actualmente.

Total: la cifra es 114. En 2022 fue de 152; en 2021 fue de 139; mientras que en 2020 fueron 209 y, o tempora o mores, 393 entradas en 2018. Vamos, el peor año con diferencia. Pero así es la vida. De 2024 sólo puedo esperar que tenga el tiempo para ir, más o menos, dando rienda suelta a lo que para mí es una necesidad, y seguir escribiendo en los frentes que aún tenga ánimos de mantener.

12.11.23

Cómo volver a bloquear anuncios en Youtube en Firefox (noviembre 2023)

Si, como yo, eres de los que usan bloqueadores de publicidad para hacer de la navegación algo que no sea demencial, quizá te habrás encontrado que Youtube te da un ultimátum:

YOUTUBE] se está poniendo pesado con el tema de los anuncios en sus videos  - Forocoches

Y que tras esos tres vídeos cumple su amenaza y te bloquea. 

IMAGE: YouTube

Pues bien, aquí una idea de Enrique Dans (¡gracia!): si quieres seguir usando Firefox sin anuncios en Youtube puedes optar por este bloqueador, que lo que hace según he leído es cargar la publi, pero no reproducirla. Eso sí: como es un bloqueador específico para la página, dile a tu bloqueador "normal" que permites la publicidad en esa web. ¡De nada!

[A veces me pasa que tengo una duda técnica, y, como todos, busco en Google la solución. Y me pasa también que, meses después, vuelvo a tenerla, vuelvo a buscar pero no recuerdo cómo la encontré la primera vez. Para solucionar esto, me hago un autopost de recuerdo y espero que os pueda servir también a vosotros.]

2.5.23

El síndrome de la cornucopia o la sobreabundancia contemporánea


Escribo por segunda tercera vez este artículo después de que la versión original se perdiera en la purga de usuarios de La Voz en el Muro, un fallido proyecto de portal de contenidos creados por los usuarios.

Pero como Ramon Llull después del naufragio en el que perdió sus obras, sólo me quedan ideas de lo que una vez puse por escrito. El artículo hablaba sobre la instantánea disponibilidad de los contenidos en internet, la amplísima oferta, la frustración por no llegar a todo, y lo que todo ello nos hace sentir. Dejo por aquí las impresiones que recuerdo.

Actualmente, uno busca cualquier película, cualquier canción, cómic, videojuego... Y en la mayoría de los casos, con una búsqueda bien hecha, obtendrá lo que quiere en menos de diez minutos, incluida su descarga.

Hemos llegado a un punto en que tenemos muchísimo más de lo que podremos disfrutar en nuestra vida. Se le ha llamado síndrome de Diógenes digital, pero yo prefiero llamarle síndrome de la cornucopia, donde la red es una pradera del País de Jauja dispuesta a ofrecernos todo lo que queremos y más. No sé vosotros, pero yo tengo más videojuegos en Steam de los que podré jugar nunca (además de algunos en formato físico que compré y nunca llegué a instalar), más música de la que podré escuchar nunca (centenares de cds, y luego decenas de dvds llenos de mp3, y luego discos duros físicos de gigas y gigas de música, sumando miles o decenas de miles de álbums), más películas de las que podré ver (un montón de copias físicas de rebajas, incluso ediciones metálicas que no he estrenado, películas que tengo almacenadas en soportes rígidos o cds, algunas desde 2003 y sin haber visto; y ahora con las plataformas digitales ya es el acabóse) y más libros y cómics de los que podré leer en lo que me queda de vida. Ahora, a esto le podría añadir los juegos de mesa. Me engaño con la ilusión de que sí, pero no.

Siempre digo que, cuando compramos un producto cultural, sea una película, un libro, un juego... lo que en realidad querríamos comprar es el tiempo necesario para disfrutar de ese producto. Y eso no es así. Pensamos que "algún día", bajamos tal película o tal pdf "por si acaso luego tumban esa página* y no soy capaz de volverlo a encontrar", e incluso la más divertida: "cuando me jubile tendré tiempo", ¡cuando todavía nos falta media vida laboral o más! (*mira por donde, este pensamiento me vino bien cuando se cargaron el repositorio rolero The Trove.Net).

Afortunadamente, con algunas cosas he podido poner freno. En los videojuegos, las famosas rebajas de Steam no me afectan porque los videojuegos fue a lo primero que renuncié cuando entendí que mi vida se encapsulaba. No es que lo haya dejado del todo, pero es algo que tampoco echo mucho de menos. Con la música pasa otro tanto, antes bajaba un montón de novedades mensuales, gracias a las infinitas posibilidades de la descarga directa, sobre todo del mundo del metal, y apenas podía echarles alguna oída. Ahora compro muy pocos cds ya no compro cds (ya tengo suficientes, y siempre acabo escuchando lo mismo... cosas de la edad) y el ansia por bajar cosas la ha solventado el streaming gratuito en páginas como Deezer, Youtube o Bandcamp. Con los libros y cómics me he frenado mucho casi en seco, porque además con el trabajo en Papel en Blanco y Ultima Hora, tengo lectura de sobra sin pagar. El lado negativo de ello es que muchas veces leo cosas que no me interesan o que no hubiera leído por voluntad propia. (A este respecto, leed la entrada La focalización y el problema de las redes).

Este año [¿2019?] me propuse dejar un poco de lado la dictadura de la novedad y de la lectura por compromiso a la que me obliga mi trabajo para disfrutar un poco más personalmente de lo que quiero leer. Lo conseguí a medias, sí es cierto que intenté elegir más lecturas (y relecturas) totalmente voluntarias, pero al mismo tiempo con el rabillo del ojo veía como la pila de libros por leer iba subiendo hasta límites absurdos (calculo que ahora mismo ronda el metro y poco más de altura).

Pero a lo que vamos: el enfrentamiento que quería exponer es el de la materia contra el tiempo. Cuando tengo un momento para instalar un videojuego, miro la lista de más de 400 títulos... y no sé qué poner, porque tengo 5 ó 6 opciones que me apetecen lo mismo. Hace poco leía sobre el juego de mesa de This War of Mine, basado en un videojuego. Me puse a comparar precios, y al ir a consultar el del videojuego... ¡Me di cuenta de que tenía el juego en Steam desde 2017 y ni siquiera lo recordaba! Cuando subo a la biblioteca y me apetece leer un libro, tengo tantas opciones, pero tantas, que me agobio. Repaso estanterías y baldas, y empiezo a localizar libros que tengo muchas ganas de leer: siete, ocho, nuevo, doce... Y me empiezo a poner nervioso, porque lo que tendría que ser el espacio más calmado, relajado y cómodo de la casa me está empezando a estresar. A veces husmeo en alguna balda, y descubro libros que ni recuerdo que tenía. Alguna vez he estado a punto de comprar un libro que ya tenía, si no es que lo he hecho realmente.¿Es sólo la parálisis del análisis lo que me afecta? Yo creo que es algo más: es el lado oscuro del consumismo riéndose de mí en la cara. ¿No querías todo esto? ¡Ya lo tienes! ¿Y ahora, qué? Es una lucha destinada al fracaso.
[Aquí se corta el borrador de mi digresión, pero ahora mismo no me veo capaz de seguirla. Sirva esta muestra para hacerse una idea de lo que quería decir.]

1.1.23

Cerrando 2022: los posts

Este año he sentido que mi actividad había descendido claramente, sobre todo por el ritmo errático de publicaciones de reseñas en Ultima Hora, que han marcado mi poca escritura y por consiguiente publicación en Iconotropía y Papel en Blanco. En mi trabajo he aumentado la carga de horas y eso se ha notado: al no tener ningún día libre, no lo puedo dedicar a escribir como hacía antes. Otra de las cosas que he tenido que dejar un poco ha sido las colaboraciones con Bebé a Mordor. Pero si nos atenemos a los fríos números, los artículos han aumentado respecto a 2021, y eso ha sido por el cambio de rumbo (a positivo) que ha tenido Papel en Blanco. Este año 2022 se ha consolidado una nueva plantilla de redactores que ha aumentado el ritmo y la calidad de la web, con la aportación de hasta 4 colaboradores más. Por otra parte, a cambio de dejar más abandonados Iconotropía y el mundo del cómic y el cajón de sastre que es Cisne Negro en el último lustro, me he enfocado más en mi interés por la Historia, los conflictos bélicos y los wargames en El Desafío de las Águilas.

Resumen
Papel en Blanco:   71 (cuenta común), 23 (usuario propio) = 94, mejor que el año pasado (73 posts), pero lejos de los 127 de 2020.

Iconotropía: 21 
Cisne Negro: 11
Immaculúdica: 7

Bebé a Mordor: 6

El Desafío de las Águilas: 13

Total: la cifra sorprendentemente aumenta respecto al año pasado: 152; en 2021 fue de 139; mientras que en 2020 fueron 209 y, o tempora o mores, 393 entradas en 2018.

22.7.22

El Desafío de las Águilas

En Wordpress el año pasado inicié una nueva aventura, El Desafío de las Águilas, un blog para dar salida a mis inquietudes en cuanto a juegos de simulación histórica y literatura bélica. Dio inicio en 2021 y ha despegado un poco más este verano con algunas reseñas de juegos y una celebrada entrevista con el diseñador Stefan Ekström. Echadle un ojo si os interesa el tema.

30.6.20

Los mejores comentarios de Rate Your Music (I)

Ya he dicho alguna vez que mi web musical de referencia, sobre todo como base de datos, es Rate Your Music. Listados, ránkings y opiniones de las que en general te puedes fiar porque la gente suele escribir con criterio. Algunas de ellas son sumamente iluminadoras, otras son directamente hilarantes. Para que no se pierdan en el mar de internet (aún más), voy a dejar aquí las que vaya leyendo y me gusten.

Sobre el disco Metamorphyses de Raison d'Être:

28.12.18

Cerrando 2018: los posts

Voy haciendo balance de mi año, no por afán narcisista, sino como mero recordatorio personal. Me he dado cuenta con el tiempo, de que tengo una extraña fijación por levantar acta de todo lo que hago, de hacer listas y recuentos de mis actividades. Así que allá va.

En Papel en Blanco, acomodados ya en la nueva página y servidor, éste ha sido el primer año íntegramente gestionado por sus redactores como una nueva etapa, desde que Weblogs SL nos abandonara en verano de 2017. Desde entonces he capitaneado el barco y he publicado como mías las entradas de reseñas y opinión y como Papel en Blanco los posts de noticias o anuncios de novedades. En Iconotropía he centralizado como cada año mi actividad como divulgador de cómic, recopilando lo que escribo para Ultima Hora y PeB, pero también he incluido reseñas inéditas. Con todo, en este blog tengo aún que ponerme al día e incluir todas las reseñas aparecidas en el periódico desde noviembre. En RIRCA he mantenido el tipo, pero donde se ha notado el aumento de actividad ha sido en el blog de Immaculúdica, que refleja el progresivo interés por potenciar la actividad lúdica en el colegio en el que trabajo.

Para 2019 tengo pendiente hacer una reflexión profunda, dejar de escribir "por obligación" y centrarme en lo que verdaderamente me interese, y dejar de lado todo lo posible lo que escribo por compromiso.

Resumen
Papel en Blanco:  126 (cuenta común), 129 (usuario propio) = 255 posts.
Iconotropía: 79 
RIRCA: 16 
Cisne Negro: 13

Immaculúdica: 30
Fénix Negro: 3

Total:  393 posts. Nada mal.

2.1.18

Cerrando 2017: los posts

No he podido cerrar 2017 por falta de tiempo. Publico esto a modo de recordatorio. Yo había entrado a hacer otra cosa y me he liado.

Este año tengo que decir que estoy satisfecho por la cantidad de posts escrita, que ha sido muy buena, pero que lamentablemente se ha perdido.

Papel en Blanco: ha sido imposible hacer un recuento, pues en junio el blog cerraba sus puertas como división de la empresa que lo había creado, y en septiembre volvía a andar esta vez como proyecto personal de sus editores.

La Voz del Muro se lleva el premio al Fiasco del Año. También fue un proyecto que se fue al garete. Prometía ser un portal interesante a contenido especializado tal como lo es Medium (de hecho, creo que era su inspiración), pero el abuso de muchos usuarios que quisieron monetizar contenido viral y de clickbait lo terminó hundiendo. Escribí a los creadores de la página en este sentido, y al final su solución ha sido cerrar la página, con lo que he perdido algunos de los posts que sólo publiqué allí (para que luego uno vaya haciendo contenido exclusivo).

Este año intentaré centrar mis esfuerzos en Papel en Blanco, seguir recopilando mi trabajo como crítico en Iconotropía, cumplir con mi cuota en RIRCA, y dejar tiempo para lo que me apetezca escribir de forma libre en Immaculúdica, el blog que abrí para documentar el Aula de Juegos que he abierto en el cole, y en esta alma mater, Cisne Negro. 

Papel en Blanco: ? (seguramente unos 120 hasta junio, luego parón, y desde noviembre quizá 20, pongamos 150 en total)
Iconotropía: 82 
RIRCA: 24 
Cisne Negro: 14
La Voz del Muro: 8 (fiasco del año)
Immaculúdica: 4
Fénix Negro: 4

5.1.17

Moana - Vaiana - Vagina


Para que no se pierda esta tontería que he hecho en dos minutos, la dejo aquí. No soy el primero, por supuesto, que repara en que en algunos idiomas, entre ellos el español, la película Moana (y el nombre de la protagonista) se ha cambiado a Vaiana, que se parece dolorosamente a la pronunciación de "vagina" en inglés.

1.1.17

Cerrando 2016: los posts

Comienzo los posts de balance del año, y lo hago por lo que he escrito online. Ha sido un año fructífero, he llegado a escribir más de 370 posts, aunque algunos sólo sean resúmenes de otros. Sale a más de un post por día, es un verdadero récord para mí. A ello hay que sumar, 33 vídeos subidos al canal de Youtube. Ciertamente, es una de las pocas cosas de las que me puedo sentir orgulloso este año.

En Papel en Blanco: 216
En Iconotropía: 84
En Cisne Negro: 30
En RIRCA: 18
En Immaculúdica: 9
En Libros y Literatura: 8
En Fénix Negro: 5
En La Voz del Muro: 3
En Fancueva: 3

Total: 376

Curioso el hecho de que, tras años de ser eclipsado en Google por la película de Aronofsky de 2010, este blog y mi twitter vuelven a ocupar los puestos 9º y 10º de la primera página de la búsqueda "Cisne Negro".

15.8.16

"Los góticos no somos marginales"

Comentario a un artículo sobre la cultura gótica; no recuerdo dónde se publicó, pero este comentario me hizo gracia.

(Click para ampliar)

14.8.16

Peppa Pig tiene un grupo de neofolk

Imagen que recogí en Facebook hace un tiempo, y que contiene grandes verdades sobre el neofolk actual. [Crédito de la imagen: Norock Androll]

30.6.16

Parecidos razonables (XX): Ihsahn vs. Callisto

Parecidos estéticos entre el sobrio minimalismo polar de Arktis, de Ihsahn (2016) y Secret Youth, de Callisto (2015): 
 Arktis (2016).

Secret Youth (2015).
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