1.9.08

Reflexiones sobre la lengua

Este mes voy a intentar escribir cada día. No creo que lo consiga, pero al menos lo intentaré. Para empezar de forma ligera, hoy sólo enlazaré a dos artículos que me han parecido interesantes. Los he leído en Elcastellano.org, una de las páginas más veteranas sobre lengua y de larga vida en internet, que lleva ya en línea desde hace la friolera de doce años. El primer artículo es La profesión de corrector anda mal, un artículo que me ha parecido bastante relevante por la parte que me toca (tras cuatro años ejerciendo de corrector en un periódico) y que apareció originalmente en el blog En el ático. El otro es una llamada a la sensatez del idioma: Género y sexo en castellano, o por qué no tenemos que decir "violencia de género", que habla sobre la confusión con el concepto inglés gender e insiste en el valor del término no marcado del español para nombrar a un colectivo. Dos artículos interesantes aunque no seáis del ramo.

28.7.08

Cristóbal Serra, atacado

La semana pasada pude leer en UH dos ataques bastantes gratuitos hacia el escritor Cristóbal Serra por el mero hecho de que ha sido uno de los que ha firmado el polémico manifiesto por la lengua castellana o como se llame. Dejando de lado que el propio Manifiesto me parece un poco inadecuado o desafortunado, y no sería yo el que lo firmara, creo que es de auténticos cobardes el criticar a una persona y a su carrera por el mero hecho de que haya firmado una adhesión. A pesar de que entre los firmantes hay gente a la que admiro y respeto mucho, no se me ocurriría por ese gesto empezar a criticar gratuitamente a esas personas para aprovechar y cargar contra ellas. En UH, que yo sepa, (J.L. Calbarro se extiende en detalles, pero tampoco es cuestión de hacerse el mártir) primero fue el señor glosador, que le atizó la primera ostia. De Serra decía "le amamanta otro país" y que si merece premios, desde luego no es el Ramon Llull. Pues bueno. Pero luego está Ferrer Miserol, que en su columna de Tribuna se debe sentir con ínfulas de poder suficiente para arremeter contra Serra y despacharse a gusto. Empieza diciendo que a él nunca le ha gustado la literatura de Cristóbal Serra y que el hecho de que Octavio Paz hablase bien de él le produce, más que nada, aversión. Y luego viene a decir algo así como "y yo no quería contar esto, pero es que él me ha obligado firmando ese Manifiesto... resulta que una vez cené con él y otros amigos escritores catalanes y se pasó toda la noche hablando mal de Catalunya, me avergonzó, etc. etc.". [A todo esto, claro, Ferrer Miserol escribe en castellano, que quede claro, para que se vea su coherencia.] Ferrer Miserol es muy valiente y muy caballero. Su artículo se resume en "qué rabia me da que este tío al que odio haya firmado esto, voy a aprovechar para meterme con él y me quedo a gusto", porque otro sentido no tiene su artículo, es tan sólo un ataque personal enmascarado con una excusa sociolingüística. Que me expliquen cuánta rabia y cuánta envidia se ha de tener para escribir directamente una columna de odio hacia alguien como ése, un artículo que no aporta nada excepto retratar la bajeza de quien lo escribe. Es como si nos advirtiera, ¡hey, cuidado con Cristóbal Serra, que ha firmado un manifiesto contra el catalán, es un señor malísimo! Bueno, ¿y qué si lo ha hecho? Allá él y sus convicciones. Mi pregunta es, Ferrer Miserol, ¿Y A QUIÉN LE IMPORTA?

10.6.08

Antipoesía (I)

Entonces

no se extrañen
si me ven simultáneamente
en dos ciudades distintas

oyendo misa en una capilla del Kremlin
o comiéndome un hot-dog
en un aeropuerto de Nueva York

en ambos casos soy exactamente el mismo
aunque parezca absurdo soy el mismo.

Nicanor Parra

4.5.08

(In)certidumbre poética

(In)certidumbre poética

Si alguien escribiera ahora algo de la misma calidad literaria que el Espacio de
Juan Ramón Jiménez, o incluso más, y lo hiciera en un blog, nadie se daría cuenta de ello. Puede que incluso eso ya haya sucedido.

21.3.08

Espergesia en Viernes Santo

Espergesia


Ahora que han llegado estas fechas tan significativas del año, en teoría de recogimiento, no está mal recordar la obra del poeta César Vallejo, que curiosamente murió en Viernes Santo. Vallejo es una gloria nacional para Perú. Su poesía, honda y filosófica, respira modernismo en sus inicios (aquel memorable Los heraldos negros) y poco a poco encuentra una voz propia, que llega en poemarios herméticos y personalísimos como Trilce. Con posterioridad a su muerte ven la luz obras en las que se sintió comprometido con la causa republicana en la Guerra Civil española. Pero esa intromisión en la política –que casi nunca lleva nada bueno a los poetas– no es motivo para juzgarle de más o de menos en su obra. César Vallejo sintió por sus venas indianas correr el legado ciclópeo de la poesía, y lo plasmó tan bien como en este poema que cierra su primer libro, y que se titula como este artículo, Espergesia. Dice así: “Yo nací un día / que Dios estuvo enfermo. / Todos saben que vivo, / que soy malo; y no saben / del diciembre de ese enero. / Pues yo nací un día / que Dios estuvo enfermo.”

[Publicado en UH el 20 de marzo]

23.2.08

Charla sobre Calvin & Hobbes




El próximo viernes 7 de marzo, servidor dará una pequeña charla sobre la intertextualidad en Calvin & Hobbes, esto es, cómo esta obra de Bill Watterson juega con referentes literarios, cinematográficos y artísticos para enriquecer su propio discurso. Si estáis en Palma y queréis pasaros, estaré encatado de poder veros. Será en el Casal de Llevant de Palma (frente a la nueva tienda de Norma, en Pere d´Alcantara Penya, travesía de Nuredduna, a las 20.30 horas). Organiza Espainorma.

16.2.08

Ejercicio de semiótica

Ejercicio de semiótica

Viñeta aparecida hoy en La Razón. Ya no pido posicionamientos ideológicos, sólo que observéis la tira y extraigáis vuestras propias conclusiones semióticas.

6.2.07

¡Padre y maestro mágico, salud! (II)

¡Padre y maestro mágico, salud! (II)

Tal día como hoy hace 91 años moría Rubén Darío, el buey de Nicaragua, el Príncipe del Letras Castellanas, que llegó a España trayendo el Modernismo en su maleta, y cambiando para siempre nuestra Literatura. "Murió de haber bebido y de haber vivido: murió de sed y de ser", dice Rafael Reig en su Manual de literatura para caníbales.

¿Quién sino Darío podría escribir un endecasílabo más erótico que

la roja virginidad de sus labios

que, sin embargo, se encuentra engarzado como un diamante dentro de uno de sus cuentos? Desde la Eternidad, Darío nos contempla rodeado de los cisnes y los centauros que tanto veneró. La UNAM de México realizó el año pasado una adaptación en stop-motion de su cuento El pájaro azul. Aquí os lo dejo:

1.12.06

Lenguas sexistas y feminismo estúpido

Cuentan los medios hoy que el Instituto de la Mujer presentó este jueves dos "nuevas armas con las que pretende abrir un horizonte nuevo en el que la mujer se apropie de la lengua". Se trata de dos manuales con recomendaciones para usar el lenguaje evitando fórmulas tradicionales que tienden a usar el masculino genérico, ese masculino considerado aún universal y que presume de llevar implícito lo femenino. "Cuando las expertas lingüistas han intentado introducir cambios en el diccionario de la RAE, se han encontrado con justificaciones y explicaciones conservadoras y tradicionales", explica Rosa Peris, presidenta del Instituto de la Mujer. "No están por la labor, les cuesta incorporar términos femeninos o reconocer profesiones en femenino. Alegan que el masculino es genérico, pero esa concepción no encaja con lo que llevamos años peleando desde el Instituto de la Mujer: es una forma de invisibilizar a las mujeres y, por tanto, de no pensar en ellas, de no tenerlas en cuenta."

En Telecinco mostraban, a propósito de la noticia, unas chicas con carnet de estudianta universitaria, y a varios profesionales de la información debatiendo si en el futuro iban a ser periodistos.

Yo no voy a comentar nada que Pérez Reverte no haya dicho ya (y mil veces mejor), pero bueno, como hay personas (y personos) que no entienden que en español, el masculino es el género no marcado, que puede englobar a ambos cuando se habla en general, pronto los lingüistas y lingüistos tendremos que hablar de gimnastas y gimnastos, pianistas y pianistos, astronautas y astronautos, testigos y testigas, bebés y bebás, rehenes y rehenas, cacos (ladrones) y cacas, fabricantes y fabricantas, cantantes y cantantas, sopranos y sopranas, bedeles y bedelas. Apañados estamos.

27.11.06

Los arrabales del periodismo, la verdad y la literatura

En Fogonazos se publicaba hoy un interesante artículo sobre periodismo y verificación de datos aparecido a propósito de la proverbial -y duduosa- fiabilidad de la Wikipedia. Martínez Ron, el autor del artículo, se pregunta si esa fiabilidad existe también en la prensa escrita y nos habla sobre la interesante figura del verificador, que, en la prensa norteamericana, se dedica exclusivamente a comprobar la veracidad de lo que va a publicarse. Muy revelador -por la parte que nos toca en Cisne Negro-, pero, me parece este fragmento de las declaraciones del Andy Young, verificador de la revista New Yorker, en el Congreso de Periodismo Digital celebrado recientemente en Huesca:
En ocasiones la verificación llega a tal extremo que se pasa de rosca. "Todo lo que se publica en la revista es verificado, -explicaba Andy Young en el Congreso de Periodismo Digital- incluso las historietas gráficas, las portadas, los poemas, los cuentos, las reseñas de arte y, por supuesto, los artículos periodísticos." "Una vez, verifiqué un poema que describía una laguna en Puerto Rico que estaba iluminada por la luz de ciertos animales fosforescentes. No me acuerdo cómo se llamaban, pero descubrí en mis investigaciones que el poeta no sabía nada de estos animales ni tampoco de cómo producían su fosforescencia. (...) Desgraciadamente eliminaron el poema. El poema era bueno, pero la falta de un sentido básico de la ciencia lo sacó de la revista. Nunca más he querido verificar poemas por el terror de torturar a los pobres poetas."
Dejando de lado el respeto por el trabajo de estos verificadores, ¿acaso cabe en mente pensante el censurar un texto literario porque no se ajusta a la verdad científica? La verdad, con mentes tan obtusas como éstas, es mejor no coger nunca más una New Yorker...

7.6.05

El octavo pecado capital

Acidia
"Cuando estás solo en tu celda, a menudo eres atrapado por una especie de inercia, de flojedad de espíritu, de fastidio del corazón, y entonces sientes en ti un disgusto pesado: llevas la carga de ti mismo; aquellas gracias interiores de las que habitualmente usabas gozosamente, no tienen ya para ti suavidad; la dulzura que ayer y antes de ayer sentías en ti, se ha cambiado en grande amargura." Así describía en 1174 Guigues II, el Cartujo, a la acidia o acedia, aunque el pecado hacía ya seis siglos que había desaparecido de la lista de los capitales por obra y gracia de Gregorio Magno que, por lo que parece, no vio muy claro que fuese tan universal como el resto. Por lo que he visto, algunas lenguas la asimilan con la pereza. Santo Tomás de Aquino (nuestro amigo de las cinco vías) también se ocupó de ella en la Summa Teologica.

Acedia
Nuestra sexta lucha es contra el espíritu de la acidia, que está unido al espíritu de la tristeza y con él colabora, siendo éste un terrible y pesado demonio, siempre pronto a ofrecer una batalla a los monjes. Cae sobre el monje en la hora sexta produciéndole desasosiego y escalofríos, causándole odios hacia el lugar donde se encuentra y contra los hermanos que viven con él, así como respecto de su trabajo y de la lectura misma de las divinas Escrituras. Le insinúa también el pensamiento de cambiar de lugar y la idea de que, si no cambia y no se muda, todo será fatiga y tiempo perdido. Además de esto, le dará hambre alrededor de la hora sexta, un hambre tal como no le sucede después de tres días de ayuno, de un largo viaje o de una gran fatiga. Luego hará que surjan pensamientos varios, tales como que no podrá nunca liberarse de tal mal o de tal peso, si no sale frecuentemente visitando a tal hermano, para obtener una ventaja, se entiende, o visitando a los enfermos. Cuando el monje no se encuentra atado por estos pensamientos, lo sumerge entonces en un sueño profundo, tornándose el sentimiento aun más violento y fuerte en contra de él, y no podrá ser ahuyentado si no es por medio de la oración, evadiendo el ocio, con la meditación de las divinas palabras y con la resistencia a las tentaciones. Porque si este espíritu no encuentra al monje defendido por estas armas, lo golpea con sus flechas y lo torna inestable, lo agita, lo torna indolente y ocioso, induciéndolo a recorrer varios monasterios, no preocupándose, no buscando otra cosa más que lugares donde se coma y se beba bien. Porque la mente del acidioso no piensa más que en esto o en la excitación que proviene de estas cosas. Y llegado a este punto, el demonio lo envuelve en asuntos mundanos, y poco a poco lo engancha mediante estas peligrosas ocupaciones, hasta que el monje rechaza del todo su profesión monástica.

Santo Tomás de Aquino nos dice que es "es cierta tristeza que apesadumbra, es decir, una tristeza que de tal manera deprime el ánimo del hombre, que nada de lo que hace le agrada". Tenemos que reivindicar de nuevo la acidia. La abulia fue el mal del siglo. Es el spleen de Baudelaire, el ennui del fin de siglo. Entre esta dolencia y la pura ansiedad, que, hablo como experiencia personal, te atrapa y te cubre con su manto negro de desesperación... ahí está la acidia. Aguardándonos desde su oscuro evo a todos los indolentes de este siglo.

[Fuente principal: Magazine de El Mundo nº 297.]
Enlaces interesantes:
Filokalia · El consultorio de Santo Tomás de Aquino.

7.5.05

Entre la realidad y la metáfora, el balón

Entre la realidad y la metáfora, el balón


Los domingos estoy de corrector de las casi treinta páginas que el periódico donde trabajo lleva los lunes. Es algo aburrido, pero no me puedo quejar. Entre los vacíos de tiempo que me dan los redactores puedo escribir algún post para la semana entrante, o algunas tiras de "El joven Lovecraft", leer el diario del día o algún libro... Cuando entré, me advirtieron que el lenguaje que se usa en la sección es algo "poético", o más bien tirando a "heroico", porque claro, está el asunto de darle más vidilla a las crónicas de los partidos. Y, sí, en cierta forma, hay que hacerles una concesión al lenguaje empleado que, por ejemplo, no podría usarse nunca en Local o en Sucesos, por decir alguna otra sección. Pero llega un momento en que, claro, se produce el exceso. La metáfora se apodera de la crónica y se encadenan los sentidos figurados uno tras otro: es inteligible, por supuesto, al menos por una inteligencia media, pero si uno lo analiza fríamente, el abuso de la figura literaria es notable (estoy cansado, por ejemplo, de leer que tal equipo ha "pasado el rodillo" sobre otro para decir que ha ganado). Esta crónica del Mallorca-Espanyol me llamó la atención por esta razón. Os transcribo un resumen de los cinco primeros párrafos y os propongo un juego. Por un momento dejad dormir vuestra inteligencia lectora y tomad por su sentido literal el amplio repertorio de metáforas que el redactor. Es divertido. En códigos de colores van valoradas las más sangrantes:

"El Mallorca capturó un botín que le abre el cielo después de todo el curso en las tinieblas (...). No habría merecido el equipo el latigazo postrero en las carnes de Miquel Àngel Moyà. Aun con los momentos de espesura e imprecisión, en la primera media hora, el Mallorca fue mejor y más agresivo. (...) Campano provocó varios descosidos por la zona de Ibarra, Farinós lució galones. (...) Cúper encontró en Arango la llave para abrir la trinchera blanquiazul y el venezolano descorchó la botella con un zurdazo de lujo. Entre medias, Campano cerró el intenso duelo con dos latigazos a cámara lenta. (...) El Mallorca acusó el mazazo y aflojó la presión. El Espanyol robó el balón con insultante facilidad y pudo alimentar a sus artistas. Tamudo pudo sentenciar con un remate destinado a la videoteca que acabó en el larguero. Ese aviso despertó al equipo de Cúper de su letargo, el técnico tocó a zafarrancho y le dio las cartas a Farinós para que repartiera el juego. El valenciano completó una actuación repleta de luces y salió de las tinieblas. Se encerró en su despacho y dirigió las operaciones con una precisión matemática (...)"

(Esta última es brutal, ¿verdad?). Que conste que uno no es contrario al uso de un lenguaje más colorido para una crónica deportiva, sino más bien del abuso de estos recursos, que llevan a un extremo por lo menos hilarante. ¡Ay, cómo entiendo ahora al entrañable cascarrabias de Lázaro Carreter!

13.2.05

Lectura compartida del Quijote (III): capítulos II-VI

Como veremos, la primera parte del Quijote viene marcada por la locura del personaje: en efecto, el choque entre la realidad y la ficción viene dada por el convencimiento de nuestro protagonista de que es un caballero andante. En la segunda parte -ya repararemos en ello-, es al contrario: se pondrá énfasis en lo que los demás harán creer a don Quijote, y no al revés.

En estos episodios de la primera salida, llama la atención (a nosotros y al lector de la época) que don Quijote salga con las armas de sus antecesores, que al ser del tiempo de los Reyes Católicos están totalmente desfasadas. Su forma de hablar arcaica, aprendida de los libros, es totalmente artificial en la época y resulta hilarante aun al lector moderno, que se da cuenta del cambio de registro, así como el hecho de que, llegado a la venta, se dirija de esa forma grandilocuente a unas furcias. Lo más curioso es que, a veces, el narrador se contagia de la locura de don Quijote, y donde debería decir ventero, dice amo del castillo, etc., acercándose a la visión del protagonista y creando cierta ambigüedad irónica que fortalece sus ilusiones. El avispado ventero sigue el juego a la locura de don Quijote, y esa noche le arma caballero en una ceremonia socarrona y vergonzante, en la que el protagonista empieza a repartir palos en una secuencia de grato recuerdo humorístico.

En los demás episodios, don Quijote vuelve a enfrentar el mundo idílico de los relatos de caballería con la cruda realidad, tanto en el episodio del mozo apaleado por su amo, como en el de los mercaderes a los que hace jurar -sin haberla visto nunca- que Dulcinea es la más bella mujer, juramento que terminará en paliza y cun un delirante momento de don Quijote asumiendo nuevas personalidades en su locura. Así pues, nuestro caballero termina otra vez en su hacienda y se inica el escrutinio de la biblioteca, un pasaje a lo "Fahrenheit 451" que le sirve a Cervantes para hacer crítica literaria, no sólo de los libros de caballerías (tan sólo salvará a tres, entre ellos el "Amadís de Gaula", por iniciar el género, y el "Tirant lo Blanch", por su valor realista: "aquí comen los caballeros, y duermen y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con estas cosas de que todos los demás libros deste género carecen" -no sé yo si es realista que a un caballero le explote la vesícula de rabia y muera, pero bueno, la noción de verosimilitud es amplia-). De este fragmento hay una cita que me gusta usar y que incluso usé como epígrafe de un poema titulado "Alonso Quijano lee a Elric de Melniboné". Es ésta: "Llevadle a casa y leedle, y veréis que es verdad cuanto dél os he dicho". Naturalmente, en el original se están refiriendo al Tirant.

Cervantes también aprovecha para criticar novelas pastoriles y poesía, mencionando incluso su propia "Galatea", de la que promete una segunda parte. De nuevo, en este episodio, Cervantes pone a su servicio un diálogo entre dos personajes que son en el fondo uno mismo -él- y sus intervenciones hacen avanzar con más fluidez la trama.

[Próximo comentario: capítulos VII-XVIII]

19.1.05

Lectura compartida del Quijote: Capítulo I

[Visitad la blogoteca de Alonso Quijano para más información. Ahí también tenéis el fragmento inicial del primer capítulo.]

El primer capítulo del Quijote, el que empieza con esa frase que se sabe todo hispanohablante, es un magnífico ejemplo de síntesis y buena narración. En las pocas páginas que ocupa, Cervantes traza un retrato muy válido del protagonista, su hacienda, y el núcleo del conflicto. Empieza también el juego anagnórico del narrador, puesto que éste empieza a hacernos dudar de cuál era el nombre real de don Quijote -¿Quijada, Quesada, Quejana?. La confusión entre realidad y ficción empieza aun antes de que el protagonista haga su primera salida: para un lector como él, -qué magnífica frase, cuando el autor dice "así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el celebro, de manera que vino a perder el juicio."- no hay diferencias entre el Cid o los personajes de los libros de caballerías, es más, don Quijote prefiere estos últimos a los primeros porque sus gestas son mucho más espectaculares.
En estos primeros capítulos que narran la primera salida de don Quijote, aún sin Sancho, parece que Cervantes tenía la idea de escribir una narración corta al estilo de las "Novelas ejemplares", pero que finalmente vio que daba mucho más de sí. De hecho, una de las cosas que más aburre a los lectores de la primera parte del Quijote es la inclusión de dos historias paralelas, dos pequeñas "novelas ejemplares", que son contadas por los protagonistas, pero que no aportan mucho a lo que es el avance de la narración principal.

Las notas a este primer capítulo son extensas y variadas según la edición que estemos leyendo. Ayudan a comprender, por ejemplo, que la armadura que don Quijote recupera para ponerse, es del tiempo de los Reyes Católicos y está totalmente desfasada, por lo que provoca mayor hilaridad ante quien la ve. El hecho también de que el protagonista use el "don", cuando en realidad no tiene categoría para usarlo -ni el propio Cervantes la tenía- es también motivo de burla. Y, como el "desocupado lector" del prólogo, Alonso es también un hombre sin muchas ocupaciones: "los ratos que estaba ocioso (que eran los más del año), se daba a leer libros de caballerías con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza, y aun la administración de su hacienda". Como veremos en el transcurso de la obra, "Don Quijote" no es sólo una burla hacia los libros de caballería que tantas exageraciones e inversimilitudes habían llegadoa a contener, sino la crónica del final de un mundo basado en el feudalismo y el apogeo de la ciudad y una nueva sociedad burguesa.

Nos estamos retrasando en la lectura. Hay que adelantar capítulos, porque ya estamos a 19.

11.1.05

Lectura compartida del Quijote: Prólogo

[Visitad la blogoteca de Alonso Quijano para más información. Ahí también tenéis el prólogo de la obra íntegro.]

Empezamos pues los comentarios a la lectura del Quijote. Y lo hacemos con el prólogo que hace Cervantes y que sirve como portal al texto. La originalidad de este prólogo es el carácter que le otorga su autor y que le confiere rasgos contrarios a su propia naturaleza. En la tradición del Siglo de Oro es normal encontrar prólogos que, con el tópico de la captatio benevolentiae, simulan un valor muy menor al que tienen para mover la atención del lector. Cervantes no sólo prescinde de los panegíricos que otros autores puedan dedicarle a su libro -era habitual que otros autores encomiaran la obra en la introducción, o le dedicasen poemas laudatorios-, posiblemente porque carecía de ellos, sino que, socarrín, se burla de la costumbre. "No quiero irme con la corriente al uso, ni suplicarte casi con lágrimas en los ojos, como otros hacen..." (codazo a Lope). El ingenio y el hambre harán el resto: "sólo quisiera dártela monda y desnuda, sin el ornato del prólogo", nos dice. Como el soneto que burla burlando escribió Lope de Vega con el tema de escribir un soneto, así, en las disquisiciones del autor con un amigo que le aconseja cómo escribirlo, Cervantes despachará el prólogo. El autor, desdoblado en narrador y consejero, en un nuevo binomio cervantino, que juega con los modelos de la literatura clásica como "El conde Lucanor", hace avanzar ese diálogo de regusto renacentista. ¿Que hay que usar el latín para que la obra parezca más importante? Se hace uso de un repertorio clásico. ¿Que se ha de apuntar erudición? Es un problema menor, puede uno apañárselas fácilmente. Así, de paso, Cervantes, mete el dedo en la llaga de toda esa falsa o superficial erudición que los libros de la época ostentan.
De todas maneras, no tendríamos que caer demasiado en el error de asimilar al narrador con Cervantes. El narrador es un personaje intradiegético, está dentro del relato, y, como tal, no tiene por qué ser Cervantes exactamente. Son las pequeñas trampas de la literatura.
También llama la atención en los poemas que siguen al prólogo es que ahí ya empiezan los espejos de realidad-ficción que seguirán en toda la obra. Los poemas, en vez de ser de autores conocidos, están escritos por personajes de los libros de caballerías, tales como Amadís de Gaula, Orlando Furioso o Babieca, borrando la frontera desde este inicio entre lo que es "real" y lo que no.
Quedarían más cosas por decir, pero os animo a que hagáis la lectura y/o comentéis algo vosotros. Vale.

2.1.05

La blogoteca de Alonso Quijano

Arranca el proyecto paralelo de Cisne Negro "La blogoteca de Alonso Quijano". La verdad es que, más que escribir en él, lo que quiero hacer ahí es centralizar recursos sobre la obra del Quijote, que este año 2005 cumple 400 años de la edición de su primera parte. En ese blog reuniré informaciones y enlaces que tengan relación con el Quijote, copiaré fragmentos de la novela para el que quiera echar un ojo a la novela -mi intención, claro, es que retome la lectura en casa- y posiblemente duplicaré aquí los posts que escriba aquí sobre el tema.
Me gustaría que los que quieran seguir la lectura comentada entre todos del Quijote este año (de las dos partes, a una media de 2 ó 3 capítulos por semana), me hagan algún comentario a cisne_negro en hotmail, o dejen un comentario. Estaría bien poder enlazaros a todos. Y por supuesto, todas las noticias, comentarios, enlaces, etc. son muy bienvenidos.
Espero que os guste la iniciativa. En unos días, empezamos.

15.12.04

Maxima debetur puero reverentia

Blackie siempre me cuenta algunas historias sobre profesores, psicólogos y demas ralea que trata con niños, y de sus fortunas y adversidades, que a su vez a ella le cuentan en la facultad. Y la verdad, con cada caso de incompetencia que me cuenta, lo que de verdad me extraña es que de nuestros sistemas educativos sigan saliendo niños normales, sin taras, ni fobias, ni nada raro. Es una prueba más de lo fuerte que arraiga la vida en nosotros, sin duda.

A lo que iba. Siendo yo filólogo, la enseñanza siempre había sido una salida profesional que había aceptado; es más, he de reconocer que me gusta, porque llevo mucho tiempo en ella "a pequeña escala", y las incursiones que he hecho en plazas mayores no han sido desagradables del todo. Pero, con todo, estoy llegando a un punto en que cada vez estoy menos convencido de que una persona como yo -frágil, por lo demás, sensible y demasiado combustible- sirva para un trabajo titánico como el de profesor. [Mi experiencia como monitor de informática para críos de Primaria me está afectando, claro. Aquello no debe, no puede ser una clase como las que deseo. Al menos, teórica.]

Pero en manos de quién vamos a dejar la tarea que acaso es la más importante de nuestras vidas: formar a nuestros pequeños. Siento una terrible deuda (¿he de decir humanista? No lo sé) con la enseñanza, una deuda ética, pero creo que, a la vez, es una amante demasiado exigente. Todo esto a qué venía; sí, mirad. Doy clases particulares a un niño de siete años. Su avance es más lento que el del resto de niños de clase, pero en su colegio le catalogaron como despistado, o que simplemente tardaba más en hacer las cosas. Decían que era demasiado pronto para diagnosticarle si era disléxico o no (con la experiencia que tengo, he de decir que es probable que lo sea). Le castigaban por ir tan lento, y además, por distraerse con facilidad. Cada día, en su casa, se hacían las 11 de la noche cuando habían terminado los deberes. Su madre finalmente optó por poner su caso en manos de un psicopedagogo y, además, cambiar al niño de colegio, puesto que le habían ignorado totalmente. Ahora, aún pendientes de los análisis del experto, el niño asiste a un nuevo colegio -público- y está mucho más animado, trabaja mucho más, le cuenta muchas más cosas a su madre sobre lo que hace, y toda la familia está mucho más contenta.

Sirva este ejemplo para ver en qué se preocupaba la maestra de P. cuando éste le entregaba sus dibujos. En el libro de matemáticas, hay un ejercicio que consiste en pintar los trozos de un recuadro cuyo número interior sea superior a 415. Si el niño lo hace correctamente, la forma pintada es la de un elefante. P. realiza correctamente el ejercicio; la maestra anota en rojo: "¿Por qué no lo ha pintado todo de un color?". Sus padres anotan al lado, en lapiz, con toda la razón del mundo: "¿Dónde pone que haya que pintarlo de un solo color?"... Vergüenza debería hacerle a la profesora llevar tal nombre.

7.12.04

Don Quijote de la Mancha - Guía de compras

Como ya anuncié, en motivo del cuarto centenario que se celebra el año que viene, en Cisne Negro vamos a releer el Quijote, y a dedicarle en 2005 toda una serie de posts, que abarcarán comentarios de la lectura, reseñas y comentarios de otras obras inspiradas en el Quijote, y todo lo que se nos ocurra en relación al tema. Con respecto a la lectura, como ya dije, he calculado que, si uno no es un lector compulsivo, y/o quiere alternar con otros libros, las dos partes del Quijote se pueden leer en un año sólo con dos o tres capítulos por semana. Muchos de ustedes ya tendrán su ejemplar canónico en casa. Pero si no es así, y piensan comprar uno y de esta manera poder acompañar nuestra lectura comentada, aquí va una mínima guía para no perderse.

Este año, con motivo de la celebración, han aparecido varias ediciones. Una de Austral (1 tomo, 6,95 euros) y otro en Alfaguara (1 tomo, 9,95 euros) . La edición de Austral es bonita, incluye los grabados de Doré, pero no se dejen engañar: les advierto de que no está anotada. Y, por supuesto, si van a leer una obra del Siglo de Oro, más les vale que esté anotada, porque aquí no todos somos filólogos, y los que sí, no somos Francisco Rico. Por tanto, descarten la de Austral. De la de Alfaguara he encontrado esta información: cuenta con tres ensayos, uno titulado "Una novela para el siglo XXI", al que siguen un estudio de Martín de Riquer sobre "Cervantes y el Quijote" y otro de Francisco Ayala acerca de "La invención del Quijote". Cinco estudios sobre "La Lengua de Cervantes y el Quijote", redactados por José Manuel Blecua, Guillermo Rojo, José Antonio Pascual, Margit Frenk y Claudio Guillén, y un glosario de 7.000 entradas de palabras, locuciones y proverbios propios de la obra cervantina completan el libro. Parece una buena opción.
Si lo que quieren es una edición en formato Biblia navideña, Planeta ha editado un volumen monstruoso que, por unos 24 euros, les hará quedar como unos señores muy cultos delante de las visitas. La edición se basa en la de Martín de Riquer, así que, en sí, tampoco está mal, pero no les aconsejo que se la lleven a la cama, no sea cosa que se duerman y el peso del lujoso tomo los asfixie.
Quedan las ediciones clásicas: la de Planeta (la normal, de bolsillo) de Martín de Riquer, que también es la de RBA de algunas colecciones de quiosco, es, según los siglodeoristas de nuestra facultad, la segunda mejor edición de la obra. La primera, claro está, es la de Crítica; ya saben: dos tomos, uno de la obra y otro de aparato crítico, variantes, estudios, más un cd con el texto íntegro, etc. Sólo la recomiendo a los profesionales (entre otras cosas, porque su precio no es de bolsillo, precisamente). De la de Cátedra (2 tomos, unos 7 euros cada uno) todo el mundo abomina y la de Castalia no la conozco. Como digo, terminantemente prohibidas las versiones baratas, abreviadas o sin anotar (ehem, ed. Alba, etc.).

Espero que los comentarios de los lectores puedan completar un poco este recorrido rápido por las ediciones del Quijote. Porque las mejores recomendaciones siempre son las de otro lector.

En enero, empieza la diversión.

2.12.04

Deporte y filología

Trabajando como corrector en la sección de deportes de un periódico -y, dicho sea de paso, sin que los deportes como espectáculo me interesen lo más mínimo- uno se da cuenta de por qué el pobre don F. Lázaro Carreter se ponía como una fiera cuando leía esas secciones y no extraña, por ejemplo, que muchas de las entradas de su "Dardo en la palabra" estén dedicadas al mal uso que hacen los redactores deportivos en sus columnas.

Penitenciagite!
Ya no son los gerundios usados en sentido de posterioridad, ni los infinitivos usados alegremente (como siempre hacen en la revista Dolmen: "destacar que..."), ni tan sólo el carácter metafórico marcadamente épico que la prensa usa para las hazañas deportivas y que considero algo hiperbólico; lo que me molesta más es encontrar una serie de muletillas empleadas sistemáticamente cada semana. Ejemplos: el primero, todo un clásico. Se trata de cuando un equipo se ha mostrado "intratable". Releo la obra de Lázaro Carreter y me topo con que incluso le dedica una entrada de su libro en 1989 y vuelve a mencionar el problema en 1992: "Menos letal resulta que un corredor o jugador o nadador o jinete se muestre intratable, estúpido anglicismo que no lo califica de mal educado, sino de invencible." Otro adjetivo que se usa sin ningún tipo de mesura es "eléctrico". El choque (partido) fue "eléctrico", el triunfo fue "eléctrico", el final del partido fue "eléctrico", etc. Cuando dos equipos empatan a cero, es probable que se diga que "rinden culto al aburrimiento"... Habría más ejemplos, claro, pero últimamente no me los he apuntado. [Eso sí, que quede entre nosotros: hay que leer cada artículo de opinión que parece escrito por el mismísimo Satanás, y no por la mala intención que llevan...] El caso es que, si lo que quieren en las redacciones de deportes es originalidad, desde Cisne Negro les sugerimos que se inspiren en modelos clásicos, como los siguientes:

· Prosa cesariana: "Y, avanzando cerca de veinte pasos y acompañado por no menos de dos atacantes, rota la vanguardia contraria, la avanzadilla del equipo dispuso la oportuna jugada para marcar gol, pero, reaccionando inesperadamente la última línea de defensa enemiga, recuperan el balón y lo devuelven a la zona contraria con un fuerte disparo".

· Prosa modernista (o algo así) : " Por la verde pradera olímpica corre el preciado orbe diamántico, perseguido por los oscuros centauros que ostigan los dominios del cancerbero rival, presa éste de un dulce temor que resbala por sus lánguidas sienes mientras la estampida de botas y cascos se acerca retumbando como una tormenta invernal..."

· En verso:
"El delantero como un campeón
se lanza a por el balón,
asustado está el portero
por si un gol traicionero
se le cuela de vellón."
[Estas líneas se las debo a Leónidas el poeta]


Así, con innovaciones estilísticas de este calibre, la prosa deportiva sería mucho más original, y no tendría que recurrir a perversas muletillas o a neologismos innecesarios. [En toda esta descabellada sarta de ideas, agradezco la inspiración de los "Ejercicios de estilo" de Raymond Queneau, cuya lectura os recomiendo a todos.]

12.11.04

Lengua y no política (III)

pollito chicken, gallina heinz...
Había una vez un país donde había muchos tipos de animales. En una región del país, a ciertos animales plumíferos, bípedos y comestibles les llamaron pollos. En otra región les llamaron mokitrokis. En esa última región, decidieron incluir esa decisión en sus leyes, a resultas de que legalmente, en esa región, los pollos eran llamados "mokitrokis", y ése era realmente su nombre en la zona. Los científicos, los zoólogos y otros especialistas, veían que pollo y mokitroki era lo mismo, sólo que con diferentes nombres. Pero los habitantes de la región insistían: ya que su legislación recogía la denominación de origen "mokitroki", por fuerza esos animales deberían ser diferentes a los pollos. Manifestaciones a favor, declaraciones de políticos en la televisión: "¡Lo nuestro es el mokitroki!". La cuestión llegó a los medios de comunicación, había un gran debate sobre si se había de llamar mokitroki al pollo o no, y es más, incluso a las orejas neófitas se les llegó a plantear el debate íntimo de la cuestión: ¿será el pollo lo mismo que el mokitroki? Mientras tanto, a los zoólogos, pobres, nadie les hacía caso. Y el caso es que un grupo político, el ERP, Electrical Radical Pollo, llegó a pedirle al presidente del gobierno que, o hacía una declaración pública diciendo que pollo y mokitroki era lo mismo, o no apoyaba los Presupuestos de la nación. ¡País!

[Basta ya de telendros. Arriba el mokitroki.]
Anteriores artículos sobre la cuestión: uno y dos.