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19.8.26

Diario de un verano (3-IV): Sleepless Nights


Escribo esto tras una de las peores noches en Palma. Noche infernal, la llaman, al parecer en meteorología, cuando las mínimas no bajan de 30º. Este verano marca un antes y un después en cuanto a cómo notamos los efectos del cambio climático. Los anteriores fueron puntualmente duros, pero éste sólo ha dado tregua unos 10 días, que yo recuerde. Yo, que era una persona a la que molestaban las corrientes de aire, ya no puedo vivir sin estar delante de un ventilador. Necesito que esto pare ya. 

Hasta principios de agosto había llevado un buen ritmo lector: he conseguido quitarme de encima una parte importante de la pila de lecturas pendientes que había acumulado. No obstante, después de unas treinta lecturas -con sus correspondientes reseñas, que podéis leer en Iconotropía-, ahora me tocaba enfrentarme con las lecturas más largas, complejas o farragosas de esa pila, con lo que mi ánimo ha decaído un poco bastante.  

Además, llevado un poco por la psicosis homérica que hubo a final de junio, empecé la lectura de la Odisea. El verano pasado, ya lo he comentado alguna vez, leí la Ilíada con profunda delectación. Ahora voy leyendo la Odisea, y aunque me está gustando, y descubro muchas cosas que no sabía (que, al igual que la Ilíada, no cuenta las cosas como uno se imagina), no me está fascinando igual que su hermana mayor. Quizá es por la traducción (me encanta la de Emilio Crespo de la Ilíada en Gredos), no lo sé, o por las expectativas. De momento voy por el canto VII y espero, al menos, terminarla antes de finalizar el año, porque antes de terminar el verano lo veo complicado.

No ha sido (¿está siendo?) un verano de "hacer muchas cosas" en el sentido de salir, ver gente y tal. A veces me pregunto si el problema soy yo si tengo que ser el que proponga a los amigos para quedar. No me molesta tomar la iniciativa, pero sí me mosquea el tener que hacerlo siempre. Hay que hacerse a la idea de que las amistades muchas veces no son simétricas. O, qué coño, tampoco es eso. Lo que pasa es que no conocemos en el fondo a los demás. No sabemos qué problemas tienen, en qué situación están, cómo lo llevan, y quizá no decir nada de quedar no es malicia, ni olvido. Es simplemente la vida aplastándote as usual.

Una última locura. Mi pareja no es de realizar gastos superfluos, es más, es una persona minimalista, espartana y verde. Pero tomó la iniciativa en meternos en los vinilos. Y aquí estoy, con un tocadiscos ("tornamesa" se usa mucho ahora, no lo había oído en mi vida. ¿Es un neologismo hispanoamericano o qué coño?), y nuestros primeros vinilos. Una nueva afición cara, delicada y que requiere espacio. Y como voy sobrado de espacio con los libros, cómics y juegos de mesa... Pero bueno. Problemas del primer mundo los llaman.

[Suena: Sleep - Dopesmoker] 

30.7.26

Diario de un verano (3-III): Nel mezzo dell'estate

 


Estamos prácticamente finalizando julio y llegamos al ecuador de las vacaciones estivales. A pesar de que buena parte del mes ha sido difícil de aguantar, con una ola de calor, el final de mes dio una semana de respiro, que empezó ahora hace 9 días y que parece que está a punto de ser sustituida por una nueva ola. En casa compramos, donde no tenemos aire acondicionado, compramos ventiladores de techo para los dormitorios y fue como ver la luz al final del túnel. Al menos podemos pasar las noches sin desfallecer de calor.

A pesar de todo, y de este calor que ha caracterizado la mayoría del mes, me ha sorprendido que haya sido tan productivo a nivel personal. Sé que no debería valorar este tiempo de descanso en términos de productividad, pero sí, lo hago. Lo más importante: he leído, hasta ahora, unos 25 cómics, la mayoría pendientes de la pila de "trabajo", y reseñar la mayoría de ellos, ¡he vaciado una balda entera de una kallax!, y aunque en ningún otro ámbito he avanzado tanto -salvo, quizá, en el de seguir publicando: dos podcasts, algún vídeo, y muchos, muchos posts-, me siento satisfecho de esta primera parte. He conseguido también pasar desapercibido por esto mismo en casa y no recibir los habituales "estás siempre delante de la pantalla", aunque sí algún "no hacemos nada nunca" (falso, llevo la cuenta de todo). 

Julio también ha marcado una extraña marca batida: la de partidas de juegos de mesa, y es que he jugado muchísimo con mis hijas, sobre todo con la pequeña. Muchas otras partidas son solitarios o versiones digitales, pero, aunque las eliminásemos, sigue habiendo mucha partida.

La escritura de Invocaciones está un poco en punto muerto. Las noches solo en el dormitorio, yo solo y el calor, se revelaron decisivas para la finalización de Ritos nocturnos, pero montar un nuevo poemario, a sólo un año de finalizar el anterior (que, por otra parte, me ha llevado veinte años) no iba a ser tan fácil. Tengo ya material, pero hace falta pulirlo y, sobre todo, que llegue a un volumen crítico. Lo que me gustaría de verdad (aunque sea un poco imposible) sería publicar invocaciones junto a Ritos nocturnos, y ampliando el poemario (como José María Álvarez hizo con Museo de cera), porque veo que el conjunto es muy afín y uno no se entiende sin el otro, no hay una ruptura temática ni estilística. Y esa es otra: si no está terminado aún no es sólo porque no tenga momentos de inspiración en soledad para que los versos surjan, sino porque me noto muchas veces falto de inspiración, dando vueltas sobre los mismos temas, usando los mismos argumentos, y siendo demasiado continuista, copiándome a mí mismo (hasta un punto exagerado). Veremos si puedo salir de este hiato: a la poesía no le puedes meter prisa.

Finales de mes también fue el momento de la multitudinaria manifestación en Palma contra la masificación turística, que acabó con cargas policiales contra los manifestantes, con un empleo de la violencia totalmente desmesurado e ideológico si me apuráis. Estuve allí (¿podéis encontrarme en la imagen de arriba?). Un clamor y un malestar que en las Islas no va a hacer sino aumentar si no se le pone freno ya a la depredación de los recursos para el goce de unos pocos y el beneficio de aún menos.

Espero dos cosas de agosto: que el clima nos respete un poco y nos deje existir, o que si tiene que ser jodido, que pase pronto (¡dios, la que nos espera en los próximos años! No deja de preocuparme atormentarte), y que pueda ser igual de productivo que el julio.

Suena: Demon Head - Book of Changes. 

11.7.26

Diario de un verano (3-II): segunda semana

 

Después de dos olas de calor prevacacionales, hemos tenido unos días de "tregua", pero todas las predicciones indican que lo terrible está por llegar. Concretamente, la semana que viene. Me siento en cierta forma aliviado porque vamos a montar unos ventiladores, y con ello espero que la estancia en casa sea más fácil de soportar. Cuando hace tanto calor, entre que uno pierde todas las fuerzas, que no tiene ganas de hacer nada, que ponerse al frente del ordenador (realmente, el único sitio en el que puedo gestionar mis actividades) es un suplicio, y que encima el resto de la casa está pendiente de lo que haces, poco se puede avanzar.

Eso sí, me propuse sacarme encima el cerca de medio centenar largo de lecturas que tengo pendiente y que arrastro de hace meses. De momento, a día de hoy, he ido cumpliendo, y si no las he reseñado todas, al menos he ido a ritmo de una-dos por día, de manera que si todo fuera bien y a ese ritmo (lo dudo, pero estaría bien), a final de agosto podría haberme quitado la nada despreciable cifra de 40-60 lecturas. Lo he dicho ya varias veces: cuando tienes que leer por obligación, ya no es tan divertido como parece. Pero peor sería estar en la obra con este calor. [Voy publicando mis lecturas en Iconotropía]

Querría aprovechar para quedar más con mis amigos, pero el calor mismo me atenaza, eso y el hecho de que siempre he tenido una duda reverencial en pedir mi propio tiempo en casa. Siento que no tengo derecho a ello, y prefiero pedirlo cuando mi pareja ha disfrutado de alguna salida porque siento que así al menos estamos a la par. Pero esto es realmente un problema para mí. No me gusta escuchar luego según qué tipo de comentarios o de reproches "en broma". La semana que viene mismo podría tener varias quedadas y mi inquietud principal es saber si estoy pidiendo demasiado. Para quien no me conozca personalmente, que sepa que por lo demás no soy un tipo con una gran vida social. No suelo quedar mucho, no me gustan los deportes, no quedo para ver el fútbol ni voy al gimnasio. Por mi mismo carácter, tampoco me gusta viajar. 

Me aíslo en mi mundo. No pongo las noticias, porque sólo espero encontrar fútbol, terremotos, malas noticias desde EEUU, incendios y que va a hacer mucho calor. Al final me tomo como "mi propio videojuego" sentarme delante de la pantalla a escribir todo lo que tengo pendiente.

Me paro a pensar en mi situación laboral. Estoy a medio camino de mi vida como trabajador, y la perspectiva de la docencia se hace cada vez más incómoda. La IA ha acabado de destrozarlo todo. Firmemente creo -derias de señor mayor aparte- que el futuro pasa por personas que dominen primero el mundo analógico y luego el digital. No me veo otros 20 años dando clases a este ritmo, con estos contenidos. El humanismo y la cultura interesa cada vez menos, pero no es el pataleo socrático de siempre: hemos dejado que todo nuestro ocio gire en torno a pantallas que vamos deslizando. Hoy mismo he leído un artículo que descargaba de culpa a los móviles y decía que lo que necesitaban los niños era más juego libre y sin supervisión, también digital. Lo apoyo y lo comparto, al menos parcialmente. En lo digital no. Bueno, sí: juego libre y sin supervisión, hasta cierto punto, con juegos sin conexión. Lidiando contra la frustración en 8 y 16 bits. Lo estoy haciendo con mis hijas. No sé cómo resultaremos objetivamente como padres, pero desde luego seguro que lo haremos mal para ellas. 

Seguiremos.

Suena: Hole Dweller - Flies the Coop II. 

26.6.26

Diario de un verano (3-I): Antes de que todo empiece


Vuelvo como en los últimos años a crear un mini diario en el que contar algunas impresiones de esta época de canícula. Y esta vez lo empiezo antes del inicio del "verano", esto es, antes de julio, antes de haber empezado las vacaciones, buscando planificar esta temporada e intentando poner ilusión en una desiderata que me empuje a tener un verano productivo.

La verdad, no sé qué esperar de este verano. El calor extremo se ha presentado en forma de ola de calor antes de terminar junio (de hecho, aquí seguimos, castigados por temperaturas anormalmente altas para esta época, rezando por un respiro, por esos días de prestado que otros años he mencionado). Cuando llega ese calor no me apetece hacer nada, más que vegetar. Es una sensación horrible la de esa "improducción", la de ver el tiempo pasar sin "aprovecharlo" de algún modo. Hasta ahora este año está resultado flojo a nivel de resultados: pocos libros, pocas películas, pocos cómics, ¡poco rol, pocas partidas!, cero videojuegos, menos música... ¿Qué coño estoy haciendo con mi tiempo, dónde se van las horas? No tengo ni idea.  

Me gustaría ponerme al día con las lecturas, sobre todo de cómic. También me gustaría ponerme a prueba y ver si sale la continuación de Ritos nocturnos en estas noches de dormir solo en el piso de arriba. Me tienta sumergirme en un videojuego que tire de mí, pero soy consciente de que es algo a lo que hay que entregar muchas horas, horas que no tengo... Me gustaría, ahora que me he probado a mí mismo haciendo unos diez mil pasos al día de forma sostenida al ir al trabajo, intentar hacer algo de ejercicio y ¡glups! bajar de peso. Aunque no será con afán romántico, porque la falta de intimidad de pareja cada vez la llevo con más desapego por mi parte. 

En fin, es tarde y temo estar haciendo demasiado ruido tecleando mientras el resto de la casa duerme. Seguiré contando mi verano aquí. 

Suena: Opeth - Morningrise. 

31.8.25

Resumen de un verano en números

 [Repito la formula del año pasado]

60 días.

75 partidas a juegos de mesa o cartas (las mismas que en 2024; en 2023, fueron 71). No tiene mucho mérito, ha habido mucho filler rápido y poquito juego sesudo o wargame.

31 cómics (en 2024 fueron 46 cómics; en 2023, fueron 37). Aunque hay que decir que, en el cómputo global del año, a estas alturas del año estoy mejor que en 2024, y que este año espero llegar más holgadamente a los 100 cómics.

10 libros, 2 sin acabar (en 2024 fueron 12 libros; en 2023, fueron 17).

19 películas (en 2024 fueron 11 películas; en 2023, fueron 16). ⬆️

0 sesiones de rol (en 2024 fueron 3 sesiones; en 2023, fueron 5). Se confirma el batacazo del rol este año: en lo que va de año no he jugado nada.

2 vídeos (los dos para mi canal). El año pasado fueron 3.

Novedad: 3 episodios de podcast (Dos Flanquean Juntos). ⬆️

De nuevo los números no mejoran los resultados del año anterior en casi todo, y de nuevo la explicación a esos datos sea es que he escrito más:

Posts: total 64 (frente a las 50 del año pasado, aunque haya algunas cosas duplicadas entre PeB e Iconotropía) ⬆️

El Desafío de las Águilas: 16 (en 2024 fueron 6) ⬆️

Papel en Blanco (total individuales más firmadas por Redacción): 19 (en 2024 fueron 27)

Iconotropía: 21 (en 2024 fueron 7) ⬆️

Cisne Negro: 8 (en 2024 fueron 9)

Immaculúdica: 0 (en 2024 fue 1), me ha quedado pendiente editar el último programa del curso de Inmacudados.

Quiero insistir en que todo este recuento no es en absoluto para fardar de nada, es simplemente que yo mismo siento que ese verano ha valido la pena de acuerdo con mi producción ociosa. Por eso llevo la cuenta y voy comparando años, viendo hacia donde han orbitado más mis intereses y mi tiempo  privado. ¿Estoy enfermo?

Mejores experiencias del verano (personales de yo conmigo mismo): lectura de la Ilíada, el reencuentro con mi yo adolescente con la lectura de varias colecciones de Marvel 2099, reenganchar la escritura de poesía (17 posibles fragmentos para trabajar en un nuevo poemario), el juego de Golden Age of Piracy 1718, colaborar con Quimérico Inquilino en nuestro podcast.

22.8.25

Diario de un verano (2-IV): séptima semana. Recuento bibliográfico.


 La temperatura ha mejorado; me veo con ímpetu para hacer algo. He conseguido aumentar un poco el ritmo de lectura. Actualmente tengo empezados Lobezno Omnigold 2: Vuelta a lo básico, el segundo integral de la serie regular, aunque me está dando perezón porque arranca con la inclusión del prestigio Lobezno & Nick Furia: Conexión Escorpio; Locas (integral 1) de Jaime Hernandez, a ver si esta vez le pillo el tranquillo, pero llevo unas 80 páginas y no hay manera, no conecto; sigo con La Ilíada, estoy atascado en el canto XIII, no es que no me guste, pero tengo que estar con ánimos para seguir; Legado de gigantes, de Jaume Aurell, tiene buena pinta, pero el prólogo me ha hecho arrugar la nariz en algunas consideraciones ideológicas que el autor plantea... espero que no sea para tanto; La meva família i altres animals, de Gerald Durrell: se nota que este Durrell era el naturalista de la familia, porque el énfasis de este inicio de su trilogía de Corfú la pone en la naturaleza y en los animales... Veremos si soy capaz de terminarlo, porque lo tengo en préstamo de la biblioteca. Además, compré varios títulos sobre historia de la piratería, que no he empezado: La edad de oro de la piratería de Hugh F. Rankin, e Historia general de los piratas de Daniel Defoe (para complementar la experiencia del juego Golden Age of Piracy: 1718). Y hoy mismo he recogido en Gotham el tomo Omnigold de La Patrulla-X 12, cuando finaliza Claremont y se da inicio el X-Men de Jim Lee. Entre todas esas páginas ando metido este mes. ¿Sois de tener empezados muchos libros vosotros?

15.8.25

Diario de un verano (2-III): sexta semana

Gozamos de un clima inusual durante aproximadamente diez días, luego volví el calor lentamente apretar hasta estos días, en los que es furioso, insoportable. Estamos en medio de una nueva ola de calor: la nueva normalidad del verano. No hay quien haga nada. Me repito, da igual: no tengo ánimos para hacer nada. Un día habitual consiste en levantarse relativamente pronto, sacar a los perros mientras aún no haga calor, acompañar a la peque a la escuela de verano si toca, ir a hacer la compra o lo que sea, comer; la primera mejor parte del día viene entonces: caer rendido quizá media horita en la cama con un sueño profundo y reparador, no como el de la noche, que normalmente es ligero y lleno de despertares. La tarde es difícil de pasar, pero hay que intentar mantener el perfil bajo (ut supra diximus). Finalmente, cuando el sol baja del todo vuelvo a sacar a los perros, cenamos, y viene el segundo mejor momento del día: ponerse un vaso de algún brebaje con hielo que amodorre mientras ponemos algo en la tele. Este verano estamos viendo la serie de la BBC The Durrells, que adapta la trilogía de Gerald Durrell donde cuenta la estancia de cuatro años de su familia en Corfú durante los años 30. Una serie blanca y entretenida; me ha llevado a coger de la biblioteca el libro La meva família i altres animals, del propio autor, aunque me irrita un poco el tono colonialista del escritor.


Las marcas de lecturas (y de "hacer cosas", vamos, de las que aquí hago seguimiento) van lentamente avanzando y seguramente al finalizar el verano serán las habituales. Va lentamente cocinándose mi próximo poemario, sí, siguiente, porque pensaba que Ritos nocturnos sería mi primera y última incursión en este género, aun más teniendo el escaso -nulo- feedback de los lectores, pero hete aquí que me he encontrado en esas noches en las que duermo solo arriba a causa del calor anotando versos como hice el verano anterior con la etapa final de Ritos. De momento no son poemas acabados, sino más bien apuntes, ideas para trabajar, fragmentos para versificar... Y ya tengo el título: me lo dio mi apreciado profesor Toni Bernat Vistarini cuando me presentó en Can Sales: Invocaciones. Tiene todo el sentido. 

Sigo sin jugar a rol -llevo todo el año así-, agosto y su calor ha impedido casi toda la actividad en juegos de mesa o wargames... Leí Germania de Tácito en una edición bilingüe de la biblioteca y me picó el gusanillo que ya había estado meditando, de coger los libros de Latín de bachillerato y ponerme a refrescar la traducción de textos: Germania parece asequible para un nivel sencillo. Pero de nuevo me refrena el calor. 

Ya apenas quedan 15 días de estas 9 semanas de vacaciones. Sin este largo parón, francamente, yo no podría seguir trabajando.

27.7.25

Diario de un verano (2-II): cuarta semana

I hope so : r/memes 

Llevamos hoy cuatro días  en el que las temperaturas se han derrumbado y nos han dejado soñar con otros veranos posibles. Mientras -leo en redes- en el norte de Europa y en muchas partes del mundo hay una gran ola de calor -se ha llegado a 50º en Turquía-, al menos en Mallorca gozamos esta semana de una tregua dichosa. Las predicciones dicen que las siguientes semanas seguirán suaves, y yo me aferro a ellas. (Ya hablé de mi idea de "tiempo prestado" en cuestiones climáticas el año pasado). 

Sólo hace relativamente poco -un día, dos- me siento mejor. Llevo desde inicios de mes con una severa ansiedad (falta de respiración, dolores intermitentes en el pecho, etc.). Al principio pensé que era por el viaje que hacía mi pareja e hijas, y por el que me quedaba solo unos días en casa. Estuve bastante bien esos días, pero al volver ellas todo se reanudó e inclusó aumentó. Fui a la farmacia a tomarme la tensión y estaba bien. Releo el diario del año pasado y veo que hay cosas que son fruto del calor (la pérdida de fuerzas total durante las mañanas de intensa canícula, tras volver de media hora de pasear perros, por ejemplo), pero todas estas molestias... No sé exactamente de dónde vienen y a veces me intranquilizan mucho. Pero luego veo que si estoy ocupado (como las horas que dediqué a grabar y montar el podcast de Dos Flanquean Juntos) todo eso desaparece... Por tanto, ¿todo es somatización?

Pero la verdad es que el cambio de tiempo me permite el lujo de incluso estar de mejor humor, y de ver las cosas de otra manera. Es increíble lo asqueroso que es el verano húmedo de Mallorca. Quisiera pasar toda la estación en el norte, o, si tuviera que quedarme, que desapareciera el 50% de la población y del turismo. Es increíble cómo hemos normalizado en la isla la saturación de las carreteras, de las playas, de las calles, del número de vehículos. Cuando vas a otro sitio te das cuenta. Todo por el maldito dinero de unos pocos hijos de puta.

Mis lecturas avanzan muy penosamente: estoy leyendo poco a poco, pero disfrutando mucho, la Ilíada; también Por qué leer los clásicos de Italo Calvino, pero no me está convenciendo (el prológo en cambio, es magistral).  Tengo decenas y decenas de cómics pendientes de leer, y de reseñar (y eso puede que sea uno de mis factores de estrés), pero estos días he querido apartarlos para leer algo que realmente me viniera en gana, y he agarrado el Spiderman 2099 integral 1, y me lo he zampado en una tarde y una mañana. Y no es una obra maestra, pero me ha gustado. El verano sigue adelante.

10.7.25

Otros 20 libros de mi biblioteca que quiero leer (Vídeo)

 


Como ahora hace casi un año, esta semana he tenido no unas horas libres, ¡unos días! y he querido actualizar el apartado libresco de mi ahora copado por los wargames canal de Youtube. Así que en un rato que he tenido, he grabado este vídeo donde comento otros 20 libros de mi biblioteca que me gustaría empezar a leer y aún así esperan pacientes su turno. Y digo "otros 20" porque es la segunda parte de otro vídeo que puedes ver aquí. 

2.7.25

Diario de un verano (2-I): primera semana

Arranca un nuevo verano en Villa Cisne, y al contrario del año pasado, en el que las primeras semanas de julio dieron un respiro, este año el calor aprieta desde mediados de junio, y con pocos visos de que afloje. Eso me entristece y me paraliza, me quita toda la energía. Exacerba cualquier molestia física que tenga y me deja sin ganas de hacer nada. Encima, estar en casa es un suplicio con dos niñas chinchándose y dos perros soltando pelo constantemente. Cada día es una repetición de cualquier fin de semana, en el que sacar a pasear a los perros a primera hora, preparar el desayuno, retirarlo, limpiar la cocina, barrer el piso... y agonizar un rato después de gastar todas las energías, y apenas son las 9 de la mañana. 

Y la rabia. La rabia en cuanto me pongo a darle vueltas a cómo se planifican nuestras ciudades, o las correcciones que éstas deberían estar siendo pensadas para contrarrestar los horribles veranos que nos quedan. Hoy ya no se pueden pensar más calles de determinada anchura sin árboles. No pueden pensarse parques basados en el cemento. Fíjaos en la foto de este pequeño parque cerca de casa: con una zona de arena y juegos... impracticable la mayoría de horas de sol de verano. Tenemos demasiado asfalto y poca madera. Hay que repensar urgentemente nuestras ciudades, nos va la vida. 

1.6.25

Presentación de Ritos Nocturnos en Can Sales (12J)

El jueves 12 de junio presentaremos Ritos nocturnos en la Biblioteca Pública Can Sales de Palma. Después de presentar el libro en casa de un buen amigo como Jaume, en Gotham Cómics, me hacía mucha ilusión que pudiera albergar una presentación un sitio al que tengo mucho aprecio, como es la Biblioteca Pública de Palma Can Sales. En Can Sales trabaja un personal maravilloso, y tiene una de las mejores tebeotecas públicas de la isla -y me atrevería a decir que del país. Además, he colaborado en varias ocasiones con la Biblioteca y estoy muy contento de que hayan aceptado una cantidad ingente de cómics, que quería compartir con los lectores.

Así pues, junto a mi estimado profesor Antonio Bernat Vistarini y al editor Román Piña, hablaremos un poco de cómo se confeccionaron estos Ritos nocturnos. Será un placer veros si queréis acompañaros.

¡Ultima fecha en Palma!  ¡No os la perdáis!

27.5.25

Ritos nocturnos, mi primer poemario. Reflexiones (I)

Parece mentira, pero últimamente he estado hablando de mi libro en todas mis redes, excepto en este rincón medio olvidado que es Cisne Negro, el blog seminal que se mantiene bajo viento y marea en marcha. 

En abril, publiqué en la editorial Sloper mi primer (¿y último?) poemario, Ritos nocturnos. ¿Poemario? ¿Pero este tío no hacía guiones de cómic, y reseñas y...? Sí. 

Para hablaros de Ritos nocturnos voy a permitirme en este mi blog retrotraerme a mi infancia. Cuando me preguntaban de pequeño qué quería ser, yo pensaba "escritor", pero nunca lo dije en voz alta. Aún hoy dudaría de calificarme con ese sustantivo. Pero es innegable que la pasión de mi vida han sido las palabras, como atestigua este blog con casi 25 años, mis años de fanzineo, mi web, mis múltiples páginas de reseñas, y un largo etcétera de colaboraciones con medios modestos que me han permitido colaborar.

Desde pequeño, efectivamente, he tenido ese gusanillo de escribir. He escrito multitud de cuentos, de intentos (nunca acabados) de novelas, incluso fragmentos de teatro... y sí, poemas. Al principio, muy rimbombantes y sonrojantes, claro. Rimados, medidos, en la tradición de lo que había aprendido. Poemas de amor para la chica de la que estaba enamorado en ese momento. Sinceros, ¡ojo! Sentidos. Quizá demasiado afectados. Pero, al final y al cabo, estaban marcando un camino donde lo importante no era la meta, sino el camino que iba haciendo a cada verso.

Fue en la universidad donde mi interés por la poesía se expandió. Con los estudios de Filología pude bucear en toda la historia de la poesía en español, y sobre todo con las clases de Literatura Contemporánea y asignaturas como Comentario de Textos Poéticos pude conocer a muchos autores y mucha poesía diferente. De esa época viene mi afición por una serie de autores que me impactaron mucho, gracias a las clases del también poeta Francisco Díaz de Castro. Poetas como Francisco Brines, José Hierro, José A. Goytisolo, Gil de Biedma (releído mejor, porque en COU lo odié), y especialmente Guillermo Carnero, José María Álvarez (a los que pude ver recitar en persona) o Luis Alberto de Cuenca me dieron una visión de la poesía alineada con la vida (o la vida alineada con la poesía) que amé especialmente.

En esa época estuve haciendo mis pinitos, publicando algún que otro poema en mi propio fanzine Cisne Negro, en la revista Lázaro que publicábamos los alumnos en la Facultad; en la revista La Bolsa de Pipas e incluso en alguna que otra antología. En 2001 participé en el Certamen Art Joven de Palma para jóvenes creadores, con un poemario llamado Citerea en ruinas, que se llevó una mención especial sin premio. Creo recordar que participé en otras ocasiones, pero nunca gané nada más.

Mis años de poesía fueron especialmente de juventud, puede decirse. Una parte importante de mis lecturas poéticas (y de mis escriturancias) son de aquella época feliz y despreocupada. Leí mucho durante los años de Filología (¡lo lógico, ¿no?!), pero ojalá hubiera leído aún más. Fueron años de descubrir a Ángel González, a los novísimos, a Ana Merino, a Kavafis, a Stevenson como poeta, a Safo, la poesía tradicional japonesa, al Borges poeta... Y a muchos, muchos otros, que ahora mismo no recuerdo. Con muchos de estos y de los anteriormente citados, mi ideal me llevó a encontrar (quizá sólo a buscar) una voz que apelara a una vida pasada por el filtro de la poesía, e incluso yo diría hasta cierto punto que a poetizar la vida. Pero a poetizar en el sentido de un malditismo intelectual, de una superioridad de esa vida cerebral intensa. Y la salvación por el filtro de la belleza. Fueron años en que me identificaba con ese bastardo de Hank Moody -interpretado por David Duchovny- en Californication. Porque eso era lo que quería. Pero está claro que una cosa eran los Ideales y otra cosa lo que este tímido patológico, este ser perezoso, cobarde y amargado podía conseguir en realidad. [Seguiremos trazando las líneas de Ritos nocturnos en posteriores entradas]

Puedes comprar Ritos nocturnos en:

-La web de Sloper [AQUÍ].

-En Amazon (me dejas un porcentaje extra a mí con este enlace) [AQUÍ].

-En Todostuslibros a través de tu librería cercana. [AQUÍ].

-En general, en cualquier librería si lo encargas primero (lo más probable es que no lo tengan en estock)  

31.8.24

Resumen de un verano

60 días.

12 libros (en 2023, fueron 17)

46 cómics (en 2023, fueron 37) ⬆️

11 películas (en 2023, fueron 16).

75 partidas (en 2023, fueron 71) ⬆️

3 sesiones de rol (en 2023, fueron 5).

3 vídeos (dos para Papel en Blanco, uno para mi canal).

No está mal, pero 2023 fue mejor.  Quizá la explicación a estos datos sea que he escrito más:

Posts: total 50 (aunque haya algunas cosas duplicadas)

El Desafío de las Águilas: 6

Papel en Blanco (total individuales más firmadas por Redacción): 27

Iconotropía: 7

Cisne Negro: 9

Immaculúdica: 1

17.8.24

Diario de verano (V): 7ª semana

IB3 Notícies | Nova onada de calor de l'estiu que, a diferència de la  resta, durarà més

Es irónico que en una de mis entradas anteriores hablara del buen tiempo y poco después cayeran sobre la isla tres olas de calor, una tras otra. Sólo en los últimos tres días el buen tiempo (es decir, el mal tiempo) nos ha dado un respiro. Desde el miércoles ha llovido y las temperaturas han bajado haciéndonos soñar de nuevo con el paraíso.

Durante todo este tiempo no he dejado de tener achaques. Si durante el mes pasado fue el lumbago, que iba y venía, tras las olas de calor, de nuevo insoportables, ha sido como un cansancio extremo, una debilidad que me impedía hacer cualquier cosa. Tras volver de pasear a los perros y desayunar, lo único que me apetecía era tumbarme y no hacer nada, las fuerzas me abandonaban. Hoy me he sentido mejor, pero esos días de fatiga extrema me han hecho preocuparme, a ver si voy a tener algo. Mi hipocondría siempre va un paso por delante.

Todo lo que pude avanzar la maldita primera semana de vacaciones lo he deshecho en estas últimas. En parte, me digo, la culpa la tiene en buena medida ese calor extremo que te impide hacer nada: no estás a gusto en ningún sitio, no te apetece leer, ni escribir, ni hacer una santa mierda. Menos "trabajar". Me he limitado a cumplir los mínimos en casa y a esperar que pasase este horrible calor. Y, por el contrario, en seguida que refresca y el suave viento frío que se mueve anima a hacer cosas; es como la promesa de un tiempo mejor.

Hoy, por ejemplo, he tenido los ánimos de volver a escribir, trabajar en Papel en Blanco y leer un poco. No sé si cumpliré con los números objetivos que tenía pensados para el verano, pero me digo que es el puto calor, que qué culpa tengo yo.

9.8.24

20 libros que me gustaría leer

 

Esta semana tuve unas horas libres y quise grabar una cosilla para mi abandonado canal de Youtube. Regrabé la presentación del canal y este vídeo en el que selecciono 20 libros de mi biblioteca que me gustaría empezar a leer y aún así esperan pacientes su turno. ¿Tenéis muchos vosotros?

23.7.24

Diario de verano (IV): 3ª semana

Qué es el efecto “isla de calor” y por qué hace que las temperaturas sean  mucho más altas en las ciudades

En la tercera semana de julio preferí mantener un perfil bajo, no soliviantar a nadie en casa y en la medida de la posible seguir mis cosas en las horas muertas cuando todo el mundo descansa. Nada que destacar: perdí el empuje de trabajo de la primera semana, pero a cambio, supongo, habré hecho otras cosas. Uno de mis propósitos de verano era salir a caminar de mañana, antes del calor, con o sin perro, para mantener un poco el peso, y hacer el siempre requerido ejercicio. Lo hice bien durante dos o tres días, pero luego el cansancio me venció. Sigo sacando a los perros un buen rato, pero no me meto una hora de paso vivo hasta el cementerio cercano. Y es que nunca, nunca, he conseguido, por mucho que me esforzara, en llegar a establecer una rutina física que fuera la que luego hiciera al cuerpo pedir esa rutina. Debo quedarme en el umbral de esa dependencia hormonal o algo. Pero bueno, igual es lo mismo que me pasa con el café o la cocacola, que nunca (o al menos hasta hace relativamente poco) me han sobreestimulado, ni la valeriana me ha relajado, ni una ducha por la mañana me ha ayudado a activarme.

Durante el mes de junio y buena parte de julio gozamos en la Isla de un tiempo maravilloso. No fue hasta la segunda semana de julio que llegó la primera ola de calor del verano (mientras escribo, empezando la cuarta semana, llevamos tres días algo tórridos). Es algo que, viviendo con la ecoansiedad actual, y la crisis climática, no me podía creer. Me explico: el verano pasado fue terrible. Terrible. Y eso que pasamos una de las peores olas de calor fuera la Isla, en las maravillosas tierras asturianas. Y ésta era la idea que tenía yo para este verano; ya sabéis, lo de "este va a ser el verano más fresquito de los que te quedan por vivir". No sabéis con qué alegría he disfrutado de la suavidad de las temperaturas de este mes y medio. Aún hoy considero que no hemos llegado a las cifras de calor atroces del año pasado. Vivir para experimentar que la anterior frase no tenía por qué ser una verdad revelada me ha llenado de amor por la vida. Lo digo completamente en serio: siento que vivimos de prestado todos estos días de buenas (normales) temperaturas. Siento que ya no son lo normal, sino una anomalía dentro del gran patrón que nos lleva a la mierda. Me alegra sobremanera tener días de viento fresquito en verano; siento que no me lo merezco. Siento que se va a acabar en nada y volveremos a hundirnos en el infierno climático. Porque, amigos, vosotros y yo podemos hacer muchas cosas por el clima (en esta casa se recicla, se reutiliza, se come poca carne, no hay aire acondicionado, no se viaja en avión y hace tres años que no tengo coche), pero si los gobiernos (instigados por la gente), las grandes empresas, y los que llevan el mundo no hacen grandes cambios, nosotros, curritos, poco vamos a aportar. Esto es así. Creo realmente que estamos condenados, que no sé qué mundo dejaré a mis hijas, que quizá debería haber pensado mejor si traerlas al mundo (no me arrepiento de ello, pero veo con temor el futuro que les espera).

Tampoco sé si esta bonanza atmosférica es en realidad la antesala de algo aún peor que esté por venir, porque, como ya he dicho, apenas me creo que no esté asándome de calor y luchando por respirar. Cada día de fresco de tramuntana es un regalo al que dar gracias a la vida. ¿Se me va mucho la pinza?

19.7.24

Diario de verano (III): Nihil novum sub sole

Sunset On Pier Ruins by Photo Art By Mandy

Qué triste converger en una edad en la que sientes en tus carnes todos los malditos tópicos y te das cuenta de que no eres especial en absoluto. Tus miedos, tus manías, tus obsesiones, las cosas que te maravillan, que odias, que te dan absolutamente igual, todo lo ha sentido ya cada generación anterior a la tuya y ahora simplemente el tiempo te está poniendo en tu sitio. Sería en vano ahora escribir una novela, o un poema, que hable sobre cómo la vejez se cierne sobre uno, o sobre la frustración de la carne propia al contemplar los cuerpos jóvenes: para eso ya tenemos lo que nos dejó Quevedo, Kavafis o Brines. Muchas veces me debato entre la sensación de inutilidad absoluta que tendrían mis palabras, y la imperiosa necesidad de aún así dejar constancia de ellas, porque hace tiempo que sé que esto no lo escribo para nadie más que para mí. Todo otro lector es puramente accidental.

14.7.24

Diario de verano (II): 2ª semana

Voy a empezar con una afirmación polémica. Las mujeres buscan en su pareja a su padre. Esto puede que sea un mito o una idea del inconsciente colectivo, pero en mi caso es cierto, y además porque esa persona lo ha verbalizado ella misma (no con esas palabras, sino poniéndome en comparación). Todo lo bien que me había sentido en la primera semana se deshizo como un castillo de naipes al llegar la segunda, porque por lo visto, como siempre, me meto en mi mundo y si por mí fuera no saldría de casa en todo el verano.

No voy a defenderme ni a criticar la otra postura, porque además de airear cosas que son personales, sería inútil: sólo alguien que estuviera dentro podría tener la suficiente información como para juzgar de forma objetiva, sin dejarse llevar por lo que yo o la otra persona dijera y cómo lo dijera.

Sí que tengo que decir que lamento ser como soy, en ciertas cosas, y cómo lamentablemente me criaron al respecto. He intentado esforzarme pero siempre llego al mismo punto. He vivido muchas situaciones tóxicas que repito sin ser consciente. No ayuda que mi cabeza sea un caos. ¿Es posible que sea un caso de TDAH -leve- sin diagnosticar?

En la primera semana pude adelantar mucho la escritura y lectura de muchas cosas pendientes; no así esta segunda, en la que he optado por mantener un perfil bajo y no soliviantar a nadie. He hecho algunas cosas, pero he tenido la sensación de liberación de la primera. Me he dado contra un muro, porque pensaba que el verano sería como la primera semana. Sin duda pequé de ingenuidad y no estuve atento a las señales.

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Pasaron otras cosas: algunos engranajes se movieron (para bien), y supe de una terrible pérdida, de uno de mis maestros espirituales, el poeta murciano José María Álvarez. Qué pena no haberle podido conocer en persona (más allá de verlo recitar y que me firmara algún libro). 

Quien pudiera vivir su vida: una vida llena de lujo, mujeres, arte, música, poesía, alcohol, viajes sin preocupaciones, recitales.


6.7.24

Diario de verano (I): 1ª semana

He sentido la necesidad de dejar por escrito mis impresiones después de unos días fuera del trabajo. Estamos a sábado y mañana terminará la primera de las ocho merecidas semanas de vacaciones. El miércoles me di cuenta de que llevaba tres días y era como si llevase dos semanas, ¿y por qué? Porque la noción del tiempo, con el cambio de actividades me había sentado magníficamente.

Por las mañanas, como me despierto muy pronto, saco a los perros, o mejor dicho AL perro grande, el que puede pasearse y no al revés (que él te pasee a ti, yendo de árbol en árbol). Esas mañanas en las que, con el fresquito de las primeras horas, hago ejercicio (marcha rápida, y ocasionalmente algo de carrera), a veces con un podcast o con música de fondo, me están sentando bien. Cuando vuelvo parece que han pasado horas, cuando no son ni las ocho. 

Intentando no soliviantar los ánimos en casa (que consideran que paso demasiado tiempo delante de una pantalla), me he propuesto recuperar el ritmo de lectura, que este año ha caído en picado por cosas de la vida. No sólo tengo una montaña, literalmente, de cómics pendientes, sino también otro pequeño montón que ya he leído pero del que aún no he escrito. Así que, utilizando las horas de más inactividad de la casa, he vuelto a activar un poco más Papel en Blanco, escribiendo o programando al menos un artículo por día. La parte que se resiente es la de jugar alguna cosa, pero no puede abarcarse todo: o lees y escribes, o juegas.

Así que me siento bastante contento de esta primera semana: me he quitado de en medio una cantidad razonable de lecturas, he tenido una productiva reunión de trabajo, he ido a la librería a gastar los dineros, he resistido valientemente todo el junio y una semana de julio sin comprar ningún juego de mesa ni gastar inútilmente en las rebajas de Steam, he hecho más ejercicio que en una semana corriente de trabajo, he podido descansar un poquito cada mediodía, y me he podido dedicar a mis cosas, que es lo que realmente me ha liberado del estrés mental que llevaba.

Amebas: Qué son y qué provocan

Siento la necesidad también de expresar esto: en lo tocante al trabajo, acabó un curso muy duro en el colegio, por dos cosas: por las tensiones internas en la dirección del centro, y por la dificultad en la gestión de algunos de los grupos. Y es que una de las cosas que más me ha desgastado ha sido uno de los grupos, en cuyo paso por secundaria se ha demostrado completamente impermeable al entusiasmo que pongo en mis clases. Una clase en la que no había demasiadas actitudes malas, pero que a fuerza de pasividad y extremo desinterés, hasta el punto de posicionarse contra mí, me desanimaron completamente. El trabajo de profesor es sin duda muy ingrato.

No dejo de pensar que son adolescentes y, por tanto, muchos no son plenamente conscientes de lo que están haciendo, o repensarán su actitud con el tiempo. Pero eso no habrá evitado el sufrimiento o el desgaste que provocaron.

Liberado de estas cargas, esta primera semana me ha sentado de maravilla, y espero que sólo sea la antesala de estos dos meses de verano.

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