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27.4.26

Discos que adoro (X): Lantlôs - Melting Sun (2014)

Esta banda alemana partía de una especie de blackgaze influido por Alcest (su fundador Neige fue parte del grupo en sus primeros trabajos) muy atmosférico (seña, por otra parte, muy de su discográfica Prophecy Records), pero con el tiempo y los álbums evolucionó a un sonido más postmetal que cuaja en este álbum de 2014 y que a mi parecer la banda no ha sido capaz de superar. Melting Sun, esta maravilla del post shoegaze, si me preguntáis, se deshace de todo el armazón oscuro de sus primeros discos (Agape, .neon) para crear unos largos paisajes instrumentales que destacan por el tono luminoso y esperanzador, de ensueño, aunque siga habiendo secciones de guitarras pesadas que contribuyen a dar cuerpo a ese viaje onírico. Lantlôs pone el énfasis en esas atmósferas que crean la reverberación de las guitarras o el prístino toque de la batería, y aunque hay voces, ya no hay guturales en todo el álbum. Obra maestra, para mí gusto.


29.3.26

Discos que adoro (IX): My Dying Bride - As Flower Withers

Aunque no soy el mayor fan de My Dying Bride, a lo largo de los años he ido picando en su extensa discografía, y ciertamente tienen obras excelentes. Mi primer contacto con ellos fue a través de la buena de Lledó, a la que le encantaba Like Gods of the Sun, y por ello les presté atención por primera vez. Estamos hablando de hace veinte años quizá. Pero este primer largo (As The Flower Withers) he aprendido a adorarlo con el tiempo. A veces para según qué sonidos, para según qué álbums, tienes que estar preparado, tienes que tener una cierto grado de experiencia para entender. Han tenido que pasar años de exploración del metal extremo para que entendiera la magia que se produce en este debut, donde el death metal colisiona con el doom de una forma gloriosa contribuyendo a lo que sería el death doom (otro género problemático porque la combinación de dos estilos muy diferentes puede dar lugar a resultados notablemente dispares). 

Hay que pensar que este álbum sale después de que Paradise Lost entregase Lost Paradise (1990), otro estupendísimo hallazgo, y al año, Gothic (1991), otra pieza seminal para el metal extremo y que abriría una nueva veta de sonidos entrecruzados con el lirismo romántico y la pesadez más oscura (sí, el gothic metal). Ahora que lo vuelvo a escuchar, también noto que este disco me encanta porque está muy cerca del sonido los primeros de Therion (91-92), y su ambición es la misma. En As The Flower Withers encontramos rabiosas canciones aún muy death, pero el tono sombrío, los violines, las canciones largas e intrincadas, las letras tristes y simbólicas, construyen torres de la altura de The Return of the Beautiful, catedral musical de varias secciones en la que My Dying Bride da una lección de como yuxtaponer tempos extremos, o The Forever People, o The Bitternes and the Bereavement. Quizá difícil de entrar por su complejidad, te arrebata una vez que te hace clic en la cabeza. As The Flower Withers tiene el atrevimiento de un primer álbum, lleno de grandes ideas (sólo una canción podría dar lugar a la discografía entera de bandas imitadoras), que se perfeccionarán en el grandioso Turn Loose The Swans, que, sin embargo, se escora ya plenamente hacia el doom, ese doom tan gloomy y de romanticismo de chorreras que tan bien ejecuta la banda. Pero esas mezclas tan genuinas y dispares de doom y death como vimos al principio de los 90 en discos como los que hemos señalado, esas, como diría Bécquer, no volverán.

28.12.25

Cerrando 2025: la música

Este año, en el que he celebrado el 20º aniversario en Last.fm, sólo destaca por una cosa: porque rebasé el umbral del año anterior. Veamos la información que nos proporciona mi usuario de Last.fm

 

Han sido 14.724 canciones que se han registrado en el usuario, mejorando la marca del año pasado, que ya era alta, de 13.969 escuchas. Evidentemente no son las únicas, pero yo diría que son quizá un 80-90% de lo que haya escuchado está en este recuento. De nuevo el truco de este buen resultado han sido las horas complementarias de trabajo donde puedo poner música.

Un vistazo a los 50 discos más escuchados:

 


A bote pronto, de ese top 50 apenas hay ninguna sorpresa, y no digamos ninguna novedad. Prácticamente todo son álbums de mi zona de cónfort; en la parte alta, muchos discos de ambiente para partidas (Skyrim, Merry Xmas Mr. Lawrence, Irish Rovers, Rambo III) o para descansar (los de canto gregoriano). La única entrada nueva (que no es nueva, porque es un álbum clásico en su género) es el Lost Paradise de Paradise Lost, un discazo doom-death que no había tenido la inteligencia de escuchar hasta ahora.

De la información que nos da Last.FM vemos: 

 

 

Se han registrado hasta ¡mil! artistas diferentes en este año, y un total de 1.580 álbumes, aunque seguramente los hay duplicados por estar incorrectamente etiquetados. El ganador de ambas categorías es el álbum de Canto gregoriano del Coro de Monjes del Monasterio Benedictino de Santo Domingo de Silos, del que ya hablamos el año pasado.

Aquí volvemos a verlo:


 Así pues, a pesar del volumen de los números (¡1.580 álbums, 1.009 artistas diferentes), hay que tener en cuenta que muchos de esos álbums pueden estar duplicados por su mala etiquetación, y que en realidad hay mucha tasa de repetición (como se ve en el gráfico superior, aunque no tanto como en la media de usuarios (¡malditas k-popers!). 

En fin, me gustaría hacer un desglose más profundo, pero como nadie más que yo consulta esto, quede ya de esta manera registrada la actividad musical de 2025.

22.7.25

Hasta siempre, Ozzy

No ha sido un sábado negro, sino un martes. Esta tarde hemos sabido del fallecimiento de Ozzy Osbourne, el cantante y líder de Black Sabbath. Una noticia que me ha cogido totalmente por sorpresa y me ha dejado infinitamente triste. Sólo tenía ganas de coger el teclado para dejar algunos pensamientos. Mañana me imagino que quien más quien menos querrá opinar sobre el tema. A mí me apetece ahora simplemente recordar lo que ha significado para mí la música de Ozzy.

Yo tenía 14 o 15 años y mi amigo Manu decidió que tenía que iniciarme en la buena música. Y vaya si lo hizo: de todas aquellas cintas que me dejó, muchas se convirtieron en compañeras de viaje para toda la vida. Recuerdo que Manu quiso empezar con trilogía fundacional del rock duro y el heavy metal, la sagrada tríada Led Zeppelin - Deep Purple - Black Sabbath. De Deep Purple ya conocía algunas cosas. De Led Zeppelin, la primera cinta que Manu me prestó fue el IV. Y de Black Sabbath, no recuerdo qué cinta fue, pero seguramente debió ser la del álbum Paranoid. Con Black Sabbath me pasó como con Joy Division: empezamos mal. La primera canción que escuché de ellos, y quizá la más popular, la que radian insistentemente Rock.fm o Los 40 Classic, fue Paranoid. Y no me gustó Paranoid. Nunca me ha gustado. La tolero, pero no es ni de lejos la más representativa de Black Sabbath. Fue icónica, pero ni siquiera considero que sea un ejemplo de lo que toca el grupo. Así que empezamos mal. Estuve a punto de abandonar. Recuerdo pensar que de esa tríada, Black Sabbath eran los que me gustaban menos. Pero luego fui escuchando el resto del álbum. Y de su discografía. Y entendí.

Black Sabbath es un hito en la música, es un género en sí mismo. (Hablemos aquí sólo de los Sabbath de Ozzy, la etapa de Dio también tiene sus momentos excepcionales). Para mí, los primeros seis discos de estudio (de Black Sabbath a Sabotage) más el último de reunión (13) son geniales. Son carne de la historia de la música. La fusión entre el blues y el rock, las atmósferas lúgubres y, finalmente, la pesadez de las guitarras y el bajo hicieron de Black Sabbath algo excepcional.

Led Zeppelin se quedó dentro de mí como mi grupo favorito desde esa edad en la que los descubrí; Deep Purple... Bueno, les tengo cariño y los escuché mucho en esa época, pero son, de los tres, los que menos me han interesado. Pero Black Sabbath... Son otra liga. Imposible no caer rendido con sus álbumes.

Yo apenas sé toca el bajo eléctrico, pero sólo por sentir las notas de Hand of Doom, Solitude, Into the Void o Lord of this World en mis dedos, valió la pena comprarlo y practicar en mi habitación.

Por eso estoy TAN, pero TAN contento de que pudiera despedirse a lo grande hace un mes en el concierto Back to the Begining, que parecía otra de esas pantomimas de último-último concierto-ahora sí ya de verdad como los Scorpions, pero sin embargo algo debía de olerse Ozzy para que lo prepara tan bien. He visto algunos segundos del concierto, Ozzy está claramente enfermo, pero su entereza, su arrojo, sus ganas, y sobre todo, el amor que el público le transmite debió de ser de las mejores cosas que se haya llevado con él.

 

Hoy acaba una era de la música. Buenas noches, dulce príncipe, y que vuelos de ángeles (del infierno) canten sobre tu descanso. Ozzy, vivirás para siempre en tus discos. 

 

21.2.25

Reseñas extremas mínimas (XXXII)

· Dim - Dark Age Decadence (2025). Dim es un proyecto de dungeon synth que se escapa a la etiqueta. Cuando pienso en dungeon synth, pienso habitualmente en una one-man band, un tío en una habituación oscura usando el Fruity Loops para crear un disco de ambiente electrónico medievalesco. Dim trasciende todo esto desde los primeros compases de este álbum de portada de El Greco (Dark Age Decadence): te das cuenta de que va a ser algo diferente. con ecos a Dead Can Dance, motivos más electrónicos (pasajes de la extensa The Weeping), guitarras de regusto folk al estilo Hollenthon (Gilded Lambent Black Metal Offering) que se convierten en una canción de drum and bass electrónico que siguen la melodía previa... En It Kindly Bent sí que encontramos lo que habitualmente esperaríamos de un álbum de dungeon synth, pero está claro que Dim trasciende los límites del ámbito al que parece cincunscribirse. Una sorpresa muy agradable y un soplo de aire fresco.

27.12.24

Cerrando 2024: la música

Musicalmente, este 2024 ha destacado porque he escuchado mucha más música que otros años (y eso que sólo tengo los datos que se pueden registrar informáticamente). Veamos la información de Last.Fm:

Con 13.969 escuchas, ha sido el mejor año desde 2013 (16.311), y creo que ha sido fundamentalmente por una mera cuestión laboral: mi horario laboral empieza a las 9h y estoy desde las 7.50 en el puesto, con lo que aprovecho para desayunar, adelantar trabajo... y escuchar música. Creo que eso ha sido definitivo a la hora de hacer tan buena marca.

Un vistazo a los discos más escuchados:

De nuevo, año tras otro se confirma que las novedades cada vez me interesan menos, y voy a tiro fijo a mi zona de confort, que por suerte es MUY amplia. Muchas de los primeros puestos, también hay que decir, están copados por bandas sonoras de ambientación, la mayor parte de las veces para jugar a rol o a juegos de mesa (Rambo III, Indiana Jones, Drácula, Heroes of Telemark, Call of Duty, música de la guerra civil americana o de su guerra de independencia...).

15.12.24

Reseñas mínimas (XXXI)

Yehezkel Raz - Preludes, Book 2 - Torrents - 33rpm: letras de canciones |  Deezer

· Yehezkel Raz - Preludes (2019). Esta sí que puede ser considerada una escucha casual en su sentido etimológico, porque se disparó en Spotube tras escuchar el álbum Closing Times de Tom Waits, posiblemente porque la primera entrega de estos preludios de Raz tiene una pista con ese título. ¿Qué es esto? Es música clásica contemporánea. Raz escribe unas composiciones minimalistas al piano que me recuerdan en ciertos momentos a Chopin, por el lirismo que su sencillez a veces transmite. Tanto el Book 1 como el Book 2 [cuando edito esto para subirlo, veo que hay al menos 4 libros] son ciertamente álbumes de otoño (o invierno), para tener de fondo mientras lees o bebes un té bien caliente al lado del fuego. No puedo evitar, por otra parte, pensar que estas composiciones, podrían ser también la musica de fondo del menú de inicio de un videojuego cozy. Pero aquí entraríamos en disquisiciones demasiado sesudas sobre qué tipo de música vale la pena ser escuchada fuera de su contexto, así que concluiremos en que es una escucha muy agradable.


· A Swarm of the Sun - An Empire (2024). Recomendación directa de mi página de referencia Angry Metal Guy, este álbum venía introducido por estas palabras: "Imagine the best parts of Katatonia, Anathema, My Dying Bride and Agalloch all submerged into a minimalist post-metal miasma". Con estas palabras, tenía que escuchar el álbum. ¿Y qué nos encontramos aquí? Si digo la verdad, al ser mencionados estas bandas, no sé qué idea me había hecho de qué escucharía, pero no era esto. Porque An Empire es un disco de post-metal, en el que lo más importante es la creación de un paisaje sonoro. Largas composiciones que son parte de un todo, y así deben ser escuchadas. Claro, eso hace más difícil prestar atención al álbum en esta vida espídica que llevamos. Primer tema, This Will End in Fire, 7 minutos: delicado, una carta de presentación exquisita; segundo, Heathen, 12 minutos: un etéreo teclado va marcando una progresión que vira en el minuto 5 y llega a adentrarse en el reino del shoegaze; tercer tema, The Pyre, ¡18 minutos! Y sin embargo, si uno tiene la paciencia y el tiempo suficiente para dedicárselos al álbum, encontramos un grupo que se acerca más a Goodspeed You! Black Emperor que a los anteriormente mencionados, y que se especializada en una atmósfera que te envuelve y va in crescendo. Nada de guturales, sólo muy buena instrumentación, poderosa pero frágil a la vez. Un gran álbum que, repito, necesita que no lo consumas como fast food


· Graveyard Rodeo - At the Verge (1994). No recuerdo cómo demonios terminé recalando en este álbum (quizá en alguna lista de lo mejor de aquel año 94), porque no es mi rollo exactamente. Un álbum de mediados de los 90 de una banda que empezó su carrera en 1979, clasificado unas veces como sludge y otras como groove metal (un género que nunca me ha quedado claro qué es), otras como thrashcore; a mí personalmente me parece que es un crossover curioso que al no estar en tierra de nadie suena original (al menos a mí, claro). Bases thrash, pero con muchos cambios y muchos apuntes en diferentes direcciones (Sepultura, Acid Bath). Ideal para poner mientras juegas a algún videojuego de carreras urbanas.

3.5.24

Reseñas extremas mínimas (XXX)


· Sleep - Sleep (también Volume 1, 1991). Hace muchos años, cuando tenía la web Cisne Negro en Dreamers, reseñé el álbum Jerusalem de Sleep: un muro de sonido en una sola canción (en posteriores ediciones, se separó en varios cortes), una locura stoner de un grupo cuya leyenda dice que todo el anticipo que recibieron para el álbum se lo fundieron en hierba, tras lo que se encerraron en el estudio para crear dicho álbum. Y no lo recuerdo mucho, aunque todo disco de una sola pista de 50m., así a priori, ahora mismo me produce mucha pereza. Estos días estoy profundizando más en la discografía de esta banda, y hoy me detengo en su Volume One. De Al Cisneros soy más fan en Om que en Sleep. Este álbum debut llama la atención porque, a pesar de que ya se entreve la vena de stoner ultrapesado que desarrollará el grupo, en este largo suenan más sludge, más oscuros, más desesperados, con una especie de doom doliente, y, en general un tono más agresivo que sorprende pensando en lo que uno espera de la banda. Por lo demás, un trabajo interesante.

 · Katatonia - Discouraged Ones (1998). A buenas horas reseño este álbum, porque desde que lo descubrí en el hueco que incomprensiblemente tenía en la discografía de Katatonia, lo he machacado incesantemente. Y a pesar de que tiene luces y sombras, su principal fortaleza se encuentra en que se está plagado de buenas ideas que luego se desarrollan bien, mal o regular. Es 1998, Katatonia acababa de publicar la que será por mucho tiempo una de sus obras maestras (Brave Murder Day), con Mikael Akerfeldt como principal vocalista. Jonas Renske está buscando su voz, literalmente. Tras destrozársela en los primeros trabajos haciendo guturales, y mostrar su potencial tímidamente en el anterior, aquí cambia totalmente de registro y el grupo apuesta por las voces limpias. La combinación con las guitarras pesadas y monótonas de la era BMD se revelan como un acierto. El álbum se abre con I Break, una gran declaración de intenciones. Cada una de las siguientes pistas va a tener muy buenos hallazgos, tanto en inicios arrebatadoramente headbangers (Relention, Cold Ways), líneas vocales, como en riffs (Nerve) o soberbios ritmos de batería (Deadhouse), o en pequeños detalles (Quiet World, 2'14''). Este disco es maravilloso. A veces pienso que es, conceptualmente, una especie de versión metal de la tristeza de Disintegration de The Cure, grupo que Renske adora, y se nota en muchas ocasiones. Hasta tiene la valentía de marcarse una canción de pop-rock gótico ochentero (al estilo This is Seagull de The Snake Corps) en Scarlet Heavens. Con Discouraged Ones, Katatonia abría una nueva etapa de su discografía, muy diferente pero igual de intensa y atractiva. Un muy buen disco a reivindicar.


· Host - IX (2023). En la domus Cisne Negro somos fans del Host de Paradise Lost, le pese a quien le pese. Ampliación que puede soliviantar aún más si reconozco que, a pesar de ello, no somos muy de Depeche Mode. Bien, al parecer Nick Holmes y Greg Mackintosh no tuvieron bastante con aquel experimento que ahora está cumpliendo 25 años y que puso a los fans de Paradise Lost en guerra civil. Así que han resucitado aquel sonido synthpop-darkwave del Host en un sideproject homónimo, para poder así marcar distancia con unos Paradise Lost que, desde hace unos ("unos" quizá son ocho o nueve) años ha vuelto a la senda doom de sus inicios. ¿Y qué tenemos en IX? Pues una muy digna continuación de aquel trabajo electrónico. ¿Podríamos decir que entronca directamente? Sí y no, puesto que, al mismo tiempo que sigue el mismo patrón, se notan los 25 años en los que Holmes y Mackintosh han ido evolucionando como músicos, y como han ido del doom al metal gótico en la década de los 2000 y una vez más vuelta al doom en Paradise Lost. Aquí hay teclados y baterías programadas superochenteras (Tomorrow's Sky), pero también hay más guitarreo y batería real que en Host. Sin todo lo que ha sido Paradise Lost estos años, este IX no sería posible, por eso es interesante su escucha. Por cierto, atención a la Ultimate Edition, que contiene remixes muy meritorios, como el de My Only Escape de Rhys Fulber, muy maquinero e industrial; o el de Hiding from Tomorrow, que Lustmord lleva al terreno dark ambient).

1.3.24

Reseñas extremas mínimas (XXIX)

· Suldusk - Anthesis (2024). Suldusk es un proyecto australiano que transita los caminos del folk con el black metal atmosférico. Es éste un estilo que parece que está teniendo cierta proyección. Pensad en Myrkur, en Helga... y tenéis un poco localizado el estilo de Suldusk. En Anthesis, el álbum que hoy mismo se ha editado, nos encontramos un álbum muy recogido e íntimo, a pesar de que su inicio pueda confundir. El trabajo empieza con la típica canción acústica introductoria, para lanzarte al abismo de Verdalet, un trallazo que casi llega al metalcore y combina de nuevo partes acústicas con las más duras que encontrará el oyente en el álbum. Esta poderosa y rabiosa pista, que por momentos recuerda a partes iguales a The Ocean o a los shrekings de Myrkur, será la única nota dura del álbum. A partir de ahí, el disco fluye como una tranquila travesía por el río Anduin. Instrumentación preciosa, voz prístina, guitarras cristalinas que a veces recuerdan a los Opeth de Damnation, trémolos que tan bien le funcionan a grupos muy ambientales como Arctic Plateau (imprescindible su The Enemy Inside) o And Also The Trees... Grandioso disco si este estilo te gusta. Dosis de guturales muy controladas para una experiencia que trasciende los sentidos. Mejores pistas: Sphaera y Mythical Creatures.

 

· Nemedian Chronicles - The Savage Sword (2024). Tengo que reconocerlo: fui muy fan del power/symphonic metal allá a principios de los 90, pero el género conoció tal expansión que a finales de esa misma época había conseguido que lo aborreciera, salvo en contadas excepciones, que son los dos primeros álbumes de Rhapsody o la época de Blind Guardian entre 1992 y 1998. Rhapsody se había creado su propio universo de fantasía heroica para explorar en sus álbums, mientras que Blind Guardian había recurrido a recoger temas de la literatura fantástica canónica con gran virtuosismo, como la obra maestra que es Nightfall in Middle-Earth. Más de un cuarto de siglo después, estos franceses llamados Nemedian Chronicles debutan con este largo (a pesar de haberse formado en 2017) cuyo título no da lugar a engaño: The Savage Sword es un homenaje a la literatura de Robert E. Howard y a Conan en particular, con una intro en la que se recita el famoso pasaje -extendido- que todos recordamos en la voz de James Earl Jones. Al álbum le cuesta arrancar: tras la intro, Born on a Battlefield, un medio tiempo que parece estar dando vueltas retrasando el siguiente tema lleva, le medimos el pulso al álbum con Venarium. Y aquí es donde vemos qué vamos a encontrar en él. Nemedian Chronicles es un homenaje, copia, rip off, trasunto... lo que queráis llamar, de Blind Guardian a principios de los 90. Incluso el cantante, Alexander, imita a Hansi Kürsch de forma obvia, diría que incluso con el leve acento alemán que se entrevé en el inglés que canta. ¿Tienes morriña de aquellos discos de speed/symphonic de los bardos alemanes? Este disco va a gustarte, porque no está nada mal: la producción es buena, y todo, la estructura, los coros, las guitarras, todo te recordará a Blind Guardian. Pero sin la chispa de la magia de Blind Guardian. La nostalgia es más peligrosa que el Anillo Único. Mejores pistas: The Thing in the Crypt

 

· Emptiness - Not For Music (2017). En la web RYM siempre encuentro cosas interesantes, y en esta ocasión encontré esta lista que me llamó la atención: Metal bands that changed their style y me dispuse a explorar algunas de las bandas que no conocía. Y me topé con esta banda, que según el autor de la lista, había pasado de tocar death metal a post-punk/coldwave y me pareció una deriva curiosa. Con esta enigmática portada, aquí encontramos un álbum extrañísimo, pero sí, efectivamente, lo que suena es algo parecido a post-punk, con una voz que no es extrema, pero tampoco es limpia. Es como si Portal o Mitochondrion se hubieran despojado del pesado armazón disonante que llevan y se hubieran puesto a hacer algo parecido a rock gótico ambiental. Yo no podría definirlo mejor, pero en RYM sí saben: "Its sinister sound, mournful and grave by turns, carries through to the songwriting, which utilizes hollow, oppressive melodies throughout to a mid-section once again coated in sweeping synth textures". No es un álbum fácil ni para todos los públicos, pero sí algo que reta a ser clasificado rápidamente, y una de esas razones por las que, aunque mi cerebro se vaya fosilizando musicalmente y cada vez acepte menos novedades sin correr a su zona de cónfort, sigo buscando nuevas musicalidades, fusiones imposibles y bandas que buscan nuevos límites en su sonido. Ésta es claramente una de ellas. Mejores pistas: It Might Be, Your Skin Won't Hide You.

29.12.23

Cerrando 2023: la música

Si tuviera que definir este 2023 musicalmente sería como continuista, es decir, he seguido la tendencia que se advierte en los últimos años y que consiste básicamente en que ya no hago escuchas masivas de novedades ni puedo presentar muchos álbumes de grupos desconocidos, ni hay grandes revelaciones o descubrimientos. Echando un ojo a los 25 discos más escuchados del año, vemos que tan sólo hay dos de 2023, y uno es un recopilatorio. 


Es más, hay varios que se repiten si miramos la lista de 2022. En cabeza, el sublime trabajo de Glenn Gould en sus Variaciones Goldberg de madurez. Por detrás, muchos discos clásicos y muy eclécticos. Hay un poco de todo: hay bandas sonoras (escuchadas por cierto como música de fondo mientras jugaba juegos de mesa), hay jazz, hay progressive death, hay música clásica, están los titos Nick Cave y Tom Waits, y hay un repunte importante de los Beatles por, sí, ya sabéis, Now and Then. La única novedad, decía es el disco de Sofía, Canciones para saltarse por encima, porque es una persona que queda cerca (trabajo con su madre) y me ha encantado su synthpop mínimo y retro. 





Y como decía el año pasado, no hay más: si en algún momento escucho algo, lo tenéis en mis Reseñas Mínimas que he reseñado bajo este tag. No creo tampoco que el 2024 corrija esta tendencia, así que sólo me queda anclarme en mis viejos vicios.

6.12.23

Reseñas extremas mínimas (XXVIII)

· Helga - Wrapped in Mist (2023). Siempre digo lo mismo, pero es cierto: es díficil que me entre un álbum a la primera audición. Sin embargo, éste lo ha conseguido. ¿Shoegaze con resonancias folk nórdicas, que bebe de los trabajos de Myrkur, con bellos paisajes musicales y arrebatos black? Suena bien, ¿no? Hay que, por lo menos, probarlo. En Wrapped in Mist encontramos un disco que representa el debut de este quinteto sueco encabezado por Helga Gabriel, que RYM extrañamente cataloga como post-metal, que dibuja unas melodías que entran muy bien, y saben jugar con momentos puntuales de salvajismo black. Como siempre, me remito a mi web de referencia, Angry Metal Guay, donde, en su reseña, dice: "folk atmospheres, post-rock, and fleeting black metal into a potent and unique brand. (...) The contents of Wrapped in Mist tend to fall into two camps: one more experimental black/folk, the other more straightforward shoegaze/pop. This proves to be something of a double-edged sword for Helga, but when it works the band balance a bevy of timbres and textures with grace befitting a much more mature outfit". 

· Alcest - Spiritual Instinct (2019)
. Mi relación con Alcest empezó en 2008 y desde entonces he hablado bastantes veces del grupo de Neige en este blog. La idea de mezclar el shoegaze con el black metal me pareció entonces fascinante. Si bien su primer álbum Souvenirs d'un Autre Monde (2007) aún ensayaba la formula, los siguientes Ecailles de Lune (2010) certificaron la calidad de la feliz idea. Sin embargo, todo lo que me entusiasmó el grupo me abandonó con Shelter (2014). Muy desengañado, sé que me gustó el siguiente Kodama (2016), pero el foco de mi atención simplemente se fue a otros lados. No estaba ni al tanto del último trabajo, Spiritual Instinct (2019), que quizá hubiera oído superficialmente. Gracias a algunos tuiteros, recupero cuatro años más tarde este trabajo y me parece una delicia, a la altura de sus mejores obras. Nada nuevo aquí: todo lo que Niege había estado ensayando en sus otros trabajos vuelve a aparecer en este álbum. Él dice que es su disco más oscuro, y puedo entender porque lo dice: quizá es en el que más predomina los ásperos aullidos herederos del black francés de Les Légions Noires. Con todo, sigue teniendo esa luz de la infancia que destilan las composiciones de la banda. Me ha gustado mucho retrobarme con el grupo y disfrutarlo como hace doce o trece años. 

· Jazz Sabbath - Jazz Sabbath (2020). ¿Os gusta el jazz, especialmente el bebop y el postbop? ¿Y os gusta Black Sabbath? Entonces es muy posible que os guste esta banda: Jazz Sabbath, que en su disco debut homónimo versiona canciones de la clásica pentalogía del grupo de Ozzy. Y es que el material de inicio con el que trabaja la banda ya tenía en sí mismo un regusto a blues e incluso jazz. En RYM dicen de él que es "it's mostly piano trio stuff, with a little bit of guitar thrown in here and there". No esperéis versiones calcadas, con la misma estructura, etc: esto es jazz, y la interpretación libre, sobre un tema principal, es lo que brilla aquí. A veces se hace difícil identificar la canción más que en alguna sección; en otras ocasiones, es más fácil. Pero es igualmente disfrutable por el mood que transmite el jazz. Y si no habéis tenido bastante, este año han sacado una nueva entrega de versiones. 

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