13.7.21

Parecidos razonables (XLIV): Qrixkuor vs. Tool

Parecidos razonables entre la portada del disco Poison Palinopsia (2021), del grupo Qrixkuor, y la icónica portada del Lateralus de Tool (2001). En este caso estoy convencido de que el parecido no es casual y el artista de la portada (Daniel Corcuera aka Nekronikon) se inspiró en la de Alex Grey, aunque en su Instagram dice que el parecido no fue intencionado... 

Poison Palinopsia (2021)


Lateralus  (2001)

8.6.21

Parecidos razonables (XLIII): Bill Evans & Jim Hall's 'Undercurrent'

He aquí una curiosa historia que empezaba siendo un solo parecido razonable que usaba una fotografía artística de autor que terminó convirtiéndose en una foto prácticamente de stock.


La foto en cuestión fue tomada por el fotógrafo Toni Frissell en 1947 en una atracción de feria en Weeki Wachee Springs, Florida. El grupo de jazz de Bill Evans y Jim Hall la utilizó en 1962 para su álbum Undercurrent. A partir de ahí lo que sabemos es que la imagen quedó libre de derechos de autor y desde entonces ha sido utilizada innumerables veces como portada de álbums o incluso de libros. A continuación os pongo algunas:



Tenéis un artículo más detallado en inglés sobre el tema en Music to Eat.



22.4.21

80's Overdrive: una carta de amor a los arcades de carreras

Por 1€ compré en un bundle este juego y creo que ha sido el videojuego que más fácilmente haya amortizado en los últimos años. 80's Overdrive es uno de los mejores juegos que recrean las sensaciones de los arcades de carreras de los 80 y 90 que he probado junto con Horizon Chase Turbo. Imaginaos una mezcla entre Out Run y Chase HQ, con carreras en modo contrarreloj, con diferentes itinerarios que escoger, y con modo "historia", donde ir ganando carreras, escapando de la policía, consiguiendo dinero y gestionando las mejoras del coche, comprando nuevos modelos, aceptando pagos por hacer encargos algo turbios en alguna carrera... 

Visualmente, el juego te lleva a esos arcades que tan buen sabor de boca nos dejaron en la niñez a los que vivimos los 80 y 90. A mí me recuerda a los mencionados Out Run, Chase HQ, a Super Hang On, Lotus III ya en PC... Los gráficos no pretenden realismo, sino acercarnos a ese sabor pixelado de la época. Destaca su estética en colores cálidos y pasteles, scrolls verticales y horizontales del fondo muy buenos (en el estilo de lo que se usaba en aquella época) y un movimiento que se hace fluido, y una vez vas ganando práctica y mejores coches, se maneja a las mil maravillas.

80's Overdrive es un juego que te gustará si viviste aquella época y buscas un juego que puedas jugar ahora y tenga la jugabilidad que recuerdas (porque, amigo, vuelve ahora a probar el Lotus III o el Chase HQ de 8 o 16 bits... Ya te digo que no es como lo recuerdas. Comprobado). Tiene suficientes modos de juego (contrarreloj, competición, y además un editor de niveles) como para tener una gran rejugabilidad. A pesar de los pequeños guiños para los jugadores más jóvenes (contrincantes que te envían emojis), si eres un millenial o tienes menos de 30 años, es probable que lo veas con otros ojos y no te guste.



A favor: estética 16 bit totalmente conseguida, buena música, fluidez en los controles, dificultad progresiva y ajustada.

En contra: no se puede redefinir el teclado (algo totalmente absurdo, y hasta que no te acostumbras a llevar los controles con la izquierda, te sientes algo "incómodo" jugando); quizá me hubiera gustado un poco más de variedad en cuanto a los vehículos que encuentras en carretera.

9.4.21

Diario de lecturas (XXV)

 Nuevas impresiones al vuelo con lecturas propias y voluntarias o de la Biblioteca Can Sales de Palma.

· Venecia, de Jiro Taniguchi (Ponent Mon). Confieso que no conocía esta obra de Taniguchi hasta que la vi en la tebeoteca de Can Sales, y eso que no es nueva (se editó en 2017). Realizada para Louis Vuitton Travel Book, es la excusa perfecta de Taniguchi para realizar un retrato de Venecia a las acuarelas. Ya sólo por los dibujos este cómic vale la pena: su extremo realismo, su uso del color característico son la excusa para visitar este ¿manga? ¿cómic de viaje? Pero además, Taniguchi, para darle aún más marca de la casa, enmarca la obra en la búsqueda de la huella de los abuelos del narrador, en algo que no sé discernir si es autobiográfico o puramente ficticio. En todo caso interesante como vuelve a usar los temas de la memoria  y la reflexión peripatética tan usual en él.

· Lady Snowblood 1, de Kazuo Koike y Kazuo Kamimura (Planeta). En el confinamiento pude ver la primera adaptación al cine de este cómic, y me apeteció recuperar el manga ya que en su momento nunca lo leí. Koike, el afamado guionista de Asa el ejecutor y Lobo solitario y su cachorro entrega aquí una serie de venganza serializada por capítulos, menos extensa (sólo 2 volúmenes), llena de sangre, sexo y personajes torturados.  

 · Crying Freeman 1, de Kazuo Koike y Ryochi Ikegami (Planeta). Otra recuperación, en este caso sentimental, porque Crying Freeman fue de los primeros mangas que se editaron en España, en la primera oleada que llegó de Cómics Fórum con Dragon Ball, y que en aquella ocasión venían de una edición americana de Vid. Mafias contra mafias, otro personaje protagonista atormentado (está siendo usado por la mafia), dibujo espectacular de Ikegami... Lectura rápida y entretenida.


· Mary, que escribió Frankenstein,
de Linda Bailey y Júlia Sardà (Impedimenta). Confieso que cogí este libro ilustrado por dos motivos: por el tema, y por el divino dibujo de Júlia Sardà, que me encantó en Los Liszt o Atticus el chico difícil. Una sencilla biografía con un dibujo magnífico que casa perfectamente con la historia que cuenta.




6.4.21

La tecla de retroceso (Backspace) no funciona en Firefox

Pues me ha pasado esto. Normalmente, en Firefox, una funcionalidad muy cómida es que cuando navegábamos por un sitio web, podríamos regresar a la página anterior usando la tecla Backspace o Retroceso en los teclados en español.

Por algún motivo que desconozco, esta funcionalidad viene desactivada por defecto en nuevas actualizaciones. Me ha pasado y no sabía qué ocurría. Si te ha ocurrido también, es muy fácil de arreglar por suerte. Abrimos una pestaña y tecleamos:

about:config

Firefox nos dirá que cuidadín con lo que tocamos, pero lo vamos a hacer de todas formas. Buscamos manualmente o en el buscador ponemos:

browser.backspace_action

Verás que por defecto viene con el valor 2. Le damos doble clic y ponemos como valor un 0. Intro, y funcionalidad restablecida. ¡De nada!

[A veces me pasa que tengo una duda técnica, y, como todos, busco en Google la solución. Y me pasa también que, meses después, vuelvo a tenerla, vuelvo a buscar pero no recuerdo cómo la encontré la primera vez. Para solucionar esto, me hago un autopost de recuerdo y espero que os pueda servir también a vosotros.]


 

 

26.1.21

Parecidos razonables (XLII): 'Piel de mil bestias' vs. 'Peau d'Âne'

Inspiración directa de la portada del cómic de Stéphan Fert Piel de mil bestias (Nuevo Nueve, 2020) y la película de Jacques Demy Peau d'Âne (1970), protagonizada por Catherine Deneuve.




19.1.21

Reseñas mínimas (XXIV)

 · Ghoultown - Curse of El Dorado (2020). En junio reseñaba su anterior largo, Ghosts of the Southern Son (2017), que en su momento se me escapó, y comentaba mi miedo por haber escuchado su nueva canción Where Voodoo Sleeps. Mucho mejor que el adelanto que hicieron en verano, este álbum completo lanzado en octubre nos devuelve a los Ghoultown de siempre, con su característica mezcla de texmex rockabilly metalero. Algunas de las canciones incluidas son regrabaciones de canciones de sus primeros discos (The Worm, Runing from the Sun), cosa que no sé a qué se debe. Pero en general, un buen trabajo, sin nada destacable, pero todo en la misma línea que los buenos viejos Ghoultown.


· Bloody Hammers - Songs of Unspeakable Terror (2021). De este grupo hablé en mi anterior post sobre occult rock. En Songs of Unspeakable Terror encontramos un álbum directo y sin medias tintas: horror rock, por decirlo así, que recuerdan a la primera etapa de Misfits sin Danzig (Waking the Dead puede ser un ejemplo... ¿Inevitable en pensar en una mezcla de Hybrid Moments y From Hell They Came? Same energy, diríamos hoy). Cañero pero melódico, entra desde los primeros compases porque está facturado con garra. Agradable sorpresa, máxime porque creo que los había estado escuchando con anterioridad y no me sonaban a esto (en RYM están etiquetados como Stoner Rock, Traditional Doom Metal, Gothic Metal, Hard Rock, Heavy Psych, Occult Rock y Heavy Metal, así que como para saber cómo clasificarlos). 

· Bloody Hammers - The Horrific Case of the Bloody Hammers (2017). Para hacer la anterior reseña más creíble, recupero alguno de sus discos, en esta ocasión el EP The Horrific Case of the Bloody Hammers de 2017, que me despista aún más, porque suena a ¿nu metal?, a Söber o a Tool sin sus florituras (estoy alucinando, me hipnotiza el bajo de The Bloodsucker Leads the Dance o, sobre todo los teclados de All the Colors of the Dark, que crean un ambiente increíble en esta canción), así que he de concluir que ésta es una banda cuya características definitoria es que va tocando muchos palos y sólo se casa con su temática. No sé si es una prueba de su versatilidad o de su poca personalidad. Al desocupado lector lo dejo.

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18.1.21

Cerrando 2020: los juegos de mesa


Aprovecho un hilo que hice en Twitter para comentar aquí también la actividad lúdica. Obviamente afectada por el confinamiento primero y por las medidas de seguridad posteriores, la actividad del Aula de Juegos Immaculúdica ha terminado bruscamente. Todo lo que ha quedado ha sido juego en solitario, en familia, o vía telemática. 

5.1.21

Cerrando 2020: los posts

El año pasado (me refiero a 2019 cuando escribo esto) no llegué a hacer recuento de posts, con lo que no tengo una referencia clara. Sé que he perido comba en Iconotropía y que a día de hoy faltan muchos posts porque quedan por actualizar muchísimas semanas del segundo semestre con mis reseñas en el periódico. En Papel en Blanco, apenas he podido seguir el ritmo de reseñar algún libro o cómic por semana. Lo que sí ha mejorado ha sido la marca en mi blog primigenio: 32 entradas, la mejor cifra desde 2013 (!?) y el doble que 2019. A destacar también mi incorporación como staff de Bebé a Mordor, un proyecto que me encanta y del que estoy muy orgulloso de pertenecer. Espero que en 2021 encuentre la libertad que necesito para poder escribir de lo que realmente me interese en todos los sitios en los que participo.

Resumen
Papel en Blanco:  84 (cuenta común), 45 (usuario propio) = 127 posts.

Iconotropía: 33* 
Cisne Negro: 32
Immaculúdica: 6 

Bebé a Mordor: 4


Total:  202 posts. Bueno, pero hay que recordar que en 2018 llegué a 393 posts.

4.1.21

Cerrando 2020: la música

Resumen de la música de 2020 gracias a las gráficas y estadísticas de Last.fm (se queda fuera, por tanto, todo lo que he escuchado en el coche o en otros dispositivos no conectados). Sin apenas sorpresas. Estos son los álbumes más escuchados durante el año: 

 


Sin sorpresas como digo: mucha música ambiental, eso sí, que sonaba de fondo mientras jugaba a rol o a juegos de mesa (la mayoría de bandas sonoras que incluye la imagen superior, o discos de dark ambient como Atrium Carceri, Tales from the Loop, The Last Door, Arditi, Rome, Firewatch...). Pero el álbum que se ha llevado el premio es el último de Nick Cave, el concierto en el Alexandra Palace durante el confinamiento que reseñé aquí y que me parece un repaso soberbio a su carrera con Bad Seeds, Grinderman, etc. El bueno de Tom Waits encabeza otro año la lista de artistas escuchados.


Las estadísticas marcan un repunte respecto a 2019 en casi todo; supongo que teletrabajar en casa influyó bastante en todas las marcas.




 

Entre los veinte primeros puestos de los más escuchados, apenas una entrada nueva: Albert Giménez, que descubrí investigando el underground de la movida española: tiene un par de discos de jazz contemporáneo mediterráneo muy bonitos.

 


No me atrevo a dar una lista de novedades, porque mis audiciones al respecto han sido muy limitadas. Sigo intentando seguir algo al día con la ayuda de Angry Metal Guy y mi web de referencia Rate Your Music, y las novedades sobre las que puedo opinar las he reseñado bajo este tag. Sí he de decir que me han gustado los últimos trabajos de The Ocean, Brendan Perry, Counting Hours, Draconian... Lo tenéis todo aquí. Esperemos que 2021 nos traiga tanta buena música como este pasado año. Preguntas, dudas, comentarios, recomendaciones son muy bienvenidas en los comentarios de la entrada.

3.1.21

Cerrando 2020: Rol

 

Este año de rol ha sido drásticamente coartado por la irrupción de la pandemia. Se cortaron en seco las partidas con la llegada del confinamiento, y su recuperación sólo pudo ser parcial con el grupo de amigos, en régimen de virtualidad, e imposible en el Aula de Juegos. Hace nueve meses que no juego a rol con los alumnos, y lo echo de menos. Al final del año, he contado aquí algunas partidas masivas que hice de El año tranquilo en clase, y aún debería añadir también de Por la reina, como ejercicio narrativo en 2º de ESO que fue muy bien. A pesar de la sequía, me han continuado llegando nuevos juegos y manuales (Never Going Home, Camaradas, Liminal, Kids on Bikes, Las cosas que dejamos atrás, Tiny Frontiers, Coriolis, Girl Underground y me estoy dejando cosas), que espero poder probar en 2021, al menos en parte. Lo que peor me supo fue la interrupción de Las máscaras de Nyarlathotep, la megacampaña que tenía muchísimas ganas de empezar con mi grupo, y del que de momento pudimos jugar unas 4 sesiones de los dos primeros escenarios. Espero que a mediados de 2021 podamos seguir adelante con ella.

1. Mirando al futuro (Las sombras de Yog-Sothoth, La llamada de Cthulhu). Mi primera TPK en La llamada se produjo en este capítulo de una serie de capítulos hilados al que había bautizado Las sombras de los hongos, porque estaba mezclando módulos de ambos libros. Los personajes pecaron de aguerridos y se metieron donde no tenían que meterse. Creo que les sirvió para darse cuenta de cómo funciona en realidad el juego; demasiado bien les había ido hasta ahora.

2. Huida rebelde (Star Wars D6). Volví a jugar esta aventura introductoria con mi nuevo grupo con la mirada puesta en desarrollar a los personajes. Bien como siempre.

3 y 4. El año tranquilo. Llegó la pandemia y nos confinó. Y me estrené llevando una partida de El año tranquilo que funcionó muy bien.

5. El blanco mundo muerto (El rastro de Cthulhu). Esta partida la empecé en una sesión especial con Pepe Pedraz como máster y rebuscando algo que jugar online la leí. Esta primera parte de Apocalipsis Cthulhu tiene sus luces y sombras. Por una parte, es muy evocadora, la ambientación que logra de un mundo devastado en los años 30 es de diez. Pero su problema es que es muy, muy dirigista. Los personajes se limitarán a ir dando tumbos de un lugar a otro y, como en un videojuego (o una trampa en la selva), al llegar a ciertos lugares, dispararán ciertos acontecimientos. Al final, la partida se convierte en un paseo, muy bonito, por un entorno muy desolado. Por tanto, el viaje valdrá la pena si los jugadores se implican y hacen de él algo memorable.

6. La caverna misteriosa (Tiny Dungeon). Esta partida, en verano, marcó la introducción de mi hija a los verdaderos juegos de rol, con un sistema súper accesible como es Tiny Dungeon. Tras esta partida, ella fue la que me dirigió a mí otra aventura muy sencilla.

7 y 8. Las máscaras de Nyarlathotep: Perú y Nueva York (La llamada de Cthulhu). Después de reunir el módulo de Joc, la versión para 7e de Chaosium en tres tomos en inglés y las ayudas de la HPLHS, era el momento de darlo todo y empezar con mi grupo, ya más o menos hecho a la idea de qué es La llamada de Cthulhu, de jugar a LA campaña. Todo fue muy bien (había intentado comprometer al grupo a largo plazo para poderla jugar en un año, más o menos), hasta que la pandemia llegó. Entonces, cuando ya había visos de que la cosa iría para largo, con gran pesar en mi corazón, decidí congelar la campaña en un "punto de guardado" asegurándome que los jugadores dejaban por escrito todo cuanto tenían para recordarlo más adelante (como jugador tiendo a olvidar el 90% de toda la partida si pasan semanas o meses). Así que en esas estamos.

9. Tratos (Ecos disonantes). Un grupo de punk, los Dead Elvis, que empieza su carrera en Nashville, Tennessee no tiene mucho futuro. Pero alguien misterioso les propone un trato... y aceptan. Hasta que pasan los años y alguien viene a reclamar su deuda. Como siempre, un Eco disonante nunca sabes por dónde tirará y al final sale bien.

10 y 11. El año tranquilo: Potaksio y Poscovi. Jugados con un grupo de 15 alumnos en clase, se desarrolló muy bien.

12. El año tranquilo: Mormones & Marcianos. Terminé el año como empecé el rol en el confinamiento, con una partida de El año tranquilo.

Para el año que viene, me gustaría probar algunas de las decenas de sistemas que tengo por probar, y sobre todo, seguir con Las máscaras de Nyarlathotep. Esperemos que sea un buen año de rol.

2.1.21

Cerrando 2020: Las series

 


2019 fue un año que no podrá superarse, al menos a corto plazo, en cuanto al visionado de series. Este 2020 ha sido bastante exiguo en comparación.

· El ascenso de los nazis (Temporada única). Miniserie documental que vi en Movistar fruto de mi creciente interés por la IIGM. No recuerdo mucho, pero me pareció una buena síntesis de la explicación de la llegada al poder de Hitler.

· Las chicas del cable (Temporada 5 y última). Este esperpento es digno de ver sólo por contemplar cómo se enfanga en un lodazal de tópicos y sinsentidos. Final de traca para esta serie que prometía mucho y acabó en nada.

· Colombo (¿X temporadas?). Mi reencuentro con Colombo se saldó gracias al canal Paramount Network, que repuso toda la serie, eso sí, de forma totalmente desorganizada y anárquica, con información errónea en el prómpter... Un desaste. Investigando he visto que Colombo no era una serie en sí, sino una series de telefilms que se rodaban a razón de dos por año y que se extendió en el tiempo la friolera de unos ¡30! En todo caso, es una joya de serie, en la que me encanta perderme.

· Drácula (BBC, 2019 - Temporada única). Esta serie no dejó indiferente a nadie. Tratando de forma irreverente el mito, se revela como un pastiche multirreferencial deudor de todo el código visual vampírico del cine, hasta llegar a un final... impredecible y rarísimo. No sabría decir si me ha gustado o no, tiene aciertos muy buenos y luego cosas que me chirrian mucho.

· Five Came Back (Miniserie documental). Interesante documental que cuenta cómo cinco directores de Hollywood (Capra, Huston, Ford, Wyler y Stevens) contaron la Segunda Guerra Mundial y las consecuencias que tuvo eso en su filmografía. Muy interesante vistazo a las bambalinas de Hollywood.

· The Good Doctor (Temporada 3). Ya un poco por inercia.

· Habemus Papam (miniserie documental). Sobre la historia del papado.

· The Mandalorian (Temporada 2). Sin duda, lo mejor del año. Una lección de cómo tratar Star Wars, uniendo lo viejo con lo nuevo, dándole de nuevo un aire de aventura rolera. Y el capítulo final, *chef kiss*.

· Mary Beard: El desnudo en el arte (miniserie documental). Reflexión de la gran Mary Beard sobre las verdaderas intenciones del desnudo en el arte y su trasfondo sexista.

· El Ministerio del Tiempo (Temporada 4). Esta nueva temporada, añadida como quien dice en tiempo de descuento, tiene aciertos brillantes, pero ahora en el recuerdo no me termina de convencer. Sigue siendo de las mejores ficciones fantásticas patrias, con todo.

· Modern Family (Temporada 11)

· La niebla (Temporada única). Serie en vía muerta que inicié ya consciente de eso (creo), sobre la novela de Stephen King. Se deja ver, pero no tuvo el éxito esperado.

· El pueblo (Temporada 1 y 2). La empezamos a ver por una anécdota personal: el hijo de una compañera de trabajo había decidido hacerse ingeniero agrónomo (o algo así) e ir a un pueblo abandonado para recuperarlo sosteniblemente gracias a esta serie, así que ahí fuimos. Una comedia ligera y resultona, de esos productos que normalmente no veo, pero que me resultó divertida.

· Scarlett (Miniserie). Revisionado de esta miniserie luego de volver a ver Lo que el viento se llevó. A pesar de no estar al nivel (nada lo puede estar) de la película, mantiene el tipo.

· Veneno (Temporada única). Pues a pesar de todas las críticas a los Javieres, me parece una gran serie, llena de hallazgos visuales y narrativos, una serie de primera clase en cuanto a narración, a años luz de la bazofia de Las chicas del cable, por ejemplo.

· Vikings (Temporada 6-2ª parte). Ésta, como en otras, se quedó sin el final de temporada por la pandemia, pero esta temporada, a pesar de tener sus altos y sus bajos, no está a la altura de toda la trama de Ragnar. La seguimos viendo por terminarla.

· The Walking Dead (Temporada 9 y 10). Idem para esta serie, que desaprovechó un momento perfecto para cerrarla y prefirió seguir alargando lo inalargable, poniendo en más aprieto a los supervivientes, pero esta vez sin Rick, en un arco que buscaba a) encontrar un malo peor que Negan y b) redimir a éste. ¿Era necesario? No. ¿Se deja ver? Bueno, sí.

·

1.1.21

Cerrando 2020: resumen

Este 2020 ha sido el año de la anormalidad, claro. Nada más que añadir a eso. A medida que se acercaba el año e iba anotando mis "logros", me veía bastante lejos de años anteriores, pero la última quincena de diciembre ha logrado equilibrar los resultados, de manera que al final 2020 no dista mucho de los años anteriores (me extrañaba mucho, porque todos los años tienen las mismas horas, y si seguía la diferencia, habría qué pensar dónde las metí).

La comparativa exacta sería ésta:


 

Finalmente los números son bastante coherentes. Las cifras de lectura son muy semejantes, las películas han quedado un poco por detrás, las series muy por detrás (pero hay que pensar que en 2019 estuve de permiso de paternidad y luego de excedencia). Lo compensa el hecho de que he jugado a más juego de mesa, y eso teniendo en cuenta la pandemia de por medio. La pandemia también ha afectado al rol, a pesar de trasladarlo al no presencial. 

Quedaría por analizar el número de posts publicados. En lo que respecta a estas cifras, 2020 tampoco ha sido un mal año, de manera que para 2021 me conformaría con mantener este nivel.

24.12.20

Diario de lecturas (XXIV)

Quise este año dedicarme a leer más por mi cuenta y no obligado por la tiranía de las novedades, que, aunque no lo parezca, es una esclavitud laboral como cualquier otra, aunque a veces resulte placentera. Pero no lo he conseguido. A decir verdad, incluso he leído menos que en 2019, cosa que ya comentaremos en los posts de balance del año. Qué le vamos a hacer. 


Ya en tiempo de descuento, he terminado estas dos lecturas. En primer lugar, Just one more thing, la autobiografía de Peter Falk (Arrow Press, 2008). Presa de la colombofilia que he desarrollado en los últimos meses gracias a la emisión en bucle de la serie Colombo en Paramount Network (resulta que no es una serie como tal, sino una saga de largometrajes rodados a razón de varios por año), me hice con estas memorias del actor. Efectivamente, como reza su contraportada, es un libro ligero, un anecdotario sobre la carrera del actor, contado de forma ágil y deslabazada, lleno de momentos divertidos y extravagantes fruto de 60 años de carrera. Ahora bien, lo compré pensando sobre todo en poder leer detalles relacionados con el teniente, y, por contra, Falk parece intentar distanciarse del personaje por el que se hizo famoso relativizando su peso en esta autobiografía. Efectivamente, sólo le dedica unas 65 páginas de un total de 280. Es legítimo, claro: una manera de declarar que no fue un actor de un solo papel. Relegado al principio de su carrera a interpretar mafiosos, actuó en numerosas películas rodadas alrededor del mundo, de las que me quedo un puñado de títulos para revisar (The Cheap Detective, Anzio) y otras para re-revisar (La princesa prometida, Un cadáver a los postres). Una lectura ligera y anecdótica, pero al menos me ha parecido, durante un rato, estar teniendo una conversación con Peter Falk.


También leí sobre la campana Furari (Ponent Mon, 2012), un Taniguchi que recuperé en algún saldo de Ponent y que había dejado languidecer en la biblioteca, pero la ocasión de venderlo me hizo cogerlo con premura antes de desembarazarme de él. Furari es una obra a medio camino entre El caminante y El gourmet solitario. En ella, el personaje principal es una especie de funcionario retirado de la era Edo que se dedica a la observación astronómica, y que con sus paseos quiere medir distancias para lograr calcular la circunferencia de la tierra. En sus paseos diarios nos hace ver la belleza de la naturaleza y de las cosas cotidianas. Al mismo tiempo que Taniguchi hace un retrato idealizado del Japón del período Edo, una visión poética muy conectada con el arte del haiku, de la depuración de la palabra y su relación con la naturaleza, hace su aparición el elemento de realismo mágico que es costumbre en el autor. En este caso, se trata de una especie de visión a lo El señor de las bestias que el protagonista siente cuando conecta con uno de los animales con los que tropieza en sus paseos, lo que le permite al autor tomar una perspectiva diferente que extraña su propia mirada o la del personaje. Al mismo tiempo original y el típico cómic de Taniguchi, resulta una lectura agradable y zen, de esas que te hacen conectar con lo básico, como es costumbre en este autor.

14.12.20

Reseñas extremas mínimas (XXIII)

· Counting Hours - The Will (2020). A pesar de ser una banda formada en Helsinki en 2015, The Will es el primer trabajo completo de Counting Hours. Aunque personalmente en ocasiones a mí me suenan más a death-doom (inevitable escuchar algunas ideas de Katatonia en Atonement, por ejemplo) con ecos de shoegaze/blackgaze marca Prophecy (sobre todo de Alcest), con las escuchas entiendo por qué en RYM los etiquetan como gothic metal. La verdad es que el resultado conjunto está bien planteado: como en los casos de sus compatriotas Ghost Brigade, termina siendo un sonido amalgamado que cuesta situar en un estilo concreto, porque el peso de las partes más contundentes o con guturales está bien equilibrado con las partes más rítmicas de voces limpias.Temas más interesantes: Saviour, Among the Pines We'll Die.

· Death. Void. Terror. - To The Great Monolith (2020): Black metal atmosférico, mesmerizante, que crea una profunda sensación de pozo abisal. Excelente uso de una base doom y de cantos gregorianos para crear un ambiente de impenetrable oscuridad. El uso de fragmentos donde la protagonista es sólo la voz a la manera de cántico pagano (sin guturales) le da un aire místico y diferente. Mis referentes aquí serían las amalgamas más caóticas de Mitochondrion o Portal, pero despojadas de la maquinaria death y pasadas por un tamiz más atmosférico. Su primera entrega en forma de EP es aún más densa, abstracta y ambiental que esta entrega, así que me quedo con el álbum. Eso sí: se trata de sólo cuatro pistas con títulos ¿en morse o simplemente ininteligibles?, pistas largas y complejas, que necesitan de un receptor que sintonice las mismas ondas desesperadas. Magnífica portada que ya nos promete exactamente lo que vamos a escuchar en su interior.

· Ghosts of Breslau - Drowned City (EP, 2014). Desde que en el lejano 2005 me cautivara el cuádruple split (o mini antología) Hopes Die in Winter (Birds of Prey, 2005) con cuatro grupos que investigaban la senda del dark ambient mezclada con un martial industrial crepuscular ambientado en la guerra, Ghosts of Breslau se situó en mi punto de mira de este tipo de música, a pesar de ser bastante huidizos y de que el tiempo en el que estuve prestándoles atención apenas encontré material suyo. Por casualidad, retomando esos sonidos tristes y apocalípitcos del martial más ambiental me encuentro con este EP que ya tiene unos años, pero que es la esencia de este grupo polaco. Drowned City realmente son sólo tres cortes, con otros tres que son versiones de los anteriores. Pero son tan ambientales, tan evocadores, tan fantasmales, que te rindes a ellos. Quisieras pasear entre los campos desolados de Verdún al amanecer. O recorrer los fantasmagóricos bloques de pisos de Prypiat. O ver cómo se levanta la niebla ante la desoladora visión de un campo de concentración nazi. Sublime trabajo de atmósfera el que crea este grupo y que os irá de perlas si queréis ponerle banda sonora a la desolación.

1.12.20

Reseñas extremas mínimas (XXII)

 · Avalanch - El ángel caído (XV Aniversario) (2017). Vaya por delante: a finales de los 90 y principios de los 2000 yo estaba especialmente metido en el power metal: Rhapsody, Blind Guardian... Y en España Avalanch. Me encantan los discos con Victor García: Llanto de un héroe de 1999 (con cierta carga conceptual sobre la historia medieval castellana, el Cid y Don Pelayo) me parece absolutamente brillante, y El ángel caído (2001) es otra obra de ingeniería metálica con un Alberto Rionda en su plenitud. Dejemos aquí de lado las disputas internas de la banda y, consecuentemente, del fandom. No tengo ni idea de por qué el cantante dejó el grupo, o no lo recuerdo, de quién fue la culpa del desencuentro... A partir de ese momento, esos caminos que se separaron dejaron de interesarme. Creo que Avalanch era más que la suma de sus partes, porque a la vista está: ni los siguientes discos de Avalanch ni de Warcry (la banda que formó García) llegaron al nivel de los álbumes citados. Dicho esto: repasando su discografía, me topo con que en 2017, Rionda decide regrabar (esa odiosa moda actual) El ángel caído para celebrar su 15 aniversario, con un equipo de All Stars que incluye, vamos a ver, Mike Terrana (Rage) a la batería, Magnus Rosén (Hammerfall) al bajo, Jorge Salán (Joe Lynn Turner, Mago de Oz) a las segundas guitarras, e Israel Ramos (el actual cantante de la banda). Sin entrar en ese tema de regrabar álbumes enteros, práctica que por lo general suele ser una horrible decisión, confronto la escucha de un disco que tanto me gusta. Quizá es el tiempo que todo lo diluye o que tengo un día especialmente benévolo, pero no me parece tan horrible. Me encanta el disco original,  creo que todo está en su sitio. Aquí, lo que aporta la nueva versión es una mejor producción, que suena espectacular, unos bajos que te derriban y que todo suene cristalino, pero sin cambios sustanciales (lo cual, añado, debe de ser algo bueno: algo que funcionaba en 2001 sigue funcionando hoy). Eso, y el renombre de los participantes. Ramos suena bien y no echas mucho de menos a Víctor García, quizá porque se empeñe en seguir todas sus inflexiones vocales en la interpretación, en vez de querer distanciarse de ella. Yo particularmente me quedo con la edición de 2001 por motivos sentimentales y de fosilización cerebral, pero admito que el pulido de esta regrabación no está mal y que, además, puede ser una buena puerta de entrada para nuevos oyentes.
 
 
· Nick Cave - Idiot Prayer (Nick Cave Alone at Alexandra Palace) (2020)
. Otro disco surgido de la pandemia: un álbum grabado como testimonio de la actuación de Nick Cave en un conciero retransmitido a todo el mundo. Aunque tienen buenos momentos, no me han terminado de convencer los últimos trabajos de Nick (Ghosteen no me entró, Skeleton Tree me gusta más porque tiene algunas cositas que me gustan; lo mismo para Push the Sky Away), pero en éste concierto, el australiano recoge el mood que a mí me gustan: una voz y un piano, como recordando los maravillosos momentos que nos dio The Boatman's Call. Este concierto representa un extenso recorrido por la discografía de la banda, desde clásicos como The Mercy Seat o Sad Waters, hasta cortes de sus últimos álbumes como Waiting for you, Girl in Amber o Jubilee Street. Entre medias, canciones que definen al mejor Cave, como (Are you) The One That I've Waiting For?, Into My Arms o Brompton Oratory, sin olvidarse de temas de uno de esos discos que siempre reinvidico y que es el gran olvidado de la carrera del grupo como He Wants You (hablo de Nocturama). Y es que en Idiot Prayer se reivindica como un excelente intérprete, revisitando sus canciones desde una perspectiva íntimista, desgarrada (más si pensamos en la pérdida de su hijo de hace pocos años), alejada de la frialdad que pueda ofrecer el estudio. Aquí las canciones cobran vida y se alejan de su versión conocida, pero nos muestran a un Nick Cave en una doliente pero excelente forma. Tengo muchas ganas de echarle mano a la versión fílmica, si la hay del concierto, porque como álbum, me parece un directo espectacular.

24.11.20

Parecidos razonables (XLI): Empress vs. Peccatum

Últimamente parece que me he vuelto monotemático con esto de los parecidos... Pero es que son actualizaciones fáciles de hacer, y además, las encuentro casualmente... Aquí vamos de nuevo. Paralelismos entre la composición del álbum Wait 'Til Night de Empress (2020) y el Lost in a Reverie (2004) de Peccatum, proyecto paralelo de Ihsahn.


Entiendo que estas composiciones se deben de inspirar en el motivo clásico de Ofelia ahogada, que tan caro fue a los prerrafaelitas y románticos. 




17.11.20

Parecidos razonables (XL): Emmanuelle vs. Vidas samuráis vs. Julito Iglesias

Parecido razonable en la composición, postura, y atrezzo de la icónica portada de Emmanuelle (Just Jaeckin, 1974) y la portada del libro Vidas samuráis, de Julia Sabina (Destino, 2020).


Bonus track para la portada de El amor, de Julio Iglesias (CBS, 1975), que por su año de aparición tienen todo el sentido de que sí fuera un parecido intencionado.




3.11.20

Reseñas extremas mínimas (XXI)

· Lord Almighty: Wither (2020). Siempre me repito: es difícil que un disco me entre bien a la primera escucha. Y más si es una escucha distraída, de esas que te pones de fondo mientras trabajas, y en las que fácilmente dejas, no ya de escuchar, sino de oír, si te concentras en lo que estás haciendo. Pero heme aquí, volviendo a consultar AMG para recomendaciones, y selecciono este Wither de la banda Lord Almighty (2020), novedad reciente. Un disco de black metal del que apenas tengo información y del que ni siquiera leo entera la reseña, pero como está en Deezer, pongo y listo. Y me encuentro con un disco de black metal with a twist, que dirían en RYM, muy interesante. Si la primera toma de contacto, Cry of the Earth, es de estilo furioso pero prototípico, el álbum empieza a captar tu atención en las guitarras del segundo corte, Sun Down, con un tono melancólico y setentero, mientras la batería le sigue la corriente, hasta que hace la aparición, como de improviso, la furia blacker.  Ese tono crepuscular lo volvemos a encontrar en Rise, y nos confirma que no era un hallazgo casual y que nos encontramos, efectivamente, con un álbum de black metal con un plus que es de agradecer. Un interludio puramente de batería en V nos lleva a Despite, una genialidad que empieza con tempos lentos que nos llevan a pensar en doom... ¡y que termina acelerada hasta la locura! Este es uno de esos álbums que juega con un género, toma los elementos que quiere y te graba una maravilla en tierra de nadie. Salvajismo black, ira punk, pesadez doom... Si es que Lord Almighty ya nos lo decía  desde esa portada (que no se corresponde exactamente con la estética black) que éste no es un álbum del montón. Nos lo dice el propio Metalero Enojado: "I’ve never encountered a black metal album that sounded like this one."


· The Ocean: Phanerozoic II - Mesozoic | Cenozoic (2020).
Me subí al tren de The Ocean en 2008, poco después de verlos en un concierto en Madrid junto a Cynic y Opeth (conciertazo, por cierto. En calidad de sonido, creo que el mejor en el que he estado). Su estilo ecléctico con base sludge/hardcore y metal progresivo, además de su enfoque conceptual para cada álbum me interesó mucho en Heliocentric y Antropocentric (2010). En Pelagial (2013), otro álbum conceptual sobre la formación de los oceános, se marcaron un discazo tremendo y empezaron a incorporar en sus ediciones un segundo disco con una versión instrumental. Luego el abismo del tiempo me tragó y se me escapó el Phanerozoic I (2018). Este Phanerozoic II es novedad reciente: lo estoy escuchando y me parece una maravilla. Tiende muchos puentes hacia su discografía anterior, pero aquí tenemos un sonido más pulido, con preferencia por temas más lentos, implementación de sonidos electrónicos y suavización de las voces extremas, que aparecen en menos canciones. La abertura Triassic me parece excelente y en ella ya vamos viendo hacia dónde irá el álbum. En Jurassic | Cretaceous tenemos un brutal tour de force de 13 minutos con la esencia de The Ocean. El trabajo a nivel progresivo es espectacular, tomando prestados elementos incluso del black metal en Pleistocene. Muy buenas líneas melódicas en general y mucha investigación en esta nueva entrega. Se trata de un álbum muy completo; así como Pelagial se desinflaba un poco hacia su final (aunque su cambio de tonalidad respondía a su propósito conceptual), éste mantiene el tipo hasta los últimos compases. He leído que el álbum puede recordar a Tool, pero, por favor, este Phanerozoic es mucho más interesante que el último trabajo de los de Maynard. Otro disco que tiene el privilegio de entrar a la primera escucha.
 

· Draconian: Under a Godless Veil (2020)
. Draconian no son unos recién llegados al mundo del metal. Formados a mediados de los 90, en un momento de efervescencia del sonido del Gothic de Paradise Lost, han permanecido fieles a la mezcla de los tempos lentos del doom con el juego de voces death y excelsas de su actual cantante Heike Langhans. Under a Godless Veil es su séptimo disco y, para sorpresa de todo el mundo, en Rate Your Music es el mejor valorado de su discografía. ¿Cómo puede ser eso? Quizá porque se advierte en esta nueva entrega un viraje en su sonido. En esta ocasión se decantan por un álbum más comedido en el aspecto extremo, que parece acertar en la diana del death doom. ¿Resuenan los ecos de Theatre of Tragedy en el álbum? Sí, inevitable escucharlos. Pero, con todo, es un disco bello, lleno de belleza y melancolía. ¿Te apetece un disco en el que confluye la pesadez de la atmósfera doom con los etéreos, evanescentes ecos de una angelical voz femenina? Éste es tu disco.

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