28.5.13
Sísifo en Facebook
31.1.13
'Pergamino', de Sergio Sierra y Meritxell Ribas
8.9.11
Los mitos griegos de Svetlin Vasilev
15.5.09
Manowar, esos jebis entrañables

Portadas aparte, lo cierto es que Into Glory Ride es un muy buen disco. Se abre con Warlord, una pieza cañera, que habla del modo de vivir manowar (motos, chicas, toda la pesca, como nos sugiere la escena sonora introductoria, cuando el protagonista sale escapado de la casa de una menor con la que estaba manowareando), y ya con el siguiente corte, Secrets of Steel, entra de lleno en el el ambiente fantástico y evidentemente masculino digno de las novelas de R.E. Howard. Metal pesado, con un impecable estructura rítmica y un Adams grande en las voces. Gloves of metal: otra canción fabulosa, ésta, además, con un videoclip (lo podéis ver aquí arriba) a la altura de la portada, que os recordará al igualmente casposo video de Holy Diver de Dio. Como esas deliciosas letras: We wear leather / we wear spikes / we rule the night (si alguien quiere ver ahí referencias homoeróticas es libre de hacerlo, no sería el primero) y esas imágenes de la banda cabalgando en paños menores, la línea entre lo metal y lo vergonzante se difuminaba a marchas forzadas. La banda haría de ese metal (true metal) su palabra clave, su estandarte, incluso después de que a ojos de muchos, su "true metal" no sea ya más que una burla de sí mismo. Pero repito, no obstante, si prestamos atención a lo que escucha, y no a lo que se ve, Manowar aquí sigue teniendo clase: guitarra rítmica e incendiarios punteos que hacen saltar chispas, y esa voz que parece no tener límite: ¡leather-metal-spikes and chains! Tras este gran himno, otra de esas canciones memorables: Gates of Valhalla. Y digo memorables porque sólo con los primeros versos, uno sabe que está ante una canción épica 100%: Valhalla, the gods await me/ open wide thy gates, embrace me, una canción donde Adams tiene oportunidad de lucir sus cuerdas vocales de acero. ¡Y Hatred! ¡Oh, grande Hatred! No sólo por versos tan cutres que son geniales (I crush your bones, I kill your face / I rip your flesh, I end the chase), sino porque el ritmo de la canción, que llega a ser doom por momentos, se ve complementando con esa subida espectacular de Adams en "My strength is hatred, torment and pain, HATRED, HATRED"... Con todo, para cerrar el disco de forma soberbia, las dos últimas canciones no son tan espectaculares como lo era, por ejemplo, la que cerraría Hail to England (Bridge of Death), donde un comienzo acústico y tranquilo, pero tenebroso, va creciendo hasta convertirse en algo terriblemente maligno (lo que espera en ese puente de la muerte: I know the one who waits / Satan is His name; curiosa esta canción, Manowar no es precisamente una banda de satanista, esta referencia conecta más con la idea de rebeldía que destilan el resto de sus letras).
No suelo poner Manowar muy a menudo, pero a veces es divertido volver sobre esos discos maravillosos, llenos además de referencias a la mitología nórdica o clásica, las epopeyas protagonizadas por hombres de verdad, recordar esos años de intercambios de cintas de cassette con los amigos, y no olvidar que no hay que tomarse todo esto del jebi muy en serio.
19.2.05
Gaiman´s Gods
Si hay un tema en el que Gaiman se siente cómodo es el de las mitologías. Como una continuación de sus obras en cómic, su novela "American Gods" (Norma Editorial, 2003) profundiza en la relación entre hombres y dioses, con una premisa básica -algún día les contaré las vicisitudes de una novela que empecé hace unos ocho años y que libros como éste me han impedido terminar-: los dioses sólo existen mientras uno se acuerda de ellos. A medio camino entre "Sandman", la serie "A dos metros bajo tierra" y las novelas de Paul Auster, el libro del inglés nos hace partícipes del viaje de Sombra, un ex convicto que se verá implicado en una guerra entre los dioses de los panteones milenarios y los nuevos (Internet, Medios de Comunicación...). Gaiman nos ofrece una prosa ligera, audaz, que combina la acción principal con interludios que, a la vez que complementan la historia de esos dioses migratorios, son pequeños cuentos dentro de un cuento mayor, recurso que el autor ya había perfeccionado en las sagas de "Fábulas y reflejos" o "El fin de los mundos" en "Sandman". Una novela muy voluminosa, pero amena y adictiva. Échenle un ojo (de cristal).
6.5.04
No te gires... No te gires...
Hace poco vi la película de Marcel Camus "Orfeo negro", rodada en 1959. Las estrellitas que le daban en un periódico me animaron a verla. Eso y el hecho de que, como algunos de vosotros sabéis, me apasiona la mitología y tenía curiosidad por ver la adaptación a esa historia. La verdad es que a mí me parece una película francamente bella: muy sensual, y con una adaptación al Brasil pobre de los 50 bastante conseguida. En la película, Orfeo es un conductor de tranvías que conoce a una guapa y joven chica llamada Eurídice en la víspera del gran Carnaval. Eurídice llega de otra ciudad, perseguida por un hombre extraño que parece tener malas intenciones. Surge la historia de amor entre ellos; él vive en una cabaña pobre llena de animales, cerca de la prima de ella, y cada mañana toca la guitarra para que salga el sol -según los chavales que le tienen como ídolo. La noche de Carnaval surgirá la tragedia, y Orfeo descenderá a esos infiernos de la urbe de Río para encontrar por última vez a Eurídice.
Camus tiene grandes aciertos en la traslación del mito: ese Orfeo sencillo, que con su guitarra embelesa a sus vecinos; a la preciosa Eurídice, que demuestra que la belleza no sabe de razas ni colores; el descensus ad inferos de Orfeo, con el encuentro con el chamán espiritista y la última conversación con Eurídice; la madrugada desolada de Río después del Carnaval, cuando Orfeo vaga errante y apesadumbrado por la muerte de su amada; la trágica muerte final... Es una película preciosa, con ese ambiente tan misterioso (yo casi diría terrible) y exótico del carnaval pobre de Río, la música del país -muy bonita la canción que él toca a la guitarra-, la pátina que el tiempo le ha dado a la película. Os la recomiendo. Pese a lo que diga Garci o a las malas críticas que por internet he leído. Os la recomiendo el Cisne Negro, y eso ya es aval de calidad. Por cierto: no quiero dar ideas, pero ronda por el emule...
15.4.04
La amazona de Mordor
Como postre de la entrevista de ayer, os dejo esta maravilla que Blackie ha creado con el Fotochop.
El poema es de Luis Alberto de Cuenca, incluido en Los mundos y los días, editado en Visor.
22.2.04
Amor udrí
lo demás para luego, ese luego excitante
que nunca llegará. Márchate de la alcoba.
Déjame con un palmo de narices, moviendo
tus divinas caderas, y quítate la ropa
despacio, salpicando de tus prendas más íntimas
el suelo de la casa. Que yo seguiré el rastro
de tu cuerpo y, al cabo, te encontraré desnuda
y diré, enarbolando un mínimo estandarte
de tela: "Ya te tengo. Dame un beso, mi vida."
Y tú desviarás los labios, y por mucho
que yo gima y suspire, seguirás en tus trece,
hurtándome la boca. Hasta que ya no pueda
más, y por un momento, me olvide de las normas
de Tántalo y Sísifo, y te agarre la cara
muy fuerte con las manos, y te bese a mi vez
en la frente, y te suelte con un gesto de rabia,
y lleguemos al éxtasis del placer más profundo
mirándonos, mirándonos, mirándonos.
20.11.03
Los Ashvins (leyenda hindú)*
Sorprendidos de que tan lozana joven hubiera sido entregada a un viejo decrépito, le preguntaron los motivos de su matrimonio, a lo que contestó diciendo que cumplía con la voluntad de su padre y que estaba entregada al amor que sentía por su esposo.
-Desnuda como estás, haces que la selva se vista de sus preciosas galas para competir contigo. ¡Cuánto más bella estarías si estuvieses ataviada con las joyas más costosas y las ricas sedas de los países lejanos! Deja a tu marido anciano y toma a uno de nosotros como esposo, ya que bien sabes que la juventud es una etapa que pasará pronto.
Pero ella insistía en su devoción hacia su esposo, diciéndoles que el amor no está en los ojos físicos, sino en el espíritu. No obstante, ellos no se dieron por vencidos.
-Nosotros somos médicos del cielo. Dile a tu esposo que venga y le convertiremos en un joven bello a los ojos físicos, pero a cambio tendrás que escoger a uno de los tres por marido.
Chyavana, que estaba ansioso por recuperar su juventud, accedió. Cuando éste llegó, los tres hombres se sumergieron en el estanque. De allí salieron tres mozos radiantes de belleza, que llevaban pendientes de oro bruñido. Todos tenían el mismo aspecto de señorial presencia y una hermosura nunca vista. Dirijiéndose a la joven, le dijeron:
-Escoge a uno de nosotros para que sea tu marido, aquel que más te guste.
La muchacha, por mucho que miraba, no encontraba diferencias y dudó mucho tiempo, hasta que, con los ojos cerrados y los del espíritu abierto, miró a los tres donceles, reconoció a Chyavana y le eligió. Tuvo éste gran contento porque había recuperado a la vez su juventud y a su amada esposa. Para demostrar su gratitud, Chyavana prometió a los gemelos que participarían en los mismos sacrificios que los dioses y así se convirtieron en divinos.
*"Leyendas de la India", Fco. Caudet Yarza. Edimat, 1998.
19.4.03
La necesidad del mito
P.d: Como curiosidad podríamos mencionar que el Infierno de la obra de Dante empieza también en un Viernes Santo. En esta página el navegante encontrará interpretaciones pictóricas de la inmortal obra del italiano.


