· Dark Fortress: Eidolon (2008). Un disco que puede pasar desapercibido entre tanta maraña blacker que aparece cada año, pero que vale la pena. Éste es un ábum rápido, efectivo, bien producido y con un toque sinfónico que le da profundidad y contraste a la velocidad de las baterías. Eidolon es un disco de melodic black metal; a pesar de los blast beats y de la voz cavernosa, las guitarras que giran sobre sí mismas y los pasajes atmosféricos del teclado contribuyen a formar un resultado compacto y duro. Destacan temas como The Unflesh o No Longer Human. Los han comparado con los primero Dimmu Borgir; yo en algunos momentos advierto la huella de Emperor. En todo caso, un disco bastante interesante y quizá una buena puerta de entrada al submundo del black metal.
· Septic Flesh: Communion (2008). Un buen descubrimiento estos vecinos de los griegos Rotting Christ. Si en Dark Fortress había pasajes sinfónicos que daban un cierto interés al disco, en Septic Flesh ese aspecto es aún más protagonista. Coros, sección de cuerdas, viento... Todo un arsenal para promocionarle un fondo al devastador resultado de esta mezcla, como en cortes como Lovecraft´s Death o Babel´s Gate, con un resultado apasionante. Estuvieron hace poquito en el Hellfest (de hecho, Bart pudo verlos), pero claro, al ser todo tan sinfónico, la mitad del set estaba pregrabado. Es el primer disco que escucho de esta banda, por lo que he leído parecen haberse distanciado de sus anteriores trabajos, pero a mí éste me ha parecido francamente bueno. Por cierto, una portada genial y muy malévola.
· Ancestral: Curse (2008). Holy fuck! Ahora entiendo lo que es el concepto de depressive black metal. Este disco es completamente insano. Por dios, no lo oigáis si no queréis tiraros por la ventana o algo así. Raw black que entra de lleno en la cacofonía, confuso, completamente caótico, y con una voz que grita que pone los pelos de punta. Es interesante la parte conceptual de la banda: culpa de los males de la Humanidad al proceso de sedentarismo que se inició con el descubrimiento de la agricultura. A partir de ahí, según parece que dicen sus letras, todo se jodió. Una experiencia brutal escuchar esto. Un crítico en internet calificaba este disco de "piece of post-apocalyptic coldness", no sin razón.
· Hollenthon: Opus Magnum (2008). Era uno de los discos más esperados en el panorama del metal extremo, desde su anterior With the vilest of worms to dwell de 2001. Cuando por primera vez escuché su debut, Domvs Mvndi, me pareció una forma genial de aúnar sonidos étnicos y toque sinfónico con el metal, un poco al estilo de Therion, pero con voces más extremas, donde en ese momento yo tenía mi límite. Han pasado ya muchos años y yo ya he rebasado ese límite, y a pesar de que sigo pensando que Domvs Mvndi es la obra maestra de este grupo, Opus Magnum, es un buen trabajo. El arranque del disco es genial, con temas como On the Wings of a Dove, To Fabled Lands y Son of Perdition, que suenan genial con su toque orientalista (como el bonus track The Bazaar) y sinfónico. El resto del disco, eso sí, me parece más normalito. Y la portada, la peor de su carrera.

























