25.7.10

Fahrenheit 451, la distopía perfecta

Fahrenheit 451: temperatura a la que el papel de los libros se enciende y arde.

¿Quién que se precie de buen lector no ha leído Fahrenheit 451 (1953)? Es la obra, si exceptuamos Crónicas marcianas, por la que siempre será recordado el escritor norteamericano Ray Bradbury (1920). Una novela clásica sobre un futuro postliterario, uno de los pilares de ese subgénero distópico, al que pertenecen otros clásicos como 1984 de Orwell o Un mundo feliz de Huxley. En ella, como sabréis, conocemos a Guy Montag, un miembro del cuerpo de bomberos, que se dedica a buscar y quemar libros en un mundo futurista donde éstos están prohibidos, y la forma de ocio predominante son unas pantallas televisivas que ocupan toda la pared. Con el azaroso contacto con una chica de la resistencia, Montag irá entendiendo progresivamente lo que esconden los libros y las personas que los ocultan.

Bradbury cuenta, en la edición aniversario que publicó Minotauro (y también en la entrevista de los extras de la película) que el germen de la historia de Fahrenheit 451 se le ocurrió cuando, una noche, un joven Ray volvía con un amigo a casa. Caminaban por un barrio residencial y una ronda de policía les detuvo y les preguntó por qué estaban caminando por allí. La cosa no fue a más, pero el suceso y la forma de tratarles del policía marcó a Bradbury y le inspiró un cuento corto que con el tiempo se convertiría en la novela.
Bradbury nos presenta un mundo controlado por los medios de comunicación. La mujer de Montag vive enganchada a esos seriales televisivos en los que puede interactuar y así sentirse parte de "la familia" (en algunos de los aspectos, el texto es inquietantemente profético). No sabemos mucho más de esa sociedad aparte de lo que nos cuentan: ni si la mujer trabaja, ni si es una sociedad consumista... Lo único que sabemos es que hay una guerra en alguna parte y que los medios dicen que va muy bien. Aunque no se sabe nada más, e incluso alguna de las amigas de la mujer tienen a su marido en la guerra, no parecen preocupadas. De hecho, la sensibilidad por las cosas cotidianas, las pasiones, parecen haber desaparecido. Es por esta razón que Montag sentirá curiosidad por esa vecina rebelde, que le habla de libros, y se muestra jovial y, sobre todo, viva. Montag querrá saber por qué esas personas deciden jugarse el cuello por los libros y él mismo ocultará alguno para saber qué tienen que tanto hechizan.

La película
La relectura que hace François Truffaut de la obra de Farenheit es a su vez un clásico del cine de ciencia ficción.
En uno de esos golpes de suerte, pude hacerme con una copia de la película en dvd (mi versión en VHS era de una colección que regalaba El Mundo hace años, y ya estaba destrozada), concretamente con la edición en lata que aporta diversos e interesantes extras: documentales sobre la novela y su autor y sobre la música del film, making of y comentarios de Julie Cristie, todo ello, eso sí, en un impecable inglés sin subtítulos. La versión de Truffaut tiene algunas soluciones brillantes, pese a las limitaciones de presupuesto y de tecnología con las que tuvo que bregar el director. Hay detalles curiosos, como el uso de secuencias grabadas al revés, o el hecho de la actriz principal, Julie Cristie, interpretará los dos papeles femeninos protagonistas (cosa que ocasionó mucho debate entre la crítica por su simbolismo). Truffaut aprovecha también para rendir homenaje a sus lecturas incluyéndolas entre los libros que se queman durante la película.

Uno de esos detalles geniales de la película son los títulos de crédito. Como la palabra está prescrita en el mundo de
Fahrenheit 451, comprobad cómo se las ingenian para los créditos:


El cómic
Resulta curioso que se haya editado hace poco en España la versión en cómic, de manos de 451 Editores, cuando precisamente en la obra que nos ocupa los tebeos -eso sí, mudos- están permitidos por el régimen totalitario que sobrevuela la cabeza de sus habitantes. Anécdotas aparte, hemos de fijarnos en la valía de la adaptación. A pesar del peso que ejerce la versión cinematográfica de Truffaut sobre el original, el autor de la adaptación, Tim Hamilton, sabe demostrar su talento y entrega una versión correcta, que no omite pasajes importantes y que narra con estilo sobrio y elegante, evitando en la mayoría de ocasiones -el peligro de las adaptaciones- la acumulación de texto.

Fahrenheit 451 ha influido poderosamente en otras obras, como V de Vendetta de Alan Moore y David Lloyd, o aquel mediocre pastiche cinematográfico llamado Equilibrium. Una mirada inquietante al futuro y en ocasiones muy acertada (las grandes pantallas planas de televisión, la alienante "participación" del público). Muchas veces, al revisitar la película, me he preguntado qué libro escogería yo para memorizar en una situación así. Y creo que, escogería algún libro de Saint-Exupéry (Vuelo nocturno, por ejemplo) o algún libro de poemas de Luis Alberto de Cuenca. ¿Cuál elegiríais vosotros?

5 opiniones:

Rakel Archer dijo...

El tema de los créditos de la película, debo confesar que me pareció que había algo raro, pero no supe precisar que fuera un guiño a la propia historia. (ya me puedo ir a dormir)


Uf, si tuviera que elegir un libro para memorizar supongo que sería La Vida Del Buscón, o una antología poética de Quevedo.

Con tu permiso, voy a hacerme eco de la pregunta.

Jokin dijo...

Tengo una memoria horrible.
Memorizaría alguno de Augusto Monterroso (como "La oveja negra y otras fábulas") sólo porque si me olvidara de algo no arruinaría el libro completo.
No, el cuento del dinosaurio no está en ese libro, alguien más tendría que recordarlo ;·)

Rorschach dijo...

A mí, aparte de lo bien escrito q está, creo q me impresionó (y atemorizó) lo profético q era (como bien comentas)

La alienación de las personas, con esas pantallas gigantes q evitan de forma intencionada q la gente piense por sí misma, y se pasa horas y horas viéndolas malgastando su vida.

O el tema de la guerra q están perdiendo pero q todo el mundo está muy tranquilo pq los medios dicen q se están ganando sin problemas (alguien ha pensado en Vietnam?). Aunque se intuye q la guerra q se está librando es más delicada q la de Vietnam, pq se está librando en las fronteras de ese país o incluso en su interior (cosa q se asemejaría más a los mensajes de Hussein a su país)

Pero lo q yo quiero remarcar es q creo q es equivocado llamarlo futuro distópico. Por ejemplo, no sabemos cómo es la vida fuera de ese país opresivo. Quizás sea más "normal"

Ya hemos comentado q mucho de lo señalado en el libro está sucediendo en el mundo occidental pero... y el resto? Pues lamentablemente también está sucediendo. En el presente!
Basta con echar un vistazo a lo q está sucediendo en Corea del Norte.

Y yo con la mala memoria q tengo, no podría ni escoger un libro. Tendría q escoger un sólo capítulo :p jejeje

Ignacio Carranza dijo...

Que buen libro, recuerdo que lo leí a muy temprana edad y luego lo volví a revisar varias veces en otras etapas de mi vida. Fue uno de los primeros libros con los cuales sentí que se me ponia la piel de gallina.

No estoy seguro de querer ver películas basadas en él de todas formas...

Muy buen post Cisne. Un placer leerte, como siempre.

@Rorschach: Pienso que si hay alguna obra de "ciencia ficción" cuyos designios se esten cumpliendo en el presente esta es 1984. Lamentablemente :,(

Cisne Negro dijo...

Ignacio, dale una oportunidad a la película. Aunque tiene su tiempo y está rodada con un presupuesto escaso, a mí me parece bastante fiel. Aunque también es que a mí me gusta bastante y no puedo ser imparcial.

Rors, pues sí, poco a poco vamos a ello, aunque con 1984 no te creas que no queda cerca también...

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