20.10.11

"Si hace un tiempo me llamaba la atención un anuncio de un conocido refresco gaseoso que predicaba que 'pasarlo teta es lo más importante', hoy hace lo propio el de un banco que anuncia lo fundamental en la vida es desaprender."
 Desaprender, mi telele de esta semana en Ultima Hora.

19.10.11

El reto de los 30 libros: 10 - Uno con una pésima versión cinematográfica

En el extenso campo de las adaptaciones malogradas del cómic al cine habría mucha tela que cortar, empezando por los bodrios que el pobre Alan Moore ha tenido que ver (La liga de los caballeros extraordinarios, Desde el infierno) a la pléyade de versiones llegadas desde los universos superheroicos de DC y Marvel. Desde esta última editorial destaca, por mala, por horrible, la versión de Daredevil protagonizada por Ben Affleck. ¿Qué decir de ella? Pues que es una mierda como un piano y que desmerece totalmente al personaje. Uno de los superheroes más dramáticos del cómic, con un sentido profundo de la justicia (¡que por eso es abogado, guionistas gilipollas de los cojones!) se convierte aquí en una especie de enfermo psicótico, encarnado por el siempre prescindible Affleck. Ni siquiera la presencia de Jennifer Gardner como Elektra (papel que retomaría en otro infumable subproducto en forma de spinoff) puede hacer algo por esta película. Para olvidar.

18.10.11

El reto de los 30 libros: 9 - Uno con una excelente versión cinematográfica

Nuevamente iba a poner lo que Anna Raven ha puesto: Juego de Tronos. Efectivamente, y habiendo leído antes el libro que visto la serie (por poco, todo hay que decirlo), hay que decir que es uno de los libros que mejor se han adaptado a la (pequeña) pantalla. Uno no echa en falta nada importante, y ponerles cara a tantos personajes es incluso de agradecer. Pero como ya lo ha dicho ella, yo me decido, además abriendo la veda en esta lista a incluir cómics, por la version cinematográfica de Persépolis, del cómic de Marjane Satrapi. Estando la propia autora involucrada en la cinta, es natural que fuera tan buena como la obra original. Quien no haya leído aún Persépolis, que corra a por un ejemplar. Mientras, os dejo con lo que escribió mi maestro Luis M. Fernández sobre la película:
Persépolis queda como herencia universal para toda la humanidad contra todo clase de integrismos: religiosos, políticos y de cualquier pelaje fascista, que nos hace meditar desde el corazón y desde la rabia sobre la torpeza humana que no logra liberarse de esos lastres oscurantistas después de ya tantos siglos. Satrapi hurga también en nuestra conciencia insolidaria hacia los pueblos árabes sometidos a la opresión de teocracias medievales y que necesitan toda nuestro apoyo para liberarse de las mismas y no el intervencionismo militar, porque violencia, tortura y muerte ya han sufrido de sobra.

17.10.11

El reto de los 30 libros: 8 - Uno para leer por fragmentos

Para mí siempre es un placer volver a las obras completas de Borges de tanto en cuanto y leer algún ensayo breve de Otras inquisiciones o un fragmento de El hacedor, Historia universal de la infamia, etc. Para mí, el verdadero libro de arena son esos voluminosos tomos de la obra completa de Borges. En ellos encuentra uno siempre una reflexión genial, una curiosidad literaria, una anécdota histórica extraña... Vamos, que me encanta. Tengo sus obras partidas en dos ediciones de obras completa: la más antigua es la de Emecé; hace cosa de unos años (creo que fue 2007-2008), RBA publicó junto al Instituto Cervantes una nueva edición en sólo 2 volúmenes.

16.10.11

El reto de los 30 libros: 7 - Uno muy divertido

Lo más sencillo hubiera sido aquí citar a Terry Pratchett, o a Tom Sharpe (como hizo con muy buen gusto Anna Raven), dos de los primeros autores que me vienen a la cabeza cuando hablamos de libros divertidos, pero me decantaré por un libro que seguramente no habréis leído, así que aprovecho para recomendarlo. Se trata de El perro diabólico del capitán Frederick Marryat, una extensa novela de aventuras marineras con dos protagonistas hilarantes. Os dejo la sinopsis que hace de ella la editorial:
En El perro diabólico nos encontramos con la balandra Yungfrau, cuya misión es patrullar el Canal de la Mancha con el fin de impedir el contrabando procedente de las costas francesas, y su oficial al mando, el teniente Cornelis Vanslyperken, sirve también como correo real del rey Guillermo con los Estados Generales de Holanda. Estamos en 1699. Pero no es el teniente Cornelis quien protagoniza esta divertida y original novela, sino su perro Malaspulgas, cuyo lamentable aspecto físico y mirada traicionera concita el odio de toda la tripulación. El joven Smallbones, sirviente de Cornelis, decide declarar una guerra sin cuartel al antipático perro, respaldado en su lucha por toda la tripulación. De sus sucesivos enfrentamientos a muerte ambos salen maltrechos, pero, para sorpresa de todos, siempre logran sobrevivir, forjando así la leyenda sobre el carácter sobrenatural del perro diabólico.
Tanto el perro Malaspulgas como el capitán Vanslyperken forman una pareja tragicómica inolvidable. A pesar de ser ambos de lo peor, son tan entrañables que uno acaba por cogerles cariño. Os recomiendo vivamente este novelón.

14.10.11

"Estamos diciendo que más de setenta mil de nuestros jóvenes (porque la práctica mayoría de los que acuden a estas pruebas lo son) quieren formar parte de esa patochada televisiva, de ese circo superfluo y vulgar, de esa efímera vida de la fama warholiana."

A partir de esta semana, cada jueves, mi "telele" para Ultima Hora también estará disponible en internet en el blog homónimo.

12.10.11

El diablo de los ojos verdes, de Emilio Carrère

De Emilio Carrère, servidor había leído anteriormente La calavera de Atahualpa y otros relatos, libro editado por Valdemar hace unos años. Allí conocí la obra de este modernista tardío que es Carrère, y que me sedujo con sus historias preciosistas, decadentes y humorísticas. Por eso no pude resistirme a la lectura de El diablo de los ojos verdes, editado en 2010 por Salto de Página, un volumen que reúne dos novelas cortas, la que da título al libro y La rebelión de los fantoches, y una serie escritos breves bajo la cabecera De almas, brujas y espectros grotescos. Prologa el volumen el experto en fin de siglo Luis Antonio de Villena.
Nos encontramos ante una lectura extática. Carrére, una de las principales voces de la bohemia madrileña finisecular, antiburgués, y profundamente modernista y decadente, es, sin embargo, un autor que ha sido considerado menor y que tan siquiera se menciona en los estudios de literatura. Maldito como sus maestros Rubén Darío, Poe o Verlaine, a quien tradujo en español, parece que en los últimos tiempos empieza a obtener la atención que se merece. Sus páginas están llenas de todo el folclore y el misticismo modernista, de todos los placeres sensuales y decadentes del fin de siglo, de la golfemia, de mujeres de mala vida, de apariciones, de las influencias tóxicas de las sustancias alucinatorias... Un ambiente en el que Carrère se siente cómodo para desplegar su admiración -genuina o no, pero en todo caso desde la fascinación- por lo oculto, lo velado, por el Ideal que como poeta persiguió.
Una de las cosas que más he disfrutado de este libro es de la riqueza del lenguaje que el autor despliega en sus textos. Como buen modernista, la adjetivación de sus narraciones llega hasta la saturación, pero con un estilo elegante e inconfundiblemente fi-de-siecle:
(...) Otros escritores han creado monstruos. Los que zahondan en las pocilgas de la sexualidad, los que analizan y exaltan las desviaciones y las perversidades del instinto, despiertan, vitalizan las larvas de las bajas lujurias, hórridas, viscosas, espeluznantes como las gárgolas que esculpió en piedra la gótica imaginería, esos grotescos seres. (...)
En la primera novelita, nos encontramos con un relato de tintes eróticos y misteriosos, en los que también está envuelta la sombra de la brujería y el terror ancestral de la Inquisición: un extraño caso de posesiones carnales de monjas llevará a un cardenal a investigar qué ocurre en el convento de las ursulinas. Nos encontramos con una novela galante y de tinte claramente estético. La segunda, La rebelión de los fantoches, es considerada por muchos como la más moderna del autor. En cierta forma, así es, porque nos recuerda a un Pirandello o a un Unamuno: un escritor debe afrontar los espectros de sus propias creaciones, que toman vida independiente tras el taumatúrgico acto creativo del autor. La novela, además de jugar con elementos muy modernos como el concepto de personaje rebelándose con su creador, es la excusa perfecta de Carrère para hablar de la naturaleza de las apariciones, y de terminar el relato con un efecto de persecución pesadillesca que seguramente aprendería de su querido Bécquer, no sin una cierta dosis de humor, porque, ante todo, Carrère era un escritor sin temor a añadir esa pizca de humorismo en todas sus obras, y que se agradece. No es el modernismo dramático de la primera época, sino una versión ya más apaciguada y no sé si quizá incluso más irónica consigo misma.
En el resto de escritos, tenemos un poco de todo: podemos encontrar desde los apuntes de lectura (una anécdota visionaria de Cazotte en ¿Está escrito el futuro?), como breves artículos sobre la posibilidad de que Poe hubiera sido un iniciado en el ocultismo, pequeños cuadros naturalistas de episodios macabros de la época (El chato de El Escorial) o artículos entre lo antropológico y la opinión personal (Brujerías), entre otros contenidos.
Se trata de una lectura muy amena, que los amantes del fin de siglo disfrutarán especialmente. El talento narrativo de Carrère es similar al de un mago: fascina, divierte, asombra, pero sin cansar usando demasiadas florituras. Os recomiendo, como lectura afín al estilo Cisne Negro, este El diablo de los ojos verdes vivamente.

11.10.11

El reto de los 30 libros: 6 - Uno de un Nobel

Cuando vi esta pregunta, me temía de nuevo no poder contestar, porque soy consciente de los pocos Nobel de literatura que he leído. Repasando la lista de ganadores, me he dado cuenta de que he leído a más de los que pensaba; de hecho, de 107 galardonados, he leído a 12 autores. Es poco, pero creía que sería peor. Si he recomendar a uno de ellos, creo que me quedaré con Tagore. La sensibilidad y exquisitez de su pensamiento hacen de él uno de los grandes poetas que han servido de puente entre Oriente y Occidente. Cualquiera de sus libros os servirá. Cuando sea viejito quiero llevar su misma barba.

10.10.11

El reto de los 30 libros: 5 - Uno de viajes


No es un género que me guste especialmente el de la literatura de viajes, pero uno reciente que me interesó bastante fue el de América de Maiakovski, que reseñé aquí en abril, y que publicó la editorial Gallo Nero este mismo año. La visión que tiene el poeta soviético de unos Estados Unidos pre-crack del 29 sirve para hacernos ver qué cosas han cambiado y qué cosas siguen igual en los States. Muy recomendable. No digo nada más porque ya le dediqué un post entero.

9.10.11

El reto de los 30 libros: 4 - Uno que compré por algo extraliterario

Voy a hacer trampas en este meme, porque si no, no sería yo. Como para el cuarto libro ("Uno que le gusta a todos menos a usted") no tenía ningún candidato, porque ahora mismo no recuerdo ningún título que a mí me guste y al resto del mundo no, voy a cambiar el enunciado para poder contestar algo al menos más interesante. Así que lo he substituido por "Uno que compré por algo extraliterario". Y es que me encanta comprar libros de segunda mano, sobre todo si son pequeñas joyas bien conservadas y a buen precio. Hace como un año, encontré una edición de Alianza (ya sabéis, las antiguas ediciones de la colección de bolsillo que tenían las portadas de Daniel Gil) de El fantasma de Canterville, de Oscar Wilde. Lo compré sólo por la dedicatoria que le habían escrito a su antiguo propietario, y que me gustó mucho:
Si pudiéramos atravesar la barrera del tiempo y del sonido y del espacio, podríamos ser amigos cien años más. Porque como dice la Biblia, "el amor es más fuerte que la muerte". Con cariño, [ilegible]

2.10.11

El sonido de la bestia: la historia del heavy metal

Después de cumplidos los 40 años de existencia, es de justicia que un género como el heavy metal goce del respeto merecido de aquello que resultó no ser una moda pasajera sino un estilo de música que llegó para quedarse. Una de las obras audiovisuales que mejor se acercan a este fenómeno es el documental del joven antropólogo Sam Dunn, Metal: A Headbanger's Journey (2005). Una historia del género es algo que se ha hecho esperar bastante, hay editadas muchas biografías de grupos, pero no un intento de sistematización tan completo como el que aborda el libro del que aquí hablaremos.
Para dar testimonio de su historia, Ian Christe publicó El sonido de la bestia: La historia del heavy metal, en castellano publicado por Robin Book en su colección Ma Non Troppo, que ya alberga diferentes obras sobra la historia del rock, el punk, el blues y distintas bandas. Su catálogo es sin duda interesante y podéis ojearlo aquí.
El libro es un repaso de la historia del metal desde los inicios de los 70 hasta el año 2004, año en que se edita el libro originalmente. No exenta de polémica, es una obra bastante exhaustiva, que aporta numerosos testimonios de músicos importantes y fotografías de la época. Comienza con una afirmación que puede ser algo discutible, y es que para el autor la auténtica base del metal es el grupo Black Sabbath. Para Christe, la influencia del grupo de Birmingham fue decisiva en toda la música posterior: tanto por la característica música potente y ruda, como por las letras oscuras. Desde aquel despertar inicial se alzan los nombres del género que contribuirían a darle grandeza a aquel movimiento: Judas Priest, Iron Maiden, AC/DC... El libro se detiene concienzudamente en una década fundamental para el metal, los años 80, y hace un repaso al fenómeno de la New Wave of British Heavy Metal, la primera hornada de grupos que llevaron al mundo esa nueva y agresiva sonoridad, una imagen que, al llegar a América, se refleja en un nuevo concepto: un metal más liviano, festivo, (¿y amanerado?) encarnado en grupos como Mötley Crüe, Twisted Sister o Van Halen, que darán lugar a la gran plaga de hair metal o glam, uno de los excesos más recordados de la década.
Una de las cosas que me han servido para reflexionar de esta parte del libro es la preeminencia del heavy metal durante los 80, década que muchos de vosotros, que sois de mi generación, vivisteis como niños. Es verdad que muchas veces se ha tachado esta época como nefasta para el arte y el gusto estético en general, pero si atendemos a lo que fue el panorama de la música popular, nos encontramos con un panorama efervescente y rico: es el momento del post-punk, la new wave, la música electrónica, el despegue del rap, etc. pero sobre todo, el gran momento del heavy metal. A principios de la década se crea Metallica, que será para Christe el referente del género a partir de este momento. El libro casi se articula en sus episodios a través de la banda de Hetfield, y a partir de ella nos cuenta el desarrollo de thrash metal, sobre todo desde la Bahía de San Francisco, junto a las otras bandas emblemáticas: Megadeth, Slayer y Anthrax. De Metallica conocemos su imparable ascenso, basado, más que en grandes campañas de márketing, en el contacto con los aficionados y el intercambio rabioso de cintas (un intercambio que, años más tarde, censuraría de forma más bien hipócrita la propia banda en el asunto de Napster y los mp3 circulando por internet). Los años 80 son también los años en que se gestan los géneros más extremos del metal, el black y el death, caracterizados por su frenético ritmos, sus abrasivas guitarras, las voces guturales y la fascinación por la muerte, el ocultismo y el satanismo. Es la época de apogeo del metal, con grandes bandas de todo signo que llenan estadios enteros y están presentes en las listas de ventas generalistas: Guns'n'Roses, Bon Jovi, los propios Metallica, Scorpions, etc. (Pulsa en "Sigue tras el salto" para continuar leyendo)

28.9.11

Portal - Swarth

Porque son la encarnación de la locura en música, porque de tan bizarros (como tanto y tan mal  se dice ahora) que son, resultan hipnotizantes, y porque a Bart y a mí nos gustan. En el extraño casco de reloj de carillón que lleva el cantante nos inspiramos para los cascos de los guardias de las Tierras del Sueño de El joven Lovecraft 3. ¡Con todos ustedes, Portal!:

27.9.11

La nostalgia digital y las trampas de la memoria

Ahora que entra el otoño, el clima cambia y la luz es diferente, no sé por qué, siento unas terribles ganas de volver a la Zona y jugar a S.T.A.L.K.E.R. de nuevo. Mientras que esperamos el advenimiento de la segunda parte en 2012, considero las posibilidades de volver a instalar alguna de las tres entregas anteriores. Me apetece volver a recorrer esas tierras arrasadas, a rebuscar entre los rincones, a bajar a los subterráneos llenos de anomalías y a cruzar enormes distancias desiertas. Pero si lo pienso un minuto más, me doy cuenta de que es sólo la nostalgia, que me prepara una trampa. En el fondo sé que, de volver, no sería lo mismo. No sería la fascinación de la primera vez. La lluvia no caería igual. Sabría exactamente qué hay tras cada recodo del camino, dónde intercambiar los objetos de mi rapiña, qué hacer en caso de una emisión nuclear. Los recuerdos me pueden por un momento, pero sé que, en el fondo, ya no sería lo mismo.
Me ocurrió lo mismo hace años, cuando después de nuestra experiencia en Delta Force 1 junto a otros miembros del clan (ver aquí la historia), volví a aquellos campos de batalla en la forma de Delta Force Extreme, el remake que Novalogic creó de aquel primer e imperfecto juego. Pero ya nada era lo mismo: ni estaban las mismas personas, ni teníamos las mismas armas, ni los campos de batalla eran aquellos que aprendimos a amar y odiar.
Atrapados entre el deseo de volver a revivir el pasado y la imposibilidad de resucitarlo y hacerlo efectivo, tenemos que contentarnos con evocarlo de forma amable, sin amargura, pensando que, sí, vale, estuvo bien todo aquello, pero ya no volverá, y más bien preguntarnos qué nuevos retos nos traerá el futuro.

25 años de la muerte de Cliff Burton



Jason Newsted de Flotsam and Jetsam recuerda haber llorado en su casa de Arizona, y que sus lágrimas mojaron el periódico abierto. "Creo que durante mucho tiempo Cliff fue el tío clave dentro de Metallica -dice John Bush de Armored Saint-. El mantenía los pues en la tierra. Los otros también, pero él era extremadamente realista. Sólo con su aspecto y su actitud. Toda su personalidad era tranquila y enrollada. Su fallecimiento fue un momento muy trágico." Para homenajear al camarada (...), Anthrax compró una página de Kerrang! para publicar: ¡VIVAN LOS PANTALONES ACAMPANADOS! NO DEJES DE REÍR. TE EXTRAÑAMOS.
Burton fue incinerado y sus cenizas esparcidas en sus sitios favoritos de la espesura del norte de California. En la celebración que se realizó en su memoria el 7 de octubre de 1986 se pudo escuchar Orion, su extensa composición instrumental de Master of Puppets, y se instaló un sencilla lápida. El epitafio dice: "Gracias por tu hermosa música".
Ian Christe, El sonido de la bestia

Hoy se cumplen 25 años de la muerte de Cliff Burton, bajista original de Metallica y responsable del aroma lovecraftiano (y danzigiano) que durante unos años la banda tuvo.

23.9.11

Your argument is invalid


[Crea tus propios memes en DIYLOL] [Origen de "Your argument is invalid"]

El reto de los 30 libros: 3 - Uno que sea un placer culpable

En su momento no me pareció un placer culpable leer la saga de la Dragonlance, de Margaret Weiss y Tracy Hickman, concretamente los seis primeros libros, que son los que forman el esqueleto básico de todo el universo de Krynn, las Crónicas y las Leyendas. Eran unos tomos publicados por Timun Mas, en tapa dura, cuyas sobrias portadas -como podéis ver en la imagen- no daban mucho juego, al menos, no tanto como las vistosas que hacen ahora, con los dibujos de Larry Elmore. Me lancé a ellos por puro azar (en aquella época en la que no existía internet): los compraba en Pryca o Continente. Todavía recuerdo una sección de la revista Líder (magacine de cabecera para los roleros durante los años 90), La biblioteca de Ank-Morpokh, en la que advertía sobre los libros de narrativa con muchos diálogos, tildándolos de basura y de literatura fácil. En aquel momento no supe qué pensar de aquel artículo, si iba en serio o era irónico, pero advertí, con preocupación que Las crónicas de la Dragonlance contenían muchos diálogos. Durante muchos años le di vueltas a eso de que un buen libro era aquel que tenía pocos diálogos; ahora veo que es una estupidez supina. En ese momento, cuando me leí aquellos miles de páginas sobre los Héroes de la Lanza (¿quién no se sintió fascinado por Raistlin, aquel mago de pupilas en forma de reloj de arena? Durante muchos años, un poster con su figura adornó la puerta de mi habitación), me lo pasé genial, me divertí soberanamente con sus personajes y fue una de esas obras que me introdujo en todo el género de la literatura fantástica. Con los años he notado que esta saga ha sido denostada por su poca calidad literaria. Bien, vale, ciertamente Weiss y Hickman no eran Tolkien ni Moorcock, pero fue una lectura amena. Me llevaron de viaje por Krynn, conocí a los enanos gully, divisé la Torre de la Alta Hechicería, descubrí con ellos la Tumba de Huma... ¡Qué diablos, yo me lo pasé bien!

22.9.11

El reto de los 30 libros: 2 - Uno del que demoré mucho su lectura

Como buen letraherido, soy un acumulador compulsivo (o como dice Galaz, "lector impulsivo, comprador compulsivo") de libros. En mi biblioteca se acumulan los libros que, sea porque fueron adquiridos y relegados por otra lectura, sea porque son heredados y no tuvieron su oportunidad aún, esperan su momento durmiendo el sueño de los justos. La demora en la lectura es un clásico en casa; de hecho, en Iconotropía ya señalé este verano dos lecturas que hice, Stardust de Neil Gaiman y Stray Toasters de Bill Sienkiewicz, y que han tenido que esperar la friolera de 14 y 15 años respectivamente para ser completadas. Pero no son los únicos: pronto se cumplirán los diez años de la edición en un tomo único del From Hell de Alan Moore, que he empezado numerosas veces, pero nunca he completado (sí, lo sé, no me peguéis).
He estado rebuscando entre los estantes y, la verdad, hay más libros que siguen esperando su momento, que libros de los que haya demorado mucho su lectura. Si nos referimos a libros que, por su importancia, debería haber leído mucho antes, por ejemplo, está La isla del tesoro. Lo leí con 20 años o así -quizá algo más y todo, ya no me acuerdo-, pero me pareció un libro genial, fantástico, totalmente evocador. Si lo hubiera leído con 15 años, creo que lo habría disfrutado todavía más. Si hablamos de libros que han remoloneado muchos años en mis estanterías, citaré un caso precoz: La vocación de Joe Burskinshaw. Es un libro de Geoffrey Kilner, editado por SM en la mítica colección El barco de vapor - serie roja (para lectores de 12 años en adelante, creo recordar) en 1985. Cuando me lo regalaron, por la portada y la información en la contraportada me pareció un tostón de libro, así que lo tiré detrás de una librería, y ahí se quedó, criando polvo, durante varios años. Algo mayor, lo recogí, lo leí, y me encantó. Se trata de una novela ambientada en la época de la Revolución Industrial, Joe es un chaval que trabaja en la mina y cuyo hermano mayor, ya muerto, sigue visitándolo y cuidando de él. Para mí es el perfecto ejemplo de que, algunas veces, no es que una obra no sea buena, es que tenemos que estar preparados para ella.

[Por cierto: Origen del reto y resto del meme - 30 libros.]

21.9.11

El reto de los 30 libros: 1 - Uno que leí de una sentada

 He visto el meme que circula sobre libros, y como Anna Raven y Rakel Archer se han puesto manos obras, no me dejan otra que hacer lo propio. Eso, y que así ocupo 30 posts de forma fácil.

1. Uno que leí de una sentada:  Vale, no es voluminoso, pero uno del que tengo muy buen recuerdo leyéndolo de principio a final en una sola noche es, precisamente, Vuelo nocturno de Antoine de Saint-Exupéry. Como ya he dicho alguna vez en el blog, Saint-Exupéry es un autor que me gusta mucho, y no precisamente por El principito, sino por el resto de sus novelas cortes sobre aviación. La primera que leí fue en una noche de verano, en la cama. Fue como acompañar en el vuelo de esos periciosos pilotos que arriesgaban sus vidas en los vuelos de noche, transportando el correo, guiándose tan sólo por las estrellas y las pocas luces que en el campo podían servirles de referencia. A veces, un vuelo podía salir mal, y estrellarse en las oscuras aguas, y el piloto podía no volver. Entonces habría que ir a hablar con su mujer, y decirle que los cielos se habían llevado otra vida. Saint-Exupéry, con su prosa elegante y sencilla, nos introduce en esa camaradería extraña de los pilotos, nos habla de la sensación en la cantina de que puede ser la última vez que cruces unas palabras con tus compañeros... Y de la magnífica sensación de estar ahí arriba y de ser libre por unas horas. Esas horas leyendo el libro en la oscuridad de la noche en verdad me transportaron a su lado, en la cabina de su avioneta. En definitiva, Vuelo nocturno es un libro fenomenal, y además muy breve,  que , como siempre, os recomiendo.

15.9.11

Ghost Brigade - Clawmaster

Hace poco hablaba por teléfono con Bart sobre el nuevo disco de Ghost Brigade, que acaba de aparecer: Until Fear No Longer Defines Us. Un avance en la carrera de este grupo que ha suavizado un poco su potencia para que su melodic death metal sea más melódico que nunca. Si no conocéis el grupo, este tercer largo es un buen punto de partida para entrar en su música. Os dejo el video oficial de la canción Clawmaster. Quizá los atuendos del grupo os recordarán a Sunn O)) o a nuestros patrios Orthodox; el clip está dirigido y animado nada menos que por Fursy Teyssier, líder del excelente grupo Les Discrets, sobre los que alguna vez hemos hablado. Podéis escucharlo íntegramente en Spotify.

14.9.11

Discos que adoro (VIII): Dead Can Dance - Within the Realm of a Dying Sun

Las conjunciones musicales son muy raras. El hecho de que el azar uniera los destinos de dos genios como Paul McCartney y John Lennon es sólo un ejemplo de ello. No lo es menos el caso de Lisa Gerrard y Brendan Perry, juntos Dead Can Dance, una de las bandas más influyentes en multitud de campos. Desde un sonido más gótico en sus inicios, DCD se abrió a las musicalidades étnicas, que marcarían el devenir de la banda, y así, entre diferentes corrientes de un mismo río, nos entregaron Aion (de inspiración netamente medieval), The Serpent´s Egg (donde priman los sonidos orientalizantes) o Spiritchaser, que reivindica las músicas de África y América del Norte. Hay que reconocer que tanto Perry como Gerrard eran magníficos músicos y su unión sólo podía traducirse en un trabajo sublime: Dead Can Dance nos dejó en su discografía una obra maestra tras otra. Pero yo quería hablaros de una en particular. Se trata del espectacular Within the Realm of a Dying Sun, de 1987. En esos momentos, Brendan y Lisa empiezan a dejar atrás las señas del rock gótico que les pudieran haber identificado en sus primeros trabajos -algo que siempre ha sido muy discutido- y entregan en este disco un nuevo concepto de evocación ambiental en forma de música. Within the Realm of a Dying Sun es un disco para escuchar a oscuras y dejarse llevar por su atmósfera tenebrosa y mágica. La magnífica portada del álbum -una sobria fotografía en la que vemos la apesadumbrada estatua de  una tumba del cementerio parisino Pere Lachaise (concretamente del político Raspail, que, como ya comentamos, tiene una conexión con el grupo Arcana y su música)-, en la que tan siquiera figuran el nombre del grupo o del disco, no da lugar a confusión en el tipo de música que nos espera dentro. Es lo que esperaríamos del sello 4AD de aquella época, pero Dead Can Dance va más allá. Consigue, a través de los instrumentos más presentes, los vientos y el sintetizador, transportarnos a una atmósfera espectral, congelada en el tiempo, llena de ecos de fantasmas. No es ciertamente un disco alegre, pero tampoco diría que es triste o deprimente: más bien es melancólico, sentido, romántico en su sentido más histórico.
Sólo por la canción que abre el disco, la colosal Anywhere out of the world (título que, por cierto, es una cita de Baudelaire y que uso, como habréis visto, como subtítulo en el blog), con esas notas del teclado que reverberan en el aire y como, poco a poco, van trazando una atmósfera cada vez más amenazante, uno se hace la idea de por qué este disco es genial. Le sigue Windfall, una instrumental también de corte muy ambiental, que parece que nos transporta a un castillo encantado. Brendan, que canta toda la primera parte de este disco, está soberbio en las voces; su voz, profunda y rica en matices, es como el psicopompo que nos acompaña en este viaje al más allá. Personalmente, esta primera parte es la perfección hecha música. El  estilo de Brendan es el complemento ideal para las canciones de la segunda parte, donde el estilo de Lisa es más etéreo y místico, tomando elementos de la música antigua y de la étnica y usando lo que sería uno de sus rasgos más característicos: la glosolalia, como en Cantara. A Lisa quizá la conozcáis más que a Brendan porque su banda sonora en Gladiator fue celebrada, usada y copiada hasta la saciedad.
Within the Realm of a Dying Sun es un disco por el cual no pasan los años: sigue acogiendo al oyente en su velo espectral, y lo transporta a cualquier otro lugar fuera del mundo. Es muy difícil etiquetar la música de Dead Can Dance, primero porque se sale de las convenciones establecidas, y segundo porque fue cambiando mucho a lo largo de los años. Otros discos son también insuperables y realmente son para figurar en esta lista, como el Into the Labyrinth o el ya mencionado Spiritchaser, pero personalmente me quedo con éste. Terminaré con una cita que he leído en Sputnikmusic y que creo que resume perfectamente la esencia del disco: "Within the Realm of a Dying Sun is one of the most atmospheric albums of all time. The music is much like the ominous title and mysterious album cover: dark, haunting and eerie. While it may at first seem minimalist, there’s a lot going on beneath the surface."
Podéis escucharlo íntegro en Spotify. Aquí tenéis también la página de Last.fm del álbum.

Con anterioridad:
· I (años 70): Led Zeppelin - Physical Graffitti.
· II (años 80): Thin Lizzy - Thunder and Lightning.
· III (años 90): Alice in Chains - Dirt.
· IV (años 00): Therion - Deggial.
· V (años 90): The Gathering - How to Measure a Planet.
· VI  (años 90): Blind Guardian - Nightfall in Middle-Earth.
· VIII (años 00): Emperor - Prometheus: The Discipline of Fire and Demise.
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