15.5.09

Manowar, esos jebis entrañables

Esta noche estaba jugando al Age of Mythology, donde he llegado a la campaña de los dioses nórdicos. Después de un par de discos de Amon Amarth y Týr sonando de fondo, he recalado a través de Spotify en Manowar. Conocí a a estos jebis canallas, sexistas y norteamericanos hace ya muchos años, de manos de alguien que seguramente ya no los deba escuchar mucho. Y a pesar de que se les puede achacar muchas cosas: a saber, que durante casi diez años, se han dedicado a editar sólo conciertos, o que sus últimos discos son una parodia de ellos mismos, que sus apariciones con esos tangas asesinos son un atentado contra el buen gusto...; también es verdad que tienen discos que son realmente buenos: clásicos del metal, poderosos, épicos, con la rica tesitura vocal de Eric Adams, que alcanza agudos de vértigo... Para mí, la discografía de Manowar tiene dos puntos álgidos: uno, a principios de los 80, con dos álbums soberbios como son Hail to England e Into Glory Ride; otro, a finales de esa misma década-principios de los 90, cuando editan primero Kings of Metal, su disco más completo, en el que la banda se ha abierto a una música más colosal, más épica, y más tarde (1992) The Triumph of Steel, cuyo principal atractivo consiste en el carácter conceptual de su adaptación de la Ilíada. Pero yo quería centrarme en esta ocasión en uno de esos primeros discos, concretamente en el Into Glory Ride (1983), posiblemente al que le tenga más cariño de esta banda.

Para empezar, por tener una de las más ridículas portadas jamás vistas, no sólo en el género que nos ocupa, sino en toda la música. Los que juzgan un libro por su portada, o en este caso, un disco, seguramente nunca adquirirían este álbum, y con razón. En ella vemos a los integrantes de la banda posando como guerreros vikingos desafiantes con un fondo brumoso y nocturno. Dejando de lado la desfachatez del atuendo de Joey DeMaio y del resto de la banda (sólo salva su dignidad mínimamente Scott Columbus, el batería de esa época), lo que siempre me llamó la atención es el guante azul pintado que luce la izquierda de Eric Adams. ¿Es el glove of metal del que habla una de las canciones? ¿O quizá (ésa ha sido siempre mi sospecha, pero nunca lo he podido confirmar) el cantante se dejó el reloj puesto durante la sesión de fotos y tuvieron que arreglarlo de forma cutre?


Portadas aparte, lo cierto es que
Into Glory Ride es un muy buen disco. Se abre con Warlord, una pieza cañera, que habla del modo de vivir manowar (motos, chicas, toda la pesca, como nos sugiere la escena sonora introductoria, cuando el protagonista sale escapado de la casa de una menor con la que estaba manowareando), y ya con el siguiente corte, Secrets of Steel, entra de lleno en el el ambiente fantástico y evidentemente masculino digno de las novelas de R.E. Howard. Metal pesado, con un impecable estructura rítmica y un Adams grande en las voces. Gloves of metal: otra canción fabulosa, ésta, además, con un videoclip (lo podéis ver aquí arriba) a la altura de la portada, que os recordará al igualmente casposo video de Holy Diver de Dio. Como esas deliciosas letras: We wear leather / we wear spikes / we rule the night (si alguien quiere ver ahí referencias homoeróticas es libre de hacerlo, no sería el primero) y esas imágenes de la banda cabalgando en paños menores, la línea entre lo metal y lo vergonzante se difuminaba a marchas forzadas. La banda haría de ese metal (true metal) su palabra clave, su estandarte, incluso después de que a ojos de muchos, su "true metal" no sea ya más que una burla de sí mismo. Pero repito, no obstante, si prestamos atención a lo que escucha, y no a lo que se ve, Manowar aquí sigue teniendo clase: guitarra rítmica e incendiarios punteos que hacen saltar chispas, y esa voz que parece no tener límite: ¡leather-metal-spikes and chains! Tras este gran himno, otra de esas canciones memorables: Gates of Valhalla. Y digo memorables porque sólo con los primeros versos, uno sabe que está ante una canción épica 100%: Valhalla, the gods await me/ open wide thy gates, embrace me, una canción donde Adams tiene oportunidad de lucir sus cuerdas vocales de acero. ¡Y Hatred! ¡Oh, grande Hatred! No sólo por versos tan cutres que son geniales (I crush your bones, I kill your face / I rip your flesh, I end the chase), sino porque el ritmo de la canción, que llega a ser doom por momentos, se ve complementando con esa subida espectacular de Adams en "My strength is hatred, torment and pain, HATRED, HATRED"... Con todo, para cerrar el disco de forma soberbia, las dos últimas canciones no son tan espectaculares como lo era, por ejemplo, la que cerraría Hail to England (Bridge of Death), donde un comienzo acústico y tranquilo, pero tenebroso, va creciendo hasta convertirse en algo terriblemente maligno (lo que espera en ese puente de la muerte: I know the one who waits / Satan is His name; curiosa esta canción, Manowar no es precisamente una banda de satanista, esta referencia conecta más con la idea de rebeldía que destilan el resto de sus letras).
No suelo poner Manowar muy a menudo, pero a veces es divertido volver sobre esos discos maravillosos, llenos además de referencias a la mitología nórdica o clásica, las epopeyas protagonizadas por hombres de verdad, recordar esos años de intercambios de cintas de cassette con los amigos, y no olvidar que no hay que tomarse todo esto del jebi muy en serio.

10 opiniones:

kyra dijo...

Que te pasa cisnecillo, te veo muy melancolico ultimamente entre los dvd de los fraggels y esto....ains, ains...tb añoras los 80 como yo..^^, te haces viejunooo

Rorschach dijo...

Totalmente de acuerdo!
Q buenos ^^

Vaaalhallaaaaa, the gods await meeeeee

Antonio dijo...

(Soy aquel que te dijo que si tenías invitaciones para el Spotify por Last.fm, que por fin me digno a comentar en tu blog).

Pues, qué quieres que te diga, a mí Manowar no me llama, de hecho me gustan bien poquito...Pero bueno, siempre escucharé tus recomendaciones.

Saludos

Apañó dijo...

Mira que decir que el heavy metal no se debe tomar en serio.
Anda, escóndete en un oscuro rinón y flagélate, pecadorrrrrrrrr...

Apañó

Apañó dijo...

rincón

Cisne Negro dijo...

¡Pensaba que tenía que esconderme en un riñón! :P

Anónimo dijo...

Vaya sarta de ataques gratuitos contra la más grande banda de Heavy Metal de la historia... Menos mal que dices que son buenos, algo es algo.
Eran otros tiempos, eran otras modas. Todo evoluciona. Y si dices que sus últimos discos no son buenos... No entiendes mucho de música. "Gods of War", "Sleipnir", "Call to Arms"; unos meros ejemplos de cómo un grupo que lleva tocando durante más de treinta años siguen fieles a sus principios, desde el principio.
All Hail, MANOWAR

Cisne Negro dijo...

No seas fan letal, hombre. En el post digo que también es verdad que tienen discos que son realmente buenos: clásicos del metal, poderosos, épicos, con la rica tesitura vocal de Eric Adams, que alcanza agudos de vértigo, si con eso, y haciendo una síntesis del post, no ves que mi opinión de Manowar en general es buena, es que no has entendido nada. De muchas cosas no sabré, pero de heavy sé un poco, y tampoco hay que ser talibán, porque por muy buenos que hayan sido (o sean) Manowar no se puede negar que son unos horteras y unos machistas. Que aún así nos gustan, sí, pero una cosa no quita la otra.

Amparo Del Aguila dijo...

Para mi son los mejores

Amparo Del Aguila dijo...

Para mi son los mejores

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