5.2.11

Ayer, al pasar por el instituto público que hay al lado de la redacción del periódico en el que colaboro, vi un tumulto de adolescentes. Se trataba de una pelea entre dos jóvenes, rodeados por sus conocidos, que intentaban detener el forcejeo. Me paré un momento, pensando si intervenir o no, pero, afortunadamente, en ese momento la pelea se detuvo. Eran dos chicas las que se estaban peleando, y sus respectivos amigos las separaron. Algunos de los estudiantes que había miraron a los tres o cuatro adultos que había allí esperando que hicieran algo antes de que se separasen, pero esas personas -incluida yo- no hicieron nada, simplemente se quedaron mirando.
Sopesé la posibilidad de ir a separarlas. Si hubieran sido alumnos míos, no lo hubiera dudado. Y más siendo chicas. Pero en el caso de aquellas chicas, de un instituto con alumnos problemáticos como aquel... No me atreví. Pensé en la posibilidad de que alguien llevara armas blancas, de resultar herido yo mismo, yo que sé... Lo cierto es que no hice nada. La mirada de una de las chicas hacia esos adultos que estábamos ahí, angustiada y decepcionada, lo decía todo. Me sentí mal. No sólo por mi cobardía, sino por una sociedad que ha llegado a una situación como ésta, no sé si merecidamente o no.

8 opiniones:

Voltorine dijo...

Yo fui a ese instituto. Ya te contaré mis peliculas. XDDDDDDDDDDDDDDD
Solo te dejo una pregunta... ¿Porqué tenian las ventanas soldadas a los marcos?
Piensatelo...

Sonja dijo...

Supongo que es difícil actuar en momentos así, de todas formas chica contra chica es proporcional, igual te metes y luego encima te acusan de algo.

Lo mejor en estos casos imagino que es avisar a un agente de la autoridad que para eso están.

Rorschach dijo...

Buuufff, pero es q en momentos así en q tienes q reaccionar en un segundo y en caliente es muy jodido.
Si hubieses tenido más tiempo para reflexionarlo detenidamente seguramente habrías encontrado una solución.

Pero así... es la versión heavy de la contestación chistosa q se te ocurre 5 minutos después :p

Pero vamos, q de todas maneras, ahora lo pensaba y yo por ser más impulsivo quizás habría actuado y lo habría empeorado todo, sabes? Y si me hubiese metido y las llego a encrespar?
En fin, q nunca se puede saber q habría pasado

Un abrazo!

PD: Pero te ennoblece q te preocupe ;)

PD2: Pero esto no creo q sea por la sociedad q vaya a ningún lado. esto siempre ha sido así

Horrach dijo...

Es cierto, Rorschach, tampoco es para ponerse decadentista con cosas que han sucedido siempre. Ahora tal vez nos llaman más la atención, pero simplemente es porque somos más sensibles, más blanditos. Cualquier malestar o cualquier pelea nos parecen un signo inequívoco del Fin de Occidente, pero, al fin y al cabo que dos adolescentes se toquen un poco la cara tampoco es para tanto. En estos casos yo sólo me pensaría intervenir si se tratara de una paliza descompensada (uno es algo nihilista pero con algo de moral) de uno al otro, pero si hay un mínimo de igualdad los dejaría estar, peor para ellos. Pero sí, el miedo a salir con tu integridad física menguada impone lo suyo, que no todos somos Mike Tyson.

Esto a veces es como el caso de los suicidas: ¿Por qué puñetas le entran ganas de intervenir a la gente cuando ve a alguien que se quiere suicidar? Yo le tengo mucho respeto al suicidio, y no me atrevería (salvo que se trate de una persona querida) a tratar de convencerlo de que no se tire de un puente. Si no lo conozco de nada, allá él.

Don Mendo dijo...

Eres un cobarde.

Por gente como tú están así las cosas, si todos pusieramos nuestro granito de arena para remediarlo...

Sonja dijo...

Horrach tal vez usted sea de esas naturalezas reflexivas, quiero decir que seguramente usted nunca se rompería una mano contra una pared en una explosión de ira, pero mucha gente cuando elije suicidarse lo hace bajo un estado alterado.

Lea sino cuantos se lo piensan si se les da la oportunidad:
http://erynus.blogspot.com/2010/06/la-taza-de-te.html

Cisne Negro dijo...

Me cabe al menos el consuelo de que no soy un fascista, Don Mendo :)

Horrach dijo...

No, qué va, Sonja, no me conoce usted. Puedo parecer reflexivo, pero explosiones de ira tengo más de las que se imagina.

En cuanto al link: no todo el mundo sirve para convencer a potenciales suicidas de que no se maten. Debe existir entre uno y otro un cierto terreno común, unas afinidades, para que se pueda convencer a aquel que se quiere matar de que se está perdiendo cosas que le vendrían bien. Y luego hay que ser bastante entusiasta de la vida, y a mí eso no me sale. Yo estoy encantado de seguir vivo, pero me costaría mucho transmitir a un suicida el entusiasmo vital del que carece.

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