23.12.10

¿Nos quedaremos Sindescargas?

A través de la portada de Twitter he sabido hoy de dos artículos de dos personalidades relevantes del mundo de la "industria cultural" española, opinando sobre el rechazo a la Ley Sinde de hace unos días. Alejandro Sanz y Álex de la Iglesia son los dos autores que hoy han publicado en dos diarios de gran tirada, de diferente signo (El País y ABC) su opinión sobre el tema. Sanz lo ha hecho en "Es la dictadura de los Señores de la Red", después de calificar de cobardes e hipócritas a los políticos que no echaron adelante la polémica ley sobre internet. Para el músico "Aquí se protege al pirata, al proxeneta de las canciones robadas ", y según él, si no se protege nuestro futuro cultural, "acostúmbrense al deterioro cultural, al empobrecimiento social, y a los talibanes". Para Alejandro Sanz, la Red está dominada por una horda de "talibanes de Internet, los mismos que se alegran de que un hacker cierre las webs de todo aquel que esté a favor de esta ley o en contra de cualquier cosa que ellos opinen... es decir, es el nuevo fascismo". La Red por tanto, no fomenta la creatividad ni la compartición de productos culturales, sino más bien al contrario, las limita. Lo que posiblemente limita, en todo caso, es el margen de dinero que se embolsa de sus discos.

Alejandro Sanz, de quien hemos de pensar que es un completo adicto a Twitter si vemos su actividad en dicha aplicación (porque no le dejaría el trabajo sucio encargado a alguien, ¿verdad? ¿VERDAD?), no se da cuenta de que sigue confiando en un modelo caduco de negocio. Que los tiempos en que vendía sus discos como rosquillas a 2.500 ptas se han acabado, que ya nada volverá a ser lo mismo. Que tiene que ofrecer otra cosa o renunciar a según qué cifras si quiere seguir con lo suyo. Un ejemplo: Si sólo la mitad de sus lectores de Twitter le diera a Alejandro 50 céntimos al año, ganaría 350.000 euros al año, casi veinte veces lo que servidor. No estamos hablando de la supervivencia de la cultura, estamos hablando de la supervivencia del Tren a Paraíso Express en el que quiere seguir Alejandro Sanz. Lo siento, pero es así. Actualmente, Internet es mucho más la herramienta y la puerta de entrada para muchos artistas que empiezan (músicos, cineastas, diseñadores, animadores, autores de cómic...) que el antro de malvados proxenetas culturales que dejan sin poder comer a los grandes dinosauros musicales. Seguramente, Alejandro Sanz sigue pensando que la falacia de que un disco bajado es un disco no vendido es real.

Finalmente, Alejandro Sanz la toma contra la Asociación de Internautas: "¿Quién elige al Presidente de la Asociación de Internautas? ¿Quién está detrás de esta Asociación? ¿De qué vive? Porque aquí internautas somos todos y a mí nadie me ha preguntado si quiero que este señor sea mi Presidente Cibernético. En fin demasiadas preguntas y muy pocos políticos dispuestos a responderlas... Nos falta valentía." Interesante. Siguiendo el mismo razonamiento, podríamos preguntar ¿quién elige al Presidente de la SGAE? ¿Quién está detrás de ella? ¿De qué vive? Porque también hay muchos autores a los que tampoco se ha preguntado por si quieren ser cómplices de un canon injusto que, aún no entiendo con qué legalidad, con qué autoridad se aplica a todos los que compramos un maldito dispositivo de almacenamiento digital.

El artículo de Álex de la Iglesia, por otra parte, El barco de los piratas, está lleno de buenas intenciones, pero no aporta ninguna luz al debate. "Busquemos la solución cediendo cada parte, y construyendo entre todos una nueva manera de ver y disfrutar el cine." ¿En qué parte ha de ceder cada uno? ¿Cómo tenemos que disfrutar de una nueva manera de ver y disfrutar el cine? No lo sabemos, pero seguramente la que Alex piensa no debe de ser bajarse una peli y verla en casa. Alex dice estar en una situación curiosa, porque parece que el conflicto se haya polarizado entre creadores e internautas, y él es ambas cosas. Vaya, pues resulta que yo también. Y resulta que siendo creador e internauta, la Red ha favorecido y servido de altavoz a mi creación, y sin internet quizá no habría funcionado igual de bien. ¿Qué ocurre? Que efectivamente yo no vivo de mi creación artística, pero es que eso no es problema de internet. Muchísimas personas han comprado El joven Lovecraft aún habiendo leído todas las tiras en el blog. Esa no es la cuestión. La cuestión es si hay público o no, o si se ha sabido buscarlo.

Yo estoy cansado de repetirlo, y a mí que no me jodan: si a uno le gusta un autor, se compra sus libros; si a uno le gusta un grupo, se compra sus discos, dvds o lo que haga falta; si a uno le gusta un director o un actor, va a ver sus películas o se compra su dvd (y cuando sea el momento, volverá a comprarse la misma película en blu-ray. Y cuando sea el momento, volverá a comprarse la misma película en superblu-dvd, o lo que sea que inventen. Así de tontos somos los aficionados). Yo personalmente lo hago, y lo seguiré haciendo. Todo lo demás son mandangas.

4 opiniones:

Jokin dijo...

Eres un tío grande que se explica como los grandes :)
Que esto no va de unos contra otros, por mucho que quieran mostrarlo así…

Alvaro dijo...

Si tuviesen que encerrarme por las descargas que hice, me pasaría varias eternidades tras las rejas. Pero sigo pensando esto:
Si descargas algo que no tenga permiso de difusión expreso, estás haciendo mal.

Si un artista hace su obra y la vende y no da permiso para descarga libre, primero que está en su derecho, segundo que es su trabajo y de eso come, tercero que al no tener permiso nosotros le estamos robando, porque la verdad es la siguiente: "¿quieres escuchar/ver mi obra? cómprala".

Es utópico pensar que todas las personas van a descargar una obra para darle un vistazo y después ir corriendo a comprar el original. Eso sólo pasa en el primer mundo. En el resto del mundo eso lo hace sólo el 10% pudiente ¿O acaso sólo los ricos tienen derecho a ser fans?

El cambio de mentalidad es muy difícil hacerlo, a mí me ha llevado años lo siguiente: descargar una película para darle un vistazo y después verla en el cine (aquí llega todo tarde al cine)o esperarla en la tele, nunca compré un dvd original. Descargar albums de música para escuchar unos temas y después ver si me lo compro; y por supuesto borro la descarga. Actualmente, de música, lo que hago es descargar únicamente lo que tiene permiso de descarga y no sean muestras, nada más (buena forma de captar solo lo under y dejar la basura comercial de lado), no compro cds. Series de tv no descargo. Programas de compu, sólo gratuitos. Anime, lamentablemente, si en Argentina quieres ver algo decente, tienes que piratearlo. Libros, nunca en mi vida me he quedado con un libro pirateado, es más, siempre me los compro y si no me gustan mala suerte, y los descargados que me quedo tienen permiso. De todo esto no niego que haciendo las cosas legalmente gran parte de la cultura queda fuera de mis manos, pero: dura lex, sed lex. Además no olvido que reduje mi compra de originales. No creo que la solución sea: un mundo sólo con obras de libre difusión, porque el arte como trabajo desaparecería y mucha gente come de eso. Creo que la solución es bajar los precios y permitir en mayor medida las muestras legales de producto.

Lidia dijo...

Pues yo soy autora (guionista), estoy en contra del canon, me descargo todo lo que puedo y no tengo problema en compartir enlaces P2P de mis trabajos. Y vaya por delante que el hecho de que los guionistas no cobremos un duro por las ventas de los DVDs no tiene nada que ver con mi arrebato de generosidad :)

Un par de enlaces interesantes, vía Ignacio Escolar (http://bit.ly/hO28gQ) y Nacho Vigalondo (http://bit.ly/eIKq2L).

Un saludo.

Asuncion Macian Ruiz/Medusa dijo...

/clap clap clap

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