8.9.09

Pozuelo de Alarcón: ¡vergüenza!

Los hechos que han sucedido recientemente en Pozuelo de Alarcón, donde un grupo de jóvenes que practicaban el botellón arrinconó y atacó a la policía, han vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de reflexionar sobre el camino que lleva nuestra sociedad en cuanto a la combinación juventud - ocio - alcohol. Los sucesos comenzaron pasadas las dos de la madrugada, cuando un vehículo de la Policía Nacional fue requerido por un chico que pedía ayuda porque le habían abierto la cabeza de un botellazo. Acudió un equipo sanitario y el chico fue trasladado al Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda.
Un grupo de jóvenes que estaba de botellón comenzó a lanzar piedras y botellas al vehículo policial. Los agentes del vehículo, en colaboración con la Policía Municipal, requirieron a estas personas «de viva voz y con megafonía» que se dispersaran, ya que mostraban un comportamiento de una «violencia desmesurada bajo los efectos del alcohol». La historia terminó con una batalla campal, diversos vehículos policiales sufrieron desperfectos y veinte personas fueron detenidas -siete de ellas menores- por desórdenes públicos, atentado a agente de la autoridad y daños al mobiliario urbano, en una intervención en la que resultaron heridos diez policías, dos de ellos de gravedad.

Ante este panorama y las imágenes que de estos hechos se han podido ver (con los mismos energúmenos grabando con sus móviles, gritando y tirando piedras desde la cobardía del anonimato), vale la pena reflexionar, si acaso mucho más con los chavales de la edad de estos incivilizados, qué es lo que ocurre, cómo estamos permitiendo que nuestros jóvenes hayan llegado al extremo en que sólo encuentran diversion en ponerse ciegos a alcohol, en olvidarse de la semana laborable a base de copas. Lo hemos echado todo a perder: esto no es carpe diem, repito, no es carpe diem, esto es puro escapismo, un intento por evitar luchar contra cualquier responsabilidad. Los medios masacran los chicos con su mensaje envenenado: vive rápido, consume, acepta lo que te dan, cree que eres libre, que no necesitas preocuparte, que esforzarse es para fracasados, que los pringados son los de las buenas notas o los que no copian el trabajo en el rincón del vago, que cualquier día de estos uno puede triunfar en la tele, que toda autoridad es mala, que no hay ninguna regla que seguir.

Y una mierda.

Yo no digo que todo el mundo sea así, que toda la juventud ocupe (todo) su tiempo libre en salir y emborracharse, drogarse, lo que queráis, pero es la tónica habitual, es lo que está bien visto socialmente, como antaño lo estaba fumar. Sólo se me ocurre que si se ha logrado, en cierta forma y hasta puede que incluso exageradamente, demonizar el acto de fumar, y ahora no tiene la buena consideración social que tenía antes, también podremos lograr algún día que todo esto no sea bien visto. Hemos llegado a un punto en que todo es relativo y eso NO PUEDE SER. No todo es relativo, no todo vale, no todas las opiniones son respetables, no todos los comportamientos en libertad son admisibles. No. Puede sonar mal o puede que creáis que me voy a volver un águila conservadora, pero no es así, es simplemente intentar equilibrar la balanza, porque basta ya de menoscabo a la autoridad, de que todo el mundo ha de ser libre y hacer lo que quiera, y nadie puede opinar de lo que el otro piense "porque es mi opinión y sobre gustos no hay nada escrito así que no puedes decirme nada" (FALSO). La relativización de todo pone en el mismo nivel cualquier estilo de vida, cualquier filosofía, cualquier religión o comportamiento, por nocivo que sea, y lo hace aceptable. Nuestra sociedad occidental capitalista nos ha dado tantas libertades individuales que ha socavado todos nuestros principios y los de la misma convivencia y ahora pagamos las consecuencias.

Posiblemente os suene exagerado y parezca que quiera volver a tener una dictadura; no es así, pero paso a paso se va de volver a la una en vez de a las diez y se termina acorralando a una docena de policías a base de pedradas. ¿Qué hay que hacer? Hay que volver a la disciplina, al valor del trabajo, del esfuerzo por las cosas conseguidas por los propios medios, hay que demostrar que la visión del mundo que nos ofrecen los medios, por mucho que Callejeros o Arena Mix quiera, no es real ni deseable, que esto se va a ir a pique en muy poco tiempo como sigamos así, que la escuela no podrá seguir siendo el último dique de contención de la barbarie toda la vida, que hay que cambiar muchas cosas si no queremos terminar viviendo en el más absoluto y despreciable caos. Joder.

12 opiniones:

Asuncion Macian Ruiz/Medusa dijo...

Totalmente de acuerdo. Es que no se que aportar salvo que siento vergüenza.
A mi que no me jodan. Ni traumas, ni borracheras, ni conflictos, ni edad del pavo ni su puta madre. Muchos hemos tenido una vida de mierda, jodida en todos los sentidos ad infinitum y no nos consolamos en las botellas ni lo pagamos con quien nos protege. El alcohol es un accidente más, como la familia, cosas que te suceden en la vida. La diferencia con la familia es que no la escoges. Pero puedes saber dosificarlo todo o no. Esto no revela fuerza en los jóvenes, ni gallardía, sino animalidad en estado puro y no en el sentido de sentirse orgulloso de formar parte de la naturaleza. Es cobardía, fracaso... Los mismos jóvenes que no se mueven de casa en una manifestación pacifista cuando hay que cambiar las cosas y que dejan salir al capullo que llevan dentro para causas inútiles.
Yo me cago en esos jóvenes. Son de los que te comes de dos en dos porque no tienen ni cerebro y encima ni 200 gramos de ostias. Pero en pandillita y de lejos cuánto daño hacen! Espero que la vergüenza de esto los acompañe toda la vida.

Eneri dijo...

Amén.
La verdad es que no tengo mucho que agregar.
Yo soy uno de esos millones de adolescente que existen en España y no soy peor ni mejor que nadie pero... ¿Cómo se ha realizado este cambio tan brutal?
Yo me acuerdo que antes cuando iba al colegio casi todos mis compañeros leían, les interesaba la música, hacían sus trabajos y deberes.
Pero fue llegar a la secundaria y PUF.

Yo no sé donde está el problema, pero hay algo en España que funciona fatal (aparte de bastantes cosas más). La educación de este país está decayendo muchísimo.
Yo no creo que lo que dices tú sea una dictadura. Para nada. Lo que pasa hoy en día es que la palabra libertad es la peor usada del mundo.
¿Dónde esta el límite de la libertad, de la moral y del respeto?

Saludos

Antonio dijo...

¡Damas y caballeros! ¡Alguien lógico!

Ayer fui a un concierto a Pozuelo de Alarcón y todavía podíamos ver restos de la batalla campal que estos "No-os-respetamos-respetadnos-a-nosotros-primero" habían levantado contra la Policía.

Estoy tan impresionado con el texto que no tengo nada que añadir, tan sólo que, como tú bien has apuntado, el respeto, la educación y lo convivencia no son opuestos a la libertad. Pero a la verdadera LIBERTAD, ésa que se escribe con mayúsculas, sí.

Lo peor de todo es que no parecen visualizar que los únicos opresores son ellos, y más si no vistes de la forma generacional o no escuchas la música que los 40 principales ha puesto de moda, como nos pasa a los "Otros Adolescentes". Por eso sentimos verdadera tirria a bakalas, farrukos o pokeros, o como narices quieran definirse.

Uf, qué a gusto...En fin, saludos.

Hydra Hyde dijo...

¿Para cuándo empezamos con la purga?

MacVamp dijo...

Soy otra que está totalmente de acuerdo con cada punto y con cada coma que has expuesto.

Algo está podrido en esta sociedad actual, pero no es que debamos sólo señalar al gobierno o a las autoridaes en general, ni siquiera a la educación (que está para echarse a llorar) sino que, por muy trillado que suene, la base de todo es la familia y los valores que esta te inculca. Yo tampoco quiero que vuelvan los tiempos de la dictadura y el respeto extremo, pero lo cierto es que las familias han ido ensanchando la manga con los cuentos de los pedagogos de mierda actuales que sólo saben decir que hay que hacerse amigo de los hijos y no tocarlos ni con el pétalo de una rosa, so pena de que se les causen traumas irremediables.

Que no se me malinterprete: no estoy a favor de la violencia gratuita ni mucho menos. Pero a los padres de chicos entre los 12 y los veintitantos les resulta más sencillo vivir dándole todo lo que pida o exija el vástago en cuestión mientras no les de la tabarra. Los chicos han crecido solos, al amparo de la nanny-tele que es la que "educa". Los padres no son capaces de imponer ni autoridad ni de castigar porque tal pareciera que eso les da pereza o porque sencillamente les da igual. El profesor antes era una figura de autoridad y respeto, hoy es un pelele que sólo parece servir para mantener alejados a los hijos de los padres o como una curiosa especie de canguro que entretiene a los hijos mientras los padres curran. ¿Acaso no resulta curioso que a través de unos escasos años, los chicos pasan más tiempo en el colegio que en casa o con sus propios padres? Si es que pareciera que sus propios progenitores sólo quisieran tenerlos con ellos los fines de semana y eso sin agobiar :/

¿A unos padres así (que son la gran mayoría) cómo les puedes pedir que metan en el redil a sus hijos? ¿A unos padres así cómo les puedes pedir que eduquen a sus hijos, cuando en su vida ellos mismos ni siquiera le han llamado la atención? En serio, me hierve la sangre cuando me encuentro cada dos por tres con padres y madres que no son capaces de imponer respeto, que cuando el hijo hace una travesura o una trastada ni siquiera lo corrijen... Y mira que me encuentro muchos en el colegio donde estudia mi hijo.

Hemos pasado de un extremo a otro y eso no es válido ni saludable. Es difícil hallar el punto medio, pero esa es la tarea que tenemos los padres y así deberían entenderlo los que ahora tienen como hijos a esas joyitas que sólo saben divertirse bebiendo hasta caer en coma etílico. Masacrando las pocas neuronas funcionales que les quedan a golpe de cubatas y de porros.

Un abrazo,
Mac

Laroca dijo...

A estos niñatos pijos que buscan "emociones fuertes", los soltaba yo en medio de la "La mina", a ver si allí eran tan valientes.
El alcohol no es "El Problema", quién no ha quedado con sus colegas y comprado bebidas en su adolescencia?... y jamás se nos ocurría hacer algo así. El problema es la "educación familiar", la falta de valores y responsabilidades. (Que falta de respeto, que atropello a la razon!)
Los responsables de esos niñatos son sus padres. Lo malo es que si les ponen multas, para los "padres-bien" no es un problema desembolsar pasta, que les penalizen con trabajos forzados... huy perdón, quiero decir sociales!

KristOmertà dijo...

"En este lugar no consigo reprimir un sollozo. Hay dias en que me invade un sentimiento mas negro que la más negra melancolia..."

No, no suenas exagerado.
En absoluto.

Rorschach dijo...

Te ha salido del alma, eh?

rhevan dijo...

Sencillamente, la libertad de cada uno termina donde empieza la de los demás.
Es eso lo que no consigue entenderse.

maria dijo...

Amén.

Demóstenes dijo...

Es que parece que mcuha gente confunde libertad con libertinaje, ese es el problema.

Yo supongo que tarde o temprano llegará a normalizarse la situación, sólo necesita tiempo, y cierta demonización de la sociedad. Pero no se ha de demonizar el hacer botellón (yo lo he hecho y no hacíamos nada, incluso recogíamos nuestra mugre) como se suele decir, ni tampoco a la tele. Ese no es el problema. Es un problema de educación, como tú dices, hay algo que muchos chavales parece que no pillan y no sabemos por qué!!!

Gracias por pasarme el enlace a tu entrada ^^

agente_naranja dijo...

Eso son las ondas radioactivas del móvil que nos están volviendo a todos violen—QUE ME ESTAN MIRANDO SE BURLAN DE MI ACASO? LOS VOY A MATAR A TODOS.

Ejem. No se, la verdad es que son muchas cosas las que entran en juego. La educación desde el hogar (o la falta de), la educación en el colegio, el estereotipo de vida que se nos regala —ya no digo vende— en televisión...

Yo creo que esta generación ha salido mucho más perversa que las anteriores, se pretende que la gente sea más libre cada día, pero detrás de esta fachada la gente se vuelve más y más desconsiderada, y creen que libertad es poder pegarle al otro sin tener que responder por tus actos.

Yo se que no arreglaría nada con eso, pero me gustaría ir y darles una paliza a todos esos que andan quemando contenedores y rompiendo teléfonos, farolas, etc. Que si, que la violencia con violencia no se paga, pero que a gustito me quedaría.

Y si tuviera que buscar una solución...pues prohibiría tomar alcohol en las calles. Así de simple. Nada de botellón ni leches. Y no dejaría que se vendiera alcohol a ningún menor de 30 años. Y prohibiría reunirse a grupos de más de 10 personas. Y cada día, frente a una pantalla, gritaríamos consignas contra Emmanuel Goldstein.

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