21.2.25
Reseñas extremas mínimas (XXXII)
26.1.25
¿El principio del fin de las redes tal como las conocemos?
No soy el primero en hacer crónica de la deriva que han hecho en los últimos años las redes. Twitter, la red social a la que me uní hace la friolera de 17 años, tras ser comprada por el ególatra bebé-hombre psicópata-multimilloranio de Elon Musk, fue empeorando mes a mes. He perdido la cuenta de downgrades que el sitio sufrió: de ser un ágora virtual en la que microbloguear, compartir enlaces, reflexiones, o incluso crear nuevos géneros litearios, Twitter (con su transformación en X) se convirtió en un estercolero tomado por bots y trols. Algunos de esos cambios: empezando por la negativa de la autentificación (check azul) hace muchos años, se pasó a que ésta fuera de pago. Además, se disoció una cosa de otra: por un lado puedes pagar por tener una cuenta de check azul, pero no tienes por qué demostrar quién eres. El resultado fue que la red se inundó de cuentas de pago que suplantaban o parodiaban cuentas reales. Con el check azul también llegó la monetización de la red, y ahí es cuando todo se vino abajo. Una masa de cuentas de pago llenó la red de contenido vacío, reacciones trol o publicaciones polémicas con la única intención de sacar dinero. Pero hubo mucho más: limitación de mensajes/día, limitación de privados, anulación de uso de Tweetdeck (cliente para gestionar varias cuentas a la vez) para cuentas no premium, intromisión en el TL de cuentas que uno no seguía, cambios automáticos de la línea "Siguiendo" a "Para ti", cuentas que uno misteriosamente dejaba de seguir sin tocar o nada (o que te dejaban de seguir), publicidad indiscriminada, cambio de filosofía en las cuentas bloqueadas (ahora sí pueden ver tu contenido, aunque no puedan interactuar contigo), estadísticas de pago, uso de comunidades de pago... Y, por si no lo he dicho ya, lenta e inexorable toma de la red por parte de cuentas de ideología neoliberal, ultraderecha y afines (por si no bastaba con la fauna terraplanista, antivacunas, anticovid, anti agenda 2030, etc.), favorecida por un algoritmo que premia la manera de pensar de su dueño. Muchos empezaron a migrar. Durante meses lo consideré, abrí cuentas en las redes alternativas, pero no me decidía a dar el salto. Eran muchos años y muchos seguidores, y eso pesa. Como en una relación tóxica, cada día aguantabas el enésimo empeoramiento de la situación, maldecías, y seguías ahí un día más. Pero las cosas empezaron a ponerse feas de verdad cuando Musk se reveló como parte integrante del futuro gobierno de Trump, candidato a la presidencia de EEUU. Y Trump ganó (posiblemente por la brutal campaña de publicidad que las redes le proporcionaron: TikTok, Facebook, Instagram... y X). Muchas cuentas oficiales de entidades importantes, universidades, periódicos, editoriales, etc., empezaban un éxodo. Personalmente mi puntilla fue ver la foto de Zuckerberg, Bezos y Musk en primera fila en la toma de posesión de Trump. 20 de enero: ahí decidí dejar X definitivamente. Horas más tarde, Musk hacía su inexcusable saludo fascista en una de sus primeras reacciones a la toma de posesión. Ya había tenido suficiente.
Sé que pensaréis, eres un ingenuo. Quedan muchas otras redes y son igual o peores (ya las he mencionado). Y tenéis razón. No voy a quedarme en X para "luchar". Es como un bar o un parque que te gusta mucho porque has pasado mucho tiempo ahí y conocido gente interesante, pero progresivamente es tomado por un montón de neonazis, y poco a poco la gente que te importa desaparece. Uno ahí no tiene nada que hacer. Lamentablemente es su coto y su cámara de eco. De ellos y de los que por ignorancia, ingenuidad o malicia siguen ahí. Pero, Josep, ¿sigues en FB, en IG...? Y la respuesta es sí. No tengo que justificarme. FB es para la familia y grupos de gente muy concreta: la verdad es que no interactúo más allá de eso. No leo el muro, no miro las actualizaciones. Publico alguna cosa, escribo o comparto enlaces en los sitios adecuados, y ya está. En IG lo mismo: mi cuenta personal es muy modesta y personal, no le importa a nadie. Y mi cuenta sobre juegos de mesa es más un sitio donde publicar e irse, no estoy muy al tanto de lo que dicen los demás. He terminado usando muchas de las redes como un contenedor donde dejar lo que hago, y ya está.
He leído ya la reacción de varias personas que han decidido, con este cambio obligado, repensar su papel en las redes. ¿Tiene sentido, tal como está, estar presente en las redes, nos lleva a algún sitio? El público está cada vez más disperso, y excepto las personas que mueven miles y miles (o centenares o millones) de seguidores, los que publicamos en las redes con algún afán (en mi caso, de divulgación), hemos visto como cada vez los lectores son menos, las interacciones merman, las estadísticas bajan y uno no puede estar constantemente tiranizado por las redes. Acabas trabajando para ellas. Esa esclavitud no la quiero. Me gusta escribir y no dejaré de hacerlo; saber que lo que uno escribe lo leen muy pocos es siempre un mazazo y motivo de consideración de dejarlo, pero repito, no podemos ser esclavizados por ello.
Tal vez, sólo tal vez, el viraje que han tomado los acontecimientos, con una gran parte de las redes moviéndose hacia posturas que no respetan los derechos fundamentales, que ponen en cuestión valores como la ciencia, la igualdad de los seres humanos, la democracia o la emergencia climática, llevará a una parte significativa de sus usuario de buscar nuevas (o viejas) formas de comunicarse. Una de las cosas que he leído es que quizá volvamos a la época de los blogs, de los feeds y de los boletines por correo. Personalmente me alegraría de ello, porque soy una persona que se maneja con las palabras. Me gusta leer y escribir. No me gusta Youtube como herramienta, no me gusta la preponderancia de la imagen en IG; ni siquiera tengo ni he tenido ni tendré Tiktok, me negué desde el principio a entrar en ese sumidero, consciente de que es donde ahora está el meollo de la acción. Me gusta leer y escribir, repito. Quiero posts, quiero artículos, quiero reflexión pausada, quiero comentarios, quiero gente pensando lo que escribe, quiero reflexiones argumentadas, llenas de significado.
Ya he escrito en otras ocasiones lo cansado que estoy del ritmo que nos impone el capitalismo y el mercado, en mi caso en el ámbito de las novedades literarias. Estoy cansado de la dictadura de las novedades, de tener siempre una pila enorme de lecturas que hacer para reseñar, cuando no es eso lo que quiero leer realmente, tener que leer y escribir contrarreloj, y lo peor: sentirse mal por no (poder) hacerlo. Estoy cansado de tener que llamar la atención constantemente de los lectores, de buscar la interacción y el engagement, de luchar contra las malas prácticas del clickbaiting que han abrazado hasta los "mejores" medios de comunicación. Todo el mundo parece haber entrado en la era Tiktok, en la que lo único que vale es un estímulo rápido, vacío, que apele a lo más básico (normalmente a un pecado capital: la ira -"mira qué dice este imbécil"-, la lujuria -"mira qué vídeo sube esta puta zorra"-, la gula -"mira qué brutal esta pizza de hamburguesa"- o una mezcla...), con el fin de vendernos algo, de una vista, de una interacción que alguien monetizará, una era en la que nosotros somos el producto. Conforme escribo me voy cabreando. Estoy hasta los cojones.
Ha llegado la hora de repensar cómo relacionarnos, qué ofrecer, qué esperar. Los tiempos nos lo ponen en bandeja. ¿Lo conseguiremos?
3.1.25
Cerrando 2024: los libros y los cómics
Me doy por satisfecho con las lecturas de 2024. He leído 45 libros; para que nadie se lleve a engaño, 15 eran títulos LIJ muy breves, 6 eran poesía y 2 teatro. He leído un poco de todo, aunque dos libros me han atascado bastante el avance, uno por su longitud (La guerra de las trincheras, lectura que me ocupó meses) y otro por su aridez relativa (¡Submarino...!).
Aunque entre los 45, como decía, hay novela, hay ensayo científico, entrevistas, reflexión pedagógica o filosofía, veréis que el top está copado, nuevamente, por mi interés por la divulgación histórica y la historia bélica.
28.12.24
Cerrando 2024: los juegos de mesa y de rol
Juegos de mesa
Este año han sido 551 partidas a juegos de mesa, prácticamente igual al año pasado (557). Este año el Aula de Juegos se ha enfriado un poco a causa de cuestiones de disciplina con un grueso de alumnos que la solía visitar y con los que me desencanté. Pero compensé por otro lado con algunas versiones digitales de fillers que se han llevado muchas partidas, por lo que realmente la cifra no tiene tanto mérito. Aquí podéis ver el resumen gráfico:
¿Qué cosas he disfrutado más en lo que no son wargames? Con mis niñas, Unstable Unicorns for Kids, un juego que estoy seguro de que toma prestadas directamente las mecánicas de Virus, pero lo expande y le da un tema muy cuqui. [Sigue tras el salto]
27.12.24
Cerrando 2024: la música
Musicalmente, este 2024 ha destacado porque he escuchado mucha más música que otros años (y eso que sólo tengo los datos que se pueden registrar informáticamente). Veamos la información de Last.Fm:
Con 13.969 escuchas, ha sido el mejor año desde 2013 (16.311), y creo que ha sido fundamentalmente por una mera cuestión laboral: mi horario laboral empieza a las 9h y estoy desde las 7.50 en el puesto, con lo que aprovecho para desayunar, adelantar trabajo... y escuchar música. Creo que eso ha sido definitivo a la hora de hacer tan buena marca.
Un vistazo a los discos más escuchados:
De nuevo, año tras otro se confirma que las novedades cada vez me interesan menos, y voy a tiro fijo a mi zona de confort, que por suerte es MUY amplia. Muchas de los primeros puestos, también hay que decir, están copados por bandas sonoras de ambientación, la mayor parte de las veces para jugar a rol o a juegos de mesa (Rambo III, Indiana Jones, Drácula, Heroes of Telemark, Call of Duty, música de la guerra civil americana o de su guerra de independencia...).
26.12.24
Cerrando 2024: los posts
Este año se ha perfilado como un buen año para recuperar terreno en materia de material escrito. Veamos las cifras:
Resumen
Cisne Negro: 23 [frente a 24] Vuelvo más o menos a lo que suelo publicar aquí cada año (excepto el fatídico 2022, que bajó a 11. En el fondo Cisne Negro es ese cajón de sastre que, como antiguamente Twitter, me deja hablar de lo que me dé la gana sin tener que pensar mucho en una audiencia (que es nula). Bien por Cisne Negro, por tanto, a 23 años de su nacimiento.
Immaculúdica: 3 [frente a 4]. A pesar de que sigo jugando en el Aula de Juegos y que
seguimos grabando podcasts, este año no le he podido dedicar el tiempo
requerido a mi blog lúdico-educativo,quizá por lo que veremos a continuación.
El Desafío de las Águilas: 31 [frente a 18]. Año tras año, se confirma el buen impulso a mi proyecto más reciente, que demuestra dónde están mis intereses actualmente.
25.12.24
Cerrando 2024: resumen
Como cada año, hago un poco de balance de lo que ha sido este año y cómo se ha portado 2024 en lo personal (bueno, ya sabéis, en el recuento del friquerío). ¿Por qué hacer cuentas cada año? Veréis, cuento las lecturas, las películas o las partidas para tener un registro de lo que hice y cuándo, para ubicarme si algún día pienso en una obra; , o saber si un año he leído/jugado/escuchado más que en otro. No es una competición ni lo hago para chulear a nadie: es un recuento que me me ayuda a organizar mi vida, e incluso diría que darle un sentido.
Los números me dicen que, en general, 2024 ha sido mejor que el año anterior. He leído menos libros, pero he conseguido levantar la cifra de lectura de cómics hasta índices parecidos a los de otros años. Ya lo comentaré en la entrada particular de lecturas.
En películas y series también han aumentado las cifras: 90 películas, 31 temporadas. En número de posts publicados, he subido bastante. En música también he podido escuchar más. El año de rol, en cambio, ha sido pésimo.
¿A qué se debe el cambio de tendencia -en general, a mejor- de este año? Pues francamente, no lo sé. Quizá tenga que ver con que en casa, con las niñas más grandes, hemos podido organizarnos mejor para tener un momento cada noche para poder ver algo los adultos. También han influido en el incremento mi rutina de tiempo en bus + tiempo extra en el trabajo (sigh).
Para 2025 hay varios proyectos que podrían llegar a término, aunque haré bien en callar, porque también es probable que no. Espero básicamente de este nuevo año mantenerme en una línea más o menos parecida a la de este año que, con todo, no ha sido tan mala.
2024
Las películas y las series
Los libros y los cómics
15.12.24
Reseñas mínimas (XXXI)

· Yehezkel Raz - Preludes (2019). Esta sí que puede ser considerada una escucha casual en su sentido etimológico, porque se disparó en Spotube tras escuchar el álbum Closing Times de Tom Waits, posiblemente porque la primera entrega de estos preludios de Raz tiene una pista con ese título. ¿Qué es esto? Es música clásica contemporánea. Raz escribe unas composiciones minimalistas al piano que me recuerdan en ciertos momentos a Chopin, por el lirismo que su sencillez a veces transmite. Tanto el Book 1 como el Book 2 [cuando edito esto para subirlo, veo que hay al menos 4 libros] son ciertamente álbumes de otoño (o invierno), para tener de fondo mientras lees o bebes un té bien caliente al lado del fuego. No puedo evitar, por otra parte, pensar que estas composiciones, podrían ser también la musica de fondo del menú de inicio de un videojuego cozy. Pero aquí entraríamos en disquisiciones demasiado sesudas sobre qué tipo de música vale la pena ser escuchada fuera de su contexto, así que concluiremos en que es una escucha muy agradable.

· A Swarm of the Sun - An Empire (2024). Recomendación directa de mi página de referencia Angry Metal Guy, este álbum venía introducido por estas palabras: "Imagine the best parts of Katatonia, Anathema, My Dying Bride and Agalloch all submerged into a minimalist post-metal miasma". Con estas palabras, tenía que escuchar el álbum. ¿Y qué nos encontramos aquí? Si digo la verdad, al ser mencionados estas bandas, no sé qué idea me había hecho de qué escucharía, pero no era esto. Porque An Empire es un disco de post-metal, en el que lo más importante es la creación de un paisaje sonoro. Largas composiciones que son parte de un todo, y así deben ser escuchadas. Claro, eso hace más difícil prestar atención al álbum en esta vida espídica que llevamos. Primer tema, This Will End in Fire, 7 minutos: delicado, una carta de presentación exquisita; segundo, Heathen, 12 minutos: un etéreo teclado va marcando una progresión que vira en el minuto 5 y llega a adentrarse en el reino del shoegaze; tercer tema, The Pyre, ¡18 minutos! Y sin embargo, si uno tiene la paciencia y el tiempo suficiente para dedicárselos al álbum, encontramos un grupo que se acerca más a Goodspeed You! Black Emperor que a los anteriormente mencionados, y que se especializada en una atmósfera que te envuelve y va in crescendo. Nada de guturales, sólo muy buena instrumentación, poderosa pero frágil a la vez. Un gran álbum que, repito, necesita que no lo consumas como fast food.
11.9.24
Lledó
La meva estimada Lledó. Fa molts d'anys els nostres camins ens van separar. I certament no vam estar molt de temps junts. Crec que hauriem coincidit en dir que no vam saber estimar-nos alhora, que ens estimàrem dessincronitzats. Molt de temps després de que s'apagués la nostra relació ens vam veure un darrer pic a Palma. Vam anar a fer un cafè, estaves preciosa. Jo et vaig veure arribar de lluny mentre escoltava In the White de Katatonia, i va ser un moment poètic i intens que sempre recordaré.
La notícia de la teva mort em va colpejar d'una manera que no hagués esperat. Que difícil és sentir, i acceptar, que una persona que has estimat, la pell de la qual ha estat la teva pell, ja no és sobre la terra. Se'm fa díficil d'acceptar. No vull pensar com ho deuen passar els teus amics propers, la teva família, el teu marit... el teu fill. No és just, eres tan jove...
Sempre recordaré de tu aquell intens i misteriós somriure, aquella rialla de dents perfectes, aquella mirada plena d'afecte que mai sabia què volia dir. Van ser uns dies hermosos. Fins sempre, Lle.
[Deix aquest post, a pesar d'estar escrit en posterioritat, el dia de la teva mort, per recordar-te sempre.]
31.8.24
Resumen de un verano
60 días.
12 libros (en 2023, fueron 17)
46 cómics (en 2023, fueron 37) ⬆️
11 películas (en 2023, fueron 16).
75 partidas (en 2023, fueron 71) ⬆️
3 sesiones de rol (en 2023, fueron 5).
3 vídeos (dos para Papel en Blanco, uno para mi canal).
No está mal, pero 2023 fue mejor. Quizá la explicación a estos datos sea que he escrito más:
Posts: total 50 (aunque haya algunas cosas duplicadas)
Papel en Blanco (total individuales más firmadas por Redacción): 27
Iconotropía: 7
Cisne Negro: 9
Immaculúdica: 1
17.8.24
Diario de verano (V): 7ª semana

Es irónico que en una de mis entradas anteriores hablara del buen tiempo y poco después cayeran sobre la isla tres olas de calor, una tras otra. Sólo en los últimos tres días el buen tiempo (es decir, el mal tiempo) nos ha dado un respiro. Desde el miércoles ha llovido y las temperaturas han bajado haciéndonos soñar de nuevo con el paraíso.
Durante todo este tiempo no he dejado de tener achaques. Si durante el mes pasado fue el lumbago, que iba y venía, tras las olas de calor, de nuevo insoportables, ha sido como un cansancio extremo, una debilidad que me impedía hacer cualquier cosa. Tras volver de pasear a los perros y desayunar, lo único que me apetecía era tumbarme y no hacer nada, las fuerzas me abandonaban. Hoy me he sentido mejor, pero esos días de fatiga extrema me han hecho preocuparme, a ver si voy a tener algo. Mi hipocondría siempre va un paso por delante.
Todo lo que pude avanzar la maldita primera semana de vacaciones lo he deshecho en estas últimas. En parte, me digo, la culpa la tiene en buena medida ese calor extremo que te impide hacer nada: no estás a gusto en ningún sitio, no te apetece leer, ni escribir, ni hacer una santa mierda. Menos "trabajar". Me he limitado a cumplir los mínimos en casa y a esperar que pasase este horrible calor. Y, por el contrario, en seguida que refresca y el suave viento frío que se mueve anima a hacer cosas; es como la promesa de un tiempo mejor.
Hoy, por ejemplo, he tenido los ánimos de volver a escribir, trabajar en Papel en Blanco y leer un poco. No sé si cumpliré con los números objetivos que tenía pensados para el verano, pero me digo que es el puto calor, que qué culpa tengo yo.
9.8.24
20 libros que me gustaría leer
Esta semana tuve unas horas libres y quise grabar una cosilla para mi abandonado canal de Youtube. Regrabé la presentación del canal y este vídeo en el que selecciono 20 libros de mi biblioteca que me gustaría empezar a leer y aún así esperan pacientes su turno. ¿Tenéis muchos vosotros?
23.7.24
Diario de verano (IV): 3ª semana
En la tercera semana de julio preferí mantener un perfil bajo, no soliviantar a nadie en casa y en la medida de la posible seguir mis cosas en las horas muertas cuando todo el mundo descansa. Nada que destacar: perdí el empuje de trabajo de la primera semana, pero a cambio, supongo, habré hecho otras cosas. Uno de mis propósitos de verano era salir a caminar de mañana, antes del calor, con o sin perro, para mantener un poco el peso, y hacer el siempre requerido ejercicio. Lo hice bien durante dos o tres días, pero luego el cansancio me venció. Sigo sacando a los perros un buen rato, pero no me meto una hora de paso vivo hasta el cementerio cercano. Y es que nunca, nunca, he conseguido, por mucho que me esforzara, en llegar a establecer una rutina física que fuera la que luego hiciera al cuerpo pedir esa rutina. Debo quedarme en el umbral de esa dependencia hormonal o algo. Pero bueno, igual es lo mismo que me pasa con el café o la cocacola, que nunca (o al menos hasta hace relativamente poco) me han sobreestimulado, ni la valeriana me ha relajado, ni una ducha por la mañana me ha ayudado a activarme.
Durante el mes de junio y buena parte de julio gozamos en la Isla de un tiempo maravilloso. No fue hasta la segunda semana de julio que llegó la primera ola de calor del verano (mientras escribo, empezando la cuarta semana, llevamos tres días algo tórridos). Es algo que, viviendo con la ecoansiedad actual, y la crisis climática, no me podía creer. Me explico: el verano pasado fue terrible. Terrible. Y eso que pasamos una de las peores olas de calor fuera la Isla, en las maravillosas tierras asturianas. Y ésta era la idea que tenía yo para este verano; ya sabéis, lo de "este va a ser el verano más fresquito de los que te quedan por vivir". No sabéis con qué alegría he disfrutado de la suavidad de las temperaturas de este mes y medio. Aún hoy considero que no hemos llegado a las cifras de calor atroces del año pasado. Vivir para experimentar que la anterior frase no tenía por qué ser una verdad revelada me ha llenado de amor por la vida. Lo digo completamente en serio: siento que vivimos de prestado todos estos días de buenas (normales) temperaturas. Siento que ya no son lo normal, sino una anomalía dentro del gran patrón que nos lleva a la mierda. Me alegra sobremanera tener días de viento fresquito en verano; siento que no me lo merezco. Siento que se va a acabar en nada y volveremos a hundirnos en el infierno climático. Porque, amigos, vosotros y yo podemos hacer muchas cosas por el clima (en esta casa se recicla, se reutiliza, se come poca carne, no hay aire acondicionado, no se viaja en avión y hace tres años que no tengo coche), pero si los gobiernos (instigados por la gente), las grandes empresas, y los que llevan el mundo no hacen grandes cambios, nosotros, curritos, poco vamos a aportar. Esto es así. Creo realmente que estamos condenados, que no sé qué mundo dejaré a mis hijas, que quizá debería haber pensado mejor si traerlas al mundo (no me arrepiento de ello, pero veo con temor el futuro que les espera).
Tampoco sé si esta bonanza atmosférica es en realidad la antesala de algo aún peor que esté por venir, porque, como ya he dicho, apenas me creo que no esté asándome de calor y luchando por respirar. Cada día de fresco de tramuntana es un regalo al que dar gracias a la vida. ¿Se me va mucho la pinza?
20.7.24
La falsa meritocracia: carta a una ex alumna
Esta semana vi resucitar en Twitter/X una vieja polémica que cada tanto asoma la patita en la red social: la famosa idea falacia de que esforzándote mucho llegarás a donde quieras. Que la clave es soñar muy fuerte, no perder nunca de vista tus objetivos y luchar por ellos, luchar y luchar, y seguro que conseguirás lo que deseas.
Esto, querido lector, es muy bonito y muy wonderful, pero no es cierto. Al menos, no es cierto en su totalidad. Esta manera de pensar tan del sueño americano, del self-made man, del éxito por el propio esfuerzo que nos han querido vender, aparte de ser una glorificación del sistema capitalista (tienes que trabajar hasta conseguir lo que quieres; por tanto, si no lo consigues, no has luchado lo suficiente, eres un vago o un flojo), es una mentira que ignora algunas partes de la ecuación.
Es cierto que si tienes un objetivo y una meta tienes que luchar duro para conseguirla. Pero sólo eso no basta. Los casos en los que eso basta son excepciones. Y ni tan siquiera tengo claro que lo sean, porque, veréis, cuando uno llega a triunfar en algo, o en conseguir aquello que buscaba, raramente lo hace solo/a. Es ingenuo pensar que todo lo has conseguido tú, sin una ayuda, sin un apoyo.
Porque vamos a ser realistas: cuando tienes dinero, cuando vienes de una familia acomodada que se puede permitir tus caprichos de dejar de estudiar, cambiar de estudios al primer obstáculo que encuentres, o montarte tu negocio de emprendedor sin tener que pedir dinero al banco ni arriesgar nada, así es mucho más fácil triunfar. Dinero llama a dinero, y no sólo eso: dinero significa que muchas veces esos contactos que te ayudarán a escalar ya los tienes.
Y otro factor a tener en cuenta escapa completamente a nuestras manos: es el azar, la suerte, el estar en el sitio adecuado en el momento adecuado. En esto no tenemos en absoluto ningún control, y si ese factor de la ecuación va a pesar mucho en nuestro objetivo, y no está de nuestra parte, podemos despedirnos. Esto es injusto, pero es así.
Hace tiempo hablé todo esto con una chica a la que aprecio mucho, ahora ya ex alumna. Y se lo dije en estos términos: tú eres buena alumna, una gran estudiante, tienes capacidad, inteligencia, curiosidad (¡muy importante), sentido común... Llegarás donde quieras. ¿Pero sabes lo que tienes que hacer? Conocer a mucha gente. Hacer un montón de cosas. Solo tejiendo ese tejido social a tu alrededor te podrás asegurar de que, llegado el momento, podrás contar con alguien para que te eche una mano en tus objetivos. En este punto, siempre me acuerdo de la frase lapidaria de Jacinto Benavente, "en este mundo mejor que crear afectos es crear intereses".
Hace muchos años, en un curso de verano, un miembro de la RAE nos venía a decir esto mismo. Todas la personas que él conocía que habían conseguido ser alguien en el mundo de la cultura, habían empezado haciendo cortometrajes caseros, fanzines, asociaciones, revistas de alumnos... Habían ido tejiendo esa red. Los compañeros de larga trayectoria son impagables.
Esa charla off the record en un curso de verano sobre yo qué sé que era (creo que sobre español como lengua extranjera, pero han pasado más de 20 años) es lo único que recuerdo de ese curso. Y desde entonces he intentado cuantas veces ha estado en mi mano a la gente con talento que me ha rodeado. No por recibir algo a cambio en algún momento, sino por algo ligeramente parecido: porque esa ayuda es la que me hubiera gustado recibir a mí en mis proyectos.
Y, de todas formas, tampoco eso significa que vayas a conseguir "triunfar" automáticamente. En el fondo, ya hemos dicho que es una suma de circunstancias. Pero esa ayuda siempre puede inclinar la balanza.
V., si tienes que quedarte con algo de lo que te contado durante los cuatro años que me tuviste como profesor, recuerda esto: ya que no tuvimos la suerte de nacer en familias ricas, no pierdas nunca la curiosidad, embárcate en mil proyectos, tengan remuneración o no, experimenta, conoce gente, sobre todo si es lo más diversa posible, investiga, crea, sé generosa con los demás. No te garantizo nada. Pero creo que es la mejor forma de construir un futuro rodeado de personas que creerán en ti y a su vez, quizá, también te brindarán el mismo apoyo que tú les diste.
19.7.24
Diario de verano (III): Nihil novum sub sole
Qué triste converger en una edad en la que sientes en tus carnes todos los malditos tópicos y te das cuenta de que no eres especial en absoluto. Tus miedos, tus manías, tus obsesiones, las cosas que te maravillan, que odias, que te dan absolutamente igual, todo lo ha sentido ya cada generación anterior a la tuya y ahora simplemente el tiempo te está poniendo en tu sitio. Sería en vano ahora escribir una novela, o un poema, que hable sobre cómo la vejez se cierne sobre uno, o sobre la frustración de la carne propia al contemplar los cuerpos jóvenes: para eso ya tenemos lo que nos dejó Quevedo, Kavafis o Brines. Muchas veces me debato entre la sensación de inutilidad absoluta que tendrían mis palabras, y la imperiosa necesidad de aún así dejar constancia de ellas, porque hace tiempo que sé que esto no lo escribo para nadie más que para mí. Todo otro lector es puramente accidental.
18.7.24
Unboxing de Fortune and Glory (Revised Edition 2024)
Hacemos unboxing y mostramos los componentes de la nueva edición del juego de mesa Fortune and Glory (Revised Edition, 2024) de Flying Frog Productions. Por si no lo sabíais, tengo un Instagram dedicado sólo a juegos de mesa y rol: aquí lo tenéis. Un follow es muy bienvenido.
14.7.24
Diario de verano (II): 2ª semana
Voy a empezar con una afirmación polémica. Las mujeres buscan en su pareja a su padre. Esto puede que sea un mito o una idea del inconsciente colectivo, pero en mi caso es cierto, y además porque esa persona lo ha verbalizado ella misma (no con esas palabras, sino poniéndome en comparación). Todo lo bien que me había sentido en la primera semana se deshizo como un castillo de naipes al llegar la segunda, porque por lo visto, como siempre, me meto en mi mundo y si por mí fuera no saldría de casa en todo el verano.
No voy a defenderme ni a criticar la otra postura, porque además de airear cosas que son personales, sería inútil: sólo alguien que estuviera dentro podría tener la suficiente información como para juzgar de forma objetiva, sin dejarse llevar por lo que yo o la otra persona dijera y cómo lo dijera.
Sí que tengo que decir que lamento ser como soy, en ciertas cosas, y cómo lamentablemente me criaron al respecto. He intentado esforzarme pero siempre llego al mismo punto. He vivido muchas situaciones tóxicas que repito sin ser consciente. No ayuda que mi cabeza sea un caos. ¿Es posible que sea un caso de TDAH -leve- sin diagnosticar?
En la primera semana pude adelantar mucho la escritura y lectura de muchas cosas pendientes; no así esta segunda, en la que he optado por mantener un perfil bajo y no soliviantar a nadie. He hecho algunas cosas, pero he tenido la sensación de liberación de la primera. Me he dado contra un muro, porque pensaba que el verano sería como la primera semana. Sin duda pequé de ingenuidad y no estuve atento a las señales.
Pasaron otras cosas: algunos engranajes se movieron (para bien), y supe de una terrible pérdida, de uno de mis maestros espirituales, el poeta murciano José María Álvarez. Qué pena no haberle podido conocer en persona (más allá de verlo recitar y que me firmara algún libro).
Quien pudiera vivir su vida: una vida llena de lujo, mujeres, arte, música, poesía, alcohol, viajes sin preocupaciones, recitales.
6.7.24
Diario de verano (I): 1ª semana
He sentido la necesidad de dejar por escrito mis impresiones después de unos días fuera del trabajo. Estamos a sábado y mañana terminará la primera de las ocho merecidas semanas de vacaciones. El miércoles me di cuenta de que llevaba tres días y era como si llevase dos semanas, ¿y por qué? Porque la noción del tiempo, con el cambio de actividades me había sentado magníficamente.
Por las mañanas, como me despierto muy pronto, saco a los perros, o mejor dicho AL perro grande, el que puede pasearse y no al revés (que él te pasee a ti, yendo de árbol en árbol). Esas mañanas en las que, con el fresquito de las primeras horas, hago ejercicio (marcha rápida, y ocasionalmente algo de carrera), a veces con un podcast o con música de fondo, me están sentando bien. Cuando vuelvo parece que han pasado horas, cuando no son ni las ocho.
Intentando no soliviantar los ánimos en casa (que consideran que paso demasiado tiempo delante de una pantalla), me he propuesto recuperar el ritmo de lectura, que este año ha caído en picado por cosas de la vida. No sólo tengo una montaña, literalmente, de cómics pendientes, sino también otro pequeño montón que ya he leído pero del que aún no he escrito. Así que, utilizando las horas de más inactividad de la casa, he vuelto a activar un poco más Papel en Blanco, escribiendo o programando al menos un artículo por día. La parte que se resiente es la de jugar alguna cosa, pero no puede abarcarse todo: o lees y escribes, o juegas.
Así que me siento bastante contento de esta primera semana: me he quitado de en medio una cantidad razonable de lecturas, he tenido una productiva reunión de trabajo, he ido a la librería a gastar los dineros, he resistido valientemente todo el junio y una semana de julio sin comprar ningún juego de mesa ni gastar inútilmente en las rebajas de Steam, he hecho más ejercicio que en una semana corriente de trabajo, he podido descansar un poquito cada mediodía, y me he podido dedicar a mis cosas, que es lo que realmente me ha liberado del estrés mental que llevaba.
Siento la necesidad también de expresar esto: en lo tocante al trabajo, acabó un curso muy duro en el colegio, por dos cosas: por las tensiones internas en la dirección del centro, y por la dificultad en la gestión de algunos de los grupos. Y es que una de las cosas que más me ha desgastado ha sido uno de los grupos, en cuyo paso por secundaria se ha demostrado completamente impermeable al entusiasmo que pongo en mis clases. Una clase en la que no había demasiadas actitudes malas, pero que a fuerza de pasividad y extremo desinterés, hasta el punto de posicionarse contra mí, me desanimaron completamente. El trabajo de profesor es sin duda muy ingrato.
No dejo de pensar que son adolescentes y, por tanto, muchos no son plenamente conscientes de lo que están haciendo, o repensarán su actitud con el tiempo. Pero eso no habrá evitado el sufrimiento o el desgaste que provocaron.
Liberado de estas cargas, esta primera semana me ha sentado de maravilla, y espero que sólo sea la antesala de estos dos meses de verano.








