29.3.26

Discos que adoro (IX): My Dying Bride - As Flower Withers

Aunque no soy el mayor fan de My Dying Bride, a lo largo de los años he ido picando en su extensa discografía, y ciertamente tienen obras excelentes. Mi primer contacto con ellos fue a través de la buena de Lledó, a la que le encantaba Like Gods of the Sun, y por ello les presté atención por primera vez. Estamos hablando de hace veinte años quizá. Pero este primer largo (As The Flower Withers) he aprendido a adorarlo con el tiempo. A veces para según qué sonidos, para según qué álbums, tienes que estar preparado, tienes que tener una cierto grado de experiencia para entender. Han tenido que pasar años de exploración del metal extremo para que entendiera la magia que se produce en este debut, donde el death metal colisiona con el doom de una forma gloriosa contribuyendo a lo que sería el death doom (otro género problemático porque la combinación de dos estilos muy diferentes puede dar lugar a resultados notablemente dispares). 

Hay que pensar que este álbum sale después de que Paradise Lost entregase Lost Paradise (1990), otro estupendísimo hallazgo, y al año, Gothic (1991), otra pieza seminal para el metal extremo y que abriría una nueva veta de sonidos entrecruzados con el lirismo romántico y la pesadez más oscura (sí, el gothic metal). Ahora que lo vuelvo a escuchar, también noto que este disco me encanta porque está muy cerca del sonido los primeros de Therion (91-92), y su ambición es la misma. En As The Flower Withers encontramos rabiosas canciones aún muy death, pero el tono sombrío, los violines, las canciones largas e intrincadas, las letras tristes y simbólicas, construyen torres de la altura de The Return of the Beautiful, catedral musical de varias secciones en la que My Dying Bride da una lección de como yuxtaponer tempos extremos, o The Forever People, o The Bitternes and the Bereavement. Quizá difícil de entrar por su complejidad, te arrebata una vez que te hace clic en la cabeza. As The Flower Withers tiene el atrevimiento de un primer álbum, lleno de grandes ideas (sólo una canción podría dar lugar a la discografía entera de bandas imitadoras), que se perfeccionarán en el grandioso Turn Loose The Swans, que, sin embargo, se escora ya plenamente hacia el doom, ese doom tan gloomy y de romanticismo de chorreras que tan bien ejecuta la banda. Pero esas mezclas tan genuinas y dispares de doom y death como vimos al principio de los 90 en discos como los que hemos señalado, esas, como diría Bécquer, no volverán.

6.1.26

Cerrando 2025: los libros y los cómics

En 2025 los números se mantuvieron muy cerca de los del año anterior: 44 libros (uno menos que el año pasado) y 109 cómics (dos menos que en 2024). Aunque me gustaría volver a cifras a las previas al nacimiento de mi segunda hija, creo que estos resultados son bastante buenos y me conformo con ellos. He aquí un resumen de las mejores lecturas, que reduciré a 9 (y estirando):

· El Día D. La batalla de Normandía vista por los alemanes, de Jonathan Trigg (Pasado & Presente, 2024). Uno de los libros de historia bélica que más me han gustado de este 2025 ha sido este El Día D. La batalla de Normandía vista por los alemanes. El libro de Jonathan Trigg ofrece una mirada diferente no sólo sobre el Día D, sino sobre toda la campaña de Normandía, al centrarse en la experiencia alemana, especialmente desde la perspectiva de mandos intermedios y soldados, y no sólo en las grandes estrategias convencionales. Destaquemos su análisis crítico de errores como la defensa del Atlantikwall, el uso de fuerzas diversas y mermadas, y el caos en el mando, así como la abundancia de testimonios y la calidad de la traducción de Marc Figueras. Una aportación interesante para quien quiera ampliar su biblioteca sobre la invasión de Normandía desde ese ángulo. [Reseña aquí]

 · Cuaderno de vacaciones/Ala de cisne, de Luis Alberto de Cuenca (Reino de Cordelia/Visor, 2025). Este año se editaron dos poemarios de mi autor de cabecera, Luis Alberto de Cuenca. Aunque uno es en realidad una reedición, lo incluyo porque se ha convertido en uno de mis favoritos. En la edición especial de Cuaderno de vacaciones que Reino de Cordelia publicó este año, como versión definitiva de este poemario, el autor reafirma su grandeza como poeta y humanista. Como es habitual en su lírica, su vasta cultura y experiencia influyen en una poesía que mezcla referencias artísticas y clásicas con una profunda reflexión sobre la vida, el amor y la mortalidad. Aquí encontraremos humor y gravedad combinados en perfecta armonía, un hábil uso de formas métricas como el soneto y haikus, y cómo muchos poemas llegan al lector por su intimidad y capacidad de tocar temas universales. Por lo que respecta a Ala de cisne (referencia al apodo que recibía Hans Christian Andersen), publicado por Visor, nos encontramos con el Luis Alberto de Cuenca más crepuscular hasta la fecha. Se trata de un elegante, aunque triste, poemario compuesto por cuarenta y dos poemas, que abarcan desde lo íntimo a lo cultural y erudito, y que combinan como siempre mitología, memoria, amor y reflexión sobre la vida. Pero en esta ocasión, se vuelve más elegíaco y marcado por la reflexión sobre la memoria y el tiempo que pasa, en un tono más sombrío del que Cuenca nos tiene acostumbrado. Aunque magistral como siempre, me quedó un regusto agridulce tras su lectura.

· Legado de gigantes, de Jaume Aurell (Rosamerón, 2025). Una obra dentro de la historiografía reciente que busca revalorizar la Edad Media, desmontando la visión tradicional de esa época como oscura e irracional y situándola como un periodo clave para entender los valores fundamentales de Occidente; destaca cómo el autor estructura el libro en tres partes — síntesis de valores medievales, crítica a la visión negativa heredada y propuesta de restauración de esos valores para nuestro tiempo. El libro no idealiza la Edad Media de forma simplista, sino que aborda sus luces y sombras con justicia, erudición y un tono muy cercano. Se convierte así en una puerta de entrada recomendable para quien quiera profundizar en este periodo histórico más allá de mitos habituales. [Reseña aquí]

· El diario de la peste, de Espido Freire (Anaya, 2025).  Se publicó este año esta novela corta de Espido Freire, que fue Premio Anaya Juvenil,  una novela muy bien escrita, con un tema interesante (una plaga en pleno Siglo de Oro español, una chica que debe escapar de la ciudad), que le da un giro dramático a la novela picaresca (con una empoderada protagonista femenina, pero a la vez muy verosímil dentro de la mentalidad barroca), y que retrata bien los usos y costumbres de la España de la época. [Reseña aquí]

· La última batalla, de Stephen Harding (Desperta Ferro, 2025). La narración de la batalla del castillo de Itter, en las postrimetrías de la guerra, una de las situaciones más curiosas de la IIGM, narrada con pulso cinematográfico por Harding y muy bien traducida por Javier Romero. [Reseña aquí]

· Como desees, de Cary Elwes (Ático de los Libros, 2025). Ático reeditó en edición de bolsillo estas memorias del actor Cary Elwes sobre el rodaje de la mítica película La princesa prometida. Es como ver un documental sobre el rodaje, o ver la película con la pista en la que los protagonistas la comentan. Si te gusta esta obra maestra del cine, no puedes perderte este adorable libro.

· Historia, de Heródoto (Edaf, 2025). Y entramos en la recta final del año en la que me deleité con clásicos casi inmortales. El primero, la Historia de Heródoto, una de las primeras obras en su género, que nos lleva a los orígenes del Mundo Clásico. Todo un placer deleitarse en la prosa de Heródoto en la traducción supervisada de Bartomeu Pou. [Reseña aquí] 

· Un mago de Terramar, de Ursula K. Le Guin (Minotauro). Tomé esta lectura como algo breve, entre otras lecturas más pesadas, y para llevar en el bus, y me encontré con una obra de fantasía muy bellamente escrita, con implicaciones filosóficas. No había leído nada de Le Guin, pero este inicio de saga me ha parecido una aproximación diferente y muy bella a la fantasía. ¿Seguiré con la saga entera?

· Ilíada, de Homero (Gredos). Para mí, la lectura del año. Empezó como un proyecto para mi asignatura de Cultura Clásica y terminó con la lectura íntegra (y la "lectura" extra en audiolibro) de esta obra maestra. La Ilíada es como un masaje cerebral; está tan, pero tan bien escrita, que disfrutas del lenguaje de Homero en cada verso. Seguramente en otra época de mi vida no habría estado preparado para esta lectura, pero ahora mismo la he disfrutado como ningún otro libro de esta lista. A ver si en 2026 cae de igual manera la Odisea.


En cuanto los cómics, tenéis el post sobre ellos en Iconotropía: cómics de 2025 y reediciones publicadas en 2025

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