Hace tiempo que tengo algunas reseñas colgadas a medio escribir, así que para no postergarlo más voy cerrando el artículo con lo que tengo escrito. Como siempre, AMG ha ayudado a encontrar nuevas músicas a las que prestar una oreja.
5.1.23
Reseñas extremas mínimas (XXVII)
2.1.23
Cerrando 2022: los libros
En Papel en Blanco he comentados los 6 o 7 libros que más me han gustado de las lecturas que he hecho durante este año (los cómics no cuentan, van en otra lista).
Como indico en el post y en el anterior de resumen, las lecturas este año han bajado a niveles mínimos (44 títulos), pero he disfrutado mucho de este puñado de títulos destacados (otros de LIJ van reseñados en Bebé a Mordor, y los cómics en su entrada particular). Espero que 2023 traiga, si no más número de lecturas, al menos el mismo goce de las pocas que haga.
1.1.23
Cerrando 2022: los posts
Este año he sentido que mi actividad había descendido claramente, sobre todo por el ritmo errático de publicaciones de reseñas en Ultima Hora, que han marcado mi poca escritura y por consiguiente publicación en Iconotropía y Papel en Blanco. En mi trabajo he aumentado la carga de horas y eso se ha notado: al no tener ningún día libre, no lo puedo dedicar a escribir como hacía antes. Otra de las cosas que he tenido que dejar un poco ha sido las colaboraciones con Bebé a Mordor. Pero si nos atenemos a los fríos números, los artículos han aumentado respecto a 2021, y eso ha sido por el cambio de rumbo (a positivo) que ha tenido Papel en Blanco. Este año 2022 se ha consolidado una nueva plantilla de redactores que ha aumentado el ritmo y la calidad de la web, con la aportación de hasta 4 colaboradores más. Por otra parte, a cambio de dejar más abandonados Iconotropía y el mundo del cómic y el cajón de sastre que es Cisne Negro en el último lustro, me he enfocado más en mi interés por la Historia, los conflictos bélicos y los wargames en El Desafío de las Águilas.
Iconotropía: 21
Cisne Negro: 11
Immaculúdica: 7
Total: la cifra sorprendentemente aumenta respecto al año pasado: 152; en 2021 fue de 139; mientras que en 2020 fueron 209 y, o tempora o mores, 393 entradas en 2018.
31.12.22
Cerrando 2022: los cómics
Este año, en cuanto a cómics, la
tendencia ha seguido a la baja, pese a que superé por poco la cifra de 2021(121 cómics leídos), tras un 2020 en que toqué fondo (111), considerando
que en 2018 llegué hasta 184 (y recordemos que esta cifra no incluye
libros-libros). Este año lo que tengo que destacar en cuanto a cómic es que di un golpe sobre la mesa y me dediqué más insistentemente en recuperar cosas que me interesaba leer de verdad. Y así, (re)leí los cuatro integrales de Hellboy, el primero de Sandman, buena parte del Spriggan, todo Gideon Falls de nuevo, todo Buenas noches, Punpun (por la insistencia de una buena alumna), todo Dr. Slump (que no había terminado desde que finalizó la primera edición de la colección hace años), casi todo el Daredevil de Mark Waid que tengo en casa, y buena parte del Hulk de Peter David (en diversas ediciones de Fórum). Estoy muy contento de estas relecturas, y me gustaría en este 2023 hacer lo propio con House of Secrets, todo lo que tengo de Astrocity de Busiek (que no sé si tengo completa), o quizá todo Scalped o todo Starman, o recuperar Buddy y los Bradley para hacer otra relectura de Todo Odio.
30.12.22
Cerrando 2022: resumen
Como cada año por estas fechas, hago un balance de lo que ha significado para mí el año, al menos en lo personal-secundario.
A falta de hacer el desglose total en los posts sobre cada cosa, este 2022 ha sido un año irregular y extremo en sus números. He tocado fondo en cuanto a lectura de libros, con la peor cifra en los últimos años, y salvada en los últimos días para igualarla a la de 2019. Para más inri, la mayor parte de esas lecturas son infantil-juvenil, por lo que la cantidad de páginas es irrisoria. En cómics he conseguido llegar al umbral mínimo de los últimos años; el número de películas se ha desplomado, así como el rol que he podido jugar. Lo único que ha incrementado sus cifras (¿el tiempo se ha ido invertido ahí, se ha balanceado? La verdad, no lo sé) son las temporadas de series y las partidas a juegos de mesa.
Lo comenté a finales del año pasado; tras la pandemia mis intereses viraron sensiblemente en cuanto a mi forma de ocio. De videojuegos habréis notado que jamás hablo, puesto que llegó un momento en mi vida en que tuve que renunciar a cosas y ésa fue la primera. En mi amplio abanico de intereses, los videojuegos tenían todas las papeletas para salir de la ecuación, por su potencial adictividad y por ser otra causa que me mantuviera pegado a un monitor. Y renuncié, y no los echo de menos. Sigo jugando poquito cuando tengo un rato y algo que me llame la atención, pero ni de broma es algo a lo que dedique mucho tiempo a lo largo del año, por muchos juegos que tenga o que vaya comprando, ingenuo de mí, durante las rebajas de todo el año. Como decía, mis intereses me llevaron a internarme en el camino de los juegos de mesa y especialmente en los wargames, y con ellos también mis lecturas cambiaron para focalizarse en temas históricos y bélicos. La Historia es un tema que siempre me ha interesado, pero el experimentarla "de primera mano" me ha hecho ir más allá y descubrir un ilusionante nuevo mundo en la divulgación histórica.
Una cosa que ha cambiado en 2022 y de la que estoy muy contento es el giro que ha dado, para bien, la dirección de Papel en Blanco. Este año se han incorporado cuatro personas más al staff, y si contamos a una quinta que empezó a finales de 2021, puedo decir que finalmente hemos llegado a completar un bonito equipo que hace que la página esté mucho más viva de lo que ha estado en años. Cada uno con sus intereses particulares y su forma de escribir, han traído interés, variedad y calidad a la página. Estoy contentísimo de ello. Junto a ellos, los veteranos, que se pasan más o menos por la página, y siempre es una alegría volver a leerlos. Lo único que lamento es seguir sin tener a la mejor del equipo. A ella. A Silvia Broome. No pido para el año nuevo que vuelva a escribir, pero sí espero que al menos se encuentre mejor para que todos podamos disfrutar de la luz de su inteligentísima pluma algún día. Porque es una de las mejores personas que he conocido y se merece que le pasen cosas buenas.
Con el caudal de trabajo que mis aficiones me producen, una de las cosas en las que tuve que ceder fue en la colaboración con Bebé a Mordor. Julia sólo me ha puesto facilidades para que siga ofreciendo mi contribución, y tengo que agradecérselo, porque es un equipo tan bonito y que hace un trabajo tan bueno, que sólo tengo buenas palabras desde que empecé a colaborar con ellos. Seguiré escribiendo en Bebé a Mordor en la medida de lo posible en 2022.
El proyecto que sigue ilusionándome porque es el más personal es El Desafío de las Águilas, donde sigo escribiendo sobre wargames y libros de historia bélica, y donde este año he podido también ofrecer algunas entrevistas a diseñadores de juegos que personalmente creo que han quedado bastante bien. Durante 2023 me gustaría seguir ofreciendo contenido de esta manera. Yo no soy de youtubes ni de tiktoks, ni puedo hacer más podcasts de los que consigo hacer en Inmacudados (arrastrando a mis alumnos), lo mío es lo escrito: lo he sabido siempre, desde pequeñito. La palabra escrita para mí ha sido la salvación, la vida. Internet me dio la oportunidad de darle rienda suelta, y así será siempre, a pesar de que las infinitas mutaciones de la web la lleven hacia lo visual.
¿Y Cisne Negro, este blog? Queda, como hace años que permanece, como un cajón de sastre, un lugar al que acudir cuando tengo la necesidad de escribir algo que no se ajusta a ninguna de las otras páginas donde publico, o cuando es algo personal, o un apunte, o algo que quiero recordar, o algo que, en definitiva, me configura como el ser vitriólico que soy.
No he podido, como hubiera querido, otro año más, retomar el trabajo de cómic con Bart Torres. Pero sí hay una chispa de luz al final del camino en otro proyecto del que, si todo va bien, podríais tener noticias en 2023. Prefiero no adelantar nada porque el destino es muy puñetero y basta que avances algo para que termine por no cuajar. Pero en cuanto a ello, estoy muy ilusionado. Seguiremos informando.
También tengo otros proyectos lúdicos que me gustaría completar durante 2023. Idem de lo anterior: no quiero dar pistas y que luego tenga que desdecirme.
¿Qué me gustaría de 2023? Para empezar, enfocar mis lecturas hacia lo que verdaderamente quiero leer, como ya he hecho buenamente en 2022. El placer de releer o de leer cosas porque me da la gana, que puede parecer obvio, ¿no? pero que con tanta lectura para mis medios, a veces queda eclipsado. Disfrute tanto volviendo a leer La compañía del anillo... Me reencontré con la sensación de asombro que iluminó mi lectura de adolescente. Ese tipo de sensación, de lectura en libertad, es lo que quiero para este nuevo año. En definitiva, hacer cosas y disfrutar de ellas. Feliz año a todos.
22.7.22
El Desafío de las Águilas
En Wordpress el año pasado inicié una nueva aventura, El Desafío de las Águilas, un blog para dar salida a mis inquietudes en cuanto a juegos de simulación histórica y literatura bélica. Dio inicio en 2021 y ha despegado un poco más este verano con algunas reseñas de juegos y una celebrada entrevista con el diseñador Stefan Ekström. Echadle un ojo si os interesa el tema.
6.5.22
29.4.22
Parecidos razonables (XLVI): Adore vs. Cruelty and The Beast
Aunque en su momento no me di cuenta, ahí va un parecido razonable entre las portadas de Cruelty and the Beast de Craddle of Filth, y la de Adore de Smashing Pumpkins. Curiosamente ambas son del mismo año y sólo distan unos meses (la primera es de abril; la segunda, de junio). A pesar de que en un primer vistazo, incluso podríamos aventurar que se trata de la misma modelo, en el caso de la portada de Craddle of Filth, la banda contrató al fotógrafo Stu Williamson para fotografiar a la propietaria de un club nocturno y modelo Louisa Morando, quien previamente había bailado para la banda en vivo.
El arte de Adore consistía casi en su totalidad en fotografías en blanco y negro tomadas por Yemchuk, muchas de las cuales presentaban a la modelo Amy Wesson. El parecido estilístico quizá se agudiza en esta portada alternativa:
26.4.22
La focalización y el problema de las redes
Estoy en un punto de inflexión personal en la que no sé hacia dónde tirar. Como sabréis, llevo desde 2008 escribiendo en prensa y otros medios sobre cómic, pero últimamente el hacerlo no me satisface. La gran mayoría de novedades no me llama la atención y la mayor parte de lo que leo son títulos que he de reseñar y que en muchas ocasiones no hubiera leído por propia iniciativa. Hay sorpresas agradables (y de ahí surgen normalmente mis mejores lecturas del año), pero a cambio es mucho tiempo de leer cosas que realmente no me apetece leer. Al mismo tiempo, a pesar de que intento ser profesional a la hora de escribir sobre esos títulos, el impacto de lo que pueda decir yo es totalmente inapreciable, si nos atenemos a las frías estadísticas. Hay cientos de páginas que se dedican a lo mismo, pero lo hacen mejor, seguramente porque también lo hacen desde una pasión que hoy por hoy estoy perdiendo. Tampoco ayuda que en la web que dirijo, no estrictamente sobre cómics, me haya quedado prácticamente solo a bordo.
Quizá ha sido causa (¿o efecto?) de este distanciamiento del cómic el hecho de que también como autor de cómic estoy totalmente varado. El joven Lovecraft no puede seguir, pese a que habría material para ir haciendo un integral y una nueva entrega, porque Bart Torres está en un momento también complicado de su vida y pese a lo mucho que he insistido, insisto e insistiré, no se ve con fuerzas/tiempo/ánimo para seguir. Evidentemente, yo no continuaré EJL sin él. Al mismo tiempo, el resto de proyectos de cómic que he intentado empezar y que necesitan a una persona que dibuje, han caído en saco roto. No es culpa de nadie, yo entiendo que un/a dibujante tiene que comer y que embarcarse en un cómic sin una garantía de nada no es algo que dé seguridad. Aún así, me duele el haber sido rechazado por todas las personas a las que he propuesto un proyecto, aunque no sea ese rechazo algo personal (supongo).
He llegado a plantearme la posibilidad de pedirme unos meses de excedencia de mi trabajo real (soy profesor, como sabréis) para dedicarme a esos side projects, para escribir esa novela gráfica entera o diseñar ese juego y desde ahí poderlos mover de forma más segura. Pero no sé si es un lujo que valdrá la pena.
De la misma forma, en otras aficiones que también me llaman, y a las que me he acercado con vehemencia en los últimos años, recuperando alguna (rol), profundizando (juegos de mesa) o iniciándome (wargames) me siento un recién llegado que no tiene mucho que ofrecer en un panorama ya colapsado de contenidos. ¿Con qué autoridad puedo hablar de wargames si apenas llevo dos años en el mundillo y hay jugadores que llevan 30? Monto un podcast y apenas es escuchado por sus integrantes... ¿Por qué seguir?
Y en todo esto me causa inquietud, desasosiego, malestar... el efecto burbuja de las redes. Veo a todo el mundo compartir sus partidas, y jugar a rol todas las semanas, gente que no deja de jugar, y publicar contenido, y sacar videos, y grabar podcasts y... Y yo aquí, con un grupo presencial que se ha disuelto, con unas Máscaras de Nyarlathotep que he tenido que abortar habiéndome dejado como 300€ entre la edición nueva de Chaosium y las props de la HPLHS... Con una situación personal que no me deja apenas huecos, huecos que no puedo compatibilizar con las pocas personas que tengo, con un entorno cargado amigos con hijos pequeños... Y yo mismo, claro, con dos niñas y una familia que me limitan mucho.
Resumen: nada de lo que hago me parece que tenga mucho sentido. ¿Es cuestión de prioridades? ¿Tengo que dejar de hacer cosas? ¿Tengo que focalizar? Nunca se me ha dado bien centrarme en una sola cosa, y al mismo tiempo siento que si sólo me dedicara a una me aburriría terriblemente. Supongo que en último término la respuesta es hacer lo que te haga ganas sin mirar si tiene impacto o no, y en ese sentido cosas como el podcast de Inmacudados, aunque no lo escuche ni Cristo, sí que me gusta y me llena. ¿La clave es ésa? No lo sé. No sé nada.
8.4.22
Diario de lecturas (XXIX): más cómics que no me gustaron
21.3.22
Reseñas extremas mínimas (XXVI)
· Kryptograf - Eldorado Spell (2022): como dicen en AMG, web de la que siempre parto para escuchar novedades, ésta es la enésima banda que de tíos que decide juntarse para declarar su amor incondicional a Black Sabbath. No es su primer largo, pero este Eldorado Spell de Kryptograf entra a la primera, cosa que es muy de agradecer y algo que se ha convertido casi en mi primer filtro: hay demasiadas novedades como para forzarle a uno a darle más y más oportunidades. Eldorado Spell se deja escuchar y efectivamente tiene ecos de Black Sabbath, "the closest comparator is Black Sabbath circa 1971, with the record’s fuzzy doom vibes echoing Master of Reality in particular", aunque también oigo ecos de Witchcraft. En todo caso, disco muy meritorio, que no es exactamente una mera copia del grupo de Ozzy y compañía, sino que tiene su particular mezcla de psicodelia y riffs doom que le permiten destacar diversos momentos muy chulos. Pistas destacadas: Asphodel, Lucifer's Hand.
4.3.22
Cerrando 2021: los posts
Una de las cosas que más acusa su caída este año en mis actividades es el número de artículos escritos. Con las reseñas de Ultima Hora que han quedado reducidas a aparecer cada 15 días, su republicación en Papel en Blanco se ha resentido. La situación de Papel en Blanco ya la he mencionado en el post que resume el balance actual. El resto de divisiones personales sigue con cifras más o menos iguales al año anterior, en Bebé a Mordor logro con esfuerzo cumplir con mi post mensual, y me embarco en otra utopía que es El Desafío de las Águilas, un blog donde escribir sobre wargames y libros de historia bélica.
Iconotropía: 27*
Cisne Negro: 23
Immaculúdica: 6
*sin terminar de actualizar
Total: 139, una cifra que cae en picado considerando los 209 posts del año pasado y los 393 de 2018.
14.1.22
Los mejores comentarios de Rate Your Music (III)
4.1.22
Cerrando 2021: los cómics
Este año, en cuanto a cómics, la tendencia ha seguido a la baja, pese a que recuperado la cifra de 2019 (121 cómics leídos) tras un 2020 en que toqué fondo (111), considerando que en 2018 llegué hasta 184 (y recordemos que esta cifra no incluye libros-libros). Como ya he señalado en otros posts de balance, este año he empezado a sentir más fuertemente que otros la desafección con el mundillo del cómic. Como en un círculo vicioso, el poco tiempo del que disponía para leer, y sobre todo para escribir, ha hecho que tampoco me interesara por las novedades editoriales (o, sabiendo de las pegas que ponen algunas editoriales, ya ni lo intentaba), y esto a su vez ha hecho que mis lecturas se limitaran a las que llegan por defecto, que a su vez no siempre son lecturas que haría por iniciativa propia, por lo que las iba demorando, y por tanto tenía menos tiempo para leer y escribir, con lo que volvemos a la situación inicial.
En fin, 121 cómics leídos, con un poco de todo, y el resultado, lo mejor del año, lo tenéis en este post de Papel en Blanco.
31.12.21
Cerrando 2021: los juegos de mesa
Este año puedo darme por satisfecho con los números en cuanto a juegos de mesa. Fueron 511 partidas, superando el año pasado, aunque una parte importante tienen truco: aprendí a juzgar a ajedrez y eso hice que jugase muchísimo. Aunque, evidentemente, sigo siendo un pésimo jugador. Otro factor fue el encontrar el Onirim como app en el móvil. Un juego que en físico sería muy, muy pesado por la cantidad de veces que hay que barajar las cartas, en app se hace una maravilla. La verdad es que lo jugué demasiado y ahora mismo no tengo ganas de verlo ni en pintura.
Una de las cosas que ha reactivado el número ha sido la reapertura del Aula de Juegos en tiempos de postcovid, lo que ha hecho que pueda volver a jugar con los chicos siguiendo las normas higiénicas. Otro tipo de reuniones con adultos no he tenido, y el resto han sido partidas en solitario.
Voy a destacar, como el año pasado, los juegos que más me han gustado durante este 2021, sin atender si son novedad del año o no.
Estuve mirando a ver si podía encontrar algún juego de Flying Frog, porque recordaba uno de los videotochos de Chemapamundi sobre uno de ellos y me quedé con la cantinela. Encontré el A Touch of Evil 10th Anniversary y fui a por él. Aunque es una edición sobreproducida, un festival de azar, es un ameritrash gótico muy divertido. Si puedo encontrar alguna de sus expansiones, me haré con ellas.
Cartógrafos es un flip and write en el que tenemos que ir componiendo un mapa encajando las piezas que nos van dando de manera que consigamos la máxima puntuación. En el fondo es como jugar a Tetris, pero con algunos elementos de interacción con los demás, y el hecho de que se han puesto a la venta nuevos blocks que van cambiando sutilmente la experiencia del juego. Con mi MinionD9 he jugado bastante y le ha gustado. Es un juego que también llevaré al cole.
Fief es un juego de gestión y guerra medievales. No es precisamente rápido, pero recompensa mucho. En el juego, reclamaremos aldeas, pediremos el diezmo o la talla, estableceremos alianzas con otros jugadores por medio de matrimonios, nos ordenaremos obispo, cardenal e incluso papa, batallaremos, haremos asedios... La verdad es que como simulación del statu quo medieval está bastante bien. Lo jugamos en el cole y a pesar de ser un juego largo y de una secuencia de turno infinita, les gustó mucho. Tengo ganas de volver a sacarlo.
The Lamps Are Going Out es una gran táctico de la IGM que ha tenido opiniones encontradas, pero creo que funciona bastante bien. Tiene un componente histórico muy fiel a la realidad, al menos, así como van entrando las potencias en guerra y lo que hacen, a pesar de tener pequeños fallos (el track de la guerra en África).
Zona es un juego que me gusta, primero por su temática: es evidente que está inspirado tanto en la novela Roadside Picnic de los Strugatski como en mi querida saga de videojuegos Stalker, así que no podía no gustarme. Creo que consigue trasladar a la mesa bien el agobio del juego, aunque creo que debería ser un colaborativo y no un competitivo. O una expansión o unas reglas caseras acabarán por limar las asperezas que tiene.
1918/1919 Storm in the West es un wargame ambientado en el final de la IGM de Ted Raicer. Parecía, por el setup, que iba a ser un juego muy estático, pero no fue así. Una tabla de combate demoledora, y una continua lucha por ir ganando territorio. En las dos partidas que jugué me lo pasé muy bien, y sobre todo el bando que resulta más interesante de jugar es el alemán, que tiene todas las de perder, pero si hace un uso inteligente de la defensa y se repliega en los bastiones que le quedan, tiene una posibilidad.
Otros juegos que también me han gustado mucho este año van desde el party Taco Gato Cabra Queso Pizza, la continuación de la campaña de Mice & Mystics con mi hija, el nuevo juego del creador de Ciudadelas, Vampiro: Vendetta... Me quedo seguir con Hellboy y Star Wars Imperial Assault.
Llegué tarde a Arkham Horror LCG, pero llegué (y he de decir que
justo antes de la reedición). Y me encantó. Jugué los casos de la caja
básica y luego me vine arriba comprando el ciclo de Carcosa. La verdad
es que no me esperaba que un juego de cartas fuera tan evocador e
interesante.
Los fiascos del año: Lusitania, Dragoon, Sylla.
Una de las cosas que me ha gustado comprobar es que he vuelto sobre algunos wargames en solitario tras un año de jugar por primera vez y he notado como este año me ha dado rodaje y perspectiva cuando los he vuelto a desplegar (Konigsberg, Celles, etc.), que me han permitido, con la sabiduría acumulada, jugarlos y disfrutarlos de manera diferente. Me quedo con esta satisfactoria sensación de haber madurado a lo largo de un año de wargames.
Para 2022 me gustaría poder seguir jugando a buen ritmo con el nuevo equipo que tengo en el Aula de Juegos (tengo una buena lista de cosas que quiero probar con ellos antes de que algunos se vayan); me gustaría también seguir ahondando en mi reciente pasión por los wargames y probar los que tengo sin estrenar y prepararme para la avalancha que viene (por cierto, tengo una docena de cajas por llegar de varios mecenazgos... no sé dónde lo meteré todo); y por último, me gustaría poder volver a encontrar una rutina de juego con mi grupo habitual... Juegos, desde luego, los habrá. Todavía tengo muchísimos por estrenar; en 2022 me gustaría al menos sacar algunos de ellos y reducir su número.
30.12.21
Cerrando 2021: Rol
Este 2021 ha visto cómo progresivamente volvíamos a las mesas de forma presencial, aunque mirando la lista no lo parezca. Han sido 12 historias, a pesar de que algunas de ellas no se acabaron. Año simplemente continuista a la espera de poder retomar el rol presencial de una vez.
1. Mentiras (Ecos disonantes) (online). Una nueva entrega de Ecos disonantes, ambientado en un instituto lleno de secretos,que pude jugar como jugador.
2. Cuestión de fe (Ecos disonantes) (online). En esta ocasión hice una especie de hack del módulo Fe de Ecos disonantes porque tenía una idea muy clara de la historia que quería contar: una historia que se había forjado un contexto en partidas anteriores con la creación del distópico Banco Jesús Libertador. Aquí tenéis la intro en video que hice.
3. Black Betty (Walpurgis) (online). Walpurgis es un juego que me encanta y que es prácticamente un título desconocido: se enfoca en recrear el espíritu de las películas de serie B de horror y ciencia ficción de los 60, 70 y 80. En esta ocasión, la inspiración vino de un bolsilibro de Bruguera, tipo de narrativa que está llena de semillas de rol para juegos como éste. En Black Betty (cariñoso nombre de la nave en homenaje a la canción que versiona Nick Cave), una nave de exploración tiene que descender a un planeta hostil... y muy inteligente.
4. El último adiós (playtesting) (online). El gran Óscar Recio ha estado probando una campaña / sistema / juego con varios grupos de juego, y yo tuve la suerte de estar en uno de ellos junto a los magníficos Julia de BaM, Lycosaedro y Pepe Pedraz. Un honor participar en este proyecto que pinta de maravilla y en el que espero poder aportar mi granito de arena según se vaya desarollando.
5. La rebelión (Follow) (online). Follow quiere ser un sistema universal de narración, y lo es, pero me esperaba algo más... rolero. Se trata de un juego de secuencias narrativas con mucho margen para contar buenas historias, pero se vende como juego de rol cuando no lo es. Si tienes un buen grupo dispuesto a contar una historia por turnos, sí puede ser una buena experiencia. Quizá el problema es mío, por tener una expectativas que no se correspondían exactamente con el producto. Pero sigo pensando que puede ser un buen juego, sobre todo adaptándolo a un aula.
6. La habitación sin sellar (La llamada de Cthulhu). [Inacabada] Cuando dirigí esta historia, hace unos años en el colegio, fue un éxito total, y me dio la idea de escenificar en clase un juicio teniendo como base los resultados de aquella partida. Pero llegó el covid y no pudo ser. Así que al volver a la "normalidad", volví a probar suerte con un grupito de 4º muy bueno, pero la cosa fue languideciendo entre sesiones presenciales y online, y actualmente no la hemos terminado. Ni que decir tiene que mi segunda intención al jugarla tampoco podrá cumplirse en esta ocasión.
7. El viajero perdido (Tiny Dungeon). El verano anterior había iniciado a mi hija de 7 años al rol con este sistema, que me parece perfecto para eso, y este verano volvimos a probarlo con una amiguita suya. El resultado no fue tan interesante, pero la experiencia de introducción siempre me es grata.
8. El atraco a Sampson & Co. (Ecos disonantes) (online). Volví a dirigir el primer Eco, El atraco, para mi grupo avanzado del Aula de Juegos una vez había terminado ya el curso y siendo ya ex alumnos, y eligieron el robo de un banco en el Oeste... ¡Nunca lo habría imaginado! A partir de ahí la cosa se puso rara... No terminó demasiado bien, pero creo que fue una buena sesión.
9. Operation Ice Dragon (La llamada de Cthulhu) (online). [Inacabada] Con el mismo grupo que la historia anterior, empezamos este módulo que apareció en el último número publicado de Bayt Al Azif, modificándolo un poco: lo emplacé en una estación científica soviética tras la IIGM. No terminó de funcionar como hubiera querido, me notaba poco ágil; no la acabamos y tampoco insistí en ello. A pesar de ello, creo que tiene potencial.
10. 246 Corbitt Street (La llamada de Cthulhu) (online). [Inacabada] Un clásico revisitado en un one-shot ambientado en la era moderna y que se conecta con el módulo más jugado de todos los tiempos de este juego. La cosa pintaba muy bien, pero por reiterados problemas de agenda no lo pudimos acabar. Una pena.
11. La mina perdida de Phandelver (Dungeons & Dragons). [En marcha] El año pasado, un grupito de chicos de 6º empezó a jugar a rol en los patios en free style. Yo les dejé el material de D&D y les prometí que al año siguiente jugarían conmigo. Así que ahora que ya han llegado a ESO, aquí están: cogimos los personaje pregenerados de la Caja de Inicio y nos lanzamos a la aventura. A pesar de lo ocasional y de lo breve (jugamos en lapsos de 25 minutos un par de veces a la semana), me encanta jugar con ellos. De momento, sólo empezar, ya había habido una baja y han decidido ir a Phandelver a intentar revivir al compañero dejando de lado su misión principal :)
12. La vergüenza del héroe (Dungeon Hack). Fijándome en cómo se tomaban los últimos juegos de mesa que hemos probado en el cole, me di cuenta de que el nuevo grupito de comedor que se ha formado en el Aula de Juegos iba a ser muy proclive a jugar a rol, y no me equivoqué. Así que para variar un poco, y por fin aprovechar este mecenazgo que tenía muerto de risa desde que se entregó, aproveché para jugar un mazmorreo típico con Dungeon Hack. La verdad es que está muy bien: una destilación del D&D con pocas reglas y poco tinglado. Jugamos una de las partidas del manual y la cosa fluyó muy bien, así que a la vuelta de vacaciones tengo pensada una gran aventura para seguir explotando este sistema.
13. (Extra) Mapeando las catacumbas. Casi terminando el año pruebo Mapeando las catacumbas, jueguito de rol en solitario. El juego es un poco lo que hacía Escape the Dark Castle pero con papel, lápiz, dados y tablas. En la primera partida, bajamos un nivel por una maltrecha escalera de mano, encontramos a un sicaro loco y atado, seguimos profundizando por una estrecha brecha, y llegamos a una sala donde un herrero hace que el de nuestro equipo se rebele contra el grupo. Resultado: los dos que quedaban espichan y fin. Admito que el sistema puede generar narrativas interesantes, pero no sé si me quedo con el juego de cartas.
En el 2022 que entra tengo varios propósitos: me gustaría poder retomar Las máscaras de Nyarlathotep de forma presencial, ese sería mi principal deseo. También me gustaría jugar a algo de Vampiro, probar el rol en solitario con Ironsworn y Mapeando las catacumbas, para ver de una vez qué puñetas significa este concepto. También me gustaría darle un par de vueltas a un par de ideas que tengo y ver qué posibilidades hay de que vean la luz. Y, en fin, me mucho gustaría probar un montón de sistemas que tengo en la recámara y que aún no he estrenado, sobre todo los de Pepe Pedraz: Trueque, 7 Días de travesía... A otros los tengo en diferentes situaciones Never Going Home me llamaba mucho al principio, pero desde que he estado leyendo mucho sobre la IGM su enfoque sobrenatural ahora no me parece tan interesante; me gustaría también probar Vaesen, del que hice un all-in en inglés del que ahora me arrepiento un poco, pese a que las calidades de la edición son de 10; Camaradas me gustaría jugarlo proponiendo una distopía parecida a El cuento de la criada; Liminal estuvimos a punto de estrenarlo en el cole e incluso hicimos fichas... luego la cosa se torció, pero el tema de fantasía urbana en un contexto no tan plomizo como Vampiro puede dar de sí; Kids on Bikes actualmente no me llama mucho, quizá la vena nostálgica ochentera pueda reactivar mis ganas cuando se estrene la nueva temporada de Stranger Things; lo que sí tengo ganas de dirigir es Las cosas que dejamos atrás; Tiny Frontiers es una versión espacial del Tiny Dungeon, y me vendría bien para gente joven o nuevos jugadores, lo tengo en la recámara para iniciaciones; Coriolis, juego en el que también me metí all-in, y que parece que tiene un lore espectacular, pero que a la hora de la verdad no sé a qué grupo sacar; y finalmente juegos que de momento descarto como Girl Underground o Barbazul, demasiado chungos como para poder jugarlos. Y me estoy dejando más juegos que he ido comprando y poniendo en la estantería. Con todo, este 2022 caerán más seguro: mínimo Alien Caja de Inicio y Trueque Noir, algunas de las cosas que saque Edge para La llamada, Vaesen Bretaña cuando esté en español, más lo que está pendiente de entregarse (Hermanos de la Costa, Old School Classics) y vete a saber qué más. Hoy mismo he visto el planning de The Hill Press para el nuevo año y he respirado tranquilo al comprobar que no había nada que realmente me apetezca probar... En suma, que espero que el 2022 me reserve, al menos, otras 12 partidas para continuar con este amor que es para mí jugar a rol.
29.12.21
Diario de lecturas (XXVIII): bolsilibros
Igual que me gusta volver sobre viejas películas de terror de los 60, 70 y 80 (y cada vez más, los 90 y adelante), sobre todo cuanto peores mejor, cada año me gusta leer algunas de los centenares de novelitas pulp que he ido amontonando como coleccionista. En los últimos meses he leído algunas que me gustaría comentar brevemente.
· El alquimista de la serpiente ciega, de Ralph Barby. No había leído ningún relato de este señor, y con éste me ganó. Situado en el Londres moderno (de los 70, entiendo, o al menos es lo que me imagino), Barby nos lleva hasta un antro de mala muerte regentado por un hombre misterioso y cuyos clientes tienen unas acciones del local que no pueden vender porque todos los que lo hacen acaban muertos... Magnífico mcguffin de inicio porque nos lleva a otro lado a poco de empezar, y la verdad es que es tan interesante que me ha inspirado para alguna partida de rol, por lo que no voy a comentar más la trama, pero incluye magos encerrados en criptas, túneles secretos bajo Londres y misteriosas autopsias que no tienen explicación. Barby me gana con esta primera lectura.
28.12.21
Cerrando 2021: los libros
En Papel en Blanco he comentados los 4 o 5 libros que más me han gustado de las lecturas que he hecho durante este año (los cómics no cuentan, van en otra lista).
Como en el post comento,
Simplemente añadir que después de dos años con números más bajos, recupero la cifra de 2017 llegando a la sesentena de títulos. Como veremos, tanto libros como cómics son los indicadores que más han bajado en los últimos años. Puedes leer la entrada completa aquí.
21.12.21
Cerrando 2021: resumen
Este año, en cuanto a los indicadores que siempre valoro en este blog de ocio, los resultados han sido mejores que en 2020, que, por otra parte, fue un año excepcional. Han mejorado las marcas de películas, de lectura de libros y de cómics, las partidas... En general el único indicador que no ha aumentado ha sido el de temporadas de series, y seguramente el de posts escritos. El detalle lo publicaré más adelante actualizando esta entrada.
Este año he visto cambiar claramente mis prioridades. Lo cierto es que cada vez me interesa menos el cómic, tanto como lector como divulgador. Además, noto que cada semana voy apretado, forzado a escribir, y aunque a veces quede satisfecho de lo que escribo, noto que me quedo en la superficie, que no soy capaz de realizar un análisis que muchos de los demás divulgadores o críticos hacen. Y como de creadores de contenido sobre cómic en las redes hay muchísimos, que además escriben mucho más (en cantidad, y algunos en calidad), a lo largo de 2021 he notado un progresivo desafecto con esta parte de mi trabajo/ocio. Seguiré escribiendo porque tengo un compromiso con Ultima Hora, pero no me satisface como antes.
Lo mismo me pasa con la dirección de Papel en Blanco. He acabado solo frente al timón durante la mayor parte del año, con colaboraciones puntuales que he agradecido mucho. El 2021 tenía que haber sido el de la migración del servidor y un nuevo empuje a la web, pero no he conseguido captar a las personas que hubiera querido, y Papel en Blanco tiene que ser un trabajo en equipo. Así que Papel en Blanco sigue y seguirá a medio gas mientras al frente siga sólo yo. Cancelé la migración a Wordpress y volví a Medium, que no me gusta, pero es mejor porque es gratis y ya estoy acostumbrado. De ninguna manera añadiré un gasto anual para conseguir menos visitas aún y ningún beneficio. Seguiré en Papel en Blanco actualizando como pueda hasta que no dé más de mí o decida cerrar definitivamente el proyecto o traspasarlo a alguien a quien le importe de verdad.
No obstante, este año inicié un nuevo espacio, fruto de mi proverbial falta de foco. En El desafío de las águilas he creado un microespacio para hablar solamente de wargames y de libros de historia bélica. Es mi pasión y es lo que he descubierto en el último año que me mueve. Es algo muy minoritario, es un nicho dentro de un nicho como dicen, pero es lo que ahora me llama. Es lo que quiero hacer. Así que ahí seguiré, subiendo con ilusión entradas que llevan mucho trabajo, sin una periodicidad regular, pero con muchas ganas.
Y es que en el fondo es todo una cuestión de tiempo.
Una de las cosas que añoro es hacer cómics. Durante este años he tanteado a no menos de 5 o 6 autores para dos proyectos que tengo en mente, y tristemente han declinado todos. En algunos de ellos es normal, porque son autores con una carrera y entiendo que tengan sus propios proyectos trazados y no quieran arriesgarse a la moto que les vende alguien que sólo hace esto de forma secundaria y sólo ha publicado un cómic, aunque sea en 4 volúmenes. De la gente que está despegando y es novel me duele un poco más, porque creo que podría haberse sumado a una bonita idea, pero cada cual, evidentemente, tiene su vida. Me gustaría, además, proseguir con mi obra ya consolidada, pero no consigo la manera de motivar a Bart para seguir adelante. No quiero forzar nada, pero es un buen amigo y lamento que la distancia que nos separa haga que no podamos entendernos mejor. Una de las cosas que más me gustaría es sentir la emoción de crear juntos. Ayer estaba empezando a ver la serie documental Get Back y volvió a golpearme esa magia que se crea cuando varias personas colaboran en sacar algo adelante. Me encantaría volver a sentirla de nuevo.
Ojalá 2022 traiga nuevos horizontes que me confirmen en algunas ideas, desechen otras y me lleven a poder dedicarme a lo que más deseo.
13.12.21
Parecidos razonables (XLV): Bitoku vs. Equinox
Desafortunada coincidencia en novedades en juegos de mesa que salieron durante la feria de Essen de 2021: Bitoku, editado por Devir, y Equinox, editado por Plan B. El tema, la composición e incluso la paleta de color son extrañamente parecidos. Hay que decir en su favor que de ambos hay edición con portadas alternativas:












