21.12.02

Que la vida iba en serio

Releyendo a Gil de Biedma, me asalta de nuevo este magnífico poema.

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más
tarde
-como tods los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por
delante.


Dejar huella quería
y marcharme
entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del
teatro.


Pero ha pasado el tiempo
y la
verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la
obra.

Creo que los comentarios sobran.

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